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domingo, 29 de marzo de 2020

AULO PERSIO FLACO



Aulo Persio Flaco, Aulus Persius Flaccus en latín (Volterra, Etruria, 34 d. C. – Roma, 62 d. C.), fue un poeta satírico latino.

 

De una familia de origen etrusco instalada en Volterra y perteneciente al orden ecuestre, quedó huérfano a muy temprana edad y llegó a Roma a los doce años. Allí completó su formación en gramática y retórica y se familiarizó con la filosofía estoica.

 

Aunque no participó en la vida política, se movió en los ambientes estoicos que atacaban el gobierno y la moral disoluta de la corte del emperador Nerón. Murió prematuramente en el año 62, cuando sólo contaba 28 años, de una enfermedad del estómago, dejando su valiosa biblioteca a Cornuto, quien, tras la muerte de su discípulo, hizo una corrección de sus sátiras y encargó la edición de la obra a Cesio Baso, poeta también y amigo de Persio, a quien está dedicada la segunda de sus Sátiras.

 

Pasó su corta vida rodeado de madre, hermana, tía y prima con las que convivía. Quizá por su corta edad o por lo peculiar de su vida, encerrado entre mujeres y miembro de la familia que lideraba la oposición total al emperador, por su propio carácter y su falta de contacto con la vida real, representa un ideal estoico muy rígido y severo. Su moral fue dura y simplista, dogmática; su programa, estoico: sólo es libre el sabio porque domina sus pasiones.

 

Consta de seis sátiras, unos seiscientos versos en total. En ellas critica los vicios propios de la época de Nerón, pero ni con la indignación de Lucilio ni con la ironía de Horacio, sino bajo la perspectiva severamente moralista de la filosofía estoica de su maestro Cornuto.

 

La primera ataca el mal gusto literario de la época y la censura, diserta sobre los problemas generales de la poesía y expone las teorías literarias del autor; la segunda el abandono de la primitiva religión romana y la falsa religiosidad imperante; la tercera trata sobre la importancia de la educación y arremete contra los que abandonan el estudio de la doctrina estoica; la cuarta se dirige contra los aprovechados, trepas y entrometidos que se benefician de su apellido, relaciones y riquezas para hacer carrera política. La quinta diserta sobre la auténtica libertad, que sólo puede adquirirse mediante el conocimiento de la doctrina estoica; está dedicada a su maestro Cornuto. La sexta trata sobre el recto uso de las riquezas.

 

Persio no poseía un estro fácil: escribía con poca continuidad y lentamente (scriptitavit et raro et tarde) y desarrolla exclusivamente los temas particularmente queridos para los estoicos: el verdadero espíritu de la religión, la educación, la libertad y el desprecio de la riqueza. El estilo de Persio es obscuro y difícil puesto que, por más que persiga el lenguaje coloquial, se deja arrastrar por la moda retoricista de época neroniana. 


Su obra mezcla discursos, monólogos, interrogaciones retóricas y antítesis y se muestra anticlásica, llena de metáforas desconcertantes y de palabras obscuras. Fue muy valorado en la Antigüedad (Tertuliano, Lactancio, San Jerónimo, San Agustín) y durante la Edad Media, como atestigua la rica tradición manuscrita, muy probablemente por el contenido moralizante de su obra; además, el barroco Francisco de Quevedo se reveló como un entusiasta seguidor e imitador de su obra.


domingo, 19 de mayo de 2019

MARCO PACUVIO



Marco Pacuvio (en latín, Marcus Pacuvius; 220-130 a. C.) fue un autor trágico romano, considerado el más grande de la República romana.

 

Marco Pacuvio nació en el año 220 a.C. en Brindisi, que era colonia romana desde el año 244 a.C.. Murió en Tarento poco antes del año 130 a.C.

