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domingo, 1 de enero de 2023

LOS CAPRICHOS SEXUALES DE CALÍGULA


Jamás cuidó de su pudor ni del ajeno; y créese que amó con amor infame a M. Lépido, al payaso Mnester y a algunos rehenes. Valerio Cátulo, hijo de un consular, llegaba a gritar que lo había prostituido y que estaba extenuado por ello. Sin hablar de sus incestos con sus hermanas, ni de su conocida pasión por la cortesana Piralis, no respetó a ninguna mujer distinguida. Lo más frecuente era que las invitase a comer con sus esposos, hacíalas pasar y repasar delante de él, las examinaba con la minuciosa atención de un mercader de esclavas, y si alguna bajaba la cabeza por pudor, se la levantaba con la mano. Enseguida llevaba a la que le agradaba más a una habitación inmediata, y volviendo después a la sala del festín, con las recientes señales del deleite, elogiaba o criticaba en alta voz lo que había encontrado agradable o defectuoso en la persona de cada una y en sus relaciones con él.


( Suetonio )







jueves, 24 de mayo de 2018

CAYO LICINIO CALVO



Cayo Licinio Calvo (en latín Gaius Licinius Macer Calvus) nació en Arpino, una diminuta ciudad del sur del Lacio el año 82 a. C. y falleció en Roma, en 47 a. C. Fue orador y poeta, situándose dentro de la poesía de la Roma antigua dentro de la corriente de los neotéricos, escribiendo epigramas, poemas sensuales, bucólicos, y una epopeya legendaria: Ío.
 
Hijo de Licinio Macer, y de ese modo, miembro del estirpe Licinia. Fue un amigo del poeta Catulo, de cuya modalidad y temáticas se hizo discípulo. Calvo era al parecer de baja estatura, puesto que Catulo se refiere a él como: disertum del salaputium (liliputiense elocuente).
 
A Licinio Calvo se le señalan veintiún discursos de su autoría, incluyendo varios contra Publio Vatinio. El estilo oratorio de Calvo se opuso, en tanto, a la escuela «asiática» en favor de un modelo, ático, más simple; por ello calificó a Cicerón, en sus argumentaciones, de palabrero y artificial.



domingo, 29 de abril de 2018

MARCO VITRUBIO MAMURRA




Marco Vitrubio Mamurra (90 a. C. - 45 a. C.), en latín MARCVS·VITRVBIUS·MAMURRA, fue un militar romano que sirvió a las órdenes de Julio César como praefectus fabrum (jefe de ingenieros), aunque ocasionalmente también ejerció de tesorero personal de César. Tuvo fama de arribista y vividor.

 

Mamurra era un equite procedente de la ciudad italiana de Formias.​ Su familia debió haber sido importante allí, ya que Horacio la llama la ciudad de Mamurra.​

 

Es conocido por su labor como praefectus fabrum bajo el mando de César en la Guerra de las Galias,​ aunque de un poema de Cátulo se desprende también que sirvió en en el Ponto y en Hispania,​ y sugiere que también estuvo junto a César durante las campañas de la guerra civil. Entre las obras de ingeniería realizadas por el ejército de César de las que se sabe que Mamurra fue su planificador se incluyen la rápida construcción de un puente sobre el Rin en el 55 a. C.,​ el diseño y la construcción de un nuevo tipo de barco que se adaptara a las condiciones del Atlántico para la segunda expedición a Britania en el 54 a. C.,​ y las obras de asedio de Alesia en 52 a. C., donde diseñó la doble cirunvalación de empalizadas y trampas.​

 

El patrocinio de César y el botín de guerra conseguilo en la Galia hicieron a Mamurra inmensamente rico.​ Según Cornelio Nepote, fue el primer romano en forrar enteramente de mármol su casa, situada en el Celio. Cátulo le atacó diciendo que se daba al libertinaje, que era mujeriego y que llevaba un escandaloso estilo de vida, además de apodarlo como mentula (una palabra vulgar para el pene) y acusarlo de tener una relación homosexual con César.

 

 Este ataque fue considerado por César como personal, y llegó a decir que era una mancha en su reputación, por lo que Cátulo se retractó de lo dicho, se disculpó e inmediatamente fue invitado a cenar por César.​ Cátulo también se refiere en términos poco favorables a Ameana, una chica que, según él, es fácil de seducir, que pide mucho dinero y que está loca. Por lo general, todos los contemporáneos de Cátulo entendieron que Ameana se identificaba con Mamurra.​

 

Una carta de Cicerón fechada en el año 45 a. C. dice que César no mostró reacción visible cuando escuchó la noticia de Mamurra. Esta cita ha sido interpretada por algunos como una referencia a la muerte de Mamurra, aunque el texto es demasiado ambiguo para poder ser tomado por cierto.


CAYO VALERIO CÁTULO DICE SOBRE EL AMOR



Vívamos y amémonos, Lesbia mía, despreciando todas las críticas de los viejos. Los soles que se esconden volverán a salir. Pero cuando nuestra breve luz se haya ido, tendremos que dormir una noche plena y sin final. Dame mil besos, luego ciento, luego otros mil, después cien más, luego otros mil besos....








domingo, 1 de abril de 2018

CAYO VALERIO CÁTULO DESCRIBE A LOS AMANTES QUE SE COMEN A BESOS EN UNA NOCHE DE AMOR




Vivamos, Lesbia mía, y amémonos, y las habladurías de los viejos demasiado serios, todas, valorémoslas menos que un as. El sol puede ponerse y volver a salir; nosotros, una vez que se pone nuestra breve luz, hemos de dormir una sola noche perpetua. Dame mil besos, luego, ciento; luego otros mil segundos; luego, ciento. Después, cuando nos hayamos dado muchos miles, enredaremos la cuenta para no saberla, y para que ningún cabrón pueda aojarnos al saber que fueron tantos los besos.










sábado, 14 de octubre de 2017

LEVIO


Levio (? - 80 a. C.) fue un poeta latino de quien prácticamente no se sabe nada.

 

La primera referencia hacia él quizá se encuentre en la obra De grammaticis, del historiador y biógrafo romano Suetonio, aunque no se está del todo seguro que el "Laevius Milissus" al que se refiere, sea la misma persona. Las referencias definitivas no se encuentran hasta el segundo siglo, mediante Marco Cornelio Frontón, Ep. Ad ~ ~ k. Caes. I. 3; Aulus Gellius, Noct. Att. i~. 24, Xii. 10, XjX. 9; Apuleyo, De magic, 30; Porfirión, Ad Horat. carm. iii. 1, 2.

 

Sólo se han conservado unas sesenta líneas aleatorias (véase Emil Baehrens, Fragm. poet. rom. pp. 287-293), una cantidad escasa para poder llegar a determinar si los antiguos críticos le habían considerado como maestro de poetas destacados como Ovidio y Cayo Valerio Catulo. Los escritores Ausonio y Aulo Gelio afirmaron que Levio fue el autor de la obra Erotopaegnia, una colección de poemas que no se llegaron a conservar, cuya trama giraba alrededor de la mitología y las gestas heroicas desde la parodia, recurriendo a seres como centauros y fénix entre otros.