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lunes, 16 de abril de 2018

PÍNDARO


 
Píndaro (en griego Πίνδαρος) es uno de los más célebres poetas líricos de la Grecia clásica. Se cree que nació en Cinoscéfalas, Beocia, hacia el 518 a. C. Según la tradición, pertenecía a una familia aristocrática.
 
Se tiene pocas noticias fiables sobre su biografía, a pesar de las seis Vidas que han legado autores antiguos. Se cree que nació en Cinoscéfalas, Beocia, hacia el 518 a. C. y que, según la tradición, pertenecía a una familia aristocrática. De hecho,en la Vª Pítica él mismo parece afirmar que procede del linaje de los egeidas, por lo que a menudo manifestará en sus obras una especial simpatía por las instituciones dorias.
 
Pasa su infancia y primera juventud en Tebas y en Atenas, donde fue discípulo de Agatocles. Muy joven aún, participa en un certamen de poesía en el que es vencido por la poetisa Corina de Tanagra. Fue ella, y en esta ocasión, quien le aconsejó «sembrar a manos llenas, no a sacos llenos». La primera oda pindárica es la Xª Pítica y fue compuesta cuando el autor apenas contaba con veinte años de edad. Pronto se convierte en un renombrado poeta. Como tal, recorre las principales cortes aristocráticas de Grecia: Cirene, Siracusa, etc. Ante la invasión de los persas, adoptó una actitud de transigencia con el enemigo que era la interesada política de su patria tebana. En esta cuestión, Píndaro chocó con otro importante poeta, Baquílides, que había adoptado un punto de vista panhelénico y propugnaba la resistencia enconada ante los persas, que ve como una amenaza sobre el conjunto de toda la Hélade. Píndaro murió en Argos en el año 438 a. C.
 
La obra de Píndaro que se conoce se ha conservado en papiros de entre el siglo II a. C. hasta el II d. C. y en algunos manuscritos medievales que proceden de una selección efectuada en el siglo III. En total, han llegado hasta nosotros cuatro libros de epinicios que suman 45 odas y algunos fragmentos sueltos. Los epinicios (ἐπίνικοι / epinikoi) son cantos corales compuestos en honor de los vencedores en alguno de los cuatro certámenes deportivos de los Juegos Panhelénicos que se cantaban al paso de los campeones. Las composiciones de Píndaro suelen utilizar la victoria deportiva como simple punto de partida para loar el valor personal del atleta: su triunfo refleja la victoria de lo Bello y lo Bueno sobre la mediocridad.
 
Además de epinicios, Píndaro compuso himnos, peanes, partenios, cantos al vino, trenos, etc.
 
El estilo de Píndaro es peculiar y difícil. Se caracteriza por proceder con la materia poética a saltos, estableciendo asociaciones bruscas e imprevistas entre diferentes elementos. El lenguaje, muy elevado, procede de una mezcla artificiosa de diferentes dialectos y se satura de elementos retóricos, en especial de imágenes. La dificultad de la obra pindárica es paradigmática. Si resultaba ya oscura para sus coetáneos, con posterioridad autores que van de Heródoto a Voltaire hablan de lo ininteligible de su poesía. Sin embargo, Goethe o Hölderlin lo erigieron en símbolo de la libertad del genio creador.
 
Traducciones antiguas:
Oda I de las Olimpiacas de Píndaro, trad. en verso de Fray Luis de León en el Parnaso español de López de Sedano, y también en el t IV. pág. 274 de sus Obras (Madrid, Ibarra, 1816).
Obras de Píndaro, traducidas del griego en verso castellano por José Canga Argüelles y Bautista Canga Arguelles. Madrid: Sancha, 1798.
Obras poéticas de Píndaro en metro castellano, con el texto griego y notas críticas, por D. Francisco Patricio de Berguizas. Madrid, Imprenta Real, 1798.
Traducción inédita de Cándido María Trigueros Odas de Píndaro, Ms.
Laura Mestre Hevia ha traducido epinicios de Píndaro al español.​



martes, 22 de noviembre de 2016

AGATOCLES


Agatocles (en griego Ἀγαθοκλῆς, Agathoclễs; c. 361-289 a. C.) fue un militar y político griego, tirano de Siracusa (317 - 289 a. C.), titulado rey desde 304 a. C.

 

De origen humilde, según se cree, era hijo de Carcino, un ceramista emigrante de Regio de Calabria. Agatocles se estableció finalmente en Siracusa, donde pudo alcanzar altos cargos militares gracias a la protección de un rico ciudadano llamado Damas. El matrimonio con la viuda de su benefactor (333 a. C.) le convirtió en un hombre rico y notable y le permitió ascender dentro del círculo de hombres influyentes de Siracusa.
 

