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domingo, 3 de junio de 2018

CARTA DE MARCO JUNIO BRUTO A CÉSAR EN LA GALIA



Agradezco tu ofrecimiento, César. Ha sido muy amable por tu parte pensar en mí y acordarte de que este año he de presentarme a las elecciones de cuestor. Por desgracia todavía no estoy seguro de que vaya a salir elegido, pues las elecciones aún no se han celebrado. Esperamos saberlo en diciembre, que es cuando dicen que el pueblo en sus tribus elegirá a los cuestores y a los tribunos de los soldados. Pero dudo de que se celebren elecciones para magistrados superiores. Memmio se niega renunciar a su candidatura al consulado, y mi tío Catón ha jurado que hasta que Memmio no renuncie, no permitirá que se celebren elecciones curules. Por cierto, no hagas caso de esos rumores difamatorios que circulan acerca del divorcio de Marcia y mi tío Catón. A mi tío Catón no se le puede comprar.

 

Voy a ir a Cilicia como cuestor requerido personalmente por el nuevo gobernador para el próximo año, Apio Claudio Pulcher. Ahora es mi suegro. Me he casado con Claudia, su hija mayor, hace un mes. Una chica muy agradable.

 

Una vez más, gracias por tu amable ofrecimiento. Mi madre se encuentra bien. Tengo entendido que va a escribirte ella personalmente.






domingo, 6 de mayo de 2018

CAYO MEMMIO, TRIBUNO DE LA PLEBE, DENUNCIA ANTE EL SENADO EL TRATADO DE PAZ CON YUGURTA


 

Son muchas cosas las que me producen deseos de marcharme y abandonaros, ¡oh, ciudadanos!, si no pudiese más mi amor por la República. Cosas como el poder que acumulan los nobles y vuestra paciencia ante esto, la ausencia de justicia, y sobre todo el contemplar cómo la inocencia conlleva desamparo en vez de obtener los honores que merece. No me atrevo a recordaros la manera en que durante estos últimos años se han reído de vosotros algunos sinvergüenzas, la manera tan indigna e impune en que se ha hecho morir a quienes os defendían, y hasta qué punto os habéis dejado llevar por la pereza y la indolencia. Vosotros, que veis caer a vuestros enemigos y no sabéis aprovechar la ocasión, que teméis a aquellos que deberían temeros. Pero aunque me sienta de este modo no puedo dejar de luchar contra las tramas del poder. Como mínimo tengo que hacer ver que conservo la libertad que heredé de mis padres; que lo haga con éxito o no, depende de vosotros, ¡oh, ciudadanos!
 
(…) Vuestros mayores, a fin de recobrar sus derechos y sostener la majestad de nuestro imperio, tomaron en dos ocasiones las armas y, separándose del resto de ciudadanos, ocuparon el monte Aventino. ¿Y vosotros no habéis de esforzaros con mayor ímpetu para mantener la libertad que de ellos recibisteis?

( Cayo Salustio Crispo en "La guerra de Yugurta")


martes, 13 de junio de 2017

TITO ANNIO MILÓN


Tito Annio Milón (en latín, Titus Annius Milo; Lanuvio, ca. 95 a. C.-Compsa, 48 a. C.) fue un político y agitador romano de la etapa final de la República. Era hijo de Cayo Papio Celso, pero fue adoptado por su abuelo materno, Tito Annio Lusco.
 
Se unió al partido pompeyano organizando bandas de mercenarios y gladiadores que apoyaran su causa mediante la violencia pública frente a Publio Apio Clodio, quien brindó un apoyo similar a la causa popular. Milón fue nombrado tribuno de la plebe en 57 a. C., destacando por su adhesión al regreso de Cicerón tras su exilio en Macedonia, frente a la oposición de Clodio.
 
