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sábado, 8 de abril de 2023

CAYO JULIO SOLINO

 

Gaius Julius Solinus (Cayo Julio Solino) fue un gramático latino y compilador de diferentes obras; se cree que su vida se desarrolló a mediados del siglo IV y no durante la primera mitad del siglo iii, como sugirió Theodor Mommsen.

 

Fue autor de De mirabilibus mundi, que circuló también con título de Collectanea rerum memorabilium («Colección de hechos memorables») o de Polyhistor; pero este último título fue el favorecido por el autor. El trabajo es una descripción de curiosidades en un marco corográfico. Adventus, a quien dedica la obra, se identifica con Oclatinius Adventus, cónsul 258. Contiene una breve descripción del mundo antiguo, con detalles que responden a cuestiones históricas, sociales, religiosas y naturales. La mayor parte está tomada de la Naturalis Historia de Plinio el Viejo y de la geografía de Pomponio Mela.

 

De acuerdo con Mommsen, Solino también acudió a una crónica (posiblemente de Cornelius Bocchus) y a una Chorographia pliniana, además de añadiduras a esta obra hechas por Adriano. Schanz, sin embargo, sugiere el Roma y Pratsem de Suetonio.

 

Se realizó una gran revisión de su texto original, probablemente por él mismo. Esta nueva versión contiene una carta que Solino escribió como introducción a su trabajo titulado Polyhistor (multi-descriptivo). Ambas versiones del trabajo circularon a lo ancho y largo y, eventualmente, Polyhistor fue tomado por el nombre del autor. Fue popular en la Edad Media (hexameter abridgments being current under the names of Theodericus and Petrus Diaconus).

 

El comentario de Salmasius en sus Plinianae exercitationes (1689) es indispensable; la mejor edición es de Mommsen (1895), con una valiosa introducción al manuscrito, las referencias usadas por Solino, y consiguientes compiladores. Véase también Wilhelm Siegmund Teuffel History of Roman Literature (Traducción inglesa de 1900), 389; y Schanz, Gesichte der römischen Litteratur (1904), iv. I. Hay una vieja traducción inglesa por Arthur Golding (1587).



sábado, 22 de agosto de 2020

EL CÓNSUL ESPURIO CASIO



Espurio Casio a​ fue un político y militar romano de los siglos VI y V a. C. Acusado de traición, fue despeñado desde la Roca Tarpeya.

 

Espurio fue miembro de la gens Casia. Su cognomen está registrado en las fuentes clásicas como «Viscelino» o «Vecelino».


En su primer consulado (502 a. C.) derrotó a los sabinos; en su segundo (493 a. C.) restauró la Liga Latina, además de dedicar el templo de Ceres en el Circo. En su tercer consulado (486 a. C.), Espurio Casio hizo un pacto con los recién conquistados hérnicos.


Los informes sobre su reforma agraria son confusos y contradictorios; está claro, sin embargo, que había sido diseñada con la intención de beneficiar a los necesitados plebeyos. Por esto recibió la oposición de los patricios y los plebeyos de más recursos (que conformaban la clase de los équites, así llamados por el privilegio de presentarse montando a caballo en tiempo de guerra). Uno de los tribunos de plebe de aquel año, Cayo Rabuleyo, trató de mediar en la disputa.​ Casio fue enjuiciado y condenado por la gente bajo la excusa de buscar poder monárquico.​ La sentencia fue ejecutada por los quaestores parricidii lanzando a Espurio Casio desde lo alto de la Roca Tarpeya. En otro informe [¿dónde?] se dice que fue condenado a morir a manos de su propio padre, quien vio su propuesta como una amenaza a los intereses patricios. De acuerdo con Tito Livio, su propuesta fue recibida por ambas partes del espectro social con muchas reservas.

 

Algunos historiadores, como es el caso de Theodor Mommsen, sostienen que la historia entera es una fabricación posterior probablemente basada en las propuestas agrarias de los hermanos Graco y de Marco Livio Druso, quienes buscaron atribuir tierras públicas con el resto de la población latina.


miércoles, 1 de abril de 2020

EL CÓNSUL LUCIO MUMIO


Lucio Mumio Acaico (en latín, Lucius Mummius L. f. L. n. Achaicus) fue un militar y político romano del siglo II a. C., cónsul en el año 146 a. C., conocido por ser el destructor de Corinto. Hermano de Espurio Mumio.
 