La legislación de Timoleón no había logrado superar los problemas de Siracusa, que atravesaba un período turbulento, con continuos enfrentamientos civiles entre demócratas y oligarcas y bajo la amenaza cartaginesa. En un principio Agatocles adoptó una actitud neutral, aunque dejando ver cierta inclinación a favor de los demócratas. Posteriormente, su oposición a los oligarcas Heráclides y Sosístrato le valió el exilio. Agatocles reclutó un ejército privado, permaneciendo en el sur de Italia como jefe militar al servicio de diversas ciudades, y combatiendo en distintos lugares del mar Mediterráneo.
 
De regreso a Siracusa en 319 a. C., al amparo de una amnistía, asumió el mando del ejército. Decidido a materializar sus ambiciones, Agatocles dio un golpe de Estado y se apoderó mediante la violencia de Siracusa (317 a. C.). Al poco convocó una asamblea, donde acusó a los oligarcas, se presentó como restaurador de la democracia, y fingiendo que se retiraba del poder, el pueblo le aclamó concediéndole el título de strategos autókrator.

 

En sus primeros años de gobierno, la tiranía de Agatocles tuvo un carácter popular, prometiendo la abolición de las deudas y la distribución de la tierra. Los oligarcas emigrados, dirigidos por Sosístrato, consiguieron firmes apoyos en las ciudades de Acragante, Gela y Mesana, temerosas de que Agatocles extendiera su poder por toda Sicilia, y además obtuvieron la ayuda espartana de Acrótato. En las hostilidades que siguieron, Agatocles conquistó Mesana (312 a. C.), pero sus adversarios, tras el fracaso de Acrótato, propiciaron la intervención de los cartagineses, quienes conducidos por Amílcar Giscón, vencieron a Agatocles en Ecnomo y pusieron sitio a Siracusa, con lo que las restantes ciudades griegas se unieron a los cartagineses (311 a. C.)

 

La respuesta de Agatocles fue llevar la guerra a África, lo que provocó un cambio notable en su política. Necesitado de recursos, Agatocles confiscó los bienes de sus adversarios e impuso pesadas cargas fiscales a los ciudadanos. La expedición africana comenzó en el año 310 a. C. y estuvo en sus principios marcada por el éxito: Agatocles venció a los cartagineses, se procuró aliados entre los pueblos y ciudades de África e incluso llegó a un acuerdo con Ofelas, el gobernador ptolemaico de Cirene, a quien inmediatamente hizo asesinar, para actuar conjuntamente contra Cartago (309 a. C.). En 308 se apoderó de la importante ciudad cartaginesa de Útica. Mientras tanto, la situación en Sicilia era preocupante para los siracusanos, pues su ciudad seguía estando amenazada por los cartagineses, Acragante y los oligarcas exiliados.

 

Antander, hermano de Agatocles, obtuvo una victoria que forzó a los cartagineses a retirarse en 309, pero los aliados griegos, conducidos primero por Jenódico de Acragante y luego por el emigrado siracusano Dinócrates, no desistían. 


Dejando a su hijo Arcagato al frente de las operaciones en África, Agatocles se trasladó a Sicilia y obtuvo una doble victoria sobre sus enemigos (307 a. C.); pero a su regreso a África se encontró a su hijo muerto y su ejército diezmado, lo que le llevó a firmar un acuerdo de paz bastante favorable con Cartago en 306 a. C., delimitando las áreas de influencia de ambas potencias en la isla.

 

De vuelta a Sicilia, Agatocles restauró su autoridad, derrotó a Dinócrates y ejecutó a un elevado número de enemigos políticos (305 a. C.). En el año 304, y emulando a los sucesores de Alejandro Magno, Agatocles tomó el título de rey, integrando su poder en el recién nacido mundo helenístico. Su guardia personal estaba compuesta por mercenarios itálicos, principalmente samnitas y los célebres mamertinos.

 
A partir de estos momentos las noticias son más escasas; se conocen algunas expediciones por el sur de Italia y por el Mar Adriático, que le llevaron incluso a apoderarse temporalmente de Corcira frente a las ambiciones de Casandro (c. 300 a. C.).

 

Agatocles murió asesinado en el año 289 a. C. a instigación de su nieto Arcagato, temeroso de no ser designado sucesor; su crimen no tuvo recompensa, ya que Arcagato fue asesinado por la misma mano que cometió el homicidio de Agatocles, Menón de Egesta. Tras esto Siracusa quedó sin gobierno estable entre 289-288 debido a la guerra civil entre Hicetas y Menón.

 

Agatocles era esposo de una hijastra de Ptolomeo I Sóter. Su hija, Lanassa, fue una de las esposas del rey Pirro de Epiro.