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viernes, 12 de mayo de 2023

ZÓSIMO DICE SOBRE EMILIA TERMANCIA, HIJA DE ESTILICÓN

 

Cuando María iba a casarse con Honorio, su madre, considerándola demasiado joven para el estado de casada y no deseando entregarla en matrimonio, aunque pensando que someter a alguien tan joven y tierno a los abrazos de un hombre era hacer violencia a la naturaleza, había recurrido a una mujer que sabía cómo tratar estos asuntos, y gracias a ella se las ingenió para que María viviese con el emperador y compartiera su cama, pero que él no tuviera el poder para privarla de su virginidad. Mientras tanto, María murió virgen, y Serena, quien, como puede ya suponerse, estaba deseosa de convertirse en la abuela de un joven emperador o emperatriz, por miedo de que disminuyera su influencia, usó todos sus recursos para casar a su otra hija con Honorio.



martes, 9 de mayo de 2023

VALENTINIANO III, HIJO, NIETO, BISNIETO, SOBRINO Y PRIMO DE EMPERADORES ROMANOS


Placidio Valentiniano, más conocido como Valentiniano III (en latín: Placidius Valentinianus; Rávena, 2 de julio de 419-Roma, 16 de marzo de 455) fue emperador romano de Occidente (424 - 455). Fue el hijo mayor de Constancio III y Gala Placidia, hija de Teodosio el Grande. Recibió el título de césar el 23 de octubre de 424 en Tesalónica, y tras una corta guerra civil en Italia contra el usurpador Juan, fue instituido como emperador (Augusto) de Occidente en Roma el 23 de octubre de 425.

 

El reinado de Valentiniano III se encuadra en una etapa de absoluta decadencia por parte del Imperio romano de Occidente. En el año 395, el emperador Teodosio I el Grande dividió el Imperio romano entre sus dos hijos. Ninguno de los dos demostró ser un emperador capaz y, en ese contexto, sobresalieron figuras militares que ostentaban el poder real al mando de los ejércitos. Cuando Valentiniano asciende al trono, lo hace como una figura vinculada a las dinastías teodosiana y valentiniana a través de su ascendencia. Sin embargo, son los magister militum (los jefes militares) los que detentan el mando. En el caso occidental destacaron las figuras de Estilicón y, durante el reinado de Valentiniano, de Flavio Aecio.

 

Cuando Valentiniano asciende al trono, el Imperio romano de Occidente, que originalmente constaba de los territorios de Britania, la Galia, Hispania, África, Italia, Dalmacia y Panonia, únicamente controla de manera efectiva y total Italia: Britania ha sido abandonada, la Galia se halla sumida en el caos cuando tribus como los visigodos o los burgundios son asentados bajo el estatus de foederati, los suevos y vándalos se apoderan de regiones de Hispania como Gallaecia o la Bética, África se ha convertido en un territorio semi-independiente bajo el magister militum per Africae Bonifacio y Panonia se halla invadida por los hunos. El Imperio posee demasiados frentes abiertos, pero carece de los suficientes fondos para mantener un ejército que permita controlarlos, y de una estabilidad que construya un gobierno eficaz.

 

Las fuentes originales que se tienen sobre el reinado de Valentiniano III son las Crónicas de Próspero de Aquitania, la Historia Gótica de Jordanes, escrita en el siglo VI, y la obra del poeta Sidonio Apolinar.

 

Valentiniano fue el hijo de Gala Placidia y Flavio Constancio. Su padre había sido el hombre fuerte durante el gobierno del emperador Honorio y ascendido a coemperador, cargo que ejerció durante seis meses antes de morir. Su madre era la hermana de Honorio; a través de ella descendía del emperador Teodosio I y de Valentiniano I. Tuvo una hermana, Justa Grata Honoria, probablemente mayor que él. En resumen, a través de su linaje, Valentiniano era hijo, nieto, bisnieto, sobrino y primo de emperadores romanos. Nació en Rávena, la capital de facto del Imperio romano de Occidente, el 2 de julio del año 419 d. C.​ A los pocos años de su nacimiento, el emperador Honorio le otorgó el título de nobilissimus, el cual no fue reconocido por el emperador oriental Teodosio II. Su padre falleció cuando Valentiniano tenía tan solo dos años de edad, y él junto con su familia huyó a Constantinopla debido a las intrigas de la corte de Honorio. Valentiniano y su familia vivieron en la capital oriental hasta la muerte de Honorio en el año 423.

 

Aprovechando el vacío de poder existente, el patricio y favorito del difunto Honorio, Flavio Castino, elevó a un magistrado, Juan, a la púrpura imperial. Teodosio II no aceptó esta situación y procedió a otorgarle al pequeño Valentiniano el título de césar el 23 de octubre del 424, proclamándolo en Tesalónica y reconociendo también a su difunto padre como augusto. Teodosio comprometió a su hija, Licinia Eudoxia, con Valentiniano​, casándose ambos cuando el pequeño alcanzó la mayoría de edad. Valentiniano y un ejército oriental acudió a Occidente, derrotando al usurpador Juan. El 23 de octubre del año 425, Valentiniano fue instalado en Roma por el magister officiorum Helion y proclamado emperador de Occidente; tenía por aquel entonces seis años.

 

Debido a su minoría de edad, su madre ejerció la Regencia.​ Su primera decisión fue nombrar a Félix como magister utriusque militiae.

 

Para el 425, los hunos llegaron hasta Rávena conducidos por Flavio Aecio, el cual apoyaba la pretensión de Juan al trono. Los regentes y los hunos pactaron que estos abandonarían la provincia de Panonia Valeria a cambio de un pesado tributo. Esto permitió a Félix reestructurar las defensas del Danubio y dirigir campañas contra los visigodos entre los años 426 y 430, y contra los francos en el Rin entre el 428 y el 432. Pese a esto, la situación en el Imperio romano de Occidente era muy delicada. Los visigodos, asentados en la región de Aquitania, aumentaban cada vez más su influencia, los vándalos persistían en sus incursiones sobre Hispania y para el 429 se apoderaron de facto de la Mauretania Tingitana.

 

La pérdida de África, el mayor proveedor de grano del Imperio, y la delicada situación provincial hizo que los impuestos aumentaran. La calidad de vida de la población decayó y la lealtad de las provincias cada vez se vio más comprometida. Por si esto fuera poco, se desató una lucha de poder entre los principales generales del Imperio; Félix, magister militum praesentalis; el comes Bonifacio, magister militum per Africam, y Flavio Aecio el magister militum per Gallias. En el 427, Félix acusó a Bonifacio de traición y le ordenó regresar a Italia, a lo que este rehusó y derrotó a un ejército enviado por Félix para arrestarle. Aecio, con el respaldo de Gala Placidia, le reemplazó como magister militum praesentalis en el 429, antes de ordenar su ejecución en el año 430 acusándole a él y a su mujer de conspiración.

 

Placidia envió al germano Sigisvultus a África para sofocar la rebelión de Bonifacio. Este, incapaz de derrotar a sus ejércitos, llamó a los vándalos en su ayuda, prometiéndoles la división de África en dos partes. Ante la perspectiva de perder el mayor proveedor de grano del Imperio de Occidente ante los bárbaros, Roma decidió hacer las paces con Bonifacio. Sigisvultus, ahora con el título de magister militum praesentalis (pese a que este título pertenecía a Aecio), y Bonifacio trataron de resistir el envite de los vándalos. Derrotado, Bonifacio partió para Italia donde entró en conflicto con Aecio.

 

Placidia, cada vez más preocupada por la creciente influencia de Aecio, le retiró el título de magister militum praesentalis y se lo otorgó a Bonifacio. Estalló un conflicto civil entre ambos, enfrentándose en la Batalla de Rímini, donde Bonifacio venció, pero resultó mortalmente herido. Aecio regresó con los hunos, con los cuales llegó a una alianza que le permitiera restaurar su posición anterior y se dirigió a Italia con un ejército. En el 435, Roma se veía obligada a reconocer las posesiones africanas de los vándalos a cambio de un tributo. Asimismo, a los hunos se les garantizó un territorio en la Panonia Savia. Dos años después, en el 437, la Regencia de Placidia llegó a su fin cuando Valentiniano contrajo matrimonio con Licinia Eudoxia en Constantinopla. Valentiniano regresó a Occidente con el título de emperador, pero no era más que un cargo nominal, pues en la práctica el poder descansaba sobre los hombros del magister militum Flavio Aecio.

 

Entre los años 436 y 439, el Imperio occidental mantuvo un constante enfrentamiento con los visigodos. Se produjeron conflictos también con francos y burgundios, a la vez que el Imperio conseguía sofocar las bagaudas de la Galia en el año 437. En 438, año del nacimiento de la primera hija de Valentiniano, se firmaba la paz con los suevos.

 

El avance de los vándalos en África se convirtió en imparable. La invitación que les hizo Bonifacio se convirtió en una fuerza que amenazaba con conquistar todo el norte de África. Ello culminó con la caída de Cartago en octubre del año 439. Esto supuso un golpe brutal, no solo porque el Imperio de Occidente perdía una de sus principales ciudades y su mayor suministrador de grano, sino porque los vándalos se apoderaron de la poderosa flota anclada de la ciudad. Desde el año 440, los vándalos llevaron a cabo razias que paralizaron el comercio en el Mediterráneo occidental y asolaron las costas próximas. Ese mismo año, los vándalos desembarcan en Sicilia, mientras Flavio Aecio intenta coordinarse con el Imperio de Oriente para repelerlos. Sin embargo, los planes de Aecio tuvieron que posponerse cuando los hunos penetraron desde el Danubio, lo que obligó a transferir tropas para detenerlos.

 

Para el año 442, Valentiniano y Aecio tenían que observar con impotencia como los vándalos de Genserico se apoderaban de las islas de Corsica y Sardinia, asolaban la provincia de Mauretania y dirigían continuas razias hacia Sicilia. Resignándose a ser incapaz de detener las ofensivas de Genserico, Aecio decidió intentar ganarlo para su causa vinculandolo con la familia imperial. Con este plan en mente, persuadió a Valentiniano para que permitiera el matrimonio de su hija mayor, Eudoxia, con Hunerico, el hijo de Genserico. Desafortunadamente, este ya estaba prometido con una princesa visigoda, de manera que los planes tuvieron que ser cancelados.

 

Durante la década del 440, Hispania estuvo sumida en el caos. Los suevos se apoderaron de la parte noroccidental de la península, mientras que regiones como la Tarraconense se veían sometidas a la proliferación de las bagaudas. Todos estos problemas provocaron una crisis financiera en el Imperio, que se vio obligado a suprimir la ley que eximía a los burócratas de las tasas para el reclutamiento. En el año 444, se introdujo una ley que afectaba directamente a la clase senatorial acerca del reclutamiento y mantenimiento de nuevas tropas. Incluso el propio emperador tuvo que emplear su propia fortuna personal en favor del bienestar estatal.

 

A lo largo de la década del 440, los hunos continuaron presionando sobre las fronteras de los imperios de Occidente y Oriente. En algún momento previo al año 449, Valentiniano le ofreció a su líder, Atila el Huno, el título de magister militum. El Imperio occidental suspiró aliviado cuando Atila focalizó su atención sobre la región de los Balcanes, territorio del Imperio oriental. Sin embargo, en el año 449, Atila recibía una petición de matrimonio por parte de Honoria, la hermana de Valentiniano, ofreciéndole como dote la mitad del Imperio occidental si la salvaba de contraer un matrimonio no deseado. Atila observó en esta acción su pretexto para inmiscuirse en la política del Imperio de Occidente. En el año 450, Atila penetró en la Galia y atacó a los visigodos después de firmar la paz con Constantinopla.

 

Valentiniano, furioso con su hermana, ordenó que el emisario enviado por ella fuera torturado con el propósito de conseguir información. Fue necesario un gran esfuerzo por parte de Gala Placidia para persuadir a Valentiniano de perdonarle la vida a Honoria.

 

En el año 451, Atila cruza el Rin y comienza a devastar la región aledaña y de la Galia Bélgica. Aecio consigue formar una coalición con visigodos y burgundios para detener su avance, logrando frenarlo en Aurelianum. Las fuerzas romano-bárbaras se enfrentaron a los hunos y sus pueblos germanos aliados en la Batalla de los Campos Cataláunicos, donde Atila sufrió su primera gran derrota. Sin embargo, la retirada de los visigodos privó a Aecio de asestarle el golpe definitivo a Atila, pudiendo este retirarse a sus tierras más allá del Rin.

 

Atila regresó en el año 452, esta vez dirigiendo una invasión sobre Italia. Saqueó y arrasó Aquilea hasta los cimientos y después se apoderó de Verona y Vincentia. Aecio no disponía de tropas para hacerle frente, de manera que el camino hacia Roma quedó expedito para Atila. Valentiniano y su corte estaban refugiados allí. El emperador envió al papa León I Magno y a un grupo de senadores a negociar con Atila. Las epidemias que padecía su ejército, más el ataque que el emperador oriental Marciano había lanzado sobre las tierras hunas más allá del Danubio, obligaron a Atila a retirarse, salvándose Roma en el último momento.

 

Atila falleció en el año 453, durante su boda con una princesa germana. Las luchas subsiguientes entre los hijos de Atila y los pueblos germanos sometidos por los hunos deshicieron su imperio, que nunca más volvió a ser una amenaza para los Imperios de Oriente y Occidente.

 

Tras la muerte de Atila y la desintegración del Imperio huno, Valentiniano se sintió lo suficientemente seguro como para cuestionar la influencia de Flavio Aecio. Este incluso consiguió que Valentiniano comprometiera a su hija pequeña, Placidia, con su hijo Gaudencio, si bien el emperador deseaba casarla con influyentes personajes como el militar Mayoriano o el aristócrata Anicio Olibrio de manera que sirviese como contrapeso a la enorme influencia de Aecio.

 

El emperador convocó al magister militum a una reunión privada. El historiador Prisco afirma que Valentiniano entró en cólera y le acusó de ser el responsable de las tribulaciones del imperio. El  hecho fue que el emperador de Occidente Valentiniano III (425-455 d.C.) asesina a Aecio con la ayuda del eunuco Heraclio en 21 de septiembre del año 454 d.C. en Rávena. Al entregar una cuenta financiera, Valentiniano III saltó repentinamente de su asiento y declaró que ya no sería víctima de las depravaciones de los borrachos de Aecio, consideró a éste responsable de los problemas del Imperio y lo acusó de intentar usurparle el poder. Cuando Aecio intentó defenderse de los cargos, Valentiniano desenvainó su espada y, junto con Heraclio, golpeó a Aecio en la cabeza, matándolo instantáneamente. Más tarde, cuando Valentiniano se jactó de que había hecho bien en deshacerse de Aecio, Sidonio Apolinar respondió: "Si has hecho bien o no, no lo sé. Pero debes saber que te has cortado la mano derecha con la izquierda".

El 16 de marzo del año siguiente, Valentiniano acudió a unas maniobras militares en el Campo de Marte, en Roma. Dos conspiradores, unos escitas llamados Optila y Transtila, atacaron al emperador y acabaron con su vida, falleciendo el emperador a manos de Optila, mientras Transtila acababa con Heraclio. Acorde con Prisco, ambos conjurados estaban a sueldo del influyente senador Petronio Máximo, praefectus urbii de Roma y habrían sido dos antiguos hombres de Aecio que buscaban vengar su muerte, aunque también existe la teoría de que deseaban venganza pues Lucina, la esposa del difunto Aecio, habría sido violada por Valentiniano. Como anécdota, Prisco menciona que, tras su asesinato, un enjambre de abejas apareció y comenzaron a absorber su sangre.

 

Al día siguiente de su asesinato, Petronio Máximo se autoproclamó emperador, forzando a la viuda de Valentiniano a casarse con él y recibiendo el apoyo del Senado romano. Genserico, enterado del asesinato de Valentiniano, declaró rotos los acuerdos de paz y, convocado por la viuda de Valentiniano, desembarcó en Italia. Ante la llegada de los vándalos se desató el caos en Roma y Petronio Máximo fue asesinado durante los disturbios. El papa León I le suplicó a Genserico que no destruyera la ciudad o asesinara a sus habitantes, a lo que este aceptó, de manera que los vándalos desataron un saqueo sobre la ciudad que se prolongó durante dos semanas.

 

La cuestión sucesoria sobre Valentiniano no fue algo fácil de resolver, debido a que el emperador carecía de herederos varones. Los visigodos apoyaron al aristócrata galorromano Avito, el cual fue aceptado por el Senado in absentia. Mientras tanto, el Imperio romano de Oriente trató de aupar a sus propios candidatos mientras se enzarzaban en una lucha con visigodos y vándalos por promover a sus propios candidatos. En cualquier caso, ningún otro de los emperadores romanos de Occidente duraron un gran lapso de tiempo mientras el imperio decaía y se sumía en una decadencia de la que ya nunca saldría.



miércoles, 3 de mayo de 2023

EPITALAMIO DEL EMPERADOR HONORIO Y MARÍA ( HIJA DE ESTILICÓN), POR EL POETA CLAUDIO CLAUDIANO

 

Incluso aunque no había lazos de sangre que te unieran a la casa real, aunque en modo alguno estabais relacionados, aun así tu belleza te haría merecedora de un reino. ¿Qué otro rostro podría ganar mejor un cetro?. ¿Qué aspecto adornaría mejor un palacio?. Tus labios más rojos que las rosas, más blanco que la escarcha tu cuello, las prímulas no son más amarillas que tu fino cabello, el fuego no más brillante que tus ojos. ¡Con qué delicada separación se encuentran tus delicadas cejas en tu frente!. ¡Qué adecuada la mezcla que te hace sonrojarte, tu belleza no sobrecargada con demasiado rojo!. Más rosados tus dedos que los de la Aurora, más firmes tus hombros que los de Diana; incluso tu madre no te supera. Si Baco, el amante de Ariadna, pudo transformar la guirnalda de su amante en una constelación, ¿cómo es que una doncella más hermosa no tiene una corona de estrellas?.





lunes, 1 de mayo de 2023

EL REINADO DESASTROSO DEL EMPERADOR HONORIO: LA CAÍDA DEL IMPERIO ROMANO DE OCCIDENTE

 

Flavio Honorio Augusto (en latín: Flavius Honorius Augustus; Constantinopla, 9 de septiembre de 384 - Rávena, 15 de agosto de 423) fue emperador del Imperio romano de Occidente desde el año 395 hasta su muerte. Era el hijo menor de Teodosio I y su primera mujer, Aelia Flacila, y el hermano del emperador de Oriente, Arcadio. Honorio fue nombrado emperador de Occidente a la edad de 9 años,​ tras la muerte de su padre en enero de 395. En la primera parte de su reinado dependió del liderazgo militar del general vándalo Estilicón. Para estrechar los lazos con el joven emperador, Estilicón le hizo casar con su hija María. Su reinado se caracterizó por el desmembramiento del Imperio romano de Occidente. Cuando Honorio murió, el imperio estaba al borde del derrumbamiento. Su reinado de veintiocho años fue uno de los más desastrosos en los anales romanos. En un momento de disensión interna y violentos ataques del exterior, la supuesta debilidad y timidez de Honorio ha sido a menudo considerada como un factor más que contribuyó a la rápida desintegración de la mitad occidental del imperio.

 

Honorio era hijo del emperador Teodosio I y de Elia Flacila. Tenía un hermano mayor, Arcadio, y una hermana, Elia Pulqueria, muerta a temprana edad. Teodosio lo nombró nobilissimus puer y le concedió el consulado en el año 386, cuando Honorio contaba solamente con dos años de edad. Honorio se reunió con su padre en Roma en el 389 y regresó a Constantinopla en el 391.

 

En el 392 murió Valentiniano II, augusto de Occidente, y poco después el magister militum de origen germano Arbogasto elevó al trono a Eugenio, por entonces magister scriniorum (jefe de la cancillería). Teodosio simuló inicialmente aceptar al nuevo colega, pero luego, el 23 de enero de 393, proclamó a Honorio, que entonces tenía 8 años de edad, augusto de Occidente,​ asociándolo al trono tal como había hecho 10 años antes con Arcadio y enfrentándolo directamente con Eugenio. El 6 de septiembre de 394 Eugenio fue derrotado en la batalla del río Frígido. En ese mismo año Teodosio convocó a Honorio a la corte de Milán.

 

Cuando murió Teodosio, el 17 de enero de 395, se respetó su voluntad de dividir el gobierno del Imperio entre sus dos hijos: así a Arcadio le correspondió la mitad oriental y a Honorio la mitad occidental. Desde el punto de vista formal esta división era puramente administrativa ya que no constituía una novedad en la historia de Roma, ya que se mantenía la unidad del Imperio; sin embargo, constituyó un acontecimiento de la mayor importancia, ya que a partir de ese momento ningún otro emperador reinó simultáneamente sobre las mitades occidental y oriental del Imperio.


Honorio instaló al principio su capital en Milán, pero cuando los visigodos invadieron Italia en 402, trasladó su capital a la ciudad costera de Rávena.

 

Al ser Honorio todavía menor de edad, se confió la regencia a Estilicón, un general de origen vándalo. Estilicón quiso asegurar su posición mediante lazos familiares, disponiendo el matrimonio del joven emperador con su hija María (año 398). Se conserva un epitalamio escrito para la ocasión por el poeta de la corte Claudiano. Tras la muerte de María, Honorio contrajo matrimonio con otra hija de Estilicón, Termancia (año 408).

 

Durante el reinado de Honorio el Imperio de Occidente se vio sometido a grandes fuerzas desintegradoras, ya fueran exteriores, protagonizadas por invasiones bárbaras, o internas, motivadas por las rebeliones de usurpadores (las fuentes contemporáneas citan hasta nueve).

 

En el 397 el comes Africae Gildo se rebeló, pero la revuelta fue sofocada un año más tarde (31 de julio de 398).

 

Entre los años 401 y el 403 Estilicón rechazó la primera invasión de Italia por Alarico. A consecuencia de esta guerra Honorio trasladó en 402 la capital de Milán, más expuesta, a Rávena, cuya defensa se veía facilitada por estar rodeada por un anillo de pantanos y de sólidas fortificaciones. No obstante, si bien la capital era fácil de defender, su situación no era propicia para que las fuerzas romanas protegieran la Italia central de las incursiones bárbaras. La necesidad de defender Italia obligó a Estilicón a desguarnecer la Galia.

 

En el 405 un ejército bárbaro (godos, vándalos, suevos, burgundios y alanos) mandado por el ostrogodo Radagaiso invadió Italia, llevando la devastación al corazón del Imperio de Occidente hasta que fue derrotado por Estilicón en el 406.

 

El 31 de diciembre del año 406 un ejército de alanos, suevos y vándalos atravesó la frontera e invadió la Galia. Estos pueblos se trasladaron a Hispania en el 409.

 

Mientras tanto se iba debilitando el control de Roma sobre Britania. Aisladas, las guarniciones romanas en esa provincia apoyaron a distintos usurpadores, entre ellos Marco (406-407), Graciano (407) y Constantino III, quien invadió la Galia en el 407 y ocupó Arlés (Arelate).

 

La influencia política de Estilicón crecía con cada victoria conseguida, pero con ello también aumentaba la oposición hacia el general arriano en la corte, en particular la del partido contrario a la negociación con los pueblos bárbaros, dirigido por Olimpio. En el año 408 Honorio dio crédito a las sospechas y acusaciones contra Estilicón que partían del grupo dirigido por Olimpio. Estilicón fue condenado a muerte y también se acabó con la vida de su hijo.

 

El año 410 fue el momento más crítico para Honorio quien solo controlaba el norte de Italia, el Ilírico occidental y África. Llegó a preparar su huida a Constantinopla para el caso de que África cayese en manos de Atalo y Alarico.

En el año 408 Alarico invadió Italia por segunda vez y tras asediar Roma impulsó la usurpación del senador Prisco Atalo mientras que se producía la rebelión de los generales Geroncio y Máximo en Hispania. 

Para acabar con Atalo, Honorio intentó negociar con Alarico, que retiró su ayuda al pretendiente imperial en 410, pero Italia quedó devastada y Roma saqueada en 410. Geroncio, general de Constantino, había proclamado a Máximo emperador en Hispania contra el propio Constantino, pero Honorio inscrito en la lucha entre Constantino, Máximo y Geroncio envió a su propio general Constancio, que reprimió las rebeliones en 411.

 

Galia volvió a ser otra vez fuente de conflictos para Honorio. Después de que las tropas de Constancio regresaran a Italia, Jovino se rebeló en el norte de Galia, con la ayuda de los alanos, los burgundios y la nobleza gálica. Jovino intentó negociar con Ataúlfo (412), pero la proclamación de su hermano Sebastiano como emperador llevó a la alianza de Ataúlfo con Honorio. Honorio encargó a Ataúlfo acabar con Jovino, y derrotándolo y ejecutándolo en 413.

 

En 414, Constancio atacó a Ataúlfo, que proclamó de nuevo emperador a Atalo. Ataúlfo fue forzado por Constancio a refugiarse en Hispania, y Atalo, perdiendo otra vez la ayuda de los visigodos, fue capturado y depuesto.

 

La parte del noreste de la Galia quedó bajo la influencia de los francos, mientras que un tratado firmado en 418 concedió a los visigodos la parte del sudoeste, la anterior Galia Aquitanense.

 

Entre los años 420 y 422 (cuando Máximo, el mismo u otro, volvió a levantarse en Hispania) Honorio aceptó al general Constancio, desde 417 esposo de su hermana Gala Placidia, como coemperador (421). A la muerte de Constancio, volvió al reinar como único emperador (422).

 

Honorio murió de hidropesía en 423, sin dejar heredero. En el interregno subsecuente Juan fue nombrado emperador. Pero en el año 424 el Emperador de Oriente Teodosio II colocó como Emperador a su primo Valentiniano III, hijo de Gala Placidia y Constancio III en el trono.

El acontecimiento más notable de su reinado fue el asalto y saqueo de Roma ocurrido el 24 de agosto de 410 por los visigodos bajo el mando de Alarico. La ciudad había estado bajo el asedio de los visigodos desde poco después de la defenestración y posterior ejecución de Estilicón. 

Los consejeros de Honorio eran duchos en las intrigas palaciegas, pero incapaces de dirigir un ejército que combatiera eficazmente a Alarico, y la falta de un general fuerte que pudiera controlar el ejército romano, formado ya principalmente por bárbaros, dio pocas oportunidades a Honorio para atacar directamente a los visigodos.

 Por todo ello adoptó la que, aparentemente, era la única estrategia posible: esperar pasivamente el agotamiento de los visigodos, e ir movilizando al tiempo las tropas de las que disponía. Lamentablemente, esta actitud de Honorio fue vista como un signo de debilidad e indecisión, tanto por sus contemporáneos como por los historiadores posteriores.

 

Si este plan se pudo llevar a cabo es quizás debatible, especialmente porque él se privó de varios oficiales expertos, promoviendo solamente a los católicos; en todo caso fue sobrepasado por los acontecimientos. Minados por el hambre, algunos defensores abrieron Roma a Alarico. La ciudad no había estado bajo control de una fuerza extranjera desde la invasión de los galos unos ocho siglos antes.

 

La victoria visigoda provocó un daño emocional mayor que el daño real que sufrió la ciudad, originando una enorme conmoción en la época cuyos ecos resonaron desde Britania hasta Jerusalén, (san Jerónimo escribió: In una urbe totus orbis interiit; "en una ciudad perece el universo entero") e inspiraron a San Agustín para escribir su obra magna La ciudad de Dios.

 

Al respecto, el historiador bizantino Procopio recogió la siguiente anécdota (probablemente falsa según Gibbon): Uno de sus eunucos se acercó [a Honorio] y le dijo que Roma había perecido. 

Visiblemente impresionado el emperador gritó: "Y sin embargo, ha comido de mi mano hace unos instantes!". Porque él tenía una gallina muy grande, su favorita, llamada Roma. El eunuco comprendió la confusión y le dijo que era la ciudad de Roma la que había perecido a manos de Alarico. El emperador, con un suspiro de alivio, respondió rápidamente: "Pero yo, mi buen amigo, pensé que era mi gallina Roma la que había perecido." 

Tan grande, dicen, fue la locura con la que estaba poseído este emperador.​ Este relato inspiró el cuadro de John Williams Waterhouse: Los favoritos del emperador Honorio ​ y la obra de Friedrich Dürrenmatt Romulus der Große (Rómulo el Grande).

 

El gobierno de Honorio durante 30 años podría catalogarse como de absoluta ineptitud, Honorio nunca fue un gobernante capacitado o audaz, era altamente influenciable por su consejo, que fue en gran medida responsable de las muertes de Estilicón y su hijo y de la rebelión de los bárbaros foederati.

 Durante su mandato se produjo la ejecución del único general que hacía frente a los bárbaros que invadían de manera constante el territorio romano, Estilicón, probablemente por consejo de sus cortesanos; también se produjo el levantamiento de los bárbaros foederati que servían en el ejército romano, lo que tuvo como consecuencia que los bárbaros se pasaran al lado de Alarico, el cual tomó Roma tras tres asedios sobre la ciudad, y con Honorio refugiado en la ciudad de Rávena y sin que nadie pudiera hacer frente a Alarico. 

Este finalmente tomó la ciudad, lo que fue un golpe devastador al ya de por sí moribundo Imperio romano de Occidente. Durante su gobierno se establecerían más tribus bárbaras dentro de las fronteras del imperio, la mayoría a causa de pactos y tratados que se firmaban para evitar que los bárbaros atacaran el corazón del imperio o saquearan las ciudades a placer.