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jueves, 25 de abril de 2019

CÉSAR OCTAVIO DICE SOBRE LAS NUEVAS LEGIONES ROMANAS



Un ejército debe estar donde está el peligro, dispuesto a luchar en un nundinum. Se acabó eso de enviar pretores a reclutar, equipar y entrenar tropas con una prisa tremenda alrededor de Capua, para después enviarlos en una marcha de mil millas a enfrentarse con el enemigo de inmediato. Capua continuará siendo el campo de entrenamiento, sí, pero en el momento en que un soldado haya acabado su instrucción, debe ser enviado inmediatamente a alguna frontera para incorporarse a una legión ya instalada allí. Cayo Mario abrió las legiones al alistamiento de los pobres del Censo por Cabezas; ¡oh, cómo lo odiaron los boni por eso!. Para los boni (los hombres buenos), los pobres del Censo por Cabezas no tenían nada que defender, ni tierras ni propiedades. Pero los soldados del Censo por Cabezas resultaron ser incluso más valientes que los viejos propietarios, y ahora las legiones de Roma están formadas exclusivamente por el Censo por Cabezas. Hubo una vez en que los proletarios no tenían nada que dar a Roma excepto hijos; ahora le dan a Roma su valor y sus vidas. ¡Una brillante jugada. Cayo Mario!











lunes, 19 de noviembre de 2018

HISTORIA DEL CAMPESINO ROMANO QUE PASÓ DE POBRE A RICO




Igual que en la actualidad, en la antigüedad también era posible el "sueño romano" de ascender de posición social a base de muchos trabajos y suerte. He aquí un párrafo que dejó escrito Artemidoro de Éfeso en su obra "Sueños"):


"Nací en una familia pobre. Mi padre no tenía posesiones ni casa propia. Desde el día que nací he trabajado siempre mi tierra; ni mi tierra ni yo hemos descansado jamás. Cuando llegaba la temporada de la cosecha y el grano estaba listo para ser recogido, yo era el primero en segar. Cuando aparecían los grupos de recolectores que se arriendan en Cirta, capital de los númidas, o en la fértil llanura de Júpiter, yo era el primero en cosechar mis campos. Luego dejé mi tierra, trabajé cosechando para otros hombres durante doce años bajo un sol abrasador. Durante once años dirigí un grupo de recolectores y coseché el grano de los campos de los númidas. Con mi trabajo, arreglándomelas con poca cosa, al final me convertí en dueño de una casa y una finca rural. Hoy no me falta de nada. Incluso he conseguido honores: he entrado a formar parte de los magistrados de mi ciudad y mis colegas me han elegido. Yo, que empecé mi vida siendo un pobre campesino, censor. He visto llegar al mundo y crecer junto a mí a mis hijos y nietos. He vivido intachablemente, honrado por todos de forma merecida".









viernes, 13 de julio de 2018

DICTADURA DE LA PLEBE




.....pero la verdadera catástrofe será provocada por la masa cuando se estime perjudicada por el ansia de dinero de los unos, en tanto que la ambición de los otros, halagando su vanidad, la induzca a sobreestimarse. Se alzará furiosa, no prestará ya oídos más que a la pasión en toda clase de negociaciones y no obedecerá a los que llevan las riendas del Estado; ni siquiera les reconocerá iguales derechos, sino que exigirá en todo y para todo el derecho a decidir. Llegadas las cosas a este punto, el Estado se adornará con los nombres más bellos, los de libertad y el del gobierno del pueblo por sí mismo; pero en realidad habrá recibido la peor forma: la oclocracia, la dictadura de la plebe.

( Polibio)






domingo, 1 de julio de 2018

EL CÓNSUL CAYO MARIO SUGUIERE AL SENADO ROMANO



Pese a la hambruna que asola a Roma, los proletarios no son ni ladrones, ni asesinos, ni violadores de sus propias hijas, ni cualquier escoria que vosotros imaginéis. Simplemente son romanos, y son pobres, pero no ladrones ni asesinos, y ahora a falta de grano no pueden comer otra cosa que no sea mijos y nabos. No podemos soliviantarlos aprovechándonos de su situación desesperada, porque su actitud podría cambiar a por peor conforme vayan escaseando en los mercados el mijo y los nabos. Tenemos que hacer algo para socorrerlos del hambre.










miércoles, 11 de abril de 2018

LUCIO APULEYO SATURNINO DICE SOBRE LA PLEBE



Mientras tengan la barriga llena y los ediles les den buenos espectáculos en los juegos, los del censo por cabezas son felices . ¡Para hacer al censo por cabezas políticamente consciente habría que convertir el Foro Romano en el Circo Máximo!









lunes, 9 de abril de 2018

LUCILIO DICE SOBRE LOS BARRIOS BAJOS DE ROMA



 Si no fuera por los cerdos de algunos vecinos que vagan por las calles comiéndose los desperdicios y son vigilados por los niños, estos barrios olerían aún peor.




PLOTINO DICE SOBRE LOS OBREROS



 La masa de los obreros constituye una chusma despreciable destinada a producir los objetos necesarios para la vida de los hombres virtuosos.








LA RACIÓN DE GRANO DEL PUEBLO ROMANO



El censo por cabezas ( proletarios) no era un organismo político, y no le interesaba gobernar ni que le gobernasen; su participación en la vida pública se limitaba a los asientos que ocupaba en los juegos y a su presencia en los repartos de las fiestas. Y, sin embargo, el censo por cabezas era una fuerza a tener en cuenta por parte de los políticos romanos.

 

No es que se diera el grano gratis al censo por cabezas, pero el Senado, mediante sus ediles y cuestores, garantizaba que le fuera vendido trigo a un precio razonable, aunque en épocas de escasez eso supusiera comprarlo más caro y expenderlo al mismo precio, con gran disgusto del Erario.


 Todos los ciudadanos romanos que vivían en Roma tenían derecho a su ración de trigo al precio estatal estipulado, independientemente de su riqueza, a condición de ponerse a la enorme cola que se formaba ante el mostrador edilicio en el Porticus Minucia para recibir la cédula, que, presentada en cualquiera de los silos estatales del acantilado del Aventino sobre el puerto de Roma, facultaba para adquirir los cinco modii de trigo barato. 


Que los pudientes no se molestasen era lógico, porque era mucho más fácil comprarlo en el Velabrum y que los mercaderes se encargaran de obtenerlo en los silos particulares situados al pie del acantilado del Palatino en el Viscus Tuscus.

 

Desde luego, el censo por cabezas era un estorbo muy costoso para el Senado. Pero Roma estaba a merced de una masa hambrienta de pobres del censo por cabezas, y esto no lo podían ignorar los políticos romanos.