En el año 54 a. C. fue nombrado pretor y contrajo matrimonio con Fausta, hija de Sila, y exesposa de Cayo Memmio. Al año siguiente, mientras Milón era candidato al consulado y Clodio optaba al cargo de pretor, ambas figuras se encontraron por accidente en la via Appia, cerca de Bovillae. En el encuentro resultó muerto Clodio (18 de enero de 52 a. C.). Milón fue acusado de la muerte del líder popular. Siendo su culpa evidente, sus enemigos recurrieron a toda clase de intimidaciones contra jueces y partidarios, hasta el punto de que Cicerón tuvo miedo de hablar en su favor, si bien redactó un discurso, Pro Milone, para defender a Milón.
 
Milón fue finalmente desterrado, exiliándose en Massalia, y sus propiedades vendidas en subasta. A su retorno a Roma, se opuso al paulatino ascenso de Julio César, de forma que se unió a Marco Celio Rufo en el año 48 a. C. en una revuelta contra César. Fue capturado y ejecutado en Compsa, cerca de Turios, en la Lucania.



jueves, 8 de septiembre de 2016

YUGURTA


 
Yugurta o Jugurta (160-106 a. C.), fue rey de Numidia entre los años 116 a. C. y 106 a. C.
 
Tras la muerte de Masinisa en 148 a. C., fue sucedido por su hijo Micipsa. Por entonces su sobrino Yugurta era tan popular, que Micipsa se vio obligado a enviarlo a Hispania, estancia que éste aprovechó para establecer contactos con romanos influyentes. Allí comprendió la debilidad de los romanos para el soborno, lo que aprovechó en el futuro. Participó con Escipión Emiliano en el asedio de Numancia en la tercera guerra celtíbera.
 
Cuando murió Micipsa en 118 a. C., el reino se dividió entre sus dos hijos (Aderbal e Hiempsal) y su sobrino Yugurta. Inmediatamente, Yugurta se enfrentó con Hiempsal y lo asesinó. A continuación se enfrentó con Aderbal, que resultó vencido y huyó a Roma para pedir ayuda.
 Los gobernantes romanos, probablemente sobornados, o quizá por el deseo de terminar rápidamente con el problema, dividieron Numidia en dos partes, el este para Aderbal, y el oeste para Yugurta.
 
GUERRA DE YUGURTA

Yugurta no quedó satisfecho, y en el año 113 a. C., invadió Cirta, capital de Aderbal, incurriendo en la cólera de Roma, al resultar muertos varios comerciantes itálicos allí asentados, además del propio Aderbal. Roma se vio obligada a intervenir en 111 a. C., en una breve campaña mandada por el cónsul Lucio Calpurnio Bestia. Yugurta se rindió, pero obtuvo una paz muy favorable, sospechosa una vez de más de haber sido conseguida con sobornos. Como consecuencia, Cayo Memmio, tribuno de la Plebe, promovió una investigación, solicitando la presencia del propio Yugurta, pero fue vetado por otro tribuno sobornado, Cayo Bebió. Yugurta tuvo que ir a Roma, pero no llegó a declarar.
 
Reanudada la guerra, Roma envió al cónsul Quinto Cecilio Metelo el Numídico, que se enredó en una campaña interminable durante cinco años (111 a. C.-106 a. C.). Impaciente por el curso de la guerra, su lugarteniente Cayo Mario volvió a Roma para buscar el consulado, y una vez logrado, volvió y tomó la dirección de las operaciones. 
Tras una serie de victorias importantes, Cayo Mario, se granjeó la amistad de Bomílcar, el hermano de la madre de Yugurta y principal lugarteniente del rey númida, encomendándole la misión de deponer a Yugurta, pero se descubrió la trama y Yugurta lo ejecutó cuando éste se dedicaba a provocar descontentos entre su guardia.
 

