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jueves, 3 de octubre de 2019

SAFO LA PROSTITUTA DEL BURDEL DE MERCURIO ESTICO QUE ATENDÍA LOS DESEOS SEXUALES DEL TRIUNVIRO CÉSAR OCTAVIO



Dado que nunca lo había dominado un fuerte impulso sexual, el más joven de los triunviros se había contentado con la masturbación hasta después de su matrimonio, cuando el perspicaz y agudo Mecenas decidió tomar cartas en el asunto. Decidió que había llegado la hora de que Octaviano conociese lo que era estar con una mujer, de modo que inspeccionó el establecimiento de Mercurio Estico, famoso por sus esclavas sexuales, y encontró a la mujer ideal para Octaviano: una muchacha de veinte años con un hijo pequeño. Natural de Cilicia, la joven había sido el juguete del cabecilla de unos piratas en Panfilia, y se hacía llamar Safo, igual que la poetisa. De una belleza deslumbrante, morena de pelo y con ojos también oscuros, de formas redondas y adorables, tenía, según dijo Mercurio Estico, un carácter dulce. Mecenas se la llevó a casa y la metió en la cama de Octaviano la primera noche que éste dormía en la antigua mansión de Hortensio. El ardid funcionó: una esclava no era ninguna vergüenza, y era imposible que ejerciese alguna influencia sobre un amo como Octaviano. A él le gustaba su dócil sumisión, comprendía su situación y le dejaba pasar muchos ratos con su hijo; Octaviano valoraba la nueva madurez que le daba el hecho de tomarse libertades sexuales.










domingo, 30 de junio de 2019

EL CÓNSUL AULO TERENCIO VARRÓN MURENA



Aulo Terencio Varrón Murena (en latín, Aulus Terentius Varro Murena; 56-23 a. C.) fue un general y político romano del siglo I a. C.

 

Murena fue hijo natural de un tal Aulo Terencio Varrón, y hermano adoptivo de Lucio Lucinio Varrón Murena. Estaba bien conectado con el régimen de Augusto,​ dado que su hermana Terencia se casó con Cayo Cilnio Mecenas, el prominente mecenas, consejero y amigo de Augusto;​ mientras que su medio hermano Gayo Proculeio fue un amigo íntimo de Augusto durante su ascenso al poder.​

 

En 25 a. C., Augusto encomendó a Murena comandar una expedición contra los salassi del valle de Aosta, en los Alpes noroccidentales.​ Los salassi habían sido problemáticos para los ejércitos romanos al emplear el paso de Gran San Bernardo que, como la ruta más corta de Italia al Alto Rin, se había convertido en estratégicamente vital para los romanos tras la conquista de las Galias por Julio César en 51 a. C.

 

Los salassi fueron finalmente derrotados y, según Estrabón, Murena deportó y vendió como esclavos a 44.000 miembros de esa tribu. De acuerdo a Dion Casio, Murena solo vendió a los hombres en edad militar y solo por un plazo de veinte años.​ En 24 a. C., Murena estableció una colonia romana de 3.000 habitantes en el corazón de la región salassi, la cual denominó Augusta Praetoria Salassorum (Aosta, Italia).​

 

Murena fue nombrado cónsul por Augusto para el año 23 a. C., pero falleció poco después de entrar al cargo.​ Su reemplazante fue Cneo Calpurnio Pisón.​ Poco después de la muerte de Murena, su hermano adoptivo Lucio Lucinio Varrón Murena fue acusado por Fannio Cepión de conspirar contra Augusto.


martes, 16 de octubre de 2018

PLOTIO TUCA



Plocio o Plotio Tuca, en latín original Plotius Tucca, poeta romano que floreció el año 35 antes de Cristo, amigo y editor de Virgilio.
 
Pertenecía como Virgilio al círculo de Mecenas, y Horacio alude a él en sus Sátiras. Virgilio lo consideraba anciano y más admirado que él mismo, y Horacio lo tenía como escritor eminente en materias épicas. Según la Vida de Virgilio de Elio Donato, tras la muerte de Virgilio Plotius fue uno de dos ejecutores de su herencia literaria y, junto con Vario Rufo, corrigió y editó los doce libros de la Eneida que el poeta había querido destruir. Las obras de Plotius no se han conservado y se especula con que haya compuesto un poema épico sobre la muerte de Julio César. Hollis estima que fue epicúreo.

domingo, 7 de octubre de 2018

LUCIO VARIO RUFO


Lucio Vario Rufo, poeta romano, amigo de Virgilio y Horacio, quienes admiraban su poesía y lo consideraban un poeta épico destacado entre los de su época.
 
Fue la personalidad más relevante del círculo de Mecenas y autor de una tragedia sobre la historia de Tiestes, Thyestes, representada en el año 29 a. C. en los juegos en celebración de la victoria de Octavio en Accio, que le reportó un millón de sestercios del vencedor y que Quintiliano consideró equiparable a cualquier tragedia griega.
 