Hijo del tribuno de la plebe Lucio Mumio, era un buen orador y cercano al partido popular de los Gracos. Fue pretor en el año 154 a. C. y recibió la provincia de Hispania Ulterior, donde después de varias derrotas consiguió finalmente algunas victorias notables sobre los lusitanos acaudillados por Púnico y Césaro, así como Cauceno (153 a. C.). A su vuelta a Roma al año siguiente, celebró un triunfo por dichas victorias.
 
Tras ser elegido cónsul en 146 a. C., se le encargó la dirección de la guerra aquea. La Liga Aquea, bajo la dirección de Critolao y Dieo, había sido derrotada ese mismo año por el pretor Metelo el Macedónico, pero Metelo no actuó con suficiente energía y la Liga siguió con su actividad bélica. Mumio lo sustituyó en la dirección de las operaciones bélicas.
 
La Liga reunió un ejército en el istmo antes de la llegada de Mumio. Este, tras forzar el paso de Leucóptera, venció a Dieo y ocupó Corinto. Todos Los hombres fueron pasados por la espada; las mujeres y los niños, vendidos como esclavos; las obras de arte, expoliadas y repartidas entre las ciudades griegas y romanas; posteriormente el lugar fue reducido a cenizas. Sin embargo, al menos dos autores antiguos ofrecen relatos según los cuales Corinto no habría sido totalmente destruida.
 
Esta crueldad aparentemente innecesaria, que no termina de encajar con el carácter del personaje que la llevó a cabo, es explicada por Theodor Mommsen como una consecuencia de instrucciones enviadas por el Senado romano, empujado por el partido con mayores intereses mercantiles, cuyo fin era acabar con un peligroso rival comercial. Según Polibio, que, había venido de África para mitigar, en la medida de lo posible, las calamidades de sus compatriotas, fue debido a su incapacidad de aguantar la presión que ejercían los que le rodeaban.
 
La destrucción de Corinto marca el final de la política tradicional de Roma en Grecia, benevolente hasta entonces por la fascinación que producía la cultura griega. Se considera, generalmente, como uno de los crímenes menos perdonables de Roma, pero el Senado trató de dar un escarmiento ejemplar, una vez desoídos sus consejos de moderación por la Liga Aquea. El resultado fue el fin de las ligas griegas, la anexión de la provincia de Acaya y la vigilancia del resto de Grecia por el gobernador romano de Macedonia.
 
Algunas obras del botín del saqueo de Corinto fueron vendidas al rey de Pérgamo y otras a Roma; no obstante Mumio respetó las propiedades religiosas. Permaneció en Grecia entre 146 y 145 a. C. Durante su segundo año como procónsul, arregló la constitución fiscal y municipal de la nueva provincia. Se ganó la confianza de los provinciales por su integridad y justicia. Resultado del incendio de Corinto fue el descubrimiento accidental del llamado bronce corintio usado en escultura.
 
En los eventos posteriores, Mumio demostró una capacidad administrativa considerable y un alto grado de justicia e integridad, lo que le granjeó el respeto de los habitantes. En especial, Mumio se abstuvo de ofenderles en materias religiosas.
 
Mumio fue uno de los pocos comandantes romanos en la era republicana que rindió homenaje a la religión helénica. Dedicó una estatua de bronce de Zeus en Olimpia y rodeó el santuario del dios con escudos de bronce dorado.
 
A su vuelta a Roma en el año 145 a. C. recibió los honores de un triunfo y el sobrenombre «Acaico». Su procesión se convirtió en un referente en la historia del arte romano. Los trenes de vagones cargados con las obras clásicas se trasladaron a lo largo de la Vía Sacra hasta el Capitolio. 
Mumio, con una modestia poco común en los conquistadores, se negó a inscribir el botín con su nombre. Él los consideraba como propiedad del Estado, y él los prestó generosamente para adornar los triunfos, los edificios, e incluso las casas particulares de los demás, mientras que su propia villa conservaba la sencillez de los primeros romanos.
 
