CALÍGULA, EL DIOS: la historia real detrás de la película
Un recorrido por los hechos, las fuentes y las licencias dramáticas de la vida del emperador más temido de Roma.
Pocos nombres de la Antigüedad despiertan tanta fascinación y tanto espanto como el de Calígula. Basta pronunciarlo para que acudan a la mente imágenes de locura, crueldad y desmesura: un emperador que se creía dios, que, según la leyenda, quiso hacer cónsul a su caballo y que terminó apuñalado en un pasadizo del Palatino. Pero ¿cuánto hay de verdad en esa leyenda?. ¿Quién fue realmente Cayo Julio César Germánico, el muchacho que a los veinticuatro años heredó el mayor imperio del mundo y cuatro años después yacía muerto, sin gloria ni funerales?.
Esa es la pregunta que atraviesa «CALÍGULA, EL DIOS», la película de Xavier Valderas. Desde el primer momento, el propósito fue contar la vida del emperador con la mayor fidelidad posible a los hechos documentados, sin renunciar a la fuerza dramática de una historia que parece escrita por un tragediógrafo. Este artículo acompaña a la película: repasa los episodios clave, explica de dónde proceden y señala con honestidad dónde termina la historia y dónde empieza el cine.
Las fuentes: ¿podemos fiarnos de quienes lo cuentan?
Antes de entrar en la vida de Calígula conviene hacer una advertencia que cualquier historiador firmaría: casi todo lo que sabemos de él procede de autores que escribieron mucho después de su muerte y que, en su mayoría, pertenecían al mundo del Senado, es decir, al grupo social que él humilló.
La fuente más completa es Suetonio, un biógrafo que trabajó en la administración imperial y tuvo acceso a archivos privados de los emperadores. Escribió sus «Vidas de los doce césares» a comienzos del siglo II, unos ochenta años después de la muerte de Calígula. Su método no consiste en narrar el gobierno, sino en reunir anécdotas sobre la conducta personal del príncipe, y a mitad de su biografía el propio Suetonio marca un giro llamativo: hasta aquí hemos hablado del príncipe, dice, a partir de ahora toca hablar del monstruo. Junto a él está Dión Casio, un senador griego que escribió su «Historia romana» a principios del siglo III. Los libros que Tácito dedicó a este reinado, los más cercanos a los hechos, se han perdido. Contamos además con dos testimonios del siglo I: el filósofo judío Filón de Alejandría, que participó en una embajada ante el emperador y le fue hostil, y el historiador Flavio Josefo, cuyo relato del asesinato es de los más valiosos.
Esto no significa que todo sea mentira. Significa que debemos leer con espíritu crítico. Desde finales del siglo XIX, la arqueología, la numismática y una lectura más cuidadosa de los textos han puesto en duda la imagen tradicional de un loco sin freno. Historiadores como Anthony Barrett o Aloys Winterling sostienen que muchas de las conductas más escandalosas de Calígula eran, en realidad, movimientos calculados en una guerra política contra el Senado. Otros investigadores han intentado incluso «diagnosticar» al emperador, sin consenso alguno. La película toma una decisión narrativa: no ofrece un diagnóstico clínico, sino una explicación humana. Es la historia de un trauma.
Una familia aniquilada: Germánico, Pisón y Agripina
Para entender a Calígula hay que empezar por su padre. Germánico era el general más querido de Roma, sobrino e hijo adoptivo del emperador Tiberio y nieto político de Augusto. Su esposa, Agripina la Mayor, era nieta de Augusto, de modo que sus hijos reunían la sangre de las dos ramas de la familia imperial. Cayo nació el 31 de agosto del año 12 y creció entre campamentos. Los soldados, divertidos por las diminutas botas militares, las caligae, que llevaba el niño, le pusieron el apodo que lo acompañaría para siempre: Calígula, «botitas».
En el año 19, Germánico fue destinado a Oriente y entró en conflicto con Gneo Calpurnio Pisón, el gobernador de Siria. Germánico enfermó y murió el 10 de octubre de ese año, cerca de Antioquía, convencido de que lo habían envenenado. Su muerte conmocionó a Roma. Pisón fue juzgado ante el Senado y murió antes de que el proceso concluyera. Conservamos incluso documentos oficiales de la época, como el senadoconsulto contra Pisón y la llamada Tabula Siarensis, que recogía los honores fúnebres a Germánico. Tácito, nuestra principal fuente literaria, no afirma de manera tajante que hubiera veneno, y algunos estudiosos piensan hoy que pudo tratarse de unas fiebres. Lo que sí es seguro es que el pueblo creyó en el crimen y que las sospechas llegaron a rozar al propio Tiberio.
