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jueves, 15 de junio de 2023

CUANDO ROMA SE LLAMÓ COMMODIANA

 

En el año 190 y hasta su muerte el último día del año 192, con aprobación del Senado, por orden del emperador Cómodo, Roma pasó a llamarse Commodiana ( la ciudad de Cómodo, en memoria y honor del emperador). Pero en realidad le dío un nombre más largo: Colonia Lucía Annia Commodiana.

 

Cómodo ordenó de hecho que Roma fuese rebautizada como Commodiana, las legiones como Commodias y el día de la semana en que se aprobaron estas medidas como Commodiano. Llamaba a Roma la “Inmortal y Afortunada Colonia de toda la Tierra”, pues deseaba que se la considerase como colona suya.

 

( Dión Casio).

 

El emperador romano Cómodo murió el 31 de diciembre de 192, a los 31 años de edad. Fue estrangulado por el liberto Narciso, después de que el veneno que le dio su concubina Marcia no le hiciera efecto. Cómodo fue el último miembro de la dinastía Antonina y su muerte provocó una época de guerras civiles conocida como el Año de los cinco emperadores.



lunes, 5 de junio de 2023

MARCO AURELIO Y LOS JUEGOS DE GLADIADORES PACÍFICOS AL ESTILO GRIEGO

“Marco era realmente tan contrario al derramamiento de sangre que solía ver a los gladiadores en Roma luchar como atletas, sin arriesgar sus vidas; pero jamás dio a ninguno de ellos un arma afilada, sino que todos ellos combatieron con armas romas, como floretes provistos de botones en la punta."

 ( Dión Casio)

 

Ese párrafo pertenece a la obra "Historia romana" de Dión Casio, un historiador y senador romano de origen griego que vivió entre los siglos II y III d.C. En este fragmento, Dión Casio describe la actitud del emperador Marco Aurelio hacia los combates de gladiadores, que eran muy populares en la antigua Roma.

 

Según el autor, Marco Aurelio era tan contrario al derramamiento de sangre que prefería ver a los gladiadores luchar como atletas, sin arriesgar sus vidas, y les proporcionaba armas romas en lugar de afiladas. Esta forma de espectáculo era más propia de la cultura griega, que valoraba la destreza y la belleza física por encima de la violencia y la crueldad.

 

Creo que en este párrafo se refleja el carácter filosófico y humanista de Marco Aurelio, que se inspiraba en la doctrina estoica y buscaba el bien común y la armonía social. Marco Aurelio fue uno de los llamados “cinco buenos emperadores”, que gobernaron con justicia y sabiduría durante el siglo II d.C. Es la muestra de una actitud admirable y ejemplar por parte de emperador Marco Aurelio, que se oponía a la violencia gratuita, sabiendo resistir a la presión popular y a las costumbres bárbaras de su época, y trató de promover una cultura más civilizada y pacífica. 

Marco Aurelio fue un emperador que no solo se preocupó por el bienestar de sus súbditos, sino también por el respeto a la vida humana con una actitud más compasiva y humanitaria considerando que cuánto más civilizadas son las personas menos tienden hacia satisfacciones crueles, y por eso no quería el ejemplo de muertes inútiles de gladiadores, y con ello el derramamiento de sangre con todo lo que supone de sufrimiento, no fuera tomado como una cruel diversión entre la plebe ávida de violencia y sádicas emociones fuertes. Y todo esto considerando dentro del contexto de un tiempo en el que la violencia y el entretenimiento sanguinario eran moneda corriente, por las muchas guerras y revueltas sociales que acontecían.

 

Hablando de gladiadores, quiero resaltar que la actitud de Marco Aurelio hacia los juegos de gladiadores pacíficos contrasta fuertemente con la de su hijo y sucesor, el no menos famoso emperador Cómodo, que también llegó a participar personalmente en la arena como gladiador, pero en sus habituales formas violentas, crueles y sanguinarias.

 Cuando los gladiadores se enfrentaban al emperador en un combate en la arena ante un público entusiasta y excitado, sabían que iban a morir, porque el emperador llevaba armas de verdad, y los gladiadores unas supuestas armas de pega camufladas, como gladios de madera pintados, o armaduras de tela, en vez de metálicas. 

No obstante, morir por un dios como era el emperador, ya era para los esclavizados gladiadores como morir en la gloria, pues al emperador debía de complacérsele, aunque fuera entregando gustosamente la propia vida de una forma cruel y llena de los más atroces sufrimientos, que es lo que conlleva de las más fuertes emociones que se pueden experimentar cuando esos actos pasan a ser espectáculos para todo el pueblo romano asistente al circo.

