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martes, 23 de mayo de 2023

EL OFICIO MÁS ANTIGUO EN LA ANTIGUA ROMA

A modo de introducción de este artículo, empezaré por sumergiros en citar los breves relatos de destacados personajes de la época, como Suetonio, Artemidoro y Plinio, quienes nos brindan interesantes perspectivas sobre el tema. Luego expondré el negocio de la prostitución romana, desvelando detalles fascinantes y algunas anécdotas picantes. Así que déjate de prejuicios, censuras, y absurdos tabúes y vayamos al grano:

 

Comenzamos citando a Suetonio, quien en su obra "Vida de Calígula" nos revela que las prostitutas romanas estaban sujetas a impuestos a favor del Estado Romano, Así es que hasta en el antiguo imperio pagaban impuestos por ejercer la prostitución, cosa que no es lo habitual de recaudar en nuestros días. Según la ley romana vigente de cuando Calígula era emperador, se recaudaba un equivalente al precio de un encuentro, y aquellos que habían ejercido la prostitución o el proxenetismo en el pasado también debían pagar impuestos, sin excepciones, ni siquiera para las personas casadas.

 

Artemidoro, nos da una visión interesante y poco convencional. Según él, "tener relaciones sexuales con una mujer que trabaja como puta en un burdel supone solamente una deshonra de poca gravedad y muy poco gasto". Sin duda, una perspectiva que contrasta con los prejuicios morales, sociales, clasistas, y económicos de la época. Y es que en aquella época, según recientes estudios científicos, todavía no estaban extendidas las enfermedades venéreas ( sífilis, gonorrea, clamidias, herpes genital, SIDA, etc…), y por tanto no existía el temor a contagios y en muchos casos incluso se consideraba la prostitución y con ello los juegos sexuales como algo divertido. No obstante, existía un tipo de brebaje, echo con unas hierbas llamadas silfio que generalmente se cultivaban en las costas de la Cirenaica libia ( en África, tocando a Egipto), que era como un anticonceptivo que impedía a las mujeres quedarse embarazadas, e incluso servia para provocar un aborto. Si el embarazo ya estaba algo avanzado, ese aborto solia causar unos dolores horribles, con muchos desangrados, por lo que la prostituta necesitaba algunos meses sin ejercer, si no es que le pillaba la muerte. Por eso en caso de duda, era preferible tomarse el milagroso brebaje antes de tiempo.  Ese silfio ( conocido también por laserpicio), fue una planta que por sus numerosas y benefactoras propiedades llegó a valer tanto como el oro, que al estar esa planta muy demandada por sus muy buenas propiedades, dio lugar a una sobreexplotación que llevó a la lamentable desaparición total de dicha planta, pues no dejaron ni semillas. Una planta milagrosa que lo curaba prácticamente todo y además servía como condimento culinario, y hasta para hacer agradables pérfumenes, desapareció completamente por la desmesurada obra y codicia de los seres humanos. Para entonces se supone que la prostitución dejó de ser algo más alegre, para pasar por otra etapa más tenebrosa, en que la vida se convirtió en algo más duro y desesperado. Las personas esclavas estaban especialmente indefensas y eran explotadas, fuesen niños, hombres o mujeres. No obstante entre las clases altas, la prostitución era vista como una profesión legítima y muchas veces las prostitutas eran consideradas como una especie de musas, muy hermosas y con muy alto nivel educativo. Se las solía dar un trato respetuoso debido a que estaban ejerciendo un oficio honorable, y algunas se acostaban con senadores, con las que incluso hablaban de política en privado o de gestas militares.

 

Pero no todo eran tabúes y juicios de valor. Plinio, en su obra "Historia natural", nos sorprende al afirmar que el acto sexual también tenía propiedades curativas. Según él, era un remedio para dolores lumbares, problemas de visión, perturbaciones mentales e incluso la melancolía. ¡Quién iba a pensar que el placer podía tener efectos terapéuticos en la antigua Roma!.



 Siendo estas creencias muy arraigadas en la sociedad de la Antigua Roma, esta era otra de las razones por la que los servicios sexuales eran muy demandados y normalizados, y con ello se  podían encontrar en prácticamente cualquier lugar.

 

Por todo el Imperio Romano, tanto hombres como mujeres de diversos estatus sociales ejercían esta profesión sin mayores tabúes, con la única excepción del sexo oral y el sometimiento pasivo, que era para lo que sí existían ciertos prejuicios, pues tanto cunnilingus como fellatio, eran dos prácticas que algunos las consideraban indignas, aunque en privado no tuvieran reparos en ejercerlo o practicarlo. La prostitución era una forma de vida y profesión ampliamente aceptada por la sociedad romana.