Mario envió entonces a su legado Lucio Cornelio Sila a Mauritania para privar de apoyos a Yugurta. Sila logró el apoyo de Boco I, y la captura de Yugurta, que fue enviado a Roma cargado de cadenas y ejecutado en 104 a. C. en la Cárcel Mamertina.



viernes, 29 de mayo de 2015

SERVILIA SE ENAMORA DE CAYO JULIO CÉSAR



La mente de Servilia estaba ocupada en Cayo Julio César. Parecía que mil gusanos le hubiesen hormigueado por la boca en el momento en que lo había visto, dejándola atónita, impresionada, incapaz de moverse. ¿Cómo era posible que no lo hubiera visto antes? La pequeñez del círculo en que se movían debía haber garantizado que se encontrasen en alguna ocasión. ¡Pero jamás le había puesto los ojos encima! Oh, oír hablar de él... ¿qué mujer romana noble no había oído hablar de él? En la mayoría de los casos, cuando oían la descripción de César, salían corriendo en busca de cualquier estratagema que pudiera hacer que se lo presentasen, pero Servilia no era de esa clase de mujeres. Sencillamente, lo había desechado como a otro Memmio o a otro Catilina, como a alguien que fulminaba a las mujeres con una sonrisa y sacaba provecho de ello. Una mirada a César le habría bastado para saber que aquel hombre en modo alguno era como Memmio o como Catilina. Oh, él fulminaba con la sonrisa y se aprovechaba de ello -¡no cabía la menor duda al respecto!-, pero en él había mucho más. Remoto, distante, inalcanzable. Ahora comprendía mejor por qué a las mujeres a las que concedía una breve relación después se consumían, lloraban y se desesperaban. Les daba algo que para él no tenía valor, pero nunca se entregaba él mismo.




MARCO PORCIO CATÓN, TÍO DE MARCO JUNIO BRUTO (HIJO DE SERVILIA CEPIONIS)




Había adoptado un nuevo engreimiento, y le había dado por no llevar túnica debajo de la toga porque en los primeros tiempos de la República nadie la había llevado. Y, si los ojos de Servilia hubieran estado menos llenos de odio hacia él, quizás habría tenido que reconocer que aquella sorprendente y extraordinaria moda -de cuya adopción Catón no podía convencer a nadie- le favorecía. A los veinticinco años de edad estaba en la cima de la salud y de la buena forma física; había vivido dura y precariamente como soldado raso durante la guerra contra Espartaco y no comía nada sabroso ni bebía otra cosa que no fuese agua. Aunque el cabello corto y ondulado tenía un tono castaño rojizo y los ojos eran grandes y de color gris claro, tenía la piel suave y bronceada, así que lograba un aspecto maravilloso al dejar al descubierto todo el lado derecho del tronco, desde el hombro a la cadera. Hombre magro, duro y agradablemente lampiño, había desarrollado bien los músculos pectorales, tenía un vientre plano y un brazo derecho que exhibía vigorosas protuberancias en los lugares apropiados. La cabeza, que coronaba un larguísimo cuello, tenía una hermosa forma y la boca era turbadoramente encantadora. En realidad, de no haber sido por aquella asombrosa nariz, podría haber rivalizado con César, Memmio o Catilina en la espectacular apostura. Pero la nariz reducía todo lo demás a pura insignificancia, ya que era enorme, delgada, afilada y curvada. Una nariz con vida propia, decía la gente, reverenciada hasta convertirse en culto.


miércoles, 22 de abril de 2015

LUCIO APULEYO SATURNINO





( En la foto de arriba, moneda de Saturnino )

Lucio Apuleyo Saturnino (en latín Lucius Appuleius Saturninus) fue un tribuno de la plebe que utilizó tácticas demagógicas para llevar a cabo sus ambiciones políticas. Aliado político de Cayo Mario, cuando su relación política se rompió, Saturnino intentó derrocar al Senado utilizando las masas del Foro Romano. El Senado concedió el mando de la lucha contra Saturnino a Mario, que tras derrotarle desapareció de la vida pública hasta que tomó el mando de la Guerra Social




CUESTOR


Como cuestor (104 a. C.), supervisó la importación de grano a Ostia, pero fue depuesto por el Senado Romano (en un procedimiento inusual), y fue reemplazado por Marco Emilio Escauro, uno de los principales líderes de la facción conservadora del Senado, los optimates. La deposición del cargo de Saturnino no se debió a incapacidad o mala administración, sino que se debió a la negativa de Saturnino a atacar políticamente a los populares.




