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domingo, 18 de agosto de 2019

ENOMAO



Enomao (Galia, ¿? - Mezzogiorno, 72 a. C.) fue un gladiador galo de raza celta,​ de la escuela de gladiadores de Léntulo Batiato en Capua. Junto con el tracio Espartaco y sus compañeros galos, Enomao se convirtió en uno de los líderes de los esclavos rebeldes durante la tercera guerra servil (73 a. C.-71 a. C.), en la cual moriría tempranamente.

 

Enomao estuvo involucrado en uno de los primeros éxitos más importantes del ejército de esclavos, la derrota del ejército del pretor Cayo Clodio Glaber, que había tratado de poner sitio al ejército de esclavos cerca del Monte Vesubio.

 

Enomao cayó en una batalla temprana, posiblemente durante el invierno entre el 73-72 a. C, cuando los ejércitos de esclavos estaban saqueando ciudades y pueblos en el sur de Italia.

 

Nota: el verdadero Enomao era un celta galo de raza blanca, no el gladiador doctore de raza negra que aparece en la serie "Spartacus" y que interpreta el actor Peter Mensah oriundo de Ghana y nacionalizado británico.

LOS DOS DOCTORES DE GLADIADORES












lunes, 12 de agosto de 2019

EJÉRCITO DE ESCLAVOS DE ESPARTACO


Lo que comenzó como una fuga de prisión de setenta y cuatro hombres, armados solo con hachuelas de cocina y espetones, se había convertido en una revuelta de miles.Y no termino allí: un año después, la fuerza sumaria alrededor de 60.000 soldados rebeldes. Con una cifra estimada en un millón y medio de esclavos en Italia, los rebeldes alcanzaban cerca del 4 por ciento de la población esclava. En tiempos de Espartaco, se estima que había un millón y medio de esclavos en la Península italiana, puede que cerca del 20 por ciento de la población de Italia.











domingo, 11 de agosto de 2019

CRIXO



Crixus o Criso (Galia, ¿? - Apulia, 72 a. C.) fue un esclavo, gladiador y dirigente de la rebelión de esclavos en la tercera guerra servil, junto a Espartaco, Enomao, Gannicus y Castus. Su nombre significa «pelo rizado».

 

Era originario de la Galia y había sido un esclavo durante varios años antes de la rebelión. Crixo fue capturado por los romanos cuando combatía con los Alóbroges contra los romanos. Al igual que sus compañeros, Crixo se entrenó como gladiador en Capua. En varias escaramuzas tempranas, su compañía de gladiadores celtas cambió el rumbo de la batalla atacando los puntos débiles del enemigo.

 

Inicialmente, el ejército de esclavos tuvo gran éxito, derrotando a las fuerzas del Senado Romano enviadas para sofocar la insurrección. Sin embargo, Crixo se separó de Espartaco hacia finales de año. Espartaco quería regresar a la Galia y los Balcanes, pero Crixo optó por el saqueo y se quedó en el sur de Italia. Algunas fuentes sugieren que la separación de Espartaco pudo haber sido también una estrategia militar acordada entre ambos (Crixo y Espartaco) para deshacerse de los romanos.

 

El señuelo permitiría a Espartaco escapar al extremo norte con el cuerpo principal del ejército, sin embargo como los ejércitos romanos comenzaban a regresar a sus hogares de las campañas en el extranjero por el oeste y el este, podría representar una posición peligrosa para Espartaco. Si el señuelo funcionaba, Crixo se reuniría con Espartaco por otra ruta, pero no hay ningún dato real que demuestre que esto fue así.

 

En la primavera de 72 a. C., uno de los dos cónsules romanos enviados para sofocar la rebelión, Lucio Gelio Publícola, atacó a Crixo y sus fuerzas (de celtas y germanos) en la región de Apulia. En la batalla del Monte Gárgano, Crixo usó su infantería germana para debilitar a los romanos antes de enviar a sus gladiadores celtas. Sin embargo sus guerreros germanos fueron derrotados, lo que forzó a Crixo a luchar en forma defensiva, siendo derrotado. Crixo y su ejército de 20.000 hombres fueron totalmente aniquilados.

 

Espartaco honró la memoria del exgladiador Crixo con juegos funerales en los que obligó a 300 prisioneros de guerra romanos a luchar a muerte como gladiadores.

 

Crixo fue interpretado por Jon Ireland en la película "Spartacus" de 1960.

Crixo aparece como personaje en la versión musical de Espartaco de Jeff Wayne, interpretado por el cantante Fish.

Crixo fue interpretado por Paul Kynman en la película `para televisión "Espartaco" del 2004.

Crixo es interpretado por Manu Bennett en la serie Spartacus: Blood and Sand,4​ Spartacus: Gods of the arena, Spartacus: Vengeance y Spartacus: War of the Damned.

En el juego en línea "Space Trek: New Empires", Crixo es un esclavo de Trujen, Dios de STNE.



















viernes, 26 de julio de 2019

PUBLIO VARINIO



Publio Varinio (en latín, Publius Varinius) fue un político y militar romano del siglo I a. C. que perteneció a la gens Varinia.

