(Parma, ?-Atenas, 30 a.J.C.)
Poeta y conjurado en el asesinato de César (44 a.J.C.). Apoyó a Marco Antonio
en su enfrentamiento con Octavio y combatió en la batalla de Actium (31) tras
la que se refugió en Atenas, donde se le dio muerte por orden de Octavio.
Pasión por los romanos. Un blog de divulgación creado por Xavier Valderas que es un largo paseo por el vasto Imperio Romano y la Antigüedad, en especial el mundo greco-romano.
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domingo, 22 de septiembre de 2019
domingo, 8 de septiembre de 2019
LIBURNA
La
liburna o libúrnica es una embarcación que tuvo su origen en Liburnia,
provincia de Dalmacia y que empleaban en la piratería.
Con
el auxilio de estas naves venció Augusto a Marco Antonio en la célebre batalla
de Actium y desde entonces se les dio la preferencia en las armadas romanas.
Las construían con las maderas de ciprés y del alerce y abeto y con clavazón de
cobre con preferencia a la de hierro.
Había
liburnas con un orden de remeros (monorremes), como dice Jal en su Arquéologie
Navale, París, 1840. Añade que debían de ser ligeras, fáciles de gobernar y
poco elevadas.
Otras
más capaces de dos, tres, cuatro, cinco y aun aseguraban que en la batalla de
Actium las hubo de seis órdenes y de más, como admite Vegecio en Epitoma rei
militaris. Según Eutropio llevaban espolón.
Cada
una tenía un contramaestre que enseñaba y ejercitaba diariamente en sus
respectivas maniobras a los remeros, pilotos y soldados. Las mayores llevaban
de avanzada una falúa de cuarenta remos para hacer la descubierta, sorprender
las naves enemigas, interceptar sus convoyes y avisar de su derrota y de sus
intenciones.
Para
que no fuesen avistadas por los enemigos las pintaban, así como sus velas y
jarcias de un color verde pardo para que pasaran inadvertidas en el mar y del
mismo color vestían a los marineros y soldados que iban embarcados en estas
naves.
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MARCO ANTONIO,
MARCO VIPSANIO AGRIPA,
OCTAVIO AUGUSTO
lunes, 12 de agosto de 2019
LA FLOTA DE MARCO ANTONIO CONTRA OCTAVIO PREVIA A LA BATALLA DE ACCIO
Aunque
se habían quedado varios centenares de galeras para vigilar Modona, Corcira y
otras islas estratégicas, la flota principal sumaba cuatrocientos ochenta
quinquerremes de los más enormes jamás construidos. Estas embarcaciones tenían
ocho hombres por remo en tres bancadas, estaban completamente cubiertas y
tenían espolones de bronce rodeados con vigas de roble; sus cascos estaban
reforzados con cinchas de trozos de madera cuadradas reforzadas con hierro para
que sirviesen como parachoques en el caso de que recibiesen un golpe de
espolón. Medían sesenta y un metros de eslora y quince metros de manga,
sobresalían diez metros por encima del agua en el centro y siete metros y medio
en la proa y en la popa. Cada una tenía cuatrocientos ochenta remeros y ciento
cincuenta marineros, y estaban pertrechadas con altas torres que llevaban
piezas de artillería. Todo esto las hacía inexpugnables; sin embargo, se movían
a la velocidad de un caracol, por lo que eran poco recomendables en ataque. La
nave insignia de Antonio, la Antonia, era todavía más grande. Sesenta de las
naves de Cleopatra eran de este tamaño y diseño, pero las restantes eran
amplias trirremes con cuatro hombres por remo en tres bancadas, y podían
moverse a gran velocidad, sobre todo cuando navegaban a vela, ayudadas por los
remos. Su nave insignia, Cesarión, aunque muy bien pintada y adornada, era
rápida y estaba diseñada más para la huida que para la lucha.
martes, 16 de julio de 2019
PLUTARCO ENTRE DOS FUEGOS PREVIOS A LA BATALLA DE ACCIO
Mientras los transpones de
tropa cruzaban el Adriático desde Brundisium, Marco Agripa mandó la mitad de
sus cuatrocientas galeras para atacar la base de Antonio en Modona. Consiguió
una victoria total, sobre todo porque, después de matar a Bogud, hundió la
mitad de sus naves y puso la otra mitad a su servicio. Después, Agripa hizo lo
mismo con Sosio en Leucas. No obstante, Sosio consiguió escapar. Antonio y
Cleopatra estaban absolutamente desabastecidos de trigo y de comida que viniese
por mar, no importaba su punto de origen. Así pues, la única manera de
alimentar a las fuerzas de tierra y de mar era por tierra, pero Antonio se negó
en absoluto a que sus soldados romanos fueran utilizados como bestias de carga
o incluso de líderes de las bestias de carga. ¡Que los indolentes egipcios de Cleopatra
hiciesen algo por una vez!. ¡Que ellos organizasen el transporte terrestre!.
Todos los burros y las muías,
en el este del país, fueron requisados y cargados hasta lo máximo tolerado.
Pero los capataces egipcios tenían muy poco respeto por los animales: no les
daban agua y miraban indiferentes cómo morían mientras las caravanas cruzaban
las montañas de Dolopia. En estas circunstancias, los griegos se vieron obligados
por millares y a punta de espada a cargar los sacos y ánforas de suministros y
caminar las ochenta terribles millas entre el final del golfo de Malis y la
bahía de Ambracia.
Entre estos desgraciados porteadores había un griego llamado
Plutarco que sobrevivió a este padecimiento y, con el transcurso de los años, entretenía
a sus nietos con los horribles relatos que suponía cargar aquel trigo a lo
largo de ochenta penosas millas.
( Colleen McCullough en
"Antonio y Cleopatra" )
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| PLUTARCO |
domingo, 23 de diciembre de 2018
CALÍGULA DE 8 AÑOS A SU PADRE GERMÁNICO, CUANDO LE MOSTRÓ LA BAHIA DE ACCIO
Sí,
padre, mi abuelo Agripa y mi bisabuelo Augusto le dieron una buena tunda a tu abuelo Antonio. No sé cómo no te avergüenza contarme la
historia.
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