PRIMER TRIBUNADO


En 103 a. C. fue elegido tribuno de la plebe. Estableció un acuerdo con Cayo Mario y recibió la orden de legislar que los soldados de Cayo Mario fueran recompensados con 100 iugera cada uno de la provincia de África. Saturnino además contribuyó a que Mario fuera elegido para su cuarto consulado (102 a. C.).




A Saturnino se le presentó una oportunidad de vengarse de la nobleza romana con la llegada en 101 a. C. de unos embajadores del Rey Mitrídates VI del Ponto, ya que éstos sobornaban con grandes sumas de dinero al Senado. Cuando esto llegó a los oídos de Saturnino, el tribuno insultó a los embajadores. Saturnino tuvo que comparecer en un juicio por infringir la ley al calumniar a los embajadores y sólo se salvó gracias a una petición de misericordia de la plebe. El primer tribunado de Saturnino estuvo principalmente vinculado a su lex maiestas, la cual probablemente reforzó el poder del tribunado de la plebe y de los populares. Saturnino estableció la minuta maiestas, para los romanos cuyos actos tendían a perjudicar la integridad de Roma, lo que se podría entender mediante la moderna palabra, traición.




Uno de los principales objetivos del tribuno, que había suscitado un profundo odio en él era Quinto Cecilio Metelo el Numídico, cuando, como censor, intentó expulsar a Saturnino del Senado por su inmoralidad, pero su colega censor, Cayo Cecilio Metelo Caprario lo rechazó. Para congraciarse con la plebe, Saturnino presentó a Roma, que tenía muy presente en la memoria a los Graco a un hombre que se decía hijo de Tiberio Sempronio Graco, Lucio Equitio. Aunque Cornelia, madre de los Gracos rechazó la alegación de su presunto nieto, la plebe golpeó hasta dejar inconsciente a Quinto Cecilio Metelo el Numídico cuando éste rechazó la candidatura de Lucio Equitio a tribuno de la plebe. Equitio fue poco después elegido tribuno.




SEGUNDO TRIBUNADO

Cuando Cayo Mario regresó a Roma tras su victoria frente a los cimbrios, se encontró marginado en el Senado por la facción optimate. Mario llegó a un acuerdo con Saturnino y con su aliado Cayo Servilio Glaucia, y estos tres senadores formaron una especie de triunvirato. Saturnino y Glaucia apoyaron la concesión de tierras para los veteranos de Cayo Mario. Con la ayuda del soborno y el asesinato, Mario fue elegido cónsul en 100 a. C., por sexta vez (y quinta consecutiva), Glaucia fue elegido pretor y Saturnino fue elegido tribuno de la plebe por segunda vez. Saturnino sacó adelante una ley agraria, alegando la aprobada en la Provincia Romana de África. Propuso que todo el territorio al Norte del Po, recientemente en posesión de los cimbrios, debería estar disponible para el asentamiento de los veteranos de Cayo Mario, incluidas las tierras que habían sido ocupadas por tribus célticas. Esta ley fue motivo de polémica, ya que esta tierra ya era propiedad de los campesinos itálicos que habían sido desposeídos de ellas por los cimbrios.




Se fundaron colonias en Sicilia, Acaya y Macedonia, empleándose para su compra el tesoro del Oro de Tolosa, malversado por Quinto Servilio Cepio, padre de Quinto Servilio Cepio el joven. Los itálicos fueron admitidos en estas colonias surgiendo auténticas colonias burguesas, de forma que el derecho de igualdad de los itálicos respecto al de los romanos fue de ese modo parcialmente reconocido. Esta parte del proyecto de ley ofendió a muchos ciudadanos, que no estaban dispuestos a permitir la cesión de estos privilegios.




