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martes, 11 de junio de 2019

EPICTETO DICE DE GLADIADORES DESEOSOS DE LUCHAR



Pero entre los gladiadores al servicio del emperador, hay algunos que se quejan de que no se los selecciona para luchar contra nadie ni se los escoge para intervenir en ningún combate, y ruegan a la Divinidad y suplican a sus patronos que les permitan participar en un solo combate en el ruedo.

( Epicteto en "Discursos" )




miércoles, 1 de mayo de 2019

lunes, 20 de noviembre de 2017

CAYO MUSONIO RUFO


 
Cayo o Gayo Musonio Rufo (en latín, Gaius Musonius Rufus) fue un filósofo estoico romano que vivió en el siglo I. Enseñó filosofía en Roma durante el reinado de Nerón, causa por la que fue condenado al exilio en el año 65, pudiendo volver a Roma bajo Galba. No dejó ninguna obra escrita, lo conocido de él ha sido recogido fragmentariamente de las obras de Estobeo, Plutarco, Gelio y su discípulo Epicteto.
 
Nació en Volsinii (Etruria) alrededor de 20 o 30,​ hijo de un équite romano llamado Musonio Capitón. Ya era famoso en Roma en tiempos de Nerón, donde enseñaba filosofía estoica. Siguió al exilio a su amigo Cayo Rubelio Plauto cuando este fue desterrado por Nerón en el año 60,​ retornando después de la muerte de aquel en 62, pero como consecuencia de sus enseñanzas, llegó a ser objeto de animadversión en la corte, siendo exiliado de nuevo en el año 65, ahora a la isla de Giaros, en las Cícladas, por un falso cargo de participación en la conspiración de Pisón.
 
Retornó con Galba en 68. Cuando Marco Antonio Primo, general de Vespasiano marchaba sobre Roma en 69, se unió a los embajadores que fueron enviados por Vitelio al general victorioso y se mezcló entre los soldados de este predicando sobre los peligros de la guerra y las bendiciones de la paz hasta que le hicieron callar.
 
Con Vespasiano fue capaz de acusar y obtener la condena de Publio Egnacio Céler, filósofo estoico que había testificado en la condena de Barea Sorano, y había sido recompensado por ello por Nerón.
 
Fue quizá por este tiempo cuando Musonio enseñó a Epicteto, su más famoso alumno. Según Dión Casio, Musonio insinuó a Vespasiano la conveniencia de desterrar a los filósofos de Roma, en razón de su arrogancia y autosuficiencia.​ Según la misma fuente, todos los filósofos sufrieron exilio en el 71 salvo él. Esto no está confirmado por otras fuentes, salvo casos aislados como Demetrio el cínico y Helvidio Prisco. Finalmente también fue exiliado alrededor del 75, pudiendo volver sólo a la muerte de Vespasiano en el 79. Después de esto, nada se sabe de su vida, salvo que murió antes de 101, cuando Plinio el Joven se refiere a él como si ya no viviera.​
 
Su filosofía, en la mayoría idéntica a la de su pupilo Epícteto, está marcada por una fuerte tendencia pragmática. Aunque no despreció la lógica y la física, se centró en la ética. Mantuvo que la virtud es el único objetivo real del hombre, siendo esta virtud no teórica, sino práctica, e idéntica a la filosofía, en el verdadero sentido de la palabra. La persona realmente buena es también verdaderamente filosófica.
 
Musonio expresó también un punto de vista sobre el papel de la mujer en la filosofía, argumentando que, ya que la capacidad de hombres y mujeres para comprender la virtud es la misma, ambos deberían ser igualmente adiestrados en la filosofía.
 
El mismo raciocinio -dijo- han recibido de los dioses las mujeres y los hombres, el que utilizamos en las relaciones mutuas y con el que discurrimos sobre cada cosa si es buena o mala y si es hermosa o fea. (...) Siendo así, ¿por qué entonces convendría a los hombres buscar e investigar cómo vivirían mejor, que es en lo que consiste el filosofar, y a las mujeres no? ¿Acaso porque conviene que los hombres sean buenos y las mujeres no?

jueves, 28 de julio de 2016

CHRODER DICE SOBRE LA BARBA DE ADRIANO


Poco revela el retrato de Adriano acerca de sus múltiples talentos y méritos como político, reformador de la administración del Imperio y del ejército, como patrono y arquitecto, como orador, poeta y escritor, como interlocutor, entre otros, de Epicteto; en la escultura tampoco aparecen su «ingenio chispeante y cáustico», ni su contradictorio «carácter voluble en todos los aspectos».


La «barba griega» de Adriano ha sido interpretada como una referencia a su profundo amor por la cultura griega, amor que condujo a un florecimiento general de las artes y de la enseñanza. Es sintomático que con anterioridad a Adriano, el único emperador que usaba de vez en cuando una barba cerrada fuera Nerón, igualmente un helenófilo.



 Por otra parte, fuentes antiguas informan que Adriano también exigía una barba cerrada a sus tribunos militares, es decir, que la barba, muy corriente en Grecia, también puede entenderse en un sentido más general. En todo caso, el cabello y la barba de Adriano fueron determinantes para el retrato masculino a lo largo de todo el siglo II d.C.


sábado, 6 de septiembre de 2014

FLAVIO ARRIANO



Flavio Arriano (c. 100-c. 175), historiador y filósofo griego. Nacido en Nicomedia (Bitinia), en su juventud vivió en Nicópolis (Epiro), donde recibió las enseñanzas del filósofo estoico griego Epicteto. Fue gobernador romano de Capadocia (131-137) y más tarde arconte (primer magistrado) de Atenas. Los trabajos de Arriano estaban influidos por los de Jenofonte e incluyen la Anábasis de Alejandro, que narra las campañas de Alejandro Magno; Indica, sobre los viajes de la flota de Alejandro; y fragmentos de los discursos de Epicteto.