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miércoles, 8 de abril de 2020

CÉSARO


 

Césaro o Caisaro (posiblemente muerto en 153 a.C) fue un caudillo de los lusitanos que relevó a Púnico durante las primeras fases de las Guerras Lusitanas.

 

La etimología de su nombre es difusa, aunque hay cierta unanimidad en que es de origen púnico,​ lo que sugeriría un título ganado durante una posible carrera mercenaria en el sur de la península ibérica, como era tradición entre lusitanos y otras tribus.​ Podría provenir de ksr, la raíz del dios artesano cartaginés Kusor, o bien de kysr, el término púnico para designar al elefante africano (el mismo origen que el apellido romano César). ​ No obstante, tampoco puede descartarse una etimología no púnica, sino céltica, más específicamente relacionada con gaesi ("valiente") o gaesum ("dardo de hierro").​

 

Césaro aparece por primera vez en las fuentes en 153 a. C. cuando asume el mando de la coalición de lusitanos y vetones previamente liderada por el fallecido Púnico. La rapidez y aparente facilidad de esta sucesión ha hecho deducir a los autores que Césaro podría haber sido un segundo al mando de Púnico, así como que su ejército no era una simple agrupación de bandidos, sino un contingente bien organizado y disciplinado.

 

La primera batalla de Césaro tuvo lugar contra las fuerzas del pretor romano Lucio Mumio. Aunque los romanos dominaron inicialmente la batalla, obligando a los hispanos a retroceder y a abandonar parte de su botín, las legiones se fragmentaron en su intento de perseguirles.

 

Césaro entonces aprovechó para revolverse contra ellos y destruirles.4​ 9000 romanos murieron y Mumio se vio forzado a huir, con lo que los lusitanos incrementaron sus ganancias recuperadas y añadieron varios estandartes romanos, que Césaro hizo pasear por la península ibérica en son de mofa.​ Se cree que todo el curso de la batalla podría haber sido un ardid por parte de los hispanos, que posteriormente utilizarían en abundancia la misma fórmula de fingir una derrota para después emboscar a los perseguidores.

 

El segundo encuentro de las fuerzas acaudilladas por Césaro fue de nuevo contra Lucio Mumio, que había dejado pasar el tiempo mientras entrenaba a sus tropas y planeaba la próxima batalla. Esta vez los romanos fueron victoriosos, logrando incluso recuperar algunas de las enseñas.​ No se menciona a Césaro como parte de esta batalla, por lo que su destino final es desconocido. Sin embargo, el hecho de que no vuelva a ser mencionado en ninguna otra fuente -así como que Cauceno ocupe su lugar como máxima figura lusitana- lleva a pensar que podría haber muerto en combate.​

 

En la serie de televisión Hispania, la leyenda, Césaro aparece aparece como el líder del consejo de la aldea de Caura, hogar de Viriato. Lo interpreta Lluís Marco.



sábado, 4 de abril de 2020

PÚNICO



Púnico (m. c. 153 a. C.) fue un caudillo de los lusitanos que comandó en el contexto de las guerras lusitanas a estos en contra de los romanos.​

 


La palabra "púnico" (punicus) era usada por los romanos para referirse a los cartagineses y fenicios, posiblemente como consecuencia de un préstamo del griego antiguo phonikeos.​ La cuestión de un lusitano recibiendo este apelativo no tiene fácil respuesta, pero la teoría mayoritaria, dados los informes sobre presencia mercenaria lusitana en las poblaciones fenicias en el sur de la península, es que Púnico podría haber ganado este sobrenombre a través de la experiencia militar en esta región.​

 

Una crónica de 1677 recoge el nombre de este caudillo como "Apimano".​

 

Aunque los escritores antiguos mencionan a menudo la falta de tierras y pobreza de los lusitanos, lo cierto es que estos no carecían de ciudades y desarrollo.


 El antropólogo Julio Caro Baroja considera que lo que había entre ese pueblo era un conflicto social de raíces étnicas, económicas —latifundismo— o legislativas. Fuera por la razón que fuese, lo cierto es que aquellos menos favorecidos por la fortuna se dedicaban al bandidaje, como dice Diodoro de Sicilia:

 

Existe una costumbre particular y propia de los hispanos que se manifiesta de manera singular entre los lusitanos: cuando los jóvenes llegan a la edad adulta, aquellos que son más pobres, pero que sobresalen por su fuerza y valor se encaminan a las montañas. Allí se unen en grandes cuadrillas y se lanzan sobre las tierras llanas acumulando riquezas a través del pillaje. Por tanto, no se trataba de un bandidaje tribal, como el que era habitual en el norte peninsular, sino basado en la pobreza de un sector de población.

 

Los lusitanos son mencionados como enemigos de Roma por vez primera en el año 194 a. C., cuando una partida saqueó el valle del Guadalquivir hasta que fue rechazada por Escipión Násica. Estas incursiones continuaron durante los años siguientes pero, al carecer de continuidad, no podían ser consideradas como una guerra, sino que obligaban a que Roma realizara más bien actuaciones policiales para combatirlas.​

 

La situación cambió con la aparición en 155 a. C. de Púnico al frente de un ejército formado por lusitanos y vetones que saqueó el sur de la península ibérica. El pretor Calpurnio Pisón envió contra ellos un ejército de 15 000 hombres comandado por Marco Manlio. El choque supuso la muerte de unos 6000 legionarios y desencadenó la alarma en Roma.​

 

Entre los años 155 y 153 a. C. las fuentes señalan que se dedicó a «saquear los territorios de los aliados de Roma».​ Dirigió incursiones lusitanas en la Bética​ y también en el territorio de la costa mediterránea aliado, según Apiano, a los vetones. Los enfrentamientos supusieron la muerte en combate del cuestor Terencio Varrón y constantes asaltos a las ciudades. Incluso las localidades fenicias costeras suplicaron ayuda a Roma.

