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jueves, 13 de abril de 2023

PUBLIO SESTIO

 

Publio Sestio (Roma - Roma, después de 35 a. C.) fue un político y gobernador romano. Era hijo de un hombre del mismo nombre y una mujer llamada Postumia Alba.

 

Su segunda esposa era una hija o nieta del cónsul del 83 a. C. Lucio Cornelio Escipión Asiático, el enemigo exiliado de Sila. Su hijo Lucio Sestio Quirinal Albiniano se convirtió en cónsul sufecto el año 23 a. C. Él mismo no fue registrado por muchas fuentes después de la muerte de César, pero está certificado como senador hasta el año 35 a. C. Cicerón, que permaneció en contacto con él hasta su muerte, permaneció leal a él y reconocía la lealtad de Sestio, aunque decía que su temperamento era malhumorado y su estilo deplorable, un juicio confirmado por Catulo.

 

Publio Sestio nació en el año 121 aC en una familia plebeya en Roma. Se involucró en la política y se convirtió en un defensor del partido optimates, que representaba a la aristocracia conservadora romana. En el año 63 aC, fue elegido tribuno de la plebe, una posición política importante que lo convirtió en el representante de los intereses de la plebe romana. 

Uno de los eventos más destacados en la carrera de Publio Sestio fue su defensa de Cicerón durante el exilio de este último. Cicerón, un conocido orador y político romano, fue exiliado por el tribuno de la plebe Clodio en el año 58 aC Sestio, un aliado político de Cicerón, defendió su causa y habló a favor de su regreso del exilio en la Asamblea del Pueblo Romano. A través de su elocuencia y habilidades políticas, Sestio contribuyó a la eventual restauración de Cicerón en Roma. Sin embargo, la carrera política de Publio Sestio también estuvo marcada por conflictos y controversias. 

Se vio involucrado en una serie de enfrentamientos políticos y legales, excluyendo corrupción y violencia política. A pesar de esto, Sestio continuó desempeñando un papel activo en la política romana durante la última parte de la República Romana, aunque su influencia se fue desvaneciendo con el tiempo.

 

 Aparece por primera vez como cuestor del cónsul Cayo Antonio Híbrida y sirvió en la campaña para sofocar la segunda conspiración catilinaria, combatiendo en la batalla de Pistoia.​ Sirvió como procuestor en Macedonia entre el 62 y el 61 a. C. Fue elegido como uno de los tribunos de la plebe en el 57 a. C.

 

Durante su año como tribuno, trabajó para que a Cicerón le fuera permitido que volviera del exilio y combatió con Tito Annio Milón, las turbas urbanas de Publio Clodio Pulcro. También intentó interrumpir la elección de su enemigo Clodio como edil en ese año.​ Ya que era amigo y aliado de Cicerón, este, más tarde lo defendió en su discurso Pro Sestio por cargos de violencia pública (De vis) en el 56 a. C.4​

 

Sirvió como pretor en el 54 o 50 a. C., aunque más probable en el 54 a. C. Fue procesado por ambitus y nuevamente defendido por Cicerón y también absuelto.

 

Tras el estallido de la Guerra civil de César, se unió a Pompeyo, convirtiéndose en gobernador de Cilicia en el 49 a. C., probablemente con el rango de procónsul.​ Marco Junio Bruto lo acompañó a la provincia.

 

Después de la batalla de Farsalia donde Pompeyo fue derrotado decisivamente, Julio César indultó a Sestio e hizo campaña con Cneo Domicio Calvino en Asia Menor.

En resumen, Publio Sestio fue un político y militar romano conocido principalmente por su papel como tribuno de la plebe y su defensa de Cicerón durante el exilio de este último. Su carrera política estuvo marcada por su participación en los conflictos políticos de la época, y aunque fue un defensor del partido optimates, su influencia terminó con el tiempo.



jueves, 19 de enero de 2023

PUBLIO VATINIO

 

Publio Vatinio (en latín, Publius Vatinius) fue un político y militar de la época final de la República romana. En su discurso contra Vatinio, Cicerón lo describe como uno de los más grandes bribones y villanos que han existido, y señala que su aspecto personal era poco atractivo, con su rostro y el cuello cubiertos con hinchazones, a los que Cicerón alude más de una vez, llamándolo struma civitatis.​

 Vatinio fue elegido cuestor en el 63 a. C., el año del consulado de Marco Tulio Cicerón y Cayo Antonio Híbrida. Cicerón lo envió a Puteoli para que impidiera que el oro y la plata salieran de la ciudad. Vatinio extorsionó de tal manera a los habitantes de la ciudad que estos se vieron obligados a quejarse de su conducta ante el cónsul. Vatinio fue posteriormente a Hispania como legado del procónsul Cayo Cosconio, y en esta provincia, de acuerdo a Cicerón, fue también culpable de abusos y robos. Cicerón pidió que se procesara a Vatinio por corrupción.

 

En el 59 a. C. fue elegido tribuno de la plebe y ofreció sus servicios a Julio César, el cónsul de ese año junto a Marco Calpurnio Bíbulo. Vatinio se convirtió en uno de los más fervientes seguidores de César. Llevó a la plebe las propuestas de conceder a César la Galia Cisalpina e Iliria como provincias proconsulares durante un lustro, provincias a las que posteriormente se añadió la Galia Transalpina. Cicerón le acusó de legislar ignorando