Mostrando entradas con la etiqueta FILOSTRATO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta FILOSTRATO. Mostrar todas las entradas

sábado, 17 de noviembre de 2018

MOMO , EL DIOS DE LA BURLA


Momo (en griego antiguo Μωμος Mômos, ‘burla’, ‘culpa’; en latín momus) era, en la mitología griega, la personificación del sarcasmo, las burlas y la agudeza irónica. Era el dios de los escritores y poetas, un espíritu de inculpación malintencionada y crítica injusta.
 
Hesíodo contaba que Momo era un hijo de Nix, la noche (Teogonía, 214). Luciano de Samosata recordaba (en el diálogo ampliado Hermotimus, 20) que se burló de Hefesto por haber fabricado a los hombres sin puertas en sus pechos a través de las cuales se pudiera conocer si sus pensamientos y sentimientos eran verdaderos. Incluso se burló de Afrodita, aunque todo lo que pudo hallar fue que era parlanchina y llevaba sandalias chirriantes (Filostrato, Epístolas). Debido a sus constantes críticas, fue exiliado del Monte Olimpo.
 
Se lo representaba con una máscara que levantaba para que se le viera la cara, y con un muñeco o un cetro acabado en una cabeza grotesca en la mano, símbolo de la locura.
 
Aparece ocasionalmente como personaje en la obra de Luciano de Samosata, y en el siglo XV en el Momus sive de principe (1450), una sátira picaresca y política del humanista León Battista Alberti muy leída e influyente, en algunas ocasiones atribuida a Luciano; la traducción castellana de esta sátira la publicó en 1553 Agustín de Almazán en Alcalá de Henares con el título de La moral y muy graciosa historia del Momo, de la cual se hizo una refundición moralizante en 1666 con el título de la Historia moral del dios Momo: enseñanza de príncipes y súbditos y libros de caballerías, publicada en Madrid por el padre Benito Remigio Noydens (1630-1685). En el Viage de Sannio (1585) del poeta Juan de la Cueva. El matemático y mitógrafo Juan Pérez de Moya dice de él en su Philosophia secreta:
 
El Momo fingieron los poetas ser un dios muy holgazán, que no acostumbraba entender en otra cosa sino en reprehender las obras y trabajos ajenos, así de los hombres como de los dioses
 
Baltasar Gracián lo presenta en la segunda parte de su Criticón en su capítulo "El texado de vidrio y Momo tirando piedras". La índole del personaje lo hizo ser frecuente motivo artístico y alegórico de la literatura emblemática. Cuando Sir Francis Bacon escribió un ensayo titulado Of Building (XLV), afirmó en él que «Aquél que construye una buena casa sobre un mal asiento, se condena a prisión a sí mismo... No es sólo el mal aire lo que hace malo el asiento, sino los malos caminos, los malos mercados y, si se consulta con Momo, los malos vecinos.» Laurence Sterne rumió sobre las posibilidades de la ventana de Momo al alma en un típico excurso incoherente en Tristram Shandy.
 
En las fiestas de Carnaval de varias ciudades hispanohablantes se rinde homenaje al dios Momo con diversos actos. Específicamente, en las ciudades de Barranquilla (Colombia) y Montevideo (Uruguay), durante el Carnaval se hace alusión al dios Momo. También aparece la figura del dios Momo en el Carnaval de Cádiz (España) donde adquiere un gran protagonismo los días de Carnaval y hasta su quema durante esta fiesta.

martes, 16 de octubre de 2018

ORACIÓN DE CLEOPATRA EN ROMA EN VÍSPERAS DE VISITAR A CÉSAR, TRAS LLEGAR A SU PALACIO ROMANO



Después de 25 días de viaje desde Alejandría por el Mar Nuestro de los romanos, y tras desembarcar en el puerto de Ostia, con su flota compuesta de diez naves de guerra y sesenta barcos de transporte, la faraona de Egipto Cleopatra VII, llegaba por fin a Roma, para alojarse en el palacio de las afueras de la propia Roma que Cayo Julio César había hecho construir para ella con los mejores materiales disponibles, y con todo lujo de detalles y comodidades (pagado por la propia reina de Egipto a través de un agente inmobiliario de César). Sería un palacio que luego la faraona daría como donación a Roma, para utilizarlo como edificio público. Ella era la reina más rica del mundo.

 

En la comitiva de la reina egipcia había esclavos, eunucos, niñeras, tutores, consejeros, secretarios, escribas, contables, médicos, herbolarios, hechiceras, sacerdotes, un sumo sacerdote, nobles menores, una guardia real de doscientos hombres, un filósofo o cuatro, incluido el gran Filostrato y el aún mayor Sosígenes, músicos, bailarines, actores, magos, cocineras, lavaplatos, lavanderas, modistas y varias sirvientas.