 

Tiene un nombre gentilicio osco. Era sobrino del poeta romano Q. Ennio , ya que éste era hermano de su madre. Pacuvio trabajó en Roma a partir del 200 a.C. como pintor, siendo uno de los primeros romanos en practicar este arte y, como poeta, la primera doble vocación en Roma. Su producción literaria se limita a la tragedia y a las praetextae. La praetexta Paullus hace pensar que tuviese un trato con Paulo Emilio, un famoso general y político romano que obtuvo la gran victoria de Pidna en el año 168 a. C. ,poniendo fin a la tercera guerra macedónica. A partir de Cicerón se arguye que Pacuvio tenía relaciones con el círculo de los Escipiones. En la edad tardía se retira por motivos de salud a Tarento, donde le habría hecho una visita su sucesor espiritual Lucio Accio. El epitafio que Gelio atribuye al propio Pacuvio, es de una amable simplicidad y modestia. De él quizá se puede deducir que la posición social del poeta es ya menos contestada y menos discutida que en la época de los primeros pioneros. Pacuvio obtiene reconocimiento tanto en vida como entre los venideros. Es posible que su parentesco con Q. Ennio hubiese facilitado el comienzo de su carrera.

 

Las obras de Pacuvio son exclusivamente tragedias, aunque se sabe que él compuso satíricas. Escribió relativamente poco, si su actividad es comparada a la de Ennio y Accio. Se conocen 12 títulos de cothurnatae y 365 fragmentos de unos 450 versos.

 

Tragedias (documentadas y conocidas en la antigüedad):

Antiope: trata del mito de una madre, Antiope, que fue salvada por Anfión y Zeto, los gemelos que tuvo con Júpiter.

Armorum iudicium: la disputa entre Áyax y Ulises para ver quién obtiene las armas de Aquiles.

Chryses: nombre del sacerdote de Apolo en la Ilíada. En esta tragedia Orestes y Pílades mantienen una disputa para determinar quién mostraría mayor nobleza a la cara de la muerte.

Dulorestes: “Orestes el esclavo”, es decir, Orestes se disfraza de esclavo para así vengarse de Clitemnestra y Egisto, los asesinos de su padre Agamenón.

Hermiona: el drama de Hermíone, hija de Helena y Menelao, que fue dada en matrimonio a Neoptólemo después de haber prometida a Orestes.

Iliona: en esta obra, Ilione, la mayor de los hijos de Príamo y casada con Polimestor, el rey de Tracia, intercambia a su hermano Polidoro, a quien Príamo le ha confiado, por Deipilo, el hijo que tiene con Polimestor. Éste, siendo un aliado de los griegos, mata a su propio hijo, pensando que es el hijo de Príamo.

Niptra: “El baño”. Trata, como en el canto XIX de la Odisea, de cómo la nodriza le lava el pie a Ulises, quien ha vuelto a Ítaca como un desconocido extranjero. Telégono, hijo de Ulises y Circe, habiendo ido a Ítaca en busca de su padre, mata a su padre antes de reconocerlo.

Teucer: esta obra trata de Teucro, a quien su padre condena al exilio por haber vuelto a Salamina sin su hermano Áyax.

 

Otras obras atribuidas a este autor son:

Atalanta

Medus

Pentheus

Periboea

Thyestes

Orestes

Protesilaus

Praetexta:

Paullus

Varia

Saturae

 

A diferencia de sus predecesores romanos, Pacuvio practica una sabia contención tanto en lo que se refiere a la cantidad de su producción (13 títulos seguros) como a la elección de los géneros literarios. Esta especialización hace que la tragedia romana llegue por primera vez a un rango elevado. Es considerado discípulo de Ennio; esto es exacto en el sentido de que, como autor, se coloca ya en una tradición latina: vuelve a tomar argumentos ya tratados en Roma y rivaliza con Livio Andrónico y Ennio; por otro lado abandona siendo consciente el camino trillado y se pone a buscar nuevos. Es cierto que los mitos troyanos están en primer plano también en su obra, pero a menudo se trata de reflejos de los acontecimientos principales en una generación sucesiva; de igual manera Pacuvio vuelve a traer a Medea desde el punto de vista de su hijo Medo. Aparecen además otros ciclos mitológicos. Pacuvio muestra independencia también en la elección de los modelos. A diferencia de Ennio, no remonta principalmente a Eurípides, sino también a Esquilo, a Sófocles y a fuentes que nos son completamente desconocidas. Hay que tener en cuenta la influencia de la tragedia posteuripidea. A través de la amplia gama de los modelos elegidos, Pacuvio aspira a la universalidad en el interior de los límites relativamente autoimpuestos a su género literario.

