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martes, 27 de diciembre de 2022

EL EMPERADOR HELIOGÁBALO





LAS DIVINAS LOCURAS IMPERIALES

El prefecto del Pretorio, Macrino, que había organizado el asesinato de Caracalla, quiso proclamarse emperador.

Pero a las princesas sirias de la familia de Julia Domna les urgía conservar la herencia imperial. La tía de Caracalla, Julia Mesa, tenía dos hijas y dos nietos.




La enérgica abuela no dudó en proclamar que uno de sus nietos, Heliogábalo, sacerdote del Sol a los 14 años, era hijo natural de Caracalla. El Imperio bien valía el sacrificio de la honorabilidad de su hija.



Los soldados sirios, muy piadosos, tenían un profundo respeto por este joven sacerdote, y unas sustanciosas dádivas aumentaron posteriormente el prestigio del muchacho: Las tropas de Macrino, que tenía el defecto de ser cicatero, se dejaron comprar.



Así, en el año 219, Heliogábalo pudo entrar triunfante en Roma, engalanado y cubierto de joyas. Dejó la responsabilidad del Imperio a su abuela, que se hizo atribuir, así como a sus hijas, los títulos de "madre del Senado" y "madre del acampamento", además de "madre de la patria".



Durante este período, Heliogábalo continuo adorando la piedra negra de Emesa; vestido con ropas suntuosas, realizaba sus viajes con un cortejo de 600 carros, entregándose a orgías místicas.



Puesto que un adivino le había pronosticado una muerta violenta, se preparó un lujoso suicidio, coleccionando espadas de oro, cuerdas de seda, venenos ocultos en piedras preciosas.



Pero su buena abuela, Mesa, preocupada por las extravagancias del nieto, que proponía a los hebreos y cristianos reconocer su religión si consentían en adorar la piedra negra, le obligó en primer lugar a adoptar a su primo Alejandro Severo y después hizo que fuera asesinado por la guardia imperial. De este modo, ella conservaba la autoridad (año 222).



HELIOGABALO ESPARCIENDO ROSAS ( de Lawrence Alma-Tadema)


MONEDA DE JULIA MESA


MONEDAS DEL EMPERADOR HELIOGÁBALO:





ESCULTURAS DE HELIOGÁBALO:







martes, 23 de agosto de 2016

SELECCIÓN DE LAS EXCENTRICIDADES MENOS CRUELES DE HELIOGÁBALO


El joven emperador y cruel Heliogábalo reinó durante cuatro años, que llegaron a su fin en 222 d. C., cuando lo asesinaron con apenas veinte años. Veamos aquí una lista de algunas de las excentricidades menos crueles que le atribuye la "Historia Augusta":


- Cuando recibió el consulado, en vez de echar a la gente monedas de oro o de plata, o tajadas de carne, le tiraba reses cebadas, camellos, burros y ciervos, diciendo que ése era el trato propio de la dignidad imperial.


- Condujo por el Vaticano carros tirados por cuatro elefantes, tras demoler las tumbas que le cortaban el paso.


- Unció al carro cuatro perros enormes.... Desfiló en público en un vehículo arrastrado por cuatro grandes ciervos; y ponía a tirar de su carro leones, tigres, e incluso mujeres desnudas.


- Tenía también por costumbre invitar a sus cenas a ocho calvos, a ocho bizcos, a ocho gotosos, a ocho sordos, a ocho negros, a ocho hombres altísimos o a ocho gordos. ( Ocho era el número convencional de invitados en una cena de etiqueta; los comensales se reclinaban, junto con el anfitrión, en tres lechos.)


-A sus amigos de condición más baja acostumbraba a ponerles, en vez de almohadones corrientes, una especie de odres sucios y, mientras estaban cenando, hacía que les quitaran el aire, de manera que de pronto se encontraban todos debajo de la mesa.


-A veces hacía servir a sus invitados comida de cera, de madera, de marfil, de terracota o incluso de mármol o de cualquier otra piedra, de modo que pareciese que eran los mismos alimentos que él estaba comiendo.


- Cuando sus amigos estaban borrachos, los mandaba encerrar, y cuando estaban dormidos metía en la habitación leones, leopardos u osos domesticados.


- En los banquetes grababa en las cucharas los lotes de regalo destinados a los comensales; así a uno le tocaban "diez camellos", a otro "diez moscas", a éste "diez libras de oro", a aquél "diez libras de plomo", a otro "diez avestruces" y a otro "diez huevos de gallina".



- Introdujo también esta costumbre en los espectáculos que ofrecía, con premios como, por ejemplo, diez osos, diez lirones, diez lechugas o diez libras de oro. Invitaba además a los artistas encargados de las actuaciones a participar en los sorteos, cuyos premios eran o bien perros muertos, o bien una libra de carne de vaca, o cien monedas de oro, o de plata, o de cobre. 










sábado, 20 de agosto de 2016

LAS TELARAÑAS Y LOS ESCLAVOS DE HELIOGÁBALO


 Heliogábalo (emperador de 218 a 222 d. C.) solía burlarse de sus esclavos, mandándoles que les trajeran mil libras de telarañas a cambio de un premio previamente establecido. Y se cuenta que llegó a reunir diez mil libras de telas de araña asegurando que por ahí podía saberse lo grande que era Roma


( Historia Augusta, en el tema "Vida de Heliogábalo")