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martes, 5 de junio de 2018

EL FEO, JOROBADO Y COJO CRATES, DICE SOBRE LOS BENEFICIOS DEL ENTRENAMIENTO FÍSICO



¡Ánimo, Crates, por el bien de tus ojos y del resto de tu cuerpo!.  A estos que se ríen ya los verás retorciéndose por la enfermedad, felicitándote a ti y teniendo lástima de sí mismos por su pereza.






domingo, 6 de mayo de 2018

CARTA DE DIÓGENES A CRATES SOBRE LA DISCIPLINA




El común de los hombres, cuando oyen decir que un atajo conduce hacia la felicidad, se lanzan a filosofar como nosotros. Pero cuando llegan al camino y contemplan la dificultad del mismo, se echan para atrás, como los débiles, y luego se ponen quizá a meterse no contra su propia molicie, sino contra nuestra impasibilidad… Tú, en cambio, persevera en el entrenamiento, como has comenzado a hacer, y aplícate a resistir por igual el placer y el sufrimiento, puesto que ambos por igual nos hacen la guerra de modo natural y constituyen una traba en el más alto grado, el uno porque conduce al mal, el otro porque aparta del bien, por culpa del miedo.









sábado, 5 de mayo de 2018

martes, 13 de junio de 2017

EUFORIÓN DE CALCIS


Euforión de Calcis (Calcis de Eubea 275 a. C.-Antioquía Siria 200 a. C.). Poeta griego del período helenístico.

Vivíó en Antioquia donde fue bibliotecario de Antíoco el Grande.

Su obra, casi toda perdida, le enemistó con los poetas Teodóridas y Crates.
 
Escribió, en prosa, tratados históricos, monografías, epigramas y poemas narrativos, fue también filólogo y crítico literario.

Euforión de Calcis fue director de la Biblioteca de Antioquía y autor de obras en las que refleja gran erudición -principalmente histórica-. Logró celebridad por haber escrito breves poemas épicos del género llamado epilio, y breves poemas de temática mitológica entre los que se destacan los titulados: 'Esíodo, Mopsopia, y Kiliades.

Estas pequeñas obras tienen como principal modelo a los poemas homéricos en cuanto al uso del hexámetro y las referencias míticas. En cambio por lo que atañe a la técnica poética, la de Euforión, se corresponde especialmente con la llamada calimaquea por su concisión y el recurrir a mitos poco conocidos, todo esto con la intención de sorprender al lector, de maravillarle.
 
En efecto, Euforión de Calcis fue un poeta docto y un personaje de proverbial oscuridad: en su estilo se encuentran numerosos neologismos, palabras insólitas cuando no directamente extrañas, con esto trasunta su vasta cultura y el gusto típicamente helenístico por lo singular.

Fue admirado por el poeta latino Cátulo e imitado por otros "neoteroi", pero no por Cicerón, que deploraba a los que le preferían a Ennio, y definía desdeñosamente como cantores Euphorionis a sus imitadores.

De sus obras quedan dos escuetos epigramas y unos trecientos versos diseminados y fragmentarios.

El literato español Luis Alberto de Cuenca obtuvo en 1976 su doctorado en Filología Clásica al realizar una tesis dedicada a Euforión de Calcis.




domingo, 13 de noviembre de 2016

ZENÓN DE CITIO, EL FUNDADOR DE LA SECTA DEL ESTOICISMO


(Cicio o Citio, Chipre, hacia 334 a.C. - 260 a.C.) Filósofo griego, fundador de la secta del estoicismo. Poco satisfecho de los sistemas que Crates, Estilpón, Jenócrates y Polemón enseñaban en Atenas, inventó a su vez uno, y fundó, en el año 300, aproximadamente, la célebre Escuela estoica o del pórtico, llamada así por enseñar bajo el Pórtico Pintado (Stoà Poikile). Entre su escritos figuraban La república, Los signos, El discurso, La naturaleza, La vida según la naturaleza y Las pasiones. Todas estas obras se han perdido.
 
Resulta muy difícil definir cuál fue su pensamiento original, porque los testimonios posteriores relativos al estoicismo se refieren, generalmente, a las formulaciones de Crisipo. De todos modos, sí deben atribuirse a él las premisas fundamentales del estoicismo como "existe un orden a la vez racional y natural de las cosas" y "el bien consiste en el acuerdo pleno del individuo con ese orden". Por otro lado, también debe considerarse como original de Zenón la división de la investigación filosófica en lógica, física y ética, con la primacía de la ética sobre la pura teoría.
 
El mundo, para Zenón, está penetrado en todos sus puntos de una vitalidad natural que se manifiesta primariamente en los fenómenos biológicos, que mantiene unidos cielo y tierra, y determina las vicisitudes de todas las cosas en su interior. La ética se basa en la constitución natural del hombre. Desconfía radicalmente de las convenciones sociales, porque nada nos asegura que no estén viciadas de irracionalidad y de pasiones y, por lo tanto, no vayan en desacuerdo con la naturaleza.
 
Sin confirmar si es de Zenón o no, sabemos que el punto de vista estoico sobre el criterio de la verdad, que se debe determinar, ante todo, en lógica, se halla en las percepciones de los sentidos aprobados por la razón. La ciencia de la naturaleza se divide en dos principios: uno pasivo, la materia, el cuerpo; otro activo, Dios, el alma humana. No obstante, el alma es un aire ardiente, y Dios un principio ígneo universalmente extendido, que anima cada cosa, y por su providencia dirige todos los seres, según las leyes inmutables del orden de la razón.
 
En moral se sigue el mismo orden. La primera máxima es: vivir según la ley de la razón bien ordenada, o vivir de un modo conforme a la naturaleza, porque tal es el objeto del hombre, tal es la virtud. Los principios del sistema práctico son: 1º La moralidad, la virtud, es el único bien que tiene un valor absoluto; el vicio es el único mal positivo; 2º La virtud es la práctica de la razón libre, aplicada no sólo a conocer, sino también a practicar el bien. El vicio es una manera de obrar inconsecuente y brutal, una debilidad que, en menosprecio de la razón, se abandona a instintos inferiores; 3º La virtud es la única que puede asegurarnos el estado de calma (apatheia), última perfección del espíritu; 4º Hay dos clases de hombres: los buenos y los malos; los que cultivan la sabiduría, y los que pertenecen al vulgo.
 

El sabio es, según esta doctrina, una especie de Dios omnipotente dentro de su esfera, y puede salir de este mundo siempre que se le impida practicar la virtud. La doctrina de Zenon sólo se conoce por escritos posteriores.