 

Pacuvio muestra una notable independencia a los dramas griegos que pueden ser comparables a los de este autor. Este comportamiento no es sorprendente ya que la elección de los argumentos que hace este autor manifiesta un gusto por lo desacostumbrado. Es probable que desarrollara sus tragedias con añadidos de escenas tomadas de otros dramas.

 

Pacuvio se preocupa por el tratamiento lingüístico, ya que se esfuerza en crear un lenguaje trágico «elevado», tocando los límites de la lengua latina. Por un lado, utiliza arcaísmos, como por ejemplo: formas pronominales, genitivos en -um en vez de -orum. Por otra lado, retoma palabras griegas y acuña sobre el modelo griego adjetivos particularmente audaces. Los adjetivos en -gena y -genus fueron introducidos por Pacuvio en la literatura.

 

Las obras de Pacuvio se representaron hasta el siglo I a.C. Los autores que lo citan son sustancialmente los mismos a los que debemos los fragmentos de los dramas de Ennio. El hecho de que sepamos menos de Pacuvio, en comparación con Ennio, se debe a factores externos: pertenece a una generación del medio y, por ello, está privado de los privilegios reconocidos a los grandes arcaicos (como Ennio o Plauto), y su latín es absolutamente inadecuado para ser imitado.

 

Según Cicerón, Pacuvio es el trágico romano más importante y en su obra De oratore ofrece el testimonio de algunos que alaban sus versos artísticos. Cicerón cree que la obra Antiopa de Pacuvio podría competir con la de Eurípides. Gelio subraya en Pacuvio la elegantissima grauitas y admira los versos con los que la nodriza se dirige a Ulises. Dependiendo de críticos más antiguos Quintiliano llama a Accio más «vigoroso», a Pacuvio «más artista» o «más docto». En efecto, el poeta ha demostrado estas cualidades ya que la elección de sus múltiples modelos y en la elaboración de sus versos. Según el juicio de Cicerón, Pacuvio, a diferencia de sus contemporáneos Lelio y Escipión, escribe en un mal latín, y ya Lucilio se burla de sus palabras compuestas. Varrón le llama el maestro de la «abundancia» (ubertas). Pacuvio es un poeta pensador, que por primera vez en Roma limita sus actividades a la tragedia y busca la universalidad en el marco de un solo género. En todo caso Accio, Cicerón, Virgilio y todavía Ovidio y Séneca, entre otros, han nutrido la fuerza de su imaginación en las conmovedoras escenas de las tragedias de Pacuvio. El fuerte efecto de estos dramas no puede ser infravalorado por el hecho de que no nos hayan llegado.


lunes, 28 de enero de 2019

LUCILIO


Cayo Lucilio (Sessa Aurunca, Caserta, 148 o 147 a. C. a. C. - Nápoles 102 o 101 a. C.), escritor romano, considerado el creador de la sátira como género literario.
 
De orígenes nobles (pertenecía al orden ecuestre), fue uno de los primeros romanos en ir a Grecia para hacerse una cultura filosófica, y seguramente fue el primer hombre de letras de buena familia en llevar una vida de escritor, voluntariamente apartada de la vida pública. Su vida sin embargo estuvo marcada por el encuentro con los Escipiones; fue compañero de Escipión Emiliano en Hispania, en el año 133 a. C., con ocasión de la guerra contra Numancia. Poco después, aún jovencísimo, creó el género de la sátira romana. Ya maduro, el círculo de los Escipiones le protegió. Tomó partido contra las reformas de los Gracos. Prácticamente nada se sabe después de esto.
 
Lucilio escribió 30 libros de Saturae (sátiras), género literario del que según Horacio fue el inventor. De ellos han subsistido solamente 1300 fragmentos, más o menos extensos. Lo recogido basta para saber que fueron ordenadas por criterios métricos. Los libros XXVI-XXX contenían septenarios trocaicos y senarios yámbicos y, hacia el fin, hexámetros dactílicos; los libros I-XXI estaban en hexámetros, quizá su última y definitiva forma; en los libros XXII a XXV prevalece el verso elegíaco y han sido añadidos al corpus póstumo.
 
Las sátiras de Lucilio se articulan en torno a tres temas principales:
 
El autobiográfico (por ejemplo, un viaje a Sicilia donde describe mil menudos incidentes), un banquete en casa del bandido Granio, o el amor por una dama llamada Collyra.
 
