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miércoles, 8 de abril de 2020

OINÓPIDES DE QUÍOS



Oinópides de Quíos (en griego, Οἰνοπίδης ὁ Χῖος; también escrito como Enópides de Quíos o de Chíos) fue un matemático, geómetra y astrónomo de la Grecia clásica, que vivió alrededor del 450 a.C.. Nació poco después del 500 a. C. en la isla de Quíos, pero trabajó principalmente en Atenas.

 

El principal logro de Oinópides como un astrónomo fue su determinación del ángulo entre el plano del ecuador celeste y las constelaciones del Zodiaco (es decir, el plano de la eclíptica, el camino anual del Sol sobre el firmamento). Calculó este ángulo en 24°, valor que mide a su vez la inclinación del eje de la Tierra. Este resultado fue el valor utilizado durante dos siglos, hasta que Eratóstenes lo midió con una mayor precisión.


También determinó el valor del Año Grande, esto es, el intervalo más corto de tiempo en el que coincide un número entero de años y un número entero de meses lunares. Como las posiciones relativas del Sol y de la Luna se repiten después de cada Año Grande, esto ofrece un medio para pronosticar eclipses solares y lunares. En la práctica esto es solo aproximadamente cierto, porque la proporción de la longitud del año solar y del mes lunar no queda exactamente empareja por ninguna fracción matemática sencilla, y porque además la órbita lunar varía continuamente.


Oinópides calculó la duración del Año Grande en 59 años, correspondiendo a 730 meses lunares. Esto era una buena aproximación, pero no un valor exacto, puesto que por entonces 59 años siderales eran equivalentes a 21.550,1 días, mientras que 730 meses sinódicos duraban 21.557,3 días. La diferencia por lo tanto era de siete días. Además, deben considerarse las variables que alteran la órbita lunar. Aun así, un periodo de 59 años tuvo la ventaja de que también se corresponde bastante estrechamente con un número entero de revoluciones orbítales de varios planetas alrededor del Sol, lo que significaba que sus posiciones relativas también se repetían cada ciclo del Año Grande. Antes de Oinópides se utilizaba el Año Grande de ocho años solares (= 99 meses), y poco después, en el 432 a.C., Metón y Euctemón descubrieron el valor de 18 años, equivalentes a 223 meses (el llamado ciclo de saros).

 

Mientras que las innovaciones de Oinópides como astrónomo principalmente se ocupaban de asuntos prácticos, como geómetra parece haber sido más bien teórico y metodologista, y se impuso a sí mismo la tarea de hacer que la geometría cumpliera con los estándares más altos de pureza teórica. Por ello, introdujo la distinción entre 'teoremas' y 'problemas': aunque ambos están implicados con la solución de un ejercicio, un teorema se significa por ser un bloque del edificio teórico para ser utilizado como el fundamento de teorías más lejanas, mientras que un problema es solo un ejercicio aislado sin importancia o repercusiones más lejanas.


Al parecer también fue el autor de la norma de que las construcciones geométricas tendrían que utilizar no otro medio que regla y compás. En este contexto su nombre está ligado a dos construcciones elementales concretas de la geometría del plano: primero, dibujar por un punto dado una recta perpendicular a una línea recta dada; y segundo, en una línea recta dada y en un punto dado sobre esta recta, construir un ángulo igual a un ángulo dado.

 

Se le atribuyen numerosas sentencias en distintas áreas del saber:

Se dice que dio una explicación de las crecidas del río Nilo cada verano. Basándose en observaciones de la temperatura del agua en pozos profundos, pudo deducir erróneamente que el agua subterránea es de hecho más fresca en verano que en invierno. En invierno, cuando la lluvia cae y se infiltra en la tierra, se evapora rápidamente otra vez debido al calor de la tierra. Aun así, en verano, cuando el agua en la tierra estaba presuntamente más fría, habría menos evaporación. Entonces, el superávit de humedad tendría que fluir de otra manera, causando así el desbordamiento del Nilo. También se le atribuye a Oinópides la opinión de que anteriormente el Sol se habría desplazado a lo largo de la Vía Láctea. Así, cuando el Sol vio como Tiestes, una figura mitológica, recibió a su propio hijo como cena servido por su hermano Atreo, el Sol quedó tan horrorizado que abandonó su curso y se cambió al plano del zodíaco. Esta atribución parece bastante improbable. Se dice que Oinópides consideraba el universo como un organismo viviente, siendo una divinidad su alma. Así mismo, se dice que creía que el fuego y el aire eran los principios esenciales del universo.  El cráter lunar Oenopides lleva este nombre en su memoria.


lunes, 16 de abril de 2018

HELÁNICO DE LESBOS



Helánico de Lesbos (en griego antiguo Ἑλλάνικος; n. Mitilene, Lesbos, 490 a. C.) fue un antiguo logógrafo griego que vivió en el siglo V a. C. Se dice que llegó a la edad de 85 años.
 
Según la Suda, vivió durante algún tiempo en la corte de los reyes de Macedonia y murió en Perperene, ciudad del golfo de Adramitio frente a Lesbos.
 
Sus obras incluyen la primera mención de la legendaria fundación de Roma por los troyanos: Helánico cuenta que la ciudad fue fundada por Eneas cuando acompañaba a Odiseo en sus viajes por el Lacio. Sin embargo, apoyaba la idea de que los etruscos estaban tras los orígenes de los llamados pelasgos, un antiguo pueblo griego que se creía había precedido a las grandes invasiones aqueas.
 
Se le atribuyen una treintena de obras, cronológicas, históricas y episódicas. Son dignas de mención las siguientes:

Hiereiai tes Heras en Argei (‘Las sacerdotisas de Hera en Argos’), catálogo / recopilación cronológica de estas funcionarias según el orden de sucesión.
Carneonikae, lista de los vencedores en los juegos carneos (el principal festival musical espartano), incluye eventos literarios.
Atthis, narra la historia del Ática desde el 683 a. C. hasta el final de la Guerra del Peloponeso (404 a. C.), Citada por Tucídides,​ quien dice que trata los sucesos de los años 480 a 431 breve y superficialmente, y con poco cuidado en cuanto a la secuencia cronológica.
Phoronis, principalmente genealógica, con breves apuntes de sucesos de la época de Foroneo, el primero de los Heráclidas en regresar.
Troica y Persica, sendas historias de Troya y Persia.
Helánico escribió obras de cronología, geografía e historia, particularmente sobre el Ática, en las que ya hacía una distinción entre lo que creía mitología y lo que sabía historia. Su influencia sobre la historiografía de Atenas fue considerable hasta la época de Eratóstenes (siglo III a. C.).

Trascendió los estrechos límites locales de los antiguos logógrafos, y no se contentó con repetir las tradiciones generalmente aceptadas gracias a los poetas. Relata las tradiciones locales, y se documentó en los escasos registros nacionales y sacerdotales, que proporcionaban una cronología contrastada. Se esforzó por establecer las bases de una cronología científica, basándose por ejemplo en la lista de las sacerdotisas de Hera en Argos, y de forma secundaria en genealogías, listas de magistrados (como los arcontes de Atenas) y calendarios orientales, en lugar de las viejas creencias mantenidas durante generaciones. Pero estos materiales fueron insuficientes y a menudo tuvo que recurrir a los métodos antiguos.
 
Debido a sus desviaciones de la tradición común, Helánico fue calificado a menudo por sus contemporáneos como un escritor poco fiable. Resulta curioso que no hiciera un uso sistemático de las abundantes inscripciones que tuvo a mano. Dionisio de Halicarnaso le critica por organizar su historia por criterios no cronológicos, sino geográficos, por localidades. No llegó a trascender lo local para obtener una visión más globalizada.
 
Su estilo, como el de los logógrafos anteriores, era conciso y austero.

También escribió una obra, hoy perdida, titulada Atlantis.​ Se ha dicho que el título de la obra de Helánico podría haber sido Atlantias, sobre las hijas del titán Atlas (no el mencionado por Platón), por tanto de las Atlántides.​ y propuestos como posibles fragmentos de una obra perdida de Helánico, que quizá se basaría en una obra anterior probablemente titulada Atlantias, de la que se han hallado fragmentos en papiro. No obstante, en ninguno de los papiros, ni en los fragmentos recompuestos por Fowler, aparece mencionado el título de la obra a la que pertenecerían, por lo que no hay certeza alguna de si tales fragmentos se corresponden o no con la desaparecida obra Helánico, Atlantis, de la que realmente no se sabe de qué trataría exactamente.



lunes, 6 de noviembre de 2017

RIANO


Riano (en griego Ῥιανὸς ὁ Κρής) fue un poeta y gramático griego nacido en Creta, amigo y contemporáneo de Eratóstenes (275 a .C. – 195 a. C.).


La Suda dice que primero fue esclavo y capataz de una palestra, pero que más tarde recibió educación y se dedicó a los estudios de gramática, probablemente en Alejandría. Preparó una nueva edición comentada de la Iliada y la Odisea; los escoliastas suelen recoger sus atétesis. 