 

Púnico murió en combate en el área mediterránea de la península ibérica y fue sustituido por Césaro,​ quien llegó con sus hombres hasta Sexi y dominó toda la costa meridional menos las ciudades.


miércoles, 1 de abril de 2020

EL CÓNSUL LUCIO MUMIO


Lucio Mumio Acaico (en latín, Lucius Mummius L. f. L. n. Achaicus) fue un militar y político romano del siglo II a. C., cónsul en el año 146 a. C., conocido por ser el destructor de Corinto. Hermano de Espurio Mumio.
 
Hijo del tribuno de la plebe Lucio Mumio, era un buen orador y cercano al partido popular de los Gracos. Fue pretor en el año 154 a. C. y recibió la provincia de Hispania Ulterior, donde después de varias derrotas consiguió finalmente algunas victorias notables sobre los lusitanos acaudillados por Púnico y Césaro, así como Cauceno (153 a. C.). A su vuelta a Roma al año siguiente, celebró un triunfo por dichas victorias.
 
Tras ser elegido cónsul en 146 a. C., se le encargó la dirección de la guerra aquea. La Liga Aquea, bajo la dirección de Critolao y Dieo, había sido derrotada ese mismo año por el pretor Metelo el Macedónico, pero Metelo no actuó con suficiente energía y la Liga siguió con su actividad bélica. Mumio lo sustituyó en la dirección de las operaciones bélicas.
 
La Liga reunió un ejército en el istmo antes de la llegada de Mumio. Este, tras forzar el paso de Leucóptera, venció a Dieo y ocupó Corinto. Todos Los hombres fueron pasados por la espada; las mujeres y los niños, vendidos como esclavos; las obras de arte, expoliadas y repartidas entre las ciudades griegas y romanas; posteriormente el lugar fue reducido a cenizas. Sin embargo, al menos dos autores antiguos ofrecen relatos según los cuales Corinto no habría sido totalmente destruida.
 
Esta crueldad aparentemente innecesaria, que no termina de encajar con el carácter del personaje que la llevó a cabo, es explicada por Theodor Mommsen como una consecuencia de instrucciones enviadas por el Senado romano, empujado por el partido con mayores intereses mercantiles, cuyo fin era acabar con un peligroso rival comercial. Según Polibio, que, había venido de África para mitigar, en la medida de lo posible, las calamidades de sus compatriotas, fue debido a su incapacidad de aguantar la presión que ejercían los que le rodeaban.
 
La destrucción de Corinto marca el final de la política tradicional de Roma en Grecia, benevolente hasta entonces por la fascinación que producía la cultura griega. Se considera, generalmente, como uno de los crímenes menos perdonables de Roma, pero el Senado trató de dar un escarmiento ejemplar, una vez desoídos sus consejos de moderación por la Liga Aquea. El resultado fue el fin de las ligas griegas, la anexión de la provincia de Acaya y la vigilancia del resto de Grecia por el gobernador romano de Macedonia.
 
Algunas obras del botín del saqueo de Corinto fueron vendidas al rey de Pérgamo y otras a Roma; no obstante Mumio respetó las propiedades religiosas. Permaneció en Grecia entre 146 y 145 a. C. Durante su segundo año como procónsul, arregló la constitución fiscal y municipal de la nueva provincia. Se ganó la confianza de los provinciales por su integridad y justicia. Resultado del incendio de Corinto fue el descubrimiento accidental del llamado bronce corintio usado en escultura.
 
En los eventos posteriores, Mumio demostró una capacidad administrativa considerable y un alto grado de justicia e integridad, lo que le granjeó el respeto de los habitantes. En especial, Mumio se abstuvo de ofenderles en materias religiosas.
 
Mumio fue uno de los pocos comandantes romanos en la era republicana que rindió homenaje a la religión helénica. Dedicó una estatua de bronce de Zeus en Olimpia y rodeó el santuario del dios con escudos de bronce dorado.
 
A su vuelta a Roma en el año 145 a. C. recibió los honores de un triunfo y el sobrenombre «Acaico». Su procesión se convirtió en un referente en la historia del arte romano. Los trenes de vagones cargados con las obras clásicas se trasladaron a lo largo de la Vía Sacra hasta el Capitolio. 
Mumio, con una modestia poco común en los conquistadores, se negó a inscribir el botín con su nombre. Él los consideraba como propiedad del Estado, y él los prestó generosamente para adornar los triunfos, los edificios, e incluso las casas particulares de los demás, mientras que su propia villa conservaba la sencillez de los primeros romanos.
 
En 142 a. C. sería elegido censor junto con Publio Cornelio Escipión Emiliano, con quien tuvo frecuentes conflictos por la severidad de Escipión. A pesar de que trajo tanta riqueza para las arcas del estado, Mumio murió pobre. El pueblo pagó la dote de matrimonio a su hija.
 
Lucio Mumio fue el primer homo novus de origen plebeyo que obtuvo un cognomen por servicios militares. Su indiferencia por las obras de arte y la ignorancia de su valor quedan patentes en su observación acerca de los encargados de su transporte: «Si las pierden o dañan, tendrán que reponerlas». Por otro lado, erigió para las festividades teatrales un teatro que mejoró las condiciones acústicas y los asientos, siguiendo el modelo griego, lo que supuso un avance en la construcción de este tipo de estructuras de entretenimiento.