Lo que vino después fue la destrucción metódica de la familia. Agripina la Mayor fue desterrada en el año 29 a la isla de Pandataria, donde murió de hambre cuatro años más tarde. Sus hijos mayores, Nerón y Druso, murieron en prisión o en el exilio, según Tácito, bajo la vigilancia de Tiberio y de su poderoso prefecto Sejano. Cayo fue el único varón que sobrevivió. La película lo muestra como lo que fue: el superviviente de una casa entera.
Capri: la escuela del miedo
Tiberio se había retirado a Capri hacia el año 27, cansado del poder y rodeado de delatores. Allí llamó a Calígula en torno al año 31, cuando el joven tenía unos diecinueve años. Suetonio cuenta algo que explica la clave psicológica de la película: Cayo se comportaba como si nada le hubiera sucedido a su familia, sin una queja ni un gesto de rencor, tan dócil que se decía que no había existido mejor esclavo. Otro dato histórico, bien documentado, es la amistad que Calígula cultivó con Sertorio Macrón, el prefecto del pretorio, que lo protegió ante Tiberio y le allanó el camino al trono.
Las fuentes recogen también la lucidez con que Tiberio miraba a su heredero. Según Suetonio, el emperador comentó que criaba una víbora para el pueblo romano y un Faetón, el hijo del Sol que incendió el mundo, para el universo. La película toma esa frase y construye con ella la relación central entre ambos: un viejo cruel que reconoce en el joven a su sucesor y un muchacho que aprende de él el arte de ocultar el miedo detrás de una sonrisa.
Aquí conviene ser precisos. Las escenas concretas de la película en Capri, como la del antiguo cónsul reducido a un despojo o la inmersión en la Gruta Azul, son dramatizaciones. Condensan en situaciones visibles un clima que las fuentes sí describen: Tiberio obligaba a Calígula a presenciar interrogatorios y torturas, y el joven disimulaba cualquier emoción para no ser su próxima víctima. Lo mismo ocurre con la profecía de Trasilo. Suetonio relata que el astrólogo de Tiberio aseguró que Cayo tenía tantas probabilidades de llegar a emperador como de cruzar a caballo el golfo de Baias. Esa frase, que Calígula habría desmentido años después de forma espectacular, es un hilo que la película tensa de principio a fin.
Miseno, marzo del año 37: la muerte de Tiberio
Tiberio murió el 16 de marzo del año 37, a los setenta y ocho años, en una villa que había pertenecido al general Lúculo, junto al cabo Miseno. Tácito nos ha dejado el relato más famoso: se creía que el emperador había fallecido y los cortesanos ya felicitaban al heredero cuando llegó la noticia de que Tiberio recobraba la voz y la vista y pedía comida. El pánico fue inmediato. Según Tácito, Macrón, sin inmutarse, ordenó que lo asfixiaran bajo un montón de ropa. Otras fuentes presentan una muerte natural, y algunas atribuyen la maniobra a Calígula y a Macrón conjuntamente. La película adopta la versión de Tácito, la más dramática y la mejor documentada, y presenta la escena del anillo imperial como un momento de ambigüedad moral.
La reacción de Roma fue de alivio. Suetonio relata que la multitud salió a gritar que el cadáver de Tiberio fuera arrojado al Tíber. Calígula, de veinticuatro años, entró en Roma entre aclamaciones. Con la ayuda de Macrón, el Senado anuló el testamento de Tiberio, que lo obligaba a compartir el poder con su nieto Tiberio Gemelo, y le entregó todos los poderes a él solo. El escenario estaba preparado para uno de los comienzos de reinado más populares de la historia de Roma.