 Sin embargo, algunos historiadores definen a Cómodo fue uno de los peores emperadores romanos, un tirano más pendiente de sus luchas en el Coliseo que de la buena gobernanza del Imperio. Su apasionada afición por los combates gladiatorios le valió el desprecio de la aristocracia y el Senado, que lo consideraban una vergüenza y una amenaza. Su reinado marcó el inicio de una crisis política, económica y militar que afectó al Imperio Romano durante el siglo III d.C.

 

No obstante los juegos de gladiadores eran muy populares en la sociedad romana de la época de ambos emperadores, ya que satisfacían el gusto por el espectáculo, la emoción y la violencia de las masas, que con esto se evadían de los problemas y las miserias diarias de la vida. Por eso es importante destacar que la popularidad de los juegos de gladiadores en la sociedad romana de la época no debe ser subestimada, y los emperadores lo toleraban para tener contenta a la plebe.

 Estos espectáculos eran una forma de entretenimiento muy valorada por el pueblo romano, que encontró en ellos una vía de escape de la dura y cruda realidad cotidiana y una forma de experimentar emociones fuertes con las que entretenerse  y deleitarse con ello. Sin embargo, también es cierto que los juegos de gladiadores reflejaban la violencia y la crueldad que eran comunes en la época, y que su superioridad contribuyó a perpetuar estas actitudes en la sociedad romana.

 Mientras Marco Aurelio se oponía al derramamiento de sangre y promovía juegos de gladiadores pacíficos al estilo griego, Cómodo se sumergió en la violencia, la crueldad y el deleite sádico que tanto demandaba la inmensa mayoría de la plebe en el circo. La sociedad romana de la época veía los juegos de gladiadores como un espectáculo emocionante y una forma de entretenimiento sangriento que despertaba pasiones en las masas, y de ello se servían los emperadores como distracción para sus maniobras políticas. 

Los gladiadores eran vistos como héroes o villanos, según su origen, su estilo de lucha o su éxito en la arena. Algunos llegaron a ser famosos y admirados por el público, que apostaba por ellos y les concedía el perdón o la muerte con sus gestos. Los juegos de gladiadores también tenían una función política y religiosa, ya que servían para celebrar las victorias militares, los aniversarios imperiales o los funerales de personajes ilustres.

 

Por consiguiente, Marco Aurelio y Cómodo representan dos formas opuestas de entender y practicar los juegos de gladiadores. Mientras que el primero los usaba como una forma de educación y entretenimiento pacífico, inspirado por la cultura griega y la filosofía estoica, el segundo los convertía en una forma de exhibición y dominación violenta, inspirado por su egoísmo y su megalomanía. Ambos reflejan las luces y las sombras de una civilización que combinaba la grandeza y la decadencia, la cultura y la barbarie, la paz y la guerra.

 

En resumen, la actitud de Marco Aurelio hacia los juegos de gladiadores y la violencia refleja su carácter filosófico y humanista, mientras que la actitud de su hijo y sucesor, el emperador Cómodo, muestra los peligros de la violencia y la crueldad en el poder. La popularidad de los juegos de gladiadores en la sociedad romana de la época refleja la importancia del entretenimiento y la emoción en la vida cotidiana, pero también la violencia y la crueldad que eran comunes en la época.

 En última instancia, la historia de Marco Aurelio y los juegos de gladiadores nos recuerda la importancia de la compasión y la humanidad en el gobierno, y los peligros de la violencia y la crueldad en el poder. Una sociedad prospera o entra en decadencia, según sea bueno o malo, es decir, mejor o peor el gobernante de turno.


domingo, 14 de mayo de 2023

JUVENTUD Y ESPLENDOR DEL JOVEN EMPERADOR CÓMODO

 

Entonces estaba en la flor de su juventud. Su apariencia era impresionante, con un cuerpo bien desarrollado y un rostro con rasgos apuestos, aunque sin ser hermoso. Sus ojos penetrantes brillaban como el sol y su pelo, de natural rubio y rizado, resplandecía a la luz del sol como si fuera fuego. Algunos pensaban que se espolvoreaba el cabello con polvo de oro antes de aparecer en público, mientras que otros veían en ello ( en este brillo) algo divino, diciendo que una luz celestial rodeaba a su cabeza. Para incrementar su belleza, el primer vello comenzaba a brotarle en las mejillas.


( Herodiano en “Historia del Imperio Romano desde Marco Aurelio hasta Gordiano III” )








sábado, 29 de abril de 2023

PREOCUPACIÓN DE MARCO AURELIO POR SU HEREDERO AL TRONO CÓMODO


 

Cuando Marco Aurelio era ya un anciano, consumido no sólo por la edad sino también por los trabajos y preocupaciones, mientras estaba ocupado en la campaña de Panonia una grave enfermedad se apoderó de él.  

