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jueves, 5 de mayo de 2022

ESCUELA PERIPATÉTICA

La escuela peripatética fue un círculo filosófico de la Grecia antigua. Seguía las enseñanzas de Aristóteles, su fundador. Sus seguidores recibían el nombre de peripatéticos (περιπατητικοί).

 

Recibió este nombre por estar situada al lado del templo dedicado a Apolo Licio, el cual poseía un jardín por el que, según la tradición, el maestro paseaba con sus discípulos, reflexionando sobre la vida. En griego peripatêín significa dar vueltas, por ello a los seguidores de Aristóteles también se los llamó peripatéticos, y a la escuela Peripatos. Tras la muerte de Aristóteles, la escuela se preocupó más por investigaciones naturalistas y científicas que por cuestiones estrictamente filosóficas.

 

Aristóteles fundó la escuela peripatética en 335 a. C. cuando abrió su primera escuela filosófica en el Liceo, también fundado por él en Atenas. El nombre de la escuela procede de la palabra griega ‘ambulante’ o ‘itinerante’. Esto puede proceder, o bien por los portales cubiertos del Liceo conocidos como perípatoi, o bien por los enramados elevados bajo los cuales caminaba Aristóteles mientras leía.

 

Como miembros de la escuela peripatética se incluyen:

 

Teofrasto

Aristóxeno

Sátiro

Eudemo de Rodas

Estratón de Lámpsaco

Andrónico de Rodas



jueves, 27 de agosto de 2020

ORACIÓN DE SILA ANTES DE TOMAR ROMA POR LA FUERZA



«¡Oh, Apolo, tú que en tantas batallas convertiste a Sila el Afortunado en grande y famoso, no lo abandones ahora. No lo dejes perecer ante las mismas puertas de Roma!»





domingo, 29 de marzo de 2020

DIOSES DEL OLIMPO DECIDEN EL DESTINO DE LA GUERRA DE TROYA



Canta, oh diosa, la cólera del Pelida Aquiles; cólera funesta que causó infinitos males a los aqueos y precipitó al Hades muchas almas valerosas de héroes, a quienes hizo presa de perros y pasto de aves -cumplíase la voluntad de Zeus- desde que se separaron disputando el Atrida, rey de hombres, y el divino Aquiles. ¿Cuál de los dioses promovió entre ellos la contienda para que pelearan?. El hijo de Leto y de Zeus. Airado con el rey, suscitó en el ejército maligna peste, y los hombres perecían por el ultraje que el Atrida infiriera al sacerdote Crises. Éste, deseando redimir a su hija, se había presentado en las veleras naves aqueas con un inmenso rescate y las ínfulas de Apolo, el que hiere de lejos, que pendían de áureo cetro, en la mano; y a todos los aqueos, y particularmente a los dos Atridas, caudillos de pueblos, así les suplicaba: - ¡Atridas y demás aqueos de hermosas grebas!. Los dioses, que poseen olímpicos palacios, os permitan destruir la ciudad de Príamo y regresar felizmente a la patria!. Poned en libertad a mi hija y recibid el rescate, venerando al hijo de Zeus, a Apolo, el que hiere de lejos. Todos los aqueos aprobaron a voces que se respetara al sacerdote y se admitiera el espléndido rescate; mas el Atrida Agamenón, a quien no plugo el acuerdo, le despidió de mal modo y con altaneras voces: - No dé yo contigo, anciano, cerca de las cóncavas naves, ya porque ahora demores tu partida, ya porque vuelvas luego, pues quizás no te valgan el cetro y las ínfulas del dios. A aquélla no la soltaré; antes le sobrevendrá la vejez en mi casa, en Argos, lejos de su patria, trabajando en el telar y aderezando mi lecho. Pero vete; no me irrites, para que puedas irte más sano y salvo. Así dijo. El anciano sintió temor y obedeció el mandato. Fuese en silencio por la orilla del estruendoso mar; y, mientras se alejaba, dirigía muchos ruegos al soberano Apolo, a quien parió Leto, la de hermosa cabellera: - ¡Óyeme, tú que llevas arco de plata, proteges a Crisa y a la divina Cila, a imperas en Ténedos poderosamente!. ¡Oh Esminteo!. Si alguna vez adorné tu gracioso templo o quemé en tu honor pingües muslos de toros o de cabras, cúmpleme este voto: ¡Paguen los dánaos mis lágrimas con tus flechas!".