 

Naturalmente viajaba con todos sus muebles preferidos, su ropa blanca, sus vestidos, sus joyas, sus cofres de dinero, los instrumentos y aparatos de su peculiar culto religioso, telas para túnicas nuevas, abanicos y plumas, colchones, almohadas, cabezales, alfombras, cortinas, biombos, cosméticos, y su propia provisión de especias, esencias, bálsamos, resinas, inciensos y perfumes. Y eso sin contar sus libros, sus espejos, sus instrumentos astronómicos, y su propio adivino privado Caldeo.

 

Según se dice, su séquito asciende a más de mil personas, así que lógicamente no caben todas en el palacio. César les ha construido una aldea en la periferia del Transtiberim, y los transtiberinos están furiosos. Es una guerra a muerte entre los nativos y los intrusos, hasta el punto de que César ha promulgado un edicto según el cual todo transtiberino que alce un cuchillo para cortar la nariz o las orejas a un forastero detestado será enviado a una de las nuevas colonias, le guste o no.

 

Cleopatra se dirigió a su palacio de las afueras de Roma, pues no podía entrar en Roma por la aversión de los romanos a los reyes y reinas y el significado de cruzar el sagrado Pomerium con el que se quedaba despojado de todo imperium (excepto el dictador César).

 

Cada lugar tenía sus tabúes, y los de Roma estaban todos ligados a la idea de la República, y como reina visitante debía de respetarlos. Y lo primero que hizo fue encomendarse a sus dioses egipcios, rezando la siguiente oración:

 

Dios del Sol, portador de la luz y la vida, protégenos en este desalentador lugar al que hemos llevado tu culto. Estamos lejos de casa y de las aguas del Nilo, y hemos venido sólo para mantener la fe en ti, con todos nuestros dioses grandes y pequeños, del cielo y del río. Hemos viajado al oeste, al Reino de los Muertos, para ser fecundados otra vez, ya que Osiris reencarnado no puede venir a Egipto con nosotros. El Nilo inunda perfectamente, pero si queremos mantener la Inundación, es hora de que engendremos otro hijo. Ayúdanos, te lo ruego, prolonga nuestro exilio entre estos infieles, conserva indemne a nuestra divinidad, tensos nuestros nervios, fuerte nuestro corazón, fecundo nuestro útero. Permite que nuestro Hijo, Tolomeo César Horus, conozca a su divino padre, y concédenos una hermana para él a fin de que puedan casarse y mantener pura nuestra sangre. El Nilo debe inundar. La faraona debe volver a concebir, muchas veces.



sábado, 2 de agosto de 2014

ALEJANDRO SEVERO UN EMPERADOR PIADOSO




Alejandro Severo sólo tenía 14 años y, al crecer, se fue interesando cada vez más por la filosofía y por la religión.



 Abierto a toda creencia religiosa, honraba a Júpiter, a Orfeo, a Jesús, a Abraham.



Su madre, Julia Mamea, estaba en relación con el filósofo Orígenes, egipcio y cristiano. 



Cesaron las persecuciones contra los fieles de Cristo, que habían continuado bajo Septimio Severo (sobre todo en Egipto y en Africa).



Los ambiciosos sirios, que condujeron el Imperio después de la muerte de Caracalla, habían acelerado la orientalización.



El emperador era llamado "Nuestro Dios", "Nuestro Señor", como los soberanos helenos. 



Sus fortunas personales eran mayores que el tesoro público. 



Se difundieron las filosofías griegas y orientales.



Los historiadores de la época eran griegos, como Dión Casio y Diógenes Laercio, y griego era Filostrato, autor de la Vida de Apolonio de Tiana, biografía legendaria llena de anécdotas fantásticas y de ideas oscuras extraídas de los pitagóricos y del cristianismo, escrita a petición de Julia Domna.



Los pensadores cristianos, aprovechándose de la tolerancia, fundaron escuelas.



 Tertuliano (160-230) defendía su fe contra los judíos y los paganos.



La mística neoplatónica de Alejandría (el alma se une a Dios por medio del éxtasis), enaltecida por el famoso Plotino (204-269), influía en el cristianismo y en todo el pensamiento antiguo.



Julia Mamea tuvo pronto otros anhelos:

- Los soberanos partos estaban desprestigiados por sus derrotas y, en el año 224, la dinastía persa de los sasánidas, que quería reconstruir el Imperio de Darío, le había reemplazado: Ardasir invadió Mesopotamia (año 230).




- Aprovechándose de las dificultades del Imperio, los germanos, empujados por vastos movimientos de pueblos (llegada de los vándalos, longobardos, sajones, anglos, francos y alemanes) penetraron en la Galia.



- Abandonando Oriente, Alejandro Severo se veía obligado a combatirlos, pero intentó llegar a acuerdos con ellos, provocando el descontento entre sus soldados, que le asesinaron junto con su madre (año 235).

BUSTO DE JULIA MAMMEA


ESCULTURAS DE ALEJANDRO SEVERO: