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martes, 20 de junio de 2023

MÁXIMINO EL TRACIO, EL PRIMER EMPERADOR DE ORIGEN BÁRBARO

Maximino nació hacia el año 173 en Moesia o Tracia, de padre campesino godo y madre alana. Su nombre original era Cayo Julio Vero Maximino, y recibió el apodo de Tracio por su lugar de nacimiento. Según algunas fuentes antiguas, padecía de gigantismo, lo que le hacía tener una estatura y una fuerza extraordinarias.

 

Entró en el ejército romano bajo el reinado de Septimio Severo y ascendió rápidamente por sus méritos militares. La juventud de Maximino estuvo marcada por su servicio en el ejército romano. Ingresó como soldado raso y rápidamente destacó por su destreza física, su disciplina y su feroz lealtad hacia Roma. Su impresionante estatura, que se dice que superaba los 2 metros, y su fuerza sobrehumana le valieron el apodo de "el Tracio". A medida que ganaba reconocimiento, fue ascendido a varios rangos militares y se distinguió en las campañas en Germania y Panonia. Sirvió en varias provincias, como Egipto, Mesopotamia y Germania, y llegó a comandar una legión y a reclutar soldados.

 

En el año 235, cuando el joven emperador Alejandro Severo intentó negociar con los germanos en lugar de combatirlos, el ejército se rebeló y lo asesinó a él y a su madre Julia Mamea. Maximino, que era uno de los comandantes más respetados por los soldados, fue proclamado emperador cerca de Maguncia el 20 de marzo de ese año. Siendo el primer emperador de origen plebeyo y sin experiencia política, Maximino tenía grandes ambiciones y propósitos para su reinado.

 

El Senado romano aceptó a regañadientes a Maximino como emperador, aunque lo consideraba un bárbaro y un usurpador. Maximino desconfiaba del Senado y se mantuvo alejado de Roma, dedicándose a las campañas militares contra los germanos y los sármatas. Su hijo Cayo Julio Vero Máximo fue nombrado César y sucesor. Dicen las fuentes que fue el primer Emperador militar, sin rango senatorial, nombrado sin un decreto del Senado, sólo con la aclamación del ejército

 

Maximino se caracterizó por su crueldad y su despotismo. Ejerció una fuerte presión fiscal sobre las provincias imponiendo impuestos exorbitantes y confiscando propiedades de la nobleza,  para financiar sus guerras y recompensar a sus soldados. Persecució a los cristianos y a los partidarios de Alejandro Severo. Mandó ejecutar a varios senadores que sospechaba que conspiraban contra él o que apoyaban a otros candidatos al trono.

 

En el año 238, estalló una revuelta en África contra Maximino, encabezada por Gordiano I y Gordiano II, dos senadores que fueron proclamados emperadores por las tropas locales. El Senado romano reconoció a los Gordianos como legítimos gobernantes y declaró a Maximino enemigo público.

 

Maximino marchó con su ejército hacia Italia para sofocar la rebelión, pero se encontró con la resistencia de la ciudad de Aquilea, que le cerró las puertas. Mientras asediaba la ciudad, los Gordianos fueron derrotados y muertos por un rival en África. El Senado eligió entonces a otros dos emperadores: Pupieno y Balbino.

 

Maximino no pudo tomar Aquilea y sufrió la deserción de algunas de sus tropas. Finalmente, en abril del 238, fue asesinado por sus propios soldados junto con su hijo y sus colaboradores más cercanos. Sus cabezas fueron cortadas y enviadas a Roma como trofeos.

 

Se sabe poco sobre las relaciones que tuvo Maximino con las mujeres. Se casó con Cecilia Paulina, una dama romana de rango senatorial, con la que tuvo un hijo, Cayo Julio Vero Máximo. Su matrimonio fue descrito como feliz y duradero, y juntos tuvieron tres hijos. Sin embargo, la felicidad de Maximino se vio ensombrecida por la noticia de la muerte de su esposa y sus hijos a manos de sus enemigos políticos. Este trágico evento se convirtió en un punto de inflexión en la vida de Maximino y lo impulsó a buscar poder y venganza. Luego también se casó con una noble romana llamada Balbina.