El sol sale: los primeros meses del reinado
Y fue, de hecho, un comienzo brillante. Los historiadores antiguos, incluso los más hostiles, coinciden en que los primeros meses fueron excelentes. Calígula organizó un funeral solemne para Tiberio, repartió dinero entre el pueblo y los soldados, ofreció espectáculos espléndidos y decretó amnistías para los condenados bajo el régimen anterior. Devolvió a las asambleas populares el derecho de elegir a los magistrados y suprimió un impuesto sobre las ventas, según las fuentes. También puso fin a los procesos por traición, una de las herramientas de terror favoritas de Tiberio.
La película incluye dos gestos que Suetonio recoge expresamente. El primero es la quema de los documentos de los juicios contra su madre y sus hermanos, que Calígula destruyó públicamente para sellar el pasado. El segundo es el viaje a las islas de Pandataria y Ponza para recuperar los restos de Agripina y de Nerón y depositarlos en el Mausoleo de Augusto. Este último episodio es uno de los más conmovedores de la película, y tiene una base histórica sólida: el nuevo emperador quiso rehabilitar la memoria de su familia ante todo el pueblo de Roma. También resulta histórica la imagen de los hermanos reunidos: las monedas de la época muestran a las tres hermanas de Calígula, Agripina, Drusila y Livila, representadas como diosas protectoras del Estado.
La fiebre de octubre del año 37: el giro del reinado
Hacia mediados de octubre del año 37, Calígula enfermó gravemente. Durante cerca de un mes pareció estar al borde de la muerte. Los autores antiguos sitúan en esa enfermedad el punto de inflexión de su reinado, y la película la convierte en el un momento clave que no se puede obviar. Cuando se recuperó, según la tradición, era otro hombre.
Conviene recordar que esa explicación, la del «antes y el después», es probablemente en parte un recurso literario de los autores antiguos, que necesitaban justificar cómo un príncipe aclamado se había convertido en un tirano. Los historiadores modernos matizan que el verdadero cambio fue político: el choque con el Senado se hizo cada vez más duro, hubo conspiraciones reales o supuestas y se acumularon las ejecuciones. Hacia finales del año 37 fueron eliminados tres personajes de primer orden: el joven Tiberio Gemelo, el senador Marco Silano, suegro de Calígula, y el propio Macrón, el hombre que más había hecho por llevarlo al trono. Las fuentes no aclaran del todo por qué murieron, pero todo apunta a un clima de sospecha y de conspiración.
Aquí la película se toma una licencia consciente. Las fuentes dicen que Calígula quemó los archivos secretos de Tiberio. La película imagina que, antes de hacerlo, conservó los nombres de quienes habían firmado la ruina de su familia, y que con ellos preparó su venganza. Es una invención dramática, pero tiene una lógica: explica por qué un emperador que prometió el fin del miedo terminó gobernando con él. Y la frase que acompaña ese momento, el célebre «que me odien, con tal de que me teman», es auténtica en su espíritu: Suetonio la recoge como una de sus máximas, y Séneca la menciona al hablar de la crueldad de los gobernantes.
Drusila, la hermana que se convirtió en diosa.
Pocas figuras de la película son tan importantes como Julia Drusila, la hermana predilecta de Calígula. Nacida en el año 16, estuvo casada con un amigo íntimo del emperador, Marco Emilio Lépido, y Calígula la nombró heredera de su fortuna. Murió el 10 de junio del año 38, con apenas veintiún años, probablemente a causa de una de las fiebres que azotaban Roma por entonces. El emperador quedó destrozado. Las fuentes cuentan que hizo duelo como un viudo, que se alejó de Roma durante semanas y que pidió al Senado que la declarara diosa.
El Senado accedió. Drusila fue consagrada con el nombre de Diva Drusila Panthea, «la diosa de todos los dioses», un honor sin precedentes para una mujer en Roma. Recibió sacerdotes propios, una estatua de culto en el templo de Venus y juegos en su honor. Aquí se encuentra la clave de ese momento: la muerte de Drusila no es solo una pérdida personal, sino el momento en que Calígula comienza a confundir la política con la religión.
Las fuentes antiguas aseguran, además, que entre los hermanos existía una relación incestuosa. El Museo Británico es tajante: no existe ninguna prueba creíble. Esa acusación pertenece al género de la calumnia política, muy habitual en el mundo romano. Por eso la película no la dramatiza: retrata a Drusila como la única persona capaz de recordar a Cayo que seguía siendo un hombre, y deja el resto en el terreno del rumor.
Un dios entre los hombres.