Horacio le menciona en su oda I, 6 llamándole Maeonii carminis alite, águila del canto meonio, es decir, en referencia a Homero por ser también poeta épico. De su epopeya nada se ha conservado, salvo el título, Carmen epicum de actis Caesaris et Agrippae, que otros llaman De morte. Llevado de su amistad hacia Virgilio, cuando éste murió revisó y publicó, junto con Plotio Tuca, su Eneida, a pesar de que el poeta fallecido había deseado destruirla, y con este acto enterró la fama de su propia epopeya, que, según sus contemporáneos, era también memorable. Puede leerse un fragmento de ésta en Macrobio (Saturn., VI, 1.29-40 y 2.19-20).


miércoles, 5 de octubre de 2016

ALBIO TIBULO


Albio Tibulo (Gabii, 54 a. C. - Roma, 19 a. C.) fue un poeta lírico latino.
 
Nacido en Gabii, una ciudad del Lacio, procedía de una familia adinerada del orden ecuestre que había sufrido las confiscaciones del segundo triunvirato.
 
Figuró en el círculo de Marco Valerio Mesala Corvino, de quien era íntimo amigo y al que dedicó un famoso panegírico que se ha conservado. Combatió en la guerra civil junto a él en el bando de Augusto, pero enfermó y tuvo que quedarse en la isla de Córcira. Su poesía es, sin embargo, pacifista, y añora la paz y la sencillez de las viejas costumbres campesinas romanas.
 
Entre sus amigos estuvieron también otros poetas pertenecientes al círculo de Cayo Cilnio Mecenas, como Horacio, Virgilio, Propercio y el joven Ovidio, que dedicó a su muerte una sentida elegía.
 
Varios códices le atribuyen cuatro obras de composiciones. Se han conservado dos libros de elegías suyas en un manuscrito (Corpus Tibullianum) que contiene además un tercer libro con poemas del círculo de Mesala: de la poetisa Sulpicia (sobrina de Mesala) y dos elegías atribuibles quizá a Tibulo.
 
El primer libro, de diez elegías, se dedica a Delia, una mujer casada de origen plebeyo cuyo verdadero nombre, métricamente equivalente, era Plania. El segundo se compone de seis poemas dirigidos a Némesis (nombre de la diosa de la Venganza), mujer por la que experimentó una gran pasión pero cuya identidad quizá es ficticia e inventada por el propio poeta, pero que tal vez sea una cortesana en cuyos brazos se albergó al ser rechazado por Delia. Las elegías de Tibulo están compuestas en hexámetros dactílicos.
 
Sus temas preferentes son el amor, enfermizo y casi romántico, la amistad, la muerte y el rechazo de la guerra, del comercio y de la riqueza en pro del cultivo de la vida campesina sencilla y tranquila al lado de la amada. Su predilección por lo bucólico lo acerca a Virgilio.
 

El estilo de Tibulo es claro y clásico, al contrario que el de Propercio, y prescinde de la ornamentación mitológica alejandrina.


viernes, 14 de agosto de 2015

CAYO CILNIO MECENAS


Cayo Mecenas (c. 74-8 a.C.), político romano y protector de las letras. 



Fue amigo y consejero del emperador romano Augusto, a quien representó con frecuencia en misiones diplomáticas.



Mecenas fue benefactor de la literatura y las letras, estimuló especialmente a los poetas romanos Sexto Propercio, Virgilio y Horacio, a quien regaló una pequeña granja en las colinas de Sabina, donde el poeta escribió sus Odas. Su patronímico es el origen de la palabra mecenas (‘protector de artistas o escritores’).


EL ATRIO DE MECENAS. PINTURA DE STEFAN BAKALOWICZ



viernes, 3 de julio de 2015

CÉSAR OCTAVIO ACEPTA DEL SENADO EL TÍTULO DE AUGUSTO


El 13 de enero, cuando Octavio tenía treinta y cinco años y era cónsul por séptima vez, reunió al Senado.

- Es hora de que ceda todos mis poderes -les dijo-. Los peligros han pasado. Marco Antonio, pobre tonto, lleva muerto dos años y medio, y con él, la Reina de las Bestias, que lo corrompió vilmente. Los pequeños sustos y terrores pasajeros del momento también han muerto, no son nada comparados con el poder y la gloria de Roma. He sido el fiel guardián de Roma, su infatigable adalid. Por lo tanto, en este día, padres conscriptos, os comunico que cedo todas mis provincias: las islas del trigo, las Hispanias, las Galias, Macedonia y Grecia, la provincia de Asia, África, Cyrenaica, Bitinia y Siria. Las entrego al Senado y al pueblo de Roma. Todo lo que deseo mantener es mi dígnitas, que representa mi estatus como consular, como vuestro princeps senatus, y mi rango personal como tribuno honorario de la plebe.

 

El Senado estalló en un rugido espontáneo.

- No, no -resonó en los oídos de Octavio desde todas partes, un rugido machacante.

- ¡No, gran César, no! -llegó la voz de Planeo, la más sonora-. ¡Mantén en tus leales manos a Roma, te lo rogamos!

- ¡Sí, sí, sí! -se oía desde todas partes.

