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jueves, 10 de octubre de 2019

TANAQUIL


Tanaquil o Caya Cecilia fue una dama aristócrata etruscorromana del siglo VI a. C. Fue la esposa de Lucio Tarquinio Prisco, primer rey etrusco de Roma, a quien convenció para que se instalaran en la ciudad. A la muerte de su esposo, maniobró para favorecer el entronamiento de Servio Tulio.
 
Tito Livio y Dionisio de Halicarnaso solo la llaman Tanaquil (en griego, Θanaχvil o Τανακυλλίς; en etrusco, Thanchvil, Thanchufil o Thanchfil), pero otros autores, como Festo Rufo, indican que cambió su nombre por el de Caya Cecilia (en latín, Gaia Caecilia) cuando se instaló en Roma.
 
Según el escritor romano Tito Livio, Tanaquil fue una aristócrata originaria de la ciudad etrusca de Tarquinia. Añade que era una mujer «entendida en augurios celestes».​
 
Tanaquil pensó que su marido sería un buen líder, pero como era el hijo de un inmigrante, que no sería capaz de obtener el poder en Tarquinia, ciudad en la que vivían. Sabiendo esto, Tanaquil le animó a trasladarse a Roma, que no estaba en esta época dominada por una fuerte aristocracia local. Sus habilidades proféticas ayudaron a instalar a Lucio Tarquinio. Camino de Roma un águila voló sobre el sombrero de Tarquinio y luego regresó a su cabeza. Tanaquil interpretó esto como una señal de que los dioses querían que se convirtiera en rey.
 
Convenció a su esposo a abandonar Etruria y establecerse en Roma, prometiéndole que reinaría en esta ciudad, lo que efectivamente sucedió después de la muerte de Anco Marcio. La profecía de Tanaquil finalmente se materializó, se hicieron amigos del rey Anco Marcio, quien hizo a Lucio Tarquinio tutor de sus hijos. Cuando el rey murió antes de que sus hijos tuvieran la edad suficiente para ser sucesores al trono, Tarquinio utilizó su popularidad en los Comitia (comicios) para ser elegido el quinto rey de Roma. Gobernó de 616 a 579 a. C.
 
Tanaquil también jugó un papel en el ascenso de Servio Tulio, el sexto rey de Roma. Lo crio como a su propio hijo para que fuera sucesor al trono. Sus sueños se hicieron realidad cuando Servio estaba un día durmiendo su cabeza estaba envuelta en llamas. Las llamas bailaban alrededor de él sin quemarle y cuando Servio despertó, el fuego desapareció.​Tomando esto como un presagio, Tanaquil supo que Servio un día sería rey. Tras la muerte en atentado de Tarquinio Prisco exhortó al pueblo para que proclamara rey a su yerno Servio Tulio. Tanaquil había ocultado la muerte de su esposo a sus súbditos, diciéndoles que Tarquinio había nombrado a Servio regente, hasta que se repusiera de sus heridas. Después de ganar el respeto de la gente y el control de la realeza, Servio y Tanaquil anunciaron la muerte de Tarquinio.
 
El historiador francés Alain Hus deduce de estas historias que el arte de interpretar los signos divinos entre los etruscos era una prerrogativa de las familias aristocráticas, y que las mujeres podían ser augures.
 
Tuvo cuatro hijos: dos hijos y dos hijas. Tarquinia, una de sus hijas, se casó con Servio Tulio. Sus dos hijos, Lucio Tarquino el Soberbio y Arrunte Tarquinio, que se casaría con Tulia, hija de Servio Tulio.
 