A partir de este punto, las fuentes describen un príncipe cada vez más seguro de su naturaleza divina. Se hacía representar con los atributos de distintos dioses, mandó levantar templos a su propio culto y, según Suetonio, conversaba con la estatua de Júpiter como con un igual. Dión Casio y Suetonio cuentan también que hablaba con la luna. La película recoge estas tradiciones , y las traduce en imágenes: la corona de rayos dorados, las sedas, las sandalias de oro y la conversación con una silla vacía.
Los historiadores debaten cuánto de todo esto era megalomanía y cuánto estrategia. Una explicación sostiene que Calígula había comprendido, mucho antes que sus predecesores, que el poder en Roma era una representación teatral. Si el Senado fingía obedecer, él llevaría esa ficción hasta el absurdo y obligaría a los senadores a adorar a un hombre. La película no zanja el debate: muestra ambos rostros a la vez, el del hombre roto y el del actor que sabe exactamente lo que hace.
El puente de Baias.
Una de las escenas más espectaculares es el puente de barcas sobre el golfo de Nápoles, un hecho bien documentado que cuentan tanto Suetonio como Dión Casio. Según Suetonio, Calígula unió Baias con el muelle de Putéoli, una distancia de unos tres mil seiscientos pasos, es decir, algo más de cinco kilómetros. Para ello reunió barcos de carga de todas partes, los amarró en doble fila y los cubrió de tierra para que pareciera un tramo de la Vía Apia. Dión Casio añade detalles extraordinarios: se construyeron barcos sobre la marcha, hubo lugares de descanso con agua corriente y, como consecuencia, estalló una grave escasez de grano en Italia, especialmente en Roma.
El emperador cruzó el puente durante dos días seguidos. El primero, a caballo, con una coraza que decía haber pertenecido a Alejandro Magno, una corona de roble y un manto de oro. El segundo, en un carro tirado por dos caballos célebres, acompañado de la guardia pretoriana y de un rehén parto llamado Darío.
¿Por qué lo hizo?. Los antiguos ofrecían explicaciones distintas. Para unos, rivalizaba con el rey persa Jerjes, que había tendido un puente sobre el Helesponto. Para otros, quería impresionar a los pueblos de Germania y Britania. Suetonio cuenta que su abuelo le había oído una tercera versión: Calígula quiso desmentir la frase del astrólogo Trasilo, que había dicho que Cayo tenía menos posibilidades de ser emperador que de cruzar el golfo de Baias a caballo. Esta última explicación, anecdótica pero deliciosa, es la que adopta la película, porque conecta el comienzo y el fin de su arco narrativo. Algunos historiadores modernos, como Kleijwegt, han propuesto una lectura más política: sería una especie de triunfo simbólico para un emperador que no había vencido a ningún enemigo. En cualquier caso, la escena fue pensada para el asombro, y lo consiguió.
Las conchas del Océano.
Otro episodio famoso es la campaña de Britania que terminó en una recogida de conchas. Según Suetonio, Calígula embarcó sus tropas en la costa gala, se alejó un poco de la orilla y de pronto ordenó el regreso. Después hizo desplegar las máquinas de guerra frente al mar y mandó a los soldados llenarse los cascos y los bolsillos de conchas, a las que llamó «despojos del Océano». Las llevó a Roma como si fueran el botín de una gran victoria.
Los historiadores modernos no se ponen de acuerdo sobre lo ocurrido. Algunos creen que se trató de una burla deliberada a un ejército que se mostraba reticente; otros piensan que fue un castigo a unas tropas díscolas, o que las fuentes han deformado una maniobra militar real. La película toma la versión más simbólica y le da un centurión veterano que se arrodilla en la orilla, una imagen inventada pero muy elocuente, que resume el efecto de aquella ceremonia: la humillación del ejército ante un hombre que se creía capaz de conquistar el mar.
Incitatus, el caballo que humilló al Senado.
El caballo Incitatus es quizá el símbolo más popular de la «locura» de Calígula. Suetonio cuenta que le dio una cuadra de mármol, un pesebre de marfil, mantas de púrpura, un collar de piedras preciosas y hasta una casa con esclavos para atender a los invitados. Dión Casio añade que lo alimentaban con avena mezclada con partículas de oro. Suetonio asegura también que el emperador planeaba nombrarlo cónsul.