Sospechando que las esperanzas de restablecerse eran escasas y viendo que su hijo estaba en el umbral de la adolescencia, tuvo miedo de que, al encontrarse el ardor de su juventud en la orfandad, con el poder absoluto y sin trabas, rechazara las buenas costumbres y enseñanzas y se entregara a borracheras y desórdenes; pues fácilmente las almas de los jóvenes se deslizan hacia los placeres y se apartan de los honestos hábitos de su educación.

 

Como hombre muy culto que era, le inquietaba sobremanera el recuerdo de quienes habían accedido al poder en su juventud: éste era el caso de Dionisio, el tirano de Sicilia la, que por su total incontinencia iba a la caza de nuevos placeres al más alto precio, y otro ejemplo lo ofrecían los excesos y violencias con sus súbditos de los sucesores de Alejandro, que deshonraron el imperio del macedonio; Ptolomeo, al llegar hasta el extremo de enamorarse de su propia hermana, transgredió las leyes de macedonios y de griegos; Antígono, tomando en todo como modelo a Dionisio, en lugar de la diadema acoplada a la causía  macedonia y  llevaba tirso en vez de cetro. 

Y todavía le entristecía más el recuerdo de hechos ocurridos no mucho antes sino hacía poco; la conducta de Nerón, por ejemplo, que llegó hasta el asesinato de su propia madre y que se ofreció él mismo al pueblo como espectáculo ridículo, y las audacias de Domiciano que nada tenían que envidiar a la más extrema crueldad. Con estos modelos de tiranía en su mente, Marco Aurelio miraba hacia el futuro con temor. 

De forma extraordinaria le turbaban los germanos de la frontera a quienes todavía no había sometido del todo. A unos, a fuerza de persuasión, había sabido ganárselos como aliados, y había vencido a otros por las armas. Pero había algunos que se habían replegado de momento y se habían retirado por temor a la presencia de un emperador como Marco Aurelio. Sospechaba por ello que, despreciando la edad del muchacho, le atacarían. Los bárbaros están siempre dispuestos a ponerse en movimiento fácilmente por cualquier causa.

 

Con su espíritu agitado por tales preocupaciones,  Marco Aurelio convocó sus consejeros y a todos los parientes que estaban con él, y dispuso que su hijo estuviera a su lado. Cuando todos estuvieron reunidos se levantó tranquilamente de su lecho y comenzó a dirigirles estas palabras:

 

No es extraño que vosotros estéis apesadumbrados por el hecho de verme postrado en la cama. Es natural que los hombres compadezcan las desgracias de sus semejantes, y cuando los males se presentan a la vista, provocan una mayor compasión. Pero pienso que en vuestra disposición hacia mí hay algo más que esto, pues mis propios sentimientos respecto a vosotros me permiten esperar justamente un afecto en correspondencia.

 

Ahora se me presenta la ocasión oportuna para darme cuenta de que no os he dedicado en vano esfuerzo y estima durante tanto tiempo, y para vosotros es el momento de demostrar vuestra gratitud probando que no olvidáis los beneficios recibidos. Cuidad ahora de mi hijo, a quien vosotros mismos educasteis. Recién llegado a la edad de la adolescencia y necesitado de buenos pilotos como en medio de un mar tempestuoso; que no se estrelle en los escollos de una vida indigna arrastrado por la falta de experiencia de lo que es su deber.

 

Vosotros que sois muchos sed padres para él en lugar mío que soy uno solo; atendedle y dadle los mejores consejos. Ni la abundancia de dinero es bastante para la insaciabilidad de la tiranía, ni la protección de su guardia es suficiente para proteger al gobernante si no cuenta con el amor de sus súbditos. Y llegan sin peligro al término de su reinado quienes no inspiran en los corazones de los gobernados temor por su crueldad sino deseo por su bondad. 

No son los siervos por necesidad sino los que obedecen por convencimiento quienes viven sin sospechas y libres de toda fingida adulación –tanto por activa como por pasiva-, y nunca se rebelan si no son forzados a ello por violencia o desmesura. Y es difícil guardar mesura y poner límites a las pasiones cuando se tiene el poder en las manos. Aconsejadle pues en este sentido y recordadle lo que ahora está escuchando aquí. De esta forma haréis en vuestro beneficio y en el de todo el mundo un excelente emperador, honraréis mi memoria con la mejor de las gratitudes y sólo así podréis mantenerla viva para siempre.

 

Después de decir esto, le sobrevino a Marco Aurelio una lipotimia y se calló. Cuando se acostó de nuevo absolutamente agotado, la compasión se apoderó de todos los presentes de tal modo que algunos de ellos no pudieron contener los gritos de dolor. Vivió todavía una noche y un día antes de morir, y dejó entre sus contemporáneos la añoranza y a la posteridad el recuerdo perenne de su virtud.

 

Una vez que se extendió la noticia de su muerte, todo el ejército que estaba con él y el pueblo entero fueron presa del mismo dolor y ningún súbdito del imperio romano hubo que recibiera aquel anuncio sin lágrimas. 