La polémica política (contra el senador Lupo, considerado el principal responsable de la corrupción de Roma, o contra Tito Albucio y su manía helenizante) y literaria (contra los que cultivan una literatura separada de la realidad, parodiando pasajes de Ennio o de Nevio), o que analizan problemas de gramática y retórica. En estas piezas no desdeña la sátira personal.
 
La condena de los vicios humanos (en particular las costumbres degeneradas de la nobleza romana helenizada, contraponiendo el propio ideal estoico de virtud), aunque también puede considerarse otro tipo de polémica, moral y filosófica.
 
Pese a su condena de algunas costumbres griegas, estaba abierto a su modo a la influencia helénica, en particular a los comediógrafos griegos y a la filosofía estoica neoacadémica. Su ideal era la virtus del Círculo de Escipión. Estilísticamente utiliza los más variados registros lingüísticos y llega hasta el dialectalismo sin desdeñar la oscuridad. Escribe en el lenguaje normal de la calle (sermo cotidianus), alejándose de la típica selección de vocablos poéticos y marcando de esta forma distancias con la poesía épica. Hay términos groseros e incluso obscenos y Lucilio los utiliza con normalidad, si bien su estilo es descuidado y abandonado a la inspiración fácil, aspectos por los que Horacio le criticó.


lunes, 9 de abril de 2018

LUCILIO DICE SOBRE LOS BARRIOS BAJOS DE ROMA



 Si no fuera por los cerdos de algunos vecinos que vagan por las calles comiéndose los desperdicios y son vigilados por los niños, estos barrios olerían aún peor.




viernes, 17 de marzo de 2017

BIÓN DE BORÍSTENES


Bión de Borístenes, (Olbia, de Escitia, 325 a. C. - 246 a. C.) fue un filósofo cínico hedonista y escéptico griego. Nació en la colonia griega de Olbia en Escitia, junto al estuario del río Borístenes (Dniéper).
 
Parece aproximarse más a los cínicos, cuyo ingenio cáustico y sus actitudes contrarias a lo establecido compartía. Pasó la mayor parte de su vida yendo de una ciudad a otra, dando conferencias y enseñando por dinero. Popularizó la diatriba («discurso hablado») griega como obra escrita, de modo que pudiera alcanzar a una audiencia más amplia, y la connotación algo ofensiva que la palabra tiene en época actual deriva de los ataques humorísticos pero afilados de Bión contra los defectos y las debilidades humanas. Fue notable su influencia sobre la sátira latina de Lucilio y Horacio. Se nos han conservado fragmentos bastante amplios de sus obras.



sábado, 15 de octubre de 2016

DÉCIMO LABERIO



Décimo Laberio (en latín, Decimus Laberius; c. 105-43 a. C.) fue un dramaturgo mímico miembro de los équites. Sus obras se han perdido y solo conocemos algunos títulos. Se conservan algunos pasajes que cita Macrobio.

 

Estaba dotado de un espíritu muy sarcástico y fue quien introdujo géneros como la atelana. En el 46 a. C., Julio César ofreció un premio al mejor autor de mimos; comparecieron él y Publilio Siro, pero perdió. Laberio pronunció además un discurso sobre la degradación de su tiempo a sus sesenta y cuatro años e hizo alusiones críticas a las políticas del dictador.

 

Los títulos de sus mimos que han quedado son: Las fiestas de Alejandro, Ana Perena, Las aguas termales, El ariete, El augur, El pucherito, El ingrato, Los pequeños ciegos, El cangrejo, Los cachorros, El traje de histrión, El parásito, El enjalbegador, La fiesta de los Lares, La cesta, El cretés, El adolescente, El lavandero, Los gallos, Los dos gemelos, La cortesana, El retrato, El lago de Averno, Los que hablan sin ton ni son, El cumpleaños, La nigromancia, La boda, Las fiestas de Pale, La pobreza, El pescador, El soguero, El salinero, Las Saturnales, El hombre de la mano de seis dedos, Las hermanas, Las devanadoras, El hierro bruto, El toro, La mujer de Etruria y La muchacha.

 

El estilo de Laberio, afín al de Lucilio por su espíritu agresivo y lenguaje descuidado, no gozó de particular aprecio entre los escritores refinados y doctos de su tiempo.