Aquí es donde un historiador necesita detenerse. El Museo Británico señala que esa historia descansa en una única referencia, probablemente mal entendida, en la que Suetonio se limita a repetir un rumor sin atribución según el cual Calígula pensaba hacerlo. Es muy improbable que el emperador pretendiera de verdad nombrar cónsul a un caballo. Lo más verosímil, como sostienen Barrett y Winterling, es que se tratara de un insulto calculado: una manera de decirles a los senadores que su cargo valía tan poco que cualquiera podría ocuparlo. Es fácil imaginar a Calígula y a sus amigos burlándose de unos cónsules engreídos y anunciando que pronto tendrían un compañero de cuatro patas. La película lo muestra exactamente así: el emperador presenta a Incitatus ante los senadores y les dice que gobernaría mejor que todos ellos juntos.
La conspiración.
A finales del año 40, la tensión entre el emperador y el Senado era insoportable. Fueron ejecutados varios personajes ilustres, y las motivaciones de muchos de ellos siguen siendo oscuras. Lo mismo ocurre con el trasfondo de la conjura que acabó con el reinado: varios nombres ilustres aparecen vinculados a ella, entre ellos senadores como Annio Viniciano y Valerio Asiático, un comandante de la guardia llamado Marco Clemente y el liberto Calixto, probablemente el más poderoso de los libertos del emperador. Pero el brazo ejecutor fue el de dos tribunos pretorianos: Casio Querea y Cornelio Sabino.
Querea es uno de los personajes más interesantes del reparto. Veterano de las legiones de Germánico, había destacado por su valor en la represión del motín del Rin en el año 14. Las fuentes cuentan que Calígula se burlaba de él una y otra vez, sobre todo de su voz y de su supuesta falta de virilidad, y que le daba contraseñas obscenas o ridículas para pasárselas a la tropa. La película recoge ese motivo con una contraseña más discreta, y construye en torno a él el odio de Querea. Cuando Querea declara que no actúa por Roma, sino porque no soporta una humillación más, está dando voz a un motivo plenamente verosímil.
También es histórica la elección de Claudio. Tío de Calígula, cojo y tartamudo, había sido apartado de la vida pública y humillado por el emperador. Las fuentes sugieren que el golpe, planeado para matar a un hombre, no tenía un plan claro para el día siguiente, y que fueron los pretorianos quienes lo proclamaron. La película toma una decisión dramática: concede a Calixto la idea de elegir a un sucesor manejable, y deja que sea el azar quien termine confirmándola.
24 de enero del año 41: el final.
Querea eligió los Juegos Palatinos, una fiesta que se celebraba a finales de enero. Según Josefo y Suetonio, el emperador asistió a la representación del teatro y, a mediodía, se dirigió hacia los baños por un pasadizo subterráneo, el criptopórtico, para almorzar. Allí lo esperaban Querea y Sabino. El primer golpe lo dio Querea, y los demás conspiradores acabaron con él. Según la tradición, recibió una treintena de heridas. Calígula tenía veintiocho años.
Lo que sucedió después fue todavía más sangriento. Los conspiradores mataron también a su esposa Cesonia, con quien se había casado en el año 39, y a su hija pequeña. Josefo identifica al centurión que mató a la emperatriz: Julio Lupo. La guardia germana, leal a Calígula, arremetió contra varios nobles que no habían participado en la conjura. Entre el caos, un pretoriano halló a Claudio escondido tras una cortina y, según la tradición, lo saludó como emperador. Fue llevado al campamento pretoriano, donde los soldados lo aclamaron. Algunos senadores soñaron por un instante con restaurar la República, pero fue un espejismo: Claudio consolidó su posición pagando al ejército. Los antiguos sospecharon que él conocía el complot, aunque la mayoría de las fuentes lo niegan y no existen pruebas de que participara.
Por lo que respecta a la película, el asesinato se narra de forma elíptica y fragmentada, sin recrearse en la sangre. Es una decisión consciente: el centro de la escena no es la violencia, sino el momento en que el hombre que había sobrevivido a Tiberio descubre que ya no puede controlar lo que le ocurre. Y el anillo imperial que se rompe contra el mosaico resume en una sola imagen la caída de un poder.
Después de Calígula: el olvido organizado.