( Homero en "La Iliada" )














martes, 17 de diciembre de 2019

PÍLADES



 

En la mitología griega, Pílades (en griego antiguo Πυλάδης Pyládês) era el hijo del rey Estrofio de Fócide, conocido principalmente por sus lazos afectivos con Orestes.

 

Orestes había sido enviado a Fócide durante el romance de su madre Clitemnestra con Egisto. Allí fue criado con Pílades, a quien por tanto consideraba como un hermano. Mientras Orestes estaba fuera, Egisto cometió adulterio con Clitemnestra. Esta última mató a Agamenón cuando regresa de Troya junto con su esclava Casandra (a la cual también asesina), ya que él había matado a Ifigenia, su hija, como sacrificio a los Dioses para poder partir a Troya, y así evitar los obstáculos que estos podrían anteponer en el naufragio.

 

Orestes regresó a Micenas buscando vengar a su padre Agamenón y, con la ayuda de su amigo Pílades (otra versión dice que fue impulsado por su hermana Electra), mató a su madre y a Egisto. Cuando Orestes comenzó a sentir pena por su madre y a vacilar fue Pílades quien le dio ánimos. Esta historia procede directamente de la única trilogía conservada de la tragedia griega Orestíada de Esquilo, concretamente la segunda obra, Las coéforas.

 

Por haber tomado parte en el crimen fue desterrado por su padre cuando regresó al hogar. Pílades se unió a Orestes para tratar de asesinar a Helena, la esposa de su tío Menelao, cuando éste dejó de ayudarlos. No obstante, secuestraron a Hermíone, hija de la pareja. La aparición del dios Apolo permite subsanar la situación y finalmente Pílades se casa con Electra.

 

El mismo Pílades es un personaje importante en Ifigenia en Táuride de Eurípides. Orestes, acompañado por Pílades, debe escapar a las Erinias yendo a Táuride por orden de Apolo para llevar la estatua de Artemisa de regreso a Atenas.

 

Capturados en Táuride son ofrecidos como sacrificio a Artemisa en el templo donde su sacerdotisa no es otra que su hermana Ifigenia, rescatada por Artemisa cuando iba a ser sacrificada en Áulide por su padre Agamenón en su ruta a la guerra troyana. Ella ofrece liberar a uno de los dos con la condición que lleve una carta informando su destino. Orestes y Pílades desean sacrificarse el uno por el otro, pero cuando la emotiva carta hace que Ifigenia reconozca a su hermano Orestes, los tres escapan llevándose la estatua de Artemisa.

 

A su regreso Orestes se convierte en rey de Micenas añadiendo Argos y Laconia. Se dice que su muerte fue causada por una serpiente en Arcadia y su cuerpo llevado a Esparta donde fue objeto de culto.

 

Una leyenda italiana cambia el lugar por Aricia, para luego ser llevado a Roma, de acuerdo con Servio en la Eneida.


domingo, 1 de septiembre de 2019

CAMPO DE MARTE



En la Antigua Roma llamaban Campo de Marte (latín, Campus Martius; italiano, Campo Marzio) a un terreno que se extendía al norte de las Murallas Servianas​ edificadas por el sexto rey de Roma Servio Tulio. El terreno estaba limitado al sur por el Capitolio y al este por la colina Pinciana o monte Pincio. El resto estaba rodeado por el río Tíber que en ese espacio describía un gran meandro.

 

Se llamaba Campo de Marte porque desde época muy antigua existía allí un ara dedicada al dios Marte, mencionada en las leyes atribuidas a Numa Pompilio, segundo rey de Roma después de Rómulo. En el año 388 a. C., el tribuno Tito Quincio Cincinato, colaborador del cónsul Marco Furio Camilo, erigió un nuevo templo a este dios para cumplir con un voto hecho en el periodo de la terrible invasión de los galos.

 

En la época de la República, el Campo de Marte servía como lugar de esparcimiento y de usos militares. Allí acampaban los ejércitos en espera de que los generales pudieran celebrar el triunfo. Hasta ese momento, tenían que aguardar sin poder traspasar las Murallas Servianas. A veces pasaban algunos días hasta la celebración, pero se dieron casos en que el tiempo se alargó bastante.

 

Según Plutarco, los bienes de Tarquinio el Soberbio fueron nacionalizados y "arrasados" por considerarse indignos para el pueblo romano. Una de sus propiedades se consagró con el nombre de campo de Marte, dedicado precisamente al dios Marte. La nacionalización de estos bienes se atribuye al tercer cónsul de la república romana, Publio Valerio Publicola.