Una cláusula exigía la condición de que, pasados cinco días de la aprobación de la leyn debía defenderla, bajo pena de ser expulsados del Senado y exiliados. Todos los senadores juraron defender la ley, excepto Quinto Cecilio Metelo el Numídico, que fue exiliado. Además Saturnino presentó un proyecto de ley con el objeto de ganar el apoyo de la muchedumbre, el suministro de grano a un módico precio. El cuestor Quinto Servilio Cepio declaró que el Tesoro no podría soportar el gasto, pero los colegas de Saturnino interpusieron su veto. Saturnino ordenó la continuación de la votación pero Cepio la dispersó mediante la violencia. El Senado declaró nula la reunión y la invalidó, porque se había oído un trueno. Saturnino declaró que para el Senado era mejor permanecer sin hacer nada, de lo contrario el trueno habría sido seguido por una granizada. Los proyectos de ley (leges Appuleiae) fueron finalmente aprobados gracias a la influencia de Cayo Mario.




TERCER TRIBUNADO, CAÍDA Y MUERTE


Mario se encontró ensombrecido por sus colegas y debido a todos sus excesos, rompió definitivamente con ellos, y Saturnino y Glaucia vieron que la única esperanza de mantenerse a salvo era la retención de sus cargos. Saturnino fue elegido por tercera vez como tribuno a principios de año y Glaucia, aunque tras el pretorado no era elegible hasta pasados dos años, fue candidato al consulado. Marco Antonio Orator fue elegido sin oposición, el otro candidato optimate, Cayo Memmio, que parecía que era el que tenía más posibilidades de éxito, fue golpeado hasta la muerte por los matones de alquiler de Saturnino y Glaucia, que estaba a punto de comenzar en el momento en que se lo encontraron.




Esto produjo una auténtica revolución en el sentimiento político. El Senado declaró al día siguiente a Saturnino y a Glaucia enemigos públicos y nombró a Mario para que defendiera el Estado. Mario no tuvo más alternativa que obedecer. Saturnino, vencido en una pequeña batalla en el Foro Romano, refugiándose con sus seguidores en el Capitolio, donde se cortó el suministro de agua, y fueron obligados a capitular. Mario prometiéndoles que perdonaría sus vidas, los expulsó de la Curia Hostilia, con la intención de procesarles de acuerdo con la ley, pero los miembros más impetuosos del partido aristocrático, treparon al techo, deshicieron el tejado cogiendo unas cuantas tejas y mataron a Saturnino y a sus seguidores. Glaucia, que se encerró en una casa, fue sacado a rastras y asesinado.




DESCENDENCIA


Su hija Apuleya contrajo matrimonio a pesar de la caída en desgracia de su familia y fue madre de dos cónsules, Lucio Emilio Lépido Paulo y el triunviro Marco Emilio Lépido. Otro descendiente Sexto Apuleyo, fue cónsul en 29 a. C. y el probable hijo de éste, Sexto Apuleyo, cónsul en 14, casado (era su tercer matrimonio), con Claudia Marcela Maior, nieta de César Augusto.




jueves, 12 de marzo de 2015

CARTA DE MARCO JUNIO BRUTO A CÉSAR, AMANTE DE SU MADRE SERVILIA CEPIONIS


Agradezco tu ofrecimiento, César. Ha sido muy amable por tu parte pensar en mí y acordarte de que este año he de presentarme a las elecciones de cuestor. Por desgracia todavía no estoy seguro de que vaya a salir elegido, pues las elecciones aún no se han celebrado. Esperamos saberlo en diciembre, que es cuando dicen que el pueblo en sus tribus elegirá a los cuestores y a los tribunos de los soldados. Pero dudo de que se celebren elecciones para magistrados superiores. Memmio se niega renunciar a su candidatura al consulado, y mi tío Catón ha jurado que hasta que Memmio no renuncie, no permitirá que se celebren elecciones curules. Por cierto, no hagas caso de esos rumores difamatorios que circulan acerca del divorcio de Marcia y mi tío Catón. A mi tío Catón no se le puede comprar.

 

Voy a ir a Cilicia como cuestor requerido personalmente por el nuevo gobernador para el próximo año, Apio Claudio Pulcher. Ahora es mi suegro. Me he casado con Claudia, su hija mayor, hace un mes. Una chica muy agradable.

 

Una vez más, gracias por tu amable ofrecimiento. Mi madre se encuentra bien. Tengo entendido que va a escribirte ella personalmente.