 

Pretor en 73 a. C., fue un comandante militar sin éxito durante la tercera guerra servil. Fue el primer general romano enviado contra Espartaco. Fue especialmente desafortunado tanto en los movimientos propios como en los de sus lugartenientes, siendo derrotado repetidamente por Espartaco; hasta su caballo y sus lictores fueron capturados por el jefe de los esclavos.​

 

En parte, su fracaso fue debido al hecho de que las fuerzas de las que dispuso fueron muy pequeñas y reclutadas a toda prisa, y aún disminuyeron más cuando llegó el otoño y muchos de los reclutados abandonaron el ejército.​



 



martes, 1 de enero de 2019

BATALLA DEL MONTE VESUBIO


 
La batalla del Vesubio (73 a. C.) fue un enfrentamiento entre las tropas del gladiador tracio Espartaco y las del pretor romano Cayo Cladio Glaber en el marco de la tercera guerra servil, en los últimos años de la República Romana.
 
Espartaco y sus seguidores habían derrotado a la desganada milicia de Capua gracias a su pericia en el combate y a su mejor arma: la moral.
 
Tras hacer acopio de armas y pertrechos, acamparon en el cráter del monte Vesubio.​
 
El embudo del volcán y sus abruptas laderas llenas de viñedos ofrecían una buena protección a Espartaco y a sus tropas en el caso de tener que defenderse de una fuerza persecutoria.
 
Una posición elevada -en este caso una plaza fuerte natural- es siempre la mejor opción defensiva.
 
El Senado de Roma, cada vez más inquieto, envió primero al pretor Clodio Glaber, al mando de cinco cohortes, es decir, unos 3.000 hombres.
 
No eran tropas de primera clase, sino auxiliares, con la misión, aparentemente policial, de limpiar la región de ese puñado de bandidos.
 
Cuando Glaber se percata de lo peligroso que resultaría un ataque frontal escalando las laderas del volcán, se decanta por sitiar al enemigo, para provocar su rendición por hambre y, sobre todo, por sed.
 
A tal efecto, guarnece las vertientes de la montaña y dispone el grueso de sus fuerzas en el único camino practicable, muy estrecho y difícil.
 
Era la mejor opción estratégica, pero no hizo vigilar una muralla inaccesible, que caía a pico sobre los bosques, de cara al mar.
 
Pese a contar con una superioridad numérica de cuarenta a uno, iba a ser su perdición.
 
Las opciones para los esclavos eran tan claras como ineludibles: o morían por escasez de alimentos y agua o huían por la única vía disponible.
 
Con tales proporciones de desigualdad numérica, un enfrentamiento en campo abierto hubiera sido una locura y, aunque esta superioridad quedaba anulada en el estrecho camino de acceso a la cumbre, suponía enfrentarse en combate con tropas entrenadas en el arte castrense y que igualmente disponían de refuerzos inagotables, cuando los esclavos, aun siendo gladiadores algunos de ellos, desconocían la táctica y el despliegue de tropas regulares.
 
Espartaco no tenía la intención ni de morir lentamente en la cumbre ni de enfrentarse a una proporción de fuerzas como aquella.
 
Sólo vio una solución: por impracticable que pareciese, debía descender por el precipicio que los romanos no se habían dignado a custodiar.
 
La utilización de los recursos disponibles fue brillante.
 
Usando los sarmientos de las viñas, que tanto abundaban, los esclavos construyeron largas y sólidas escalas, por las que debían descender hasta el valle.
 
Amparados por la oscuridad de la noche, con el máximo silencio, descendieron uno tras otro, bajaron hasta el pie de la montaña.
 
 El último de ellos arrojó las armas y después descendió uniéndose a sus compañeros.
 
Pero el exgladiador no se resignó a terminar su aventura con una simple fuga como aquella, que consideraba deshonrosa, y quería hacer pagar al pretor los sufrimientos que él y los suyos habían experimentado.
 
Por lo tanto, su pequeño ejército rodeó el monte por la vertiente sur en un rápido avance, guiado por pastores de la Campania, expertos conocedores de todos los senderos de la región, y sin salir de los límites del bosque.
 
Realizar este movimiento le llevó más de una hora.
 
La pequeña fuerza dirigida por Espartaco se aproximó con sigilo y cayó sobre el campamento de los romanos, pillándolos desprevenidos y desde la dirección que menos se esperaban.
 
 Se produjo una matanza terrible, el campamento fue saqueado y los supervivientes se dieron a la fuga.
 
Espartaco mató con su propia mano el caballo de Glaber, y éste, protegido por sus centuriones, a duras penas logró escapar.
 
 Los gladiadores rebeldes liderados por el tracio Espartaco llegaron a aniquilan a unos 3.000 soldados romanos.
 
Éste es un caso claro en que se menosprecia al enemigo y no se valora el terreno en función de la distancia, la facilidad o la dificultad de desplazamiento, sus dimensiones y su seguridad.
 
Glaber ni tan sólo había tomado la precaución de proteger el campamento con suficientes guardias nocturnas, cuando las normativas indican que ante la proximidad del enemigo, un campamento debe estar rodeado, al menos, por un vallum elevado sobre el terreno y circundado por un foso.