 

El Campo era aprovechado para efectuar ejercicios militares y de instrucción y para hacer ejercicio físico de cualquier índole. Los muchachos jóvenes acudían allí casi a diario para realizar su gimnasia. Se celebraban también carreras de carros, de manera informal, como entrenamiento. Allí estaban ubicadas las cuadras de los caballos que corrían en las competiciones. Había mercados de plantas y parques públicos para solaz de las gentes. 


Además se celebraban en aquel lugar las asambleas de comitia Centuriata, que convocaban a la gente por clases, determinadas por la certificación de sus medios económicos. El lugar de reunión era conocido como la saepta.

 

En el centro del meandro del Tíber se encontraba la poza Trigarium, un lugar público donde se podía ir a nadar. Hacia el sur de esta poza estaban los manantiales de agua mineral termal con propiedades curativas llamados Tarentum. 


Una gran arteria cruzaba el Campo de Marte en dirección al puente Mulviano (o Mulvio), llamada en un primer tramo Via Lata, actual Carrera de Humberto (Corso Umberto) y después Via Flaminia; perpendicular a ella estaba la Via Recta.

 

Plinio el Viejo (ca. 100-59 a. C.) en su Historia Natural (Libro XXXVI, Capítulo XIV) relata la historia del reloj solar en forma de obelisco que el emperador Augusto hizo construir en el Campo de Marte, el denominado Reloj Solar de Augusto.

 

En el siglo V a. C. y a raíz de una epidemia de peste se edificó en el Campo de Marte un templo al dios Apolo, a quien se consideraba dios protector de la salud, cuando todavía no habían adoptado los romanos al dios griego Asclepio como Esculapio. Apolo era también un dios extranjero por lo que el templo debía construirse fuera de las murallas de la ciudad, según dictaban las leyes. 


Se llamó Templo de Apolo Médico Purificador. En este templo se custodiaban numerosas obras de arte traídas de Grecia. En la actualidad sólo queda el basamento de 4 metros de altura, debajo de la iglesia moderna de Santa María en Campitelli. Augusto mandó edificar otro templo mayor en mármol, en el Palatino, en el año 28 a. C.

 

Con el tiempo, este espacio abierto que servía de esparcimiento fue llenándose de edificios cuando Roma empezó a ensanchar por allí. En la época imperial se construyeron tiendas elegantes en el primer trayecto que iba desde el Foro al Campo, frente a los saepta. Eran tiendas muy atractivas para la gente rica donde podían comprar desde simples chucherías hasta esclavos de lujo. En excavaciones hechas recientemente se descubrió el gran reloj solar de Augusto.

 

Otros edificios importantes fueron surgiendo en el espacio abierto, los cuales describió con gran entusiasmo el geógrafo Estrabón (siglo I a. C.), así como las modificaciones hechas por Pompeyo, Julio César y Augusto:

 

-Teatro de Marcelo.
-Ara Pacis. Sobre sus restos se construyó el palacio Ottobuoni Fiano.
-Reloj Solar de Augusto.
-Mausoleo de Augusto (o de los Julios) que sólo presenta unas ruinas poco atractivas. Estrabón lo describió como una colina cubierta de árboles hasta la cima, con la estatua en bronce de César Augusto.
-Termas de Nerón, grandiosas.
-Panteón de Agripa. En la actualidad está rodeado de calles y casas, conservado como una inigualable reliquia que los romanos llamaron “la Rotonda”.
-El Estadio Domiciano es hoy la plaza Navona.
-Crematorio imperial.
-Saepta Julia.
-Templos de Isis y de Serapis.
-Teatro de Pompeyo.

 

Emblema del IV distrito de Roma llamado Campo de Marte.
El Campo de Marte es uno de los 22 rioni de la ciudad de Roma. La nomenclatura administrativa lo designa como R.IV. Todos los monumentos están sepultados o confundidos entre las construcciones modernas.


domingo, 7 de julio de 2019

JUEGOS FÚNEBRES EN HONOR DE PATROCLO



 

En la mitología griega, los juegos fúnebres en honor de Patroclo fueron unos juegos atléticos realizados entre algunos de los principales aqueos en la guerra de Troya para rendir homenaje al héroe Patroclo, que había muerto durante la guerra a manos del príncipe troyano Héctor.
 
Lo sucedido durante la competición se relata principalmente en el canto XXIII de la Ilíada.