( C. McC. )


domingo, 11 de enero de 2015

EL CUESTOR DE CNEO POMPEYO MAGNO, CAYO MEMMIO DICE SOBRE EL LEVANTE HISPANO




El Levante hispano es conocido por la reputación de ser la región  más fértil del orbe, más que Campania, más que Egipto y más que la provincia de Asia. De veranos e inviernos equilibrados, ríos abundantes alimentados por nieves perpetuas y profundas tierras aluviales, la Hispania Ulterior era una despensa verde en primavera y principios de verano, y dorada en el abundante otoño; el ganado era gordo y prolífico, y en sus ríos abundaba la pesca.

lunes, 1 de septiembre de 2014

REFLEXIONES DE MARCO FAVONIO ACERCA DE CAYO JULIO CÉSAR, DESPUÉS DE HABER OBTENIDO SU CLEMENCIA





Favonio salió a caballo para contemplar, esperaba que por última vez, la columna plateada de las legiones romanas que avanzaban majestuosamente por una carretera de construcción romana, recta en los tramos en que podía serlo, con pendientes suaves, una carretera hecha para no agotar. Pero al final lo único que vio Favonio fue a César montado en un brioso semental marrón con la facilidad y la gracia de un hombre mucho más joven. Favonio sabía que apenas se perdieran de vista los valles de Anfípolis, César desmontaría y seguiría marchando a pie. Los caballos eran para las batallas, para los desfiles y para los espectáculos. ¿Cómo podía un hombre tan seguro de su propia majestad tener los pies tan firmemente apoyados en la tierra? Una mezcla curiosísima, Cayo Julio César. El escaso cabello dorado revoloteando como cintas al penetrante viento procedente del mar Egeo, la columna vertebral absolutamente recta, las piernas colgando sin apoyo, tan poderosas y nervudas como siempre. Uno de los hombres más apuestos de Roma, aunque nunca un niño bonito como Memmio ni un hombre decadente como Silio. Descendiente de Venus y Rómulo. Bien, quién sabía. Quizá fuera cierto que los dioses amaban a los mejores de los suyos. ¡Oh, Catón, no sigas haciéndole frente! Nadie puede con él. Será rey de Roma... pero sólo si quiere serlo.



domingo, 10 de agosto de 2014

EL CÓNSUL CAYO MEMMIO




Cayo Memmio (en latín, Gaius Memmius), fue cónsul suffectus de la República romana en 34 a. C., junto con Lucio Emilio Lépido Paulo.

Hijo del pretor del año 58 a. C. y candidato para el consulado del 54 a. C. Cayo Memmio y de Fausta, hija del dictador Sila. 



Fue tribuno de la plebe en 54 a. C.. En este cargo procesó a Aulo Gabinio, cónsul en el 58 a. C., por malversación efectuada en su provincia de Siria y a Domicio Calvino por soborno en los comicios consulares del 54 a. C. Memio actuó como uno de los defensores en el juicio contra Marco Emilio Escauro en el mismo año. Memmio era hijastro de T. Anio Milón que se casó con su madre después de divorciarse de su padre.




Memmio fue cónsul suffectus en 34 a. C., ejerciendo la magistratura entre el 1 de julio de ese año hasta el 1 de noviembre.6 Durante su magistratura efectuó juegos en honor de uno de los míticos ancestros míticos de la gens Julia, Venus Genetrix.




CAYO MEMMIO EN HISPANIA, CUANDO ERA CUESTOR, REFERENTE A LA ZONA DEL LEVANTE:


Guapo de cara y solemne, el nuevo cuestor de Pompeyo, que además era cuñado suyo, partió con la legión a campo través hacia Levante por una región reputada de ser la más fértil del orbe, más que Campania, más que Egipto y más que la provincia de Asia. De veranos e inviernos equilibrados, ríos abundantes alimentados por nieves perpetuas y profundas tierras aluviales, la Hispania Ulterior era una despensa verde en primavera y principios de verano, y dorada en el abundante otoño; el ganado era gordo y prolífico, y en sus ríos abundaba la pesca.