 

La farsa continuó durante unas horas, Octavio intentando decir que ya no era necesario y el Senado insistiendo en que lo era. Por fin, Planco, el eterno chaquetero, suspendió la sesión sin resolver el asunto hasta que el Senado volviese a reunirse dentro de tres días.
El 16 de enero el Senado, en la persona de Lucio Munatio Planco, se dirigió a su mayor luminaria.

 

- César, tu mano siempre será necesaria -manifestó Planeo, con su tono más melifluo-. Por lo tanto, te rogamos que mantengas tu imperium maius sobre todas las provincias de Roma y continúes como su cónsul superior durante el futuro. Tu escrupulosa atención hacia el bienestar de la República no se nos ha pasado por alto, y nos congratulamos de que, bajo tu cuidado, la República haya recibido un nuevo impulso, rejuvenecida para siempre. Así continuó durante otra hora, y llegó al final con una voz estruendosa que resonó en toda la cámara.

 

- Como manera especial de darte las gracias de esta cámara deseamos otorgarte el nombre de César Augusto y recomendar una ley por la que ningún otro hombre pueda volver a utilizarlo. ¡César Augusto, el más alto de los altos, el más valiente de los valientes! ¡César Augusto, el hombre más grande en la historia de la República romana!

- Acepto.

 

«¿Qué otra cosa se podía decir?»

- ¡César Augusto! -gritó Agripa, y lo abrazó.

El primero entre sus partidarios, el primero entre sus amigos. Augusto salió de la Curia Hostilia como Divus Julius rodeado por una multitud de senadores, pero del brazo de Agripa. En el vestíbulo abrazó a su esposa y a su hermana, y luego avanzó hasta el borde de las escalinatas y levantó ambos brazos para saludar a la multitud que lo aclamaba.

«Siempre ha habido un Rómulo -pensó-. Soy Augusto, y único.»

( C. McC. )


 


ANEXO:

Dicen que fue Virgilio el poeta quien le sugirió el sobrenombre de "Augusto", aunque en principio quería llamarse Octavio Rómulo, en recuerdo del primer líder de Roma.

- ¿Qué te parece Augusto? -preguntó Mecenas con delicadeza.

Octavio parpadeó.

- ¿Augusto?

- Sí, Augusto.

- Significa el más alto de los altos, el más glorioso de los gloriosos, el más grande de los grandes. Además, nunca ha sido utilizado como apellido por ninguno; nadie en absoluto.



- Augusto. -Octavio pronunció el nombre como si lo saborease-. Augusto… sí, me gusta. Muy bien, que sea Augusto.





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CAMAFEOS DE CÉSAR OCTAVIO AUGUSTO:



miércoles, 5 de noviembre de 2014

MECENAS



Cayo Cilnio Mecenas (en latín Gaius Cilnius Maecenas) (circa 70-8 a. C.), noble romano de origen etrusco, confidente y consejero político de Cayo Octavio Turino, más adelante conocido como César Augusto. Fue también un importante impulsor de las artes, protector de jóvenes talentos de la poesía y amigo de destacados autores como Virgilio y Horacio. Su dedicación artística acabó por hacer de su nombre, Mecenas, un sinónimo de aquel que fomenta y patrocina las actividades artísticas desinteresadamente. Tácito se refiere a él como Cilcius Maecenas, siendo posible queCilcius fuera el nomen de su madre.


Sus vínculos con Octavio se remontan a los inicios de la carrera política de éste. Ya en el año 44 a. C. lo ayudó a poner en pie el ejército con el que el futuro Augusto hizo valer sus derechos como vengador de Julio César. También estuvo a su lado durante la batalla de Filipos. Luego, actuó como su agente diplomático, interviniendo como mediador en los tratados de Brundisium (40 a. C.) y de Tarentum (37 a. C.) entre Octavio y los otros dos triunviros, Lépido y Marco Antonio. Hasta el año 23 a. C., Mecenas fue, junto con Agripa, el más cercano colaborador de Augusto en las tareas de gobierno y su suplente en varias de sus ausencias de Roma. En los últimos años, su relación con el futuro emperador se fue enfriando, probablemente debido a un escarceo amoroso que Augusto tuvo con su esposa Terencia. No obstante, cuando Mecenas murió, señaló a Augusto como su único 
heredero.


Mecenas ha quedado ligado a la historia de la literatura por su apoyo y protección brindados a jóvenes poetas, como Horacio, al que descubrió (y al que llegó a obsequiar con una finca ubicada en las montañas Sabinas), y como Virgilio, quien escribió sus Geórgicas en su honor. Otros poetas como Propercio, Lucio Vario Rufo, Plocio Tucca, Cayo Valgio Rufo o Domicio Marso fueron también sus protegidos.


El propio Mecenas escribió algunas obras, si bien su calidad no puede compararse a la de sus protegidos. De sus trabajos sólo sobreviven una veintena de fragmentos, que incluyen diálogos como Symposium y el poema In Octaviam (Contra Octavia), cuyo contenido es incierto.