En 142 a. C. sería elegido censor junto con Publio Cornelio Escipión Emiliano, con quien tuvo frecuentes conflictos por la severidad de Escipión. A pesar de que trajo tanta riqueza para las arcas del estado, Mumio murió pobre. El pueblo pagó la dote de matrimonio a su hija.
 
Lucio Mumio fue el primer homo novus de origen plebeyo que obtuvo un cognomen por servicios militares. Su indiferencia por las obras de arte y la ignorancia de su valor quedan patentes en su observación acerca de los encargados de su transporte: «Si las pierden o dañan, tendrán que reponerlas». Por otro lado, erigió para las festividades teatrales un teatro que mejoró las condiciones acústicas y los asientos, siguiendo el modelo griego, lo que supuso un avance en la construcción de este tipo de estructuras de entretenimiento.

sábado, 2 de febrero de 2019

EL ITÁLICO SEGUN THEODOR MOMMSEN



El itálico, por el contrario, inmoló sin reserva su libre albedrío a la libertad política; aprendió muy temprano a obedecer a su padre para saber después obedecer al Estado. El individuo desaparece, sin duda, esclavizado; los gérmenes más ricos del genio humano podían ser ahogados en su alma; pero ganaba una Patria, un patriotismo desconocido en la Grecia. Y esta es la razón por la que el pueblo romano fue el único entre todos los pueblos civilizados de la antigüedad que supo conquistar la unidad nacional con un gobierno fundado en el poder popular, y, mediante esta unidad, y pasando sobre las ruinas del edificio helénico, pudo llegar a la dominación del mundo.


( Theodor Mommsen  en "Historia de Roma" )






domingo, 23 de abril de 2017

HISTORIA DE ROMA EN CINCO LIBROS DE THEODOR MOMMSEN











 







 













"Historia de Roma en Cinco Libros" es una obra monumental que nos sumerge en el apasionante mundo de la antigua Roma. Escrito por Theodor Mommsen, reconocido historiador alemán, este libro nos transporta a través de los siglos para explorar la historia de una de las civilizaciones más influyentes de la humanidad.

La obra se divide en cinco libros, cada uno abordando un período clave en la historia de Roma. Desde los orígenes míticos de la ciudad hasta el auge del Imperio Romano, Mommsen nos presenta una visión detallada y comprehensiva de los acontecimientos políticos, sociales y culturales que marcaron la evolución de esta poderosa civilización.

En el primer libro, el autor nos sumerge en la leyenda y la fundación de Roma, explorando los mitos y las figuras legendarias que dieron origen a la ciudad. A medida que avanzamos en los libros subsiguientes, nos adentramos en la República Romana y en los turbulentos años de luchas internas y conquistas militares.

El segundo libro nos lleva a la época de las Guerras Púnicas y la expansión territorial de Roma. Mommsen nos muestra las batallas, las estrategias militares y los líderes carismáticos que llevaron a Roma a convertirse en una potencia mundial. El tercer libro se centra en la evolución política y social de la República, explorando las tensiones entre los patricios y los plebeyos, así como las luchas por el poder.

El cuarto libro aborda la transformación de Roma de una República a un Imperio, con la figura de Julio César y su asesinato como punto de inflexión. Mommsen nos sumerge en el período de los emperadores, explorando los reinados de Augusto, Tiberio y otros líderes que marcaron la historia de Roma.

Por último, el quinto libro nos muestra el declive y la caída del Imperio Romano, con sus crisis internas, invasiones bárbaras y la división del territorio. Mommsen analiza las causas que llevaron al colapso del poderío romano y cómo esto afectó a toda la civilización occidental.

"Historia de Roma en Cinco Libros" es una obra imprescindible para todos aquellos interesados en la historia de Roma y en comprender los fundamentos de nuestra sociedad actual. Theodor Mommsen, con su rigor histórico y su estilo narrativo apasionante, nos invita a sumergirnos en el pasado y a reflexionar sobre los legados de esta antigua civilización.

Esta obra maestra es una referencia en el estudio de la historia de Roma y ha sido reconocida internacionalmente por su profundidad y su capacidad para transmitir el espíritu de una época fascinante. "Historia de Roma en Cinco Libros" es una lectura enriquecedora y cautivadora que nos permite adentrarnos en el corazón de una de las civilizaciones más influyentes de todos los tiempos.






martes, 27 de septiembre de 2016

ELIO GALO


Cayo Elio Galo (en latín, Gaius Aelius Gallus) fue prefecto de Egipto del 26 al 24 a. C. Es sobre todo conocido por su expedición a la Arabia Felix en la costa de la península arábiga, ordenada por el emperador Augusto.
 
Elio Galo, que pertenecía al orden ecuestre, fue nombrado prefecto de Egipto por Augusto, una magistratura muy prestigiosa, dada la importancia de esta provincia. Reemplazó a Cornelio Galo, con el que a veces se confunde.
 
Sin embargo, poco se sabe de su vida antes de ser nombrado prefecto y ser encargado de la expedición a la Arabia Felix (Arabia Feliz). Era amigo íntimo del geógrafo griego Estrabón y se le ha identificado con el Elio Galo frecuentemente citado por Galeno, cuyos remedios se habrían utilizado con éxito en su expedición arábiga.
 
EXPEDICIÓN A LA ARABIA FELIX

Augusto, en el año 24 a. C. ordenó a Elio Galo, como prefecto de Egipto, que dirigiera una expedición a la rica Arabia Felix (en el actual Yemen), que ocupaba una posición estratégica en las rutas comerciales, pero que terminó en fracaso.
 
La expedición es narrada, en parte, por autores como su amigo y compañero Estrabón,  Dion Casio  y Plinio el Viejo.  Galo emprendió la expedición desde Egipto, en parte, con el fin de explorar el país y sus habitantes, y en parte para establecer tratados de amistad con el pueblo, o para someterlos militarmente en el caso que se opusiesen a los romanos, pues se creía que Arabia se había enriquecido haciendo el comercio con las Indias y estaría llena de riquezas. Además se evitaría el pago de importantes tasas a los intermediarios encargados del transporte y comercio.
 
Para esta misión Galo construyó en Cleopatris 80 naves de dos y tres niveles de remos y algunos barcos ligeros cuando no había ninguna posibilidad de un enfrentamiento naval con los árabes. Avisado del error, construyó 130 barcos de carga con los que navegó como fuerza militar al mando de 8500 soldados (Legio XXII Deiotariana y Legio XXII Deiotariana) acantonados en Egipto, cerca de 1000 auxiliares nabateos, sus aliados, bajo el mando de Sileo, ministro del rey Obodas III y 500 soldados enviados por Herodes. Los nabateos habitaban el este de Palestina y el noroeste de la actual Arabia y conocían bien al país puesto que sus caravanas surcaban Arabia para comerciar con objetos preciosos del reino de Saba.
 
El ejército de Galo, asesorado y guiado por Sileo, deliberadamente mal aconsejado, abandonado a sí mismo en un ambiente hostil, bajo un sol abrasador y con agua en mal estado, contrajo enfermedades, por lo que se redujo en gran parte su fuerza disuasiva y así, los árabes no sólo no fueron sometidos, sino que mediante engaños consiguieron que seis meses después del comienzo de la expedición, regresara el ejército a Alejandría.
 
No obstante, Galo alcanzó en su expedición Marsiaba, Marsibia o Mariaba (Ma'rib, en árabe مأرب) pero, a pesar de un asedio de seis días, la ciudad pudo resistir, gracias a la eclosión de una epidemia entre los sitiadores. Los romanos se limitaron a un simple, pero devastador saqueo de su entorno, rico en tierras fértiles de cultivo gracias a las aguas canalizadas de la famosa presa de Marib,  cuyo colapso se produciría en el siglo VII, que facilitaría indirectamente la afirmación del Islam político.
 
El historiador Mommsen señala que Elio Gallo, al mismo tiempo que sitiaba Marib, envió a su flota para destruir el puerto de Eudaemon, la actual Adén, con el fin de garantizar el paso de los buques mercantes romanos a la India.
 

Una vez en Egipto, Galo recibió de Augusto el encargo de pacificar a los inquietos kushitas, siendo sucedido como prefecto de Egipto (praefectus Alexandreae et Aegypti) por Cayo Petronio, un genio militar y amigo cercano de Augusto.