 

Aunque no se ha encontrado evidencia de que el Estado tutelara algún prostíbulo, entre los estamentos sociales más bajos el negocio de la prostitución era dirigido por los lenos y las lenas, quienes cobraban una comisión a cada prostituta por sus servicios. Estos intermediarios se quedaban, como mínimo, con un tercio de las ganancias. Por su parte, las prostitutas tenían que pagar de sus ingresos por habitaciones, ropa y comida. En el caso de las esclavas, todo lo que ganaban era para el leno y vivían en el prostíbulo. Los estamentos sociales más altos, iban más por libre ( es decir, sin intermediarios), cuando se dedicaban a la prostitución.

 

No podemos evitar mencionar una intrigante historia de la época que involucra a Mesalina la intrigante esposa del emperador Claudio. Según las malas lenguas de la época, se decía que Mesalina alquilaba un burdel bajo el seudónimo de Lycisca y ejercía la prostitución, a escondidas del emperador Claudio cuando se encontraba de campaña militar en Britania. Incluso se cuenta que una vez desafió a la prostituta más famosa de la época para ver quién podía tener relaciones con más hombres en un tiempo determinado ¡y resultó victoriosa!. Esto lo testimonian personajes como Plinio el Viejo, Juvenal, o Tácito.

 

Ahora, hablemos de los aspectos legales y administrativos de la prostitución en la antigua Roma:  Además de pagar impuestos, las prostitutas debían estar inscritas en los registros municipales para poder ejercer su actividad. Se estima que en el primer siglo de nuestra era había alrededor de 32,000 prostitutas inscritas en Roma, y su día festivo se celebraba el 23 de diciembre. En las excavaciones arqueológicas de Pompeya, se han encontrado vestigios con anotaciones que revelan los precios de los servicios sexuales.

 

Los precios variaban según la demanda y la calidad del servicio. Desde los 2 ases para los servicios más económicos, hasta los 16 ases para las prostitutas más famosas, como una tal Attica. Incluso se han hallado grafitos en los que se menciona a algunas prostitutas cobrando un denario por sus servicios.

 

El mundo de la prostitución en la antigua Roma era diverso y lleno de especialidades. A medida que las diferentes habilidades y preferencias se mezclaban, surgían nuevos tipos de prostitutas. Por ejemplo, teníamos a las ambulatarae, que trabajaban en las calles cercanas al circo, o las fellatrix, especializadas en las felaciones. También existían las delicatae, prostitutas de lujo que solo atendían a hombres adinerados, y las schanicullae, quienes se dedicaban a servir a esclavos y soldados.

 

Sin embargo, ser una prostituta en la antigua Roma tenía sus limitaciones. Estas mujeres no podían casarse con ciudadanos romanos nacidos libres, ni redactar testamentos o recibir herencias. Además, los hijos nacidos de estas relaciones se consideraban "infames" y carecían de derechos civiles, lo que llevaba a la gran mayoría a seguir los pasos de sus madres y terminar ejerciendo la prostitución o destinados a ser esclavos.

 

En resumen, la prostitución en la antigua Roma era un negocio legalizado y ampliamente practicado. Las prostitutas desempeñaban un papel importante en la sociedad romana, satisfaciendo los deseos y necesidades de una variedad de clientes. Aunque rodeadas de estigmas y limitaciones legales, estas mujeres dejaron una huella en la historia romana y nos permiten adentrarnos en los placeres y tabúes de una época fascinante.



domingo, 14 de mayo de 2023

ARTEMIDORO DESCRIBE UN CASO DE PROSTITUCIÓN

Un hombre soñó que había llevado a su mujer ante un altar para ofrecerla en sacrificio, vender su carne en rodajas y obtener grandes beneficios. Soñó, además, que se alegraba de lo que había hecho y que intentaba ocultar sus ganancias ante los que tenía alrededor y le observaban. Este hombre condujo a su propia esposa a una vergonzosa vida de prostituta, ganándose la vida con el trabajo de ella. Aquello le reportaba grandes beneficios, pero le convenía mantenerlo en secreto.

 

(Artemidoro)






miércoles, 19 de abril de 2023

EL CÓNSUL EUNUCO EUTROPIO DE ÉFESO

 

 El cónsul eunuco Eutropio de Éfeso fue un influyente funcionario romano del Imperio romano de Oriente en el siglo IV d.C. Su historia es fascinante y llena de intriga política en la corte imperial. Comenzó su carrera como eunuco en el palacio del emperador Teodosio, y tras la muerte de Teodosio en 395, Eutropio demostró su habilidad política al asegurar el matrimonio del nuevo emperador Arcadio con Eudoxia, frustrando así los planes del principal ministro Rufino de casar a Arcadio con su hija.