Escribió epigramas, once de los cuales se conservan en la Antología griega y Ateneo. Pero se le conoció sobre todo por escribir poemas épicos (mitológicos y etnográficos), el más celebrado de los cuales fue Meseniaca en seis libros. 


En ella narraba la Segunda Guerra Mesenia y las hazañas de su figura central Aristómenes; Pausanias lo usó como una fuente autorizada para escribir el libro cuarto de su obra. Otros poemas similares fueron Acaica, Elíaca y Tesálica. 


La Heraclea era un poema mitológico largo, probablemente una imitación del poema del mismo nombre escrito por Paniasis, en catorce libros.


Rianos escribió también algunos poemas homoeróticos, y fue mencionado en un poema del poeta Constantino Kavafis ("Hombre joven de Sidón (A.D. 400)").


domingo, 3 de septiembre de 2017

CÁSTOR DE RODAS


Cástor de Rodas fue un cronista de la Antigua Grecia. Fue contemporáneo de Cicerón y escribió una obra titulada Crónicas, en seis libros, que no se ha conservado pero de la que se sabe que, a partir de cronologías de Eratóstenes y de Apolodoro de Atenas, relataba los sucesos acaecidos desde la época de Nino, de Asiria, hasta la época de Pompeyo, hacia el año 60-61 a. C.​ El libro recopilatorio de mitología griega llamado Biblioteca mitológica recoge el dato de que Cástor, el cronista, mencionaba que Io era hija de Ínaco. Este dato fue uno de los que usó Carl Robert, en 1873, para demostrar que la Biblioteca no podía ser atribuida a Apolodoro de Atenas, puesto que se conocen las fechas de las crónicas que escribió Cástor y por tanto el terminus post quem de la obra debe situarse a mediados del siglo I a. C., es decir, posterior a la muerte de Apolodoro de Atenas.



sábado, 18 de febrero de 2017

EL NAVEGANTE PITEAS EL PRIMERO EN LLAMAR HISPANIA A LA PENÍNSULA IBÉRICA


Piteas (en griego: Πυθέας, Pythéas) fue un marino griego nacido en Masilia, antigua colonia griega fundada por los focenses (hoy la moderna Marsella) alrededor de 350 a.C. Fue uno de los primeros griegos en cruzar el estrecho de Gibraltar y suyo fue el primer testimonio escrito en el que se llama a la península ibérica «Hispania»de hecho, se le atribuye el descubrimiento de que Hispania es una península.
 
Se especula que la razón primera de su viaje fue consecuencia de un descuido temporal del bloqueo del estrecho de Gibraltar por parte de los cartagineses entre 306 y 310 a.C., debido a sus luchas con los griegos de Sicilia. Otros suponen que franqueó el lugar en navegación nocturna, en 325 a.C.1 Hasta entonces los cartagineses controlaban el estrecho, impidiendo franquearlo para así defender sus colonias en costas africanas y ocultar la ruta hacia los centros de producción de estaño, que ellos monopolizaban desde su colonia de Gadir. Por tanto, la única ruta para conseguir estaño (principal componente del bronce), que supuestamente era producido en minas del norte de Europa, sin comerciarlo con los cartagineses era cruzando por tierra toda la Galia a través de la conocida como ruta del estaño (Galia). Un barco que consiguiera llegar a las zonas de producción de estaño y volver con el cargamento podría hacer un gran negocio.
 
En su viaje visitó la Galia (Francia), el monte Saint-Michel (la isla donde los comerciantes vendían el estaño limpio, al igual que en Cornualles), Britania, Gran Bretaña, las islas Orcadas, las islas Shetland, y descubrió una lejana tierra a la que llamó Thule. Hasta hoy, los expertos discuten si Thule sería Islandia, una de las islas Feroe o incluso una parte de Noruega, pero se inclinan a pensar que se trata de la primera por las descripciones de un «fuego siempre luciente», que podría hacer referencia a esa isla volcánica. Enfilando incansablemente hacia el norte, cruzó el círculo ártico, hasta que los témpanos no le dejaron avanzar más. Sus fines eran sobre todo económicos, pero todo el avance producido más allá del monte Saint-Michel se debe solamente a su propio espíritu explorador y aventurero. Su viaje tuvo un recorrido de 7 000 a 7 500 millas, igualando al primer viaje de Colón. Viajó con un solo barco y su travesía duró un año.
 
En el viaje de regreso pasó frente a las costas de Dinamarca, pasó nuevamente por Britania y regresó sano y salvo al puerto de Masalia. Una vez de vuelta, enriquecido con la mercancía conseguida, escribió un libro relatando con detalle y objetividad su viaje, Sobre el Océano (Περί τοῦ Ὠκεανοῦ), siendo éste uno de los considerados periplos de la antigüedad, antecesores de los actuales derroteros.
 

Piteas fue uno de los navegantes más científicos de la antigüedad. Determinó la posición precisa del polo norte celeste (que no coincide exactamente con la estrella Polar), calculó la latitud de su ciudad, (Marsella), con un mínimo de error (43º3’N en lugar de los 43º17’N reales). En su viaje hizo observaciones del sol que contribuyeron a que geógrafos posteriores identificaran paralelos de latitud. Fue el primero en observar el sol de medianoche, la aurora boreal y en vincular las fases de la luna con las mareas.
 
Durante varios siglos, todo lo conocido sobre las regiones nórdicas (Bretaña, Irlanda, Gran Bretaña y el Mar del Norte) derivó de la información que él aportó. Registró el nombre local de las Islas Británicas en griego, Πρεττανική (Prettanikḗ), que luego derivó en los textos del historiador Diodoro en Pretannia, y posteriormente, Britannia.

 
A causa de los relatos de sucesos «extraños» que aparecen en sus escritos, muchos sabios de la antigüedad desdeñaron sus enseñanzas como absurdas, incluso si daban crédito a leyendas y noticias más estrañas aún. Entre los que lo trataron de embustero se encuentran Polibio, Artemidoro y Estrabón. No obstante, entre sus defensores había eruditos de no menor consideración, como Timeo, Hiparco, Eratóstenes o Posidonio. Aunque ninguno de los escritos de Piteas se ha conservado íntegro, han llegado a la actualidad buena parte de sus ideas gracias a las continuas polémicas que se mantuvieron por su causa.
 
Aún hoy sigue considerándose una hazaña increíble, cómo un barco a remos de bajo calado y preparado solamente para costear el Mediterráneo, pudo hacer un viaje de miles de kilómetros por el Atlántico norte, por mares congelados y embravecidos. Toda una aventura que tardaría siglos en ser reconocida y aún más en ser emulada.
 

Las principales fuentes que permitieron recuperar parcialmente los escritos de Piteas son:

Diodoro
Plinio el Viejo
Estrabón
Marciano
Apolonio de Rodas
Gémino de Rodas
Polibio



martes, 2 de septiembre de 2014

EL FILÓSOFO CRÁTIPO DICE A POMPEYO, QUE NUNCA HABÍA ENTENDIDO LA REDONDEZ DEL GLOBO




¿No la demostró Eratóstenes cuando midió la sombra en el mismo plano en el Alto y el Bajo Egipto? El plano tiene un borde. Y si hay un borde, ¿por que no se caen por él las aguas de los océanos como una catarata? No, Cneo Pompeyo, el mundo es un globo cerrado en sí mismo como un puño. La punta de los dedos besan la parte de atrás de la palma. Y eso, sabes, es una clase de infinito.




MAPA MUNDI DE ERATÓSTENES

MAPA MUNDI DE ERATÓSTENES:


viernes, 22 de agosto de 2014

CALÍMACO DE CIRENE



Calímaco de Cirene (siglo III a.C.), poeta y gramático griego, y director de la famosa biblioteca de Alejandría. Nació en Cirene (actualmente Shaḩḩāt, Libia), África, y estudió en Atenas. Después de enseñar en Eleusis, cerca de Atenas, Calímaco fue nombrado por Tolomeo II director de la biblioteca de Alejandría, un cargo que desempeñó durante veinte años. 


A través de sus enseñanzas y escritos Calímaco ejerció una gran influencia en los estudiosos y poetas de su época. Se afirma que escribió más de 800 libros. De sus obras en prosa una de las más importantes es Pinakes, un enorme catálogo de las obras contenidas en la biblioteca de Alejandría. Gracias a este catálogo, Calímaco se convirtió en el fundador de los estudios críticos de literatura griega. Como poeta se distinguió especialmente por sus poemas breves, de los cuales nos han llegado seis himnos y sesenta epigramas. 


También sobrevivieron fragmentos de su obra poética más conocida, Aítia, un conjunto de leyendas griegas en versos elegíacos, y el breve poema épico Hécale. Prefirió el poema breve, pero muy elaborado, frente a las formas más extensas en las que destacó su rival y anteriormente pupilo Apolonio de Rodas. Calímaco influyó mucho en los poetas latinos como Catulo, Ovidio y Propercio, y en Eratóstenes, que también había sido pupilo suyo.