Según Rufo Festo, cambió su nombre por el de Gaia Caecilia (llamada Gaia Cyrilla por Boccaccio' en De Mulieribus Claris) cuando llegó a Roma, aunque algunos historiadores romanos también escribieron su nombre como Caia Cecilia o Caia Cirila. Este nombre es el origen mítico de los ritos de las bodas romanas. ​ Fue recordada como una hábil tejedora en el arte de trabajar la lana. La reina Gaia fue tan admirada por los romanos de su tiempo que se decretó que cualquier novia que entrara en su palacio real anunciaría su nombre como "Gaia" cuando se le preguntara. Se interpreta como un presagio de la futura frugalidad de las mujeres, representativa del estilo de vida sencilla de su época. Plinio el Viejo dice que se el dedicó una estatua como Caecilia Gaia en el templo de Semo Sancus.


martes, 16 de julio de 2019

TULIA LA MAYOR


Tulia la Mayor, hermana de Tulia la Menor, fue hija del rey de Roma Servio Tulio y primera esposa de Tarquino el Soberbio.
 
Tulia la Mayor fue asesinada por su esposo para casarse con su hermana Tulia la Menor, quien por su parte asesinó simultáneamente a su primer marido, Arrunte Tarquinio.
 
Lucio Tarquinio y Tulia la Menor después de matar a sus respectivas parejas se casaron sin oposición de Servio Tulio.

miércoles, 15 de agosto de 2018

BATALLA DE SILVA ARSIA


La batalla de Silva Arsia fue una batalla en el año 509 a. C. entre las fuerzas republicanas de la antigua Roma, por un lado, y las fuerzas etruscas de Tarquinia y Veyes liderados por el depuesto rey romano Tarquinio el Soberbio en el otro. La batalla tuvo lugar cerca de la Silva Arsia (el bosque Arsio) en territorio romano, y resultó en una victoria de Roma, pero con la muerte de uno de sus cónsules, Lucio Junio Bruto.
 
La batalla fue una de una serie de intentos por parte de Tarquinio para recuperar el trono, y también puede ser visto como parte de un conflicto permanente entre las ciudades etruscas y el Estado romano en expansión. La batalla forma parte de la historia temprana de Roma, que es, probablemente, en parte legendaria.
 
En 509 a. C. la monarquía romana fue derrocada, y la República romana comenzó con la elección de los primeros cónsules. El depuesto rey, Tarquinio el Soberbio, cuya familia se originó a partir de Tarquinia, en Etruria, obtuvo el apoyo de las ciudades etruscas de Tarquinia y Veyes, recordando las primeras pérdidas regulares de la guerra y de la tierra en el Estado romano, y para este último los lazos familiares.
 
Los ejércitos de las dos ciudades siguieron a Tarquinio a la batalla, y los cónsules romanos llevaron el ejército romano a su encuentro, Publio Valerio Publícola al mando de la infantería romana y Lucio Junio Bruto de los équites. Del mismo modo que el rey mandó a la infantería de los etruscos, y su hijo Arrunte Tarquinio tenía el mando de la caballería.
 
La caballería se unió primero a batalla junto a Arrunte Tarquinio, al haber divisado desde lejos a los lictores, y, por consiguiente, reconocer la presencia de un cónsul, pronto se dieron cuenta de que Bruto estaba al mando de la caballería. Los dos hombres, que eran primos, cargaron uno contra el otro y se lancearon hasta la muerte de ambos. La infantería también se unió pronto a la batalla, siendo el resultado en duda durante algún tiempo. El ala derecha de ambos ejércitos fue superior, el ejército de Tarquinia hizo retroceder a los romanos, superados por los veyentinos. Sin embargo las fuerzas etruscas finalmente huyeron del campo de batalla, por lo que los romanos reclamaron la victoria.
 
En la noche después de la batalla, Tito Livio informa de que una voz del que cree es el espíritu de Silvano se oyó venir del bosque cercano, diciendo que "más de los etruscos por uno había caído en la batalla, que el romano obtuvo la victoria en la guerra".
 
El cónsul Valerio recogió el botín de los etruscos derrotados, y regresó a Roma para celebrar el triunfo el 1 de marzo de 509 a. C., y el funeral de Bruto se llevó a cabo por Valerius con gran magnificencia.
 
Tito Livio escribe que más tarde en 509 a. C. Valerio volvió a luchar contra los veyentinos. No está claro si esto fue continuo en la batalla de Silva Arsia, o era alguna disputa. Tampoco está claro lo que pasó en esta disputa.