 

La ascendencia de Eutropio en la corte imperial se consolidó después del asesinato de Rufino en el mismo año, lo que lo llevó a convertirse en el consejero más cercano a Arcadio. Su poder e influencia aumentaron aún más cuando lideró con éxito la derrota de una invasión huna en 398. Al año siguiente, en un giro sorprendente de los acontecimientos, Eutropio se convirtió en el primer eunuco en ser designado cónsul, uno de los cargos políticos más altos en el Imperio romano. Se ganó la enemistad de Gainas, el jefe de los mercenarios godos del ejército imperial, y de Eudoxia, la emperatriz, quienes lograron su caída el mismo año que se convirtió cónsul.

 

Una de las razones por las que Eutropio se ganó la enemistad del pueblo fue su reputación de crueldad y avaricia. Durante su ascenso al consulado, su comportamiento despótico y su búsqueda de riqueza generaron descontento entre la población.

 

El ascenso y caída de Eutropio en la corte imperial es un ejemplo intrigante de la política y la intriga en el Imperio romano de Oriente en el siglo IV d.C. También arroja luz sobre el papel de los eunucos en la sociedad romana de la época, así como la importancia del poder y la influencia en la política de la corte imperial. La historia de Eutropio es un recordatorio de cómo la ambición y la crueldad pueden llevar a la caída de incluso los funcionarios más poderosos, y cómo la política en la antigüedad estaba llena de rivalidades y luchas por el poder.

 

Y hablando del primer cónsul eunuco del Imperio Romano, cabe considerar: Los eunucos eran hombres castrados que desempeñaban un papel importante en la sociedad del bajo Imperio Romano, que se refiere a la última fase de la historia de la antigua Roma, desde aproximadamente el siglo III hasta la caída del Imperio Romano de Occidente en el año 476 d.C. Los eunucos se encontraban en diversas posiciones y roles en la sociedad romana de esa época, y sus funciones abarcaban desde la administración imperial hasta la vida religiosa y social.

 

En el bajo Imperio Romano,  tal como ya dio a conocer Ammiano Marcelino, los eunucos servían en la corte imperial como funcionarios y consejeros cercanos del emperador. Eran considerados de confianza debido a su condición de castrados, lo que se creía que les otorgaba una mayor lealtad y capacidad de mantener secretos. Los eunucos ocupaban puestos clave en la administración imperial, como el cuido del harén imperial, la custodia de los tesoros, la administración de la justicia y la supervisión de la burocracia imperial. Eran especialmente influyentes en la corte de las emperatrices y las princesas, y tenían un acceso directo y exclusivo a los círculos más cercanos del poder. Podemos poner los casos de Artemidoro, que fue el consejero del emperador Adriano, de Hierocles, el comandante de los pretorianos del emperador Diocleciano, o el mencionado Eutropio que llegaría a ser cónsul.

 

Además de su papel en la administración imperial, los eunucos también desempeñaban funciones en la vida religiosa y social del bajo Imperio Romano. Algunos eunucos eran empleados como guardianes de los templos, donde se encargaban de la supervisión y la administración de los rituales religiosos. También podían ser nombrados como supervisores de los eunucos que servían en el harén imperial, y algunos también ocupaban posiciones de liderazgo en la comunidad eunuca.

 

Sin embargo, a pesar de su influencia y estatus en el bajo Imperio Romano, los eunucos también enfrentaban discriminación y estigmatización debido a su condición de castrados. Eran considerados socialmente inferiores y a menudo eran objeto de burla y desprecio. A pesar de ello, muchos eunucos lograron alcanzar altos cargos y posiciones de poder en la sociedad romana de la época.




martes, 2 de abril de 2019

domingo, 17 de marzo de 2019

ARTEMIDORO DICE SOBRE LOS RECLUTAS ENFERMIZOS



Alistarse como soldado o servir en el ejército augura la muerte para quienes padecen cualquier clase de enfermedad, pues un hombre que se alista cambia de vida por completo. Deja de ser un individuo que toma sus propias decisiones y emprende una vida nueva, dejando atrás la anterior.





miércoles, 19 de diciembre de 2018

ARTEMIDORO DICE SOBRE LOS POBRES


Los pobres son como los lugares míseros y oscuros en que se echa la porquería y otros desperdicios y demás cosas sin importancia.


miércoles, 5 de diciembre de 2018

ARTEMIDORO DICE SOBRE DEFECAR EN EL LUGAR MENOS INDICADO



Lo más peligroso y temible de todo sería defecar en el templo de un dios, en el mercado, en la calle o en un baño público, pues ello augura la ira de los dioses, grandes desgracias y terribles pérdidas. Además, a menudo la persona que sueña esto se convierte en objeto de odio y se revelan sus secretos.