Todos a una voz le ensalzaban, unos le llamaban padre bondadoso, otros noble emperador, otros general valeroso y otros finalmente elogiaban la prudencia y rectitud de su gobierno. Y ninguno se engañaba.

 

( Herodiano en “Historia del Imperio Romano después de Marco Aurelio”)


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No es real históricamente lo de este fragmento de la película Gladiador, pero representa ambos emperadores: el padre sabio pero enfermo, y el ambicioso hijo que tiene que heredar el Imperio: 



domingo, 16 de abril de 2023

DION CASIO COCEYANO, HISTORIADOR ROMANO Y SU OBRA “HISTORIA ROMANA”

 

Dion Casio nació en el año 155 d.C. en Bitinia, una provincia romana en lo que hoy en día es Turquía. Su padre, Casio Aproniano, fue gobernador de Cilicia y Dalmacia, lo que le permitió a Dion Casio tener una buena posición social y política desde joven. Casio se trasladó a Roma cuando Cómodo ascendió al trono en el año 180 d.C., y pronto se convirtió en miembro del Senado Romano. Durante su vida, ocupó varios cargos políticos importantes, como pretor durante el reinado de Pértinax, cónsul suffectus bajo Septimio Severo, y administrador de provincias como África, Dalmacia y Panonia Superior durante el reinado de Severo Alejandro. Incluso llegó a ser cónsul ordinario en el año 229 d.C., siendo colega del emperador.

 

Sin embargo, la enemistad de la tropa y del propio emperador lo llevó a alejarse de Roma. Dion Casio decidió regresar a su patria, Bitinia, donde se dedicó por completo a su actividad literaria. Empezó escribiendo sobre los sueños y presagios que anunciaron la ascensión al trono de Severo, así como sobre la muerte de Cómodo. Pero su obra más ambiciosa fue una gran historia de Roma en ochenta libros, que abarcaba desde los tiempos de Eneas hasta los de Alejandro Severo. Casio afirma que recopiló materiales para esta obra durante diez años, y luego dedicó otros doce años a componerla, llegando hasta la época de su propio consulado en el 229 d.C.

 

Dion Casio siguió un método analítico en su obra, debido en parte a la diversidad de sus fuentes. Utilizó los antiguos anales romanos para los primeros libros, pero a partir del libro 36 su fuente más directa fue Tito Livio, y también se nota la posible influencia de Tácito. Sin embargo, su obra en conjunto es muy imitativa y afectada por los vicios retóricos de su época, lo cual se refleja en su relato del pasado. Sin embargo, la parte más interesante de su obra es la historia de su propio tiempo, donde Casio imprime su visión política sobre la clase senatorial que él conoció. En esta parte, su relato es más directo y colorido, algo que el propio autor reconoce y se disculpa por ello en el libro 72, 18.

 

Lamentablemente, de la obra de Dion Casio se han conservado solo los libros 36-60, que abarcan el período de tiempo entre el año 68 a.C. y el 47 d.C., y fragmentos de los libros 79 y 80. Sin embargo, se conocen resúmenes y extractos, y otros autores bizantinos como Juan Xifilino y Juan Zonaras utilizaron la historia de Casio como fuente en sus propias obras.

 

En cuanto al estilo de su obra, Dion Casio aspira a un arcaísmo aticista, y afirma tomar como modelos a Tucídides y Demóstenes, dos autores muy distintos en términos de estilo literario. Casio utiliza con profusión los recursos retóricos en su obra, especialmente en los numerosos discursos que aparecen en su historia

 

El enfoque histórico de Dion Casio en su obra "Historia romana" es analítico, y se basa en una amplia gama de fuentes, como los antiguos anales romanos, las obras de Tito Livio y posiblemente la influencia de Tácito. Sin embargo, su estilo literario es altamente imitativo y afectado por los vicios retóricos de su época, lo cual se refleja en su relato del pasado. A pesar de ello, su obra es valiosa para comprender la historia de su tiempo, ya que en su relato sobre su propia época, Dion Casio imprime su propia visión política sobre la clase senatorial que él había conocido. En este punto, su narración se vuelve más directa y colorista, algo que el propio autor reconoce y se disculpa en su libro 72, 18.

 

En resumen, Dion Casio fue un historiador romano nacido en el siglo II d.C. en Bitinia, que ocupó varios cargos políticos en el senado romano durante el reinado de varios emperadores. Su obra más conocida es "Historia romana", una gran historia de Roma en ochenta libros que abarca desde los tiempos de Eneas hasta su propia época. Aunque gran parte de su obra se ha perdido, los fragmentos conservados y los resúmenes y extractos de autores posteriores nos brindan una visión valiosa de la historia romana y la visión política de su tiempo a través de la pluma de Dion Casio.