La muerte de Calígula no puso fin a la historia, sino que inauguró su condena. El Senado ordenó destruir sus estatuas y borrar su memoria, un castigo que los romanos llamaban damnatio memoriae. Entre las víctimas de ese olvido figuran las dos gigantescas naves que mandó construir en el lago de Nemi, cerca de Roma. Eran auténticos palacios flotantes, con el casco de pino forrado de plomo, suelos de mármol, termas y pabellones. Tras la muerte del emperador, las dos naves fueron hundidas. Permanecieron bajo el agua durante casi dos mil años, fueron recuperadas entre 1928 y 1932 y se perdieron para siempre en un incendio en 1944. La película usa esa imagen como símbolo de un mundo que se hunde con su dueño.
El cierre de la película reúne tres voces. La de Séneca, que reflexiona sobre la fragilidad de la fortuna. La de Antonia, la abuela que le enseñó a sobrevivir y que recuerda en qué se convirtió su nieto. Y una última frase atribuida al orador Passieno Crispo, que, según la tradición, resumió a Calígula con una sentencia que ha atravesado los siglos: nunca hubo mejor esclavo ni peor amo. Es una frase brillante porque encierra toda la tesis de la película. El hombre que aprendió a obedecer para no morir terminó convertido en aquello que más temía.
Dónde acaba la historia y empieza el cine.
Una película histórica es siempre una interpretación, y conviene decirlo con claridad. En «CALÍGULA, EL DIOS» hay tres tipos de material. El primero son los hechos bien atestiguados: la adolescencia de Calígula, la muerte de Germánico, el destierro de Agripina, la muerte de Tiberio, el puente de Baias, la muerte de Drusila, la conspiración de Querea y el magnicidio del 24 de enero del año 41. El segundo son las tradiciones transmitidas por los autores antiguos pero discutidas por los historiadores, como el caballo cónsul, las conchas de Britania o las conversaciones con la luna. El tercero son las licencias dramáticas: las escenas de Capri, la conservación de los archivos secretos y buena parte del diálogo.
Con los diálogos hemos procedido de una manera concreta. Algunas frases proceden de las fuentes clásicas, y otras han sido escritas para dar voz a los personajes con el tono épico que exige una tragedia. Las escenas de violencia se resuelven con elipsis, planos subjetivos y objetos simbólicos, para que la fuerza de la historia no dependa de la sangre, debido a la censura en esos momentos de octubre de 2026 todavía vigente de la Inteligencia Artificial. Del mismo modo, los episodios de las fuentes que implican a menores de edad se han resuelto sin mostrarlos en pantalla, y las acusaciones de excesos sexuales quedan en el terreno del rumor, sin dramatizarse. La fidelidad que buscábamos no era la de la crónica, sino la del retrato, porque la censura de las Inteligencias Artificiles han impedido hacer una película mejor y mucho más realista.
Conclusión: ¿monstruo o víctima?.
¿Estaba loco Calígula?. La respuesta honesta es que no lo sabemos, y que probablemente nunca lo sabremos. Las fuentes son hostiles, los hechos son escasos y las interpretaciones modernas van desde el diagnóstico psiquiátrico hasta la defensa de un político incomprendido. Lo que sí sabemos es que un adolescente que vio morir a su familia en manos del poder terminó convirtiéndose en el poder, y que ese poder acabó devorándolo también a él.
Esa es la historia que cuenta «CALÍGULA, EL DIOS»: no la de un monstruo caído del cielo, sino la de una máscara que se volvió rostro. Si el artículo te ha despertado la curiosidad, te invito a ver la película completa en mi canal de YouTube y a contarme en los comentarios qué escena te ha parecido más fiel, y cuál más discutible. La historia, como el cine, mejora cuando se debate.