 

Los propósitos que pretendía Maximino en su reinado eran principalmente consolidar su poder frente a sus enemigos internos y externos, y mantener la lealtad del ejército mediante el aumento de sus salarios y la victoria en las guerras. También quiso restaurar la disciplina y la moral entre los soldados, castigando severamente cualquier acto de indisciplina o cobardía.

 

Maximino no mostró interés por las cuestiones administrativas, jurídicas, religiosas o culturales del imperio. Tampoco se preocupó por ganarse el favor del Senado, del pueblo o de las provincias. No obstante, Maximino se centró en proyectos de construcción en Roma y en otras ciudades del Imperio. Entre los monumentos que construyó se encontraba un gran acueducto que traía agua del río Nera a Roma. Sin embargo, su reinado se vio empañado por la persecución de cristianos, que fue particularmente brutal en su época.

 

Su reinado fue breve y violento, y marcó el inicio de la crisis del siglo III, una época de inestabilidad política, social y económica para Roma.  No obstante, quiero añadir un par de preguntas para resaltar esta entrada:

 

1.- ¿Qué motivó su hostilidad hacia los cristianos y cómo se llevó a cabo la persecución?, ¿ cómo esta persecución afectó la relación de Maximino con otras comunidades religiosas en el Imperio Romano?.

 

La hostilidad de Maximino el Tracio hacia los cristianos se debió a varios factores, entre ellos:

 

- Su desconfianza hacia el Senado romano, que tenía muchos simpatizantes cristianos y que apoyó a otros candidatos al trono, como los Gordianos.

- Su resentimiento hacia Alejandro Severo y su madre Julia Mamea, que habían favorecido a los cristianos y que fueron asesinados por él.

- Su temor a perder el apoyo del ejército y del pueblo, que podían ver en el cristianismo una amenaza para la religión tradicional y el orden social.

 

La persecución se llevó a cabo mediante edictos imperiales que ordenaban la ejecución de los líderes cristianos, la confiscación de sus propiedades y la prohibición de sus reuniones. También se incentivó la delación y la violencia popular contra los cristianos. Según algunas fuentes, Maximino llegó a ordenar que se sacrificara a los niños cristianos en los templos paganos.

 

La persecución afectó negativamente la relación de Maximino con otras comunidades religiosas en el Imperio Romano, ya que generó descontento, resistencia y solidaridad entre los perseguidos. Algunos grupos religiosos, como los judíos, los maniqueos o los montanistas, se vieron también afectados por las medidas de Maximino. Otros, como los neoplatónicos o los gnósticos, intentaron mantenerse al margen o buscar un diálogo con el poder.

 

2.- ¿Cuáles fueron los principales desafíos que enfrentó Maximino y cómo impactaron en la estabilidad política, social y económica del imperio?

 

Fueron los siguientes:

 

- La oposición del Senado romano, que lo consideraba un bárbaro y un usurpador, y que apoyó a varios pretendientes al trono, como los Gordianos, Pupieno y Balbino.

- La revuelta en África contra Maximino, encabezada por Gordiano I y Gordiano II, dos senadores que fueron proclamados emperadores por las tropas locales y reconocidos por el Senado.

- La resistencia de la ciudad de Aquilea, que le cerró las puertas y le impidió avanzar hacia Italia para sofocar la rebelión.

- La deserción y el asesinato de sus propios soldados, que estaban cansados de sus campañas militares y de su crueldad.

 

Estos desafíos impactaron negativamente en la estabilidad política, social y económica del imperio, ya que provocaron:

 

- Una guerra civil entre las diferentes facciones que aspiraban al trono imperial.

- Una crisis fiscal por el aumento de los impuestos y las confiscaciones para financiar las guerras y recompensar a los soldados.

- Una crisis social por el aumento de la violencia, la inseguridad y la pobreza entre la población civil.

- Una crisis religiosa por la persecución a los cristianos y otros grupos minoritarios.


lunes, 12 de junio de 2023

FILIPO EL ÁRABE, EL EMPERADOR QUE CELEBRÓ LOS MIL AÑOS DE ROMA

Filipo el Árabe, cuyo nombre completo era Marco Julio Filipo, nació alrededor del año 204 d.C. en una familia de origen humilde en la provincia romana de Arabia, que en ese momento formaba parte del Imperio Romano. Poco se sabe sobre su infancia y primeros años de vida, pero se cree que recibió una educación básica en las disciplinas clásicas, como retórica, filosofía y literatura. 

Era hijo de Julio Marino, un ciudadano romano de la nobleza local. El nombre de su madre es desconocido, pero tenía un hermano llamado Cayo Julio Prisco, que fue miembro de la guardia pretoriana. Se casó con Marcia Otacilia Severa, hija de un gobernador romano, y tuvo con ella un hijo, Marco Julio Severo Filipo (el futuro Filipo II), y una hija, Julia Severa o Severina.

 

Filipo demostró ser un hombre ambicioso y talentoso desde temprana edad. A medida que crecía, se destacó por su inteligencia y habilidades militares, durante el reinado del emperador Alejandro Severo. Fue ascendiendo gradualmente en la jerarquía del ejército romano, donde obtuvo una reputación como un comandante hábil y valiente. Durante su servicio militar, adquirió experiencia en diversas campañas y demostró ser un estratega competente.

 

En el año 243, fue nombrado prefecto del pretorio y comandante de las legiones en Mesopotamia por Gordiano III, que estaba en guerra contra el rey persa Sapor I. En el año 244 d.C., durante el reinado del emperador Gordiano III, Filipo fue nombrado gobernador de la provincia de Arabia. Aprovechando su posición y el descontento popular hacia el emperador, se rebeló contra Gordiano difundiendo rumores sobre su incompetencia y desobedeciendo sus órdenes de atacar Ctesifonte , siendo proclamado emperador por sus tropas en el año 244 d.C. Esta acción se produjo en medio de una época de inestabilidad política en el Imperio Romano, marcada por el caos y las luchas internas por el poder. Negoció una paz con Sapor I, pagando una gran suma de dinero y cediendo territorios a los persas.

 

Regresó a Roma y se enfrentó a la oposición del Senado, que había nombrado a dos senadores, Balbino y Pupieno, como emperadores rivales. Para aplacar al Senado y al pueblo, nombró a su hijo Filipo II como coemperador y les concedió el título de césares a Balbino y Pupieno. Aunque inicialmente enfrentó resistencia y oposición, pudo consolidar su poder y mantenerse en el trono

 

Celebró con gran pompa el milenario de Roma en el año 248, organizando juegos, espectáculos y sacrificios. Esos mil años de Roma se basaban en la tradición que situaba la fundación de la ciudad por Rómulo y Remo en el año 753 a.C.  Los romanos consideraban que su ciudad era la más antigua, poderosa y gloriosa del mundo, y que su historia estaba marcada por el destino y la providencia. 

Los mil años de Roma simbolizaban la continuidad y la renovación del imperio, que había superado crisis, guerras y cambios políticos a lo largo de los siglos. Los mil años de Roma también expresaban la confianza y el orgullo de los romanos en su civilización, que se había expandido por tres continentes y había asimilado a diversas culturas.

 

La plebe romana disfrutó de los juegos seculares, que eran unos espectáculos públicos que se celebraban en el Campo de Marte. Los juegos seculares incluían carreras de caballos en el Circo Máximo, representaciones teatrales en el Teatro de Marcelo, combates de gladiadores en el Anfiteatro Castrense y naumaquias (batallas navales) en el Estanque de Augusto.

 Los juegos seculares también ofrecían sacrificios a los dioses, como Júpiter, Juno, Apolo, Diana, Ceres y Plutón, para pedirles prosperidad y protección para el imperio . Los juegos seculares duraron varios días y se repitieron cada noche con antorchas y música. La plebe recibió regalos y alimentos del emperador, como pan, vino, aceite y carne, para mostrarle que él era el benefactor del pueblo .

 

El emperador Filipo el Árabe aprovechó la celebración del milenario de Roma para reforzar su imagen y su autoridad, que eran cuestionadas por el Senado y por algunos gobernadores provinciales . En esos juegos milenarios, el emperador Filipo el Árabe se presentó como el restaurador del imperio, que había logrado la paz con los persas y había vencido a los carpos y a los germanos. 

Se asoció con la fundación de Roma, acuñando monedas con la imagen de una loba amamantando a Rómulo y Remo, o erigiendo una columna con una estatua de Rómulo, aparte de un arco triunfal en honor del emperador que lo testimoniara. La celebración fue la última de su tipo que se realizó en el imperio romano, ya que los siguientes emperadores no volvieron a organizar juegos seculares ni a conmemorar aniversarios redondos de la fundación de Roma.

 

Durante su reinado, se dedicó a restaurar la estabilidad y la prosperidad en el imperio. Implementó políticas que promovieron el comercio, la agricultura y el bienestar general de la población.

 

Filipo también se preocupó por fortalecer las defensas del imperio y llevar a cabo campañas militares exitosas. En el año 247 d.C., lideró una expedición contra los sasánidas en el este, obteniendo importantes victorias y asegurando la frontera oriental del imperio. Además, consolidó alianzas con tribus bárbaras en las fronteras norte y occidental para mantener la paz y evitar incursiones en el territorio romano.

 

Durante su reinado, Filipo el Árabe se ganó el favor de los ciudadanos y las legiones romanas. Implementó políticas de tolerancia religiosa y se mostró respetuoso hacia el senado romano, lo que le permitió ganar el apoyo de las élites políticas. Bajo su gobierno, el imperio experimentó un período de relativa paz y prosperidad. A pesar de sus esfuerzos por obtener el apoyo del pueblo romano, también fue criticado por algunas facciones de la sociedad romana, en particular por la clase senatorial. Muchos se opusieron a él por su origen no romano y por su apoyo a los cristianos, que en ese momento eran perseguidos por los romanos. Varias fuentes lo identifican como el primer emperador en favorecer al cristianismo, mucho antes de que empezara a hacerlo Constantino el Grande. .

 

Filipo el Árabe también fue conocido por sus habilidades diplomáticas. Mantuvo relaciones amistosas con los reinos vecinos y buscó establecer acuerdos comerciales beneficiosos para el imperio. Durante su reinado, promovió el comercio con Oriente, lo que ayudó a fortalecer la economía romana y a expandir su influencia en la región. Negoció acuerdos comerciales con los gobernantes del Imperio sasánida de Persia y se aseguró de que el suministro de alimentos en Italia se mantuviera estable. También tuvo que hacer frente a varias rebeliones internas, como la de Jotapiano en Siria, la de Pacaciano en Moesia o la de Silbano en Germania

 

Sin embargo, a pesar de sus logros, el reinado de Filipo el Árabe no estuvo exento de desafíos. En el año 249 d.C., el general Decio gobernador de Moesia y Panonia  lideró una revuelta contra el emperador, proclamándise a sí mismo emperador en oposición a Filipo. Decio logró reunir un fuerte apoyo militar y rápidamente se extendió por varias provincias del imperio, desafiando el poder de Filipo.

 

La lucha entre Filipo y Decio fue feroz y duró varios años. Ambos líderes buscaron el respaldo de las legiones y trataron de ganar el apoyo de las provincias. Sin embargo, a pesar de su valentía y habilidad militar, Filipo no pudo mantenerse en el trono. En el año 251 d.C., fue derrotado y asesinado en una batalla cerca de Verona, Italia, poniendo fin a su breve reinado de cinco años. Su hijo Filipo II fue asesinado por la guardia pretoriana en Roma. Se desconoce el destino de Otacilia Severa, pero se cree que pudo haber sido ejecutada o exiliada

 

La muerte de Filipo el Árabe marcó el final de una etapa de estabilidad relativa en el imperio. Después de su caída, el imperio se sumergió en un período de inestabilidad política y conflictos internos que culminaron con la crisis del siglo III.

 

A pesar de su breve reinado, Filipo el Árabe dejó un legado significativo en la historia romana. Durante su gobierno, promovió políticas que buscaban la prosperidad y la estabilidad del imperio. Se le atribuye haber intentado reformar el sistema fiscal y administrativo, así como fortalecer las defensas del imperio.

 

En el ámbito cultural, Filipo el Árabe mostró interés por el conocimiento y el aprendizaje. Fomentó la construcción de bibliotecas y promovió el estudio de la filosofía y las artes en el imperio. Por ejemplo,  patrocinó proyectos culturales, incluyendo la obra teatral "Los siete contra Tebas" de Esquilo. Además, se le atribuye la fundación de la ciudad de Philippopolis en Tracia, actualmente conocida como Plovdiv en Bulgaria.

 

Aunque su reinado fue eclipsado por la posterior crisis del siglo III, Filipo el Árabe fue un emperador que gobernó con habilidad y visión. Aunque su ascenso al trono fue controvertido, logró establecer una breve pero notable era de estabilidad y prosperidad en el Imperio Romano. Su vida y su reinado continúan siendo objeto de estudio e interés para los historiadores y aquellos interesados en la historia del mundo romano.





jueves, 20 de abril de 2023

CAYO FURIO SABINIO AQUILA TIMESTEO

Cayo o Gayo Furio Sabinio Áquila Timesteo (latino: Gaius Furius Sabinius Áquila Timesitheus; c. 190 – 243) fue un político romano, Prefecto del pretorio bajo el emperador Gordiano III.

 

 Timesteo, tal vez de origen anatólico, Era miembro de una clase social conocida como los "eques" o equites, ( que ocupaban una posición intermedia en la jerarquía social romana, por debajo de los senadores pero por encima del pueblo común)., llegando a ser muy influyente bajo los emperadores de la dinastía de los Severos Heliogábalo y Alejandro Severo.​ Su ascenso conoció una interrupción durante el reino de Maximino el Tracio, quien le envió a Oriente, y contra el cual conspiró en 238.

 

 En 240 o 241 alcanzó la cima de su carrera, convirtiéndose en prefecto del pretorio del nuevo emperador, el joven Gordiano III: su posición era casi la de regente, en cuanto aumentó la propia influencia sobre Gordiano, dándole por esposa a su propia hija, Furia Sabina Tranquilina. Timesiteo implementó una política de restauración del poder del emperador sobre el Senado, siguiendo el ejemplo de los tiempos de los Severos.

  

La política de Timesteo y de sus dos colaboradores, los hermanos Cayo Julio Prisco y Marco Julio Filipo, futuro emperador Filipo el Árabe, fue la de restaurar el predominio del emperador sobre el Senado, al igual que había sido durante el periodo de los Severos. Dentro de esta perspectiva de restauración de la política severiana está la campaña de Persia de 243, para golpear a los enemigos de siempre, los Sasánidas, y recuperar las ciudades perdidas.

 

La campaña fue preparada por Timesteo -Gordiano tenía menos de dieciocho años-, seleccionando con cuidado los comandantes militares, y evitando elegir senadores, en favor de personas con más experiencia militar; reorganizó las tropas que custodiaban África; se ocupó también del confín danubiano, atacando y derrotando a las problemáticas tribus de los Carpos, de los Sármatas y de los Godos.

 

El ejército romano, cuyo jefe era el emperador, pero bajo el mando efectivo de Timesteo, partió de Antioquía, atravesó el Éufrates cerca de Zeugma en la primavera de 243, reconquistando las ciudades fronterizas de Carras y Edesa, y se encontró con el ejército de Sapor I en la batalla de Resena, derrotándolo. Luego, los romanos marcharon sobre Nísibis y Singara, retomándolas, para luego volver atrás y apuntar contra la capital sasánida de Ctesifonte. El curso de la guerra cambió en este momento: Timesteo, verdadero ganador de la batalla de Resena, murió, tal vez de enfermedad, siendo reemplazado por otro líder militar, Marco Julio Filipo, quien más tarde se convirtió en el emperador Filipo el Árabe.

 

La empresa de Timesteo, la victoria de Resena y la reconquista de Carras, encuentra tal vez eco en el Apocalisse de Elia, que profetiza la llegada de un ejército romano de 100.000 infantes, 100.000 caballeros y 30.000 marinos, al mando de Timesteo y Filipo.​