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sábado, 9 de septiembre de 2017

DÍDIMO DE ALEJANDRÍA


Dídimo de Alejandría (en latín, Didymus Chalcenterus; en griego, Δίδυμος χαλκέντερος, esto es, Didymos chalkenteros, «Dídimo tripas de bronce»), h. 63 a. C. - 10 d. C., fue un erudito y gramático griego helenístico.​ Este sabio alejandrino, de prolífica producción, floreció en la época de Cicerón y Octavio Augusto. Para él, todas las características de la gramática griega podían encontrarse fácilmente en el latín. Siguió el sistema estoico de las clases de palabras, en el que el artículo y los pronombres personales iban en una sola clase gramatical, por lo que no le extrañó la falta de la forma correspondiente al artículo griego en la clasificación que hizo del latín.
 
Perteneció a la escuela fundada por Aristarco de Samotracia en Alejandría, en la que también enseñó. Apodado Chalkenteros ("Tripas de bronce") y Bibliolathas ("Olvidalibros"), este último por las contradicciones ocasionales debidas a los olvidos de lo que había dicho en obras anteriores.
 
Su importancia para la historia de la literatura reside principalmente en la compilación que realizó de las obras críticas y exegéticas de eruditos anteriores.
 
Más que un investigador original, fue un editor de temas misceláneos y un trasmisor de conocimientos que, de no ser por él, se hubieran perdido. Algunos escritores posteriores lo criticaron, por ejemplo, Harpocratión.

Erudito infatigable y de grandes conocimientos, se dice que escribió entre 3.500 y 4.000 obras.
 
Obras:

1. Realizó un estudio de la recensión que hizo Aristarco del texto homérico, comparando distintas copias y analizando los comentarios y tratados especializados de aquél. Sus conclusiones, Demóstenes, Hipérides y Dinarco.
Gran parte del material más antiguo que aparece entre los escolios sobre Píndaro, Sófocles, Eurípides y Aristófanes proviene en último término de Dídimo.

3. Lexicografía: Léxeis tragikaí y Léxeis kōmikaí ("expresiones trágicas" y "expresiones cómicas"). Ambas colecciones se convirtieron en fuente de gran valor para los escoliastas, por ejemplo, Hesiquio de Alejandría. Sobre expresiones corruptas, Sobre expresiones de significado dudoso, Expresiones metafóricas y Sobre los proverbios, fuente principal de las obras de los paremiógrafos que han llegado a nuestras manos.

4. Gramática: Sobre ortografía, Sobre la analogía entre los romanos y Sobre la flexión.

5. Literatura y antigüedades: Sobre los poetas líricos, Xénē historia (sobre mitos y leyendas), Miscelánea de poemas simposíacos (Symmikta symposiaka), Sobre los axones de Solón, obras sobre la muerte de Eneas, el lugar de nacimiento de Homero, etc., y una polémica contra Cicerón, República, que fue contestada por Suetonio. Aunque esta última quizá perteneciera a su homónimo Claudio Dídimo.


miércoles, 19 de julio de 2017

DINARCO

Dinarco, (Δείναρχος, Corinto, ca. 361 a. C. - ca. 291 a. C.) fue el último de los diez oradores áticos, hijo de Sóstrato (o, según la enciclopedia bizantina Suda, de Sócrates). En lo concerniente a los aspectos generales de su vida, dependemos de la obra de Dionisio de Halicarnaso: Sobre Dinarco, cap. 2, 3 y 9. Dinarco nació en Corinto, pero se marchó a Atenas para estudiar retórica con Teofrasto.
 
A partir de 336/365 trabajó siempre con mucho éxito como logógrafo—un escritor de discursos para los tribunales. Al ser extranjero residente en Atenas (meteco), no pudo desarrollar una carrera política ni tampoco le estuvo permitido hablar directamente en los tribunales.
 
Tras la Guerra Lamiaca y con los grandes oradores de la época, Demóstenes e Hipérides, ya fallecidos, Dinarco se quedó solo y ejerció la supremacía en esa actividad tan lucrativa.
Durante el gobierno de su amigo y protector Demetrio de Falero, alcanzó su máximo encumbramiento y los años 317-317 fueron los más prósperos de su vida. En la caída de Demetrio Faléreo en (307/306) y la restauración de la democracia por Demetrio Poliorcetes, Dinarco, sospechoso por su riqueza y quizá aún más por su amistad con "los que abolieron la democracia" , fue condenado a muerte y tuvo que exiliarse a Calcis en Eubea.
 
Dionisio conocía 87 de los discursos atribuidos a Dinarco y de 60 de ellos confirmó su autoría. Sólo poseemos tres considerados auténticos por los especialistas: Contra Demóstenes, Contra Aristogitón, y Contra Filocles, todos ellos relacionados con las investigaciones de la desaparición del dinero depositado en Atenas para Hárpalo en (324/323 adC) por el Areópago, el cual después de consultar, informó que nueve hombres habían recibido sobornos de Hárpalo, (el tesorero fugitivo de Alejandro), y designó fiscales para el caso. Dinarco escribió para uno o más de los fiscales los tres discursos antedichos.
 
Tres discursos incluidos en la lista de Dionisio de Halicarnaso se encuentran en el corpus de Demóstenes (Orationes 45, 46 y 58), pero los especialistas no creen que puedan atribuirse a Dinarco.
 
Las simpatías de Dinarco fueron en favor de una oligarquía ateniense bajo control macedonio; pero ello podría recordar que él no era ciudadano ateniense.
Esquines y Démades no lo tuvieron como excusa.
 
En el asunto de Hárpalo, Demóstenes era sin duda inocente, y, probablemente, fue otro de los acusados. Sin embargo, Hipérides, el más ardiente patriota, estuvo del mismo lado que Dinarco.
 
Bajo la regencia de su viejo maestro, Demetrio de Falero, Dinarco ejerció gran influencia política. Dinarco señala el declive de la oratoria ática. Demostró ser poco original excepto en una cierta habilidad para el uso de metáforas nueva. Imitó a sus precedesores, sobre todo a Demóstenes (Hermógenes, Id.ii.11 lo llama krítinos Dēmosthénēs, "un Demóstenes de bagatela"), pero no desarrolló un estilo propio.
 
Conocía la técnica de la composición en prosa y dominaba todos los trucos del oficio de orador.
 
Fue competente hasta cierto punto, pero su obra es descuidada y falta de gusto.
 
El orden de sus discursos resulta incoherente. Sus frases son largas y sin forma, de algunas figuras retóricas, e.g. epanalepsis y asíndeton, hace un uso desmesurado, y su invectiva es tan sumamente exagerada que pierde todo su significado.
 
Sobre el 292, gracias a las negociaciones de su amigo Teofrasto, pudo regresar a Atenas. Ya prácticamente ciego, se quedó a vivir en casa de su amigo Próxeno, a quien al poco tiempo denunció para recuperar un dinero que se le había extraviado en la casa, la única vez que Dinarco estuvo en los tribunales. Éste es el último dato de su vida que conocemos.


Dinarco murió en Atenas hacia el 291 a C.