Fuentes consultadas:
· The Collector: «What Are the Principal Sources of Emperor Caligula’s Reign?» (Vedran Bileta, 2024). https://www.thecollector.com/what-are-the-principal-sources-of-emperor-caligulas-reign
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· World History Encyclopedia (edición en español): «Calígula: El primer emperador loco de Roma» (Harrison W. Mark). https://www.worldhistory.org/trans/es/1-10420/caligula
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· Alfaro, Juan Pablo: «La imagen de Calígula en Suetonio: realidad o construcción», Intus-Legere Historia, 2012. https://repositorio.uca.edu.ar/bitstream/123456789/11021/1/imagen-caligula-suetonio-realidad.pdf
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· De Rebus Antiquis, n.º 12 (2024): «El caso Calígula: un recurrente intento de diagnóstico». https://erevistas.uca.edu.ar/index.php/DRA/es/article/download/35/26/50
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· Hektoen International: «Caligula revisited» (2025). https://hekint.org/2025/09/05/caligula-revisited/
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· De Rebus Antiquis: estudio sobre el puente de Baias y la concepción del poder de Calígula (con referencias a Dión Casio 59.17 y Suetonio, Calígula 19). https://e-revistas.uca.edu.ar/index.php/DRA/article/download/2832/2692/10279
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· Ostia Antica: «The Emperor in Puteoli. Caligula builds a bridge» (traducción del relato de Dión Casio). https://ostia-antica.org/dict/topics/puteoli/presentation/puteoli-emperor.htm
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· Imperium Romanum: «Caligula was to commission construction of giant bridge in Bay of Naples» (pasaje de Suetonio). https://imperiumromanum.pl/en/curiosities/caligula-was-to-commission-construction-of-giant-bridge-in-bay-of-naples/
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· Executed Today: «37: Some poor wretches, despite the death of Tiberius» (cita de Tácito y Suetonio sobre la muerte de Tiberio). https://www.executedtoday.com/tag/caligula/
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· Il Post: «La versione di Tacito uscita alla maturità» (Anales sobre los últimos días de Tiberio). https://www.ilpost.it/2015/06/18/traduzione-tacito-maturita-2015/
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· Biografías y Vidas: «Calígula». https://www.biografiasyvidas.com/biografia/c/caligula.htm
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· Oxford Academic: «The Emperor Caligula in the Ancient Sources» (capítulos sobre el reinado y el asesinato). https://academic.oup.com/book/45868/chapter/400818468 y https://academic.oup.com/book/45868/chapter/400820309
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· The Collector: «The Life & Deification of Drusilla, Caligula’s Sister» (Jessica Suess, 2025). https://www.thecollector.com/drusilla-sister-caligula/
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· Collectors Society: sestercio de Calígula con las tres hermanas. https://coins.www.collectors-society.com/WCM/CoinView.aspx?sc=420963
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· History.com: «Did Caligula Really Make His Horse a Consul?» (Elizabeth Nix). https://www.history.com/articles/did-caligula-really-make-his-horse-a-consul
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· Brewminate: «Caligula» (A. T. Sandison) y estudio sobre Incitatus. https://brewminate.com/?p=170018 y https://brewminate.com/?p=34347
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· Red Historia: «Biografía de Calígula». https://redhistoria.com/biografia-de-caligula
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· Wikipedia: «Cassius Chaerea» y «Milonia Caesonia». https://en.wikipedia.org/wiki/Cassius_Chaerea y https://en.wikipedia.org/wiki/Milonia_Caesonia
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· Muy Interesante: «El asesinato de Calígula». https://muyinteresante.okdiario.com/historia/35044.html
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· The Bristorian: «Emperor Claudius succeeds Emperor Caligula». https://www.thebristorian.co.uk/the-past-today/https/wwwthebristoriancouk/blog-page-url/new-post-title-5
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· World History Encyclopedia: «Germánico». https://www.worldhistory.org/audioplayer/es/1-11869/fe1cdaafef8726c461c5766fb879a6b0/
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· Museos Vaticanos: «Senatus Consultum in morte Germanici Caesaris». https://www.museivaticani.va/content/museivaticani/es/collezioni/musei/museo-profano/galleria-clementina-iv/senatus-consultum-in-morte-germanici-caesaris.html
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· García Teijeiro, Manuel: «Maleficio y veneno en la muerte de Germánico», Potestas. https://www.e-revistes.uji.es/index.php/potestas/article/download/118/110/443
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· Italia.it: «Museo de las naves romanas de Nemi». https://www.italia.it/es/lacio/nemi/museo-de-las-naves-romanas
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· Fuentes clásicas: Suetonio, «Vidas de los doce césares» (Calígula); Tácito, «Anales»; Dión Casio, «Historia romana», libro 59; Flavio Josefo, «Antigüedades judías», libro 19; Filón de Alejandría, «Embajada a Cayo».