 

Tras vengar la muerte de Patroclo matando a Héctor, Aquiles presidió los juegos fúnebres que se celebraron en la planicie troyana en honor al primero.

 

Las pruebas fueron la carrera de carros, el pugilato, la lucha, la carrera a pie, el combate, el lanzamiento de peso, el tiro con arco y el lanzamiento de jabalina.

 

El primer premio consistía en una mujer diestra en labores y un trípode con asas; el segundo era una yegua preñada por un asno; el tercero, una caldera sin estrenar; el cuarto recibiría dos talentos de oro; y el quinto, una urna de doble asa.

 

Participaron Diomedes, Eumelo, Menelao, Antíloco y Meríones.

 

Eumelo se había puesto en cabeza seguido por Diomedes; Apolo intervino a favor de Eumelo, pero Atenea provocó la caída de éste para favorecer a Diomedes, que llegó el primero. Mientras, Antíloco consiguió adelantar a Menelao de un modo temerario y llegó en segundo lugar.

 

Tras otorgar a Diomedes el primer premio, Aquiles propuso conceder a Eumelo el segundo premio, ante lo que protestó Antíloco. Aquiles atendió a la protesta y decidió conceder a Eumelo otro regalo distinto.

 

Por su parte, Menelao se quejó del adelantamiento del que había sido objeto por parte de Antíloco. Éste le pidió perdón y admitió su error, tras lo cual Menelao le cedió el segundo premio. Meríones se llevó el cuarto premio y el quinto fue otorgado por Aquiles al anciano Néstor.

 

En el Vaso François aparece una representación de una versión alternativa de la carrera de carros de los juegos fúnebres en honor de Patroclo. En ella, los participantes fueron Odiseo, Automedonte, Diomedes, Damasippos y otro personaje cuyo nombre no está identificado con seguridad.

 

Existe otra escena cerámica de los juegos en honor de Patroclo pintada por Sófilos; en ella, la carrera de carros se celebra en un hipódromo, en lugar de hacerse en la llanura de Troya.

 

Pugilato: Los premios ofrecidos por Aquiles fueron una mula para el ganador y una copa de doble asa para el perdedor. En primer lugar se ofreció a combatir Epeo, luchador consumado, y fue Euríalo el único que aceptó el reto. En este combate venció Epeo, dañando seriamente a su oponente, aunque al finalizar la lucha él mismo ayudó a llevarlo a curar.

 

Lucha: Los premios eran un gran trípode valorado en doce bueyes para el vencedor, y una mujer, valorada en cuatro bueyes, para el vencido. Áyax Telamonio y Odiseo fueron los contendientes. Ninguno de los dos consiguió la victoria, y Aquiles interrumpió la lucha y propuso que ambos compartieran premios iguales.

 

Carrera a pie: Se enfrentaron Odiseo, Áyax Oileo y Antíloco. Atenea provocó que Áyax Oileo tropezara y Odiseo pudiera vencer. Éste se llevó como premio una crátera de plata, mientras Áyax se llevó un buey y Antíloco medio talento de oro, al que Aquiles agregó otro medio talento de oro por los elogios que realizó Antíloco hacia él al final de la carrera.

 

Combate: Se trataba de un combate en el que los contendientes se atacaban con una lanza y estaban protegidos por una armadura y un escudo. Los participantes en esta prueba fueron Diomedes y Áyax Telamonio. El combate fue suspendido mientras se estaba celebrando por temor a que Diomedes pudiera llegar a matar a Áyax, puesto que lo atacaba muy cerca del cuello. Los premios, que consistían en una daga de plata, una pica, un broquel y un yelmo, fueron repartidos entre los dos.

 

Lanzamiento de peso: Se presentaron Áyax Telamonio, Leonteo, Epeo y Polipetes. Polipetes fue el vencedor de la prueba, y su premio fue una importante cantidad de hierro.

 

Tiro con arco: La prueba consistía en acertar con una flecha a una paloma. Participaron Meríones y Teucro. Por mediación de Apolo, Meríones fue el ganador y recibió diez hachas de doble filo como premio, mientras Teucro recibió diez hachas de filo sencillo.

 

Lanzamiento de jabalina A esta prueba se presentaron Agamenón y Meríones. La prueba no llegó a celebrarse puesto que Aquiles concedió la victoria a Agamenón sin necesidad de realizar la prueba, no por su rango sino por ser el más fuerte lanzador de pica entre los aqueos. Agamenón se llevó el premio de un caldero adornado con flores, y Meríones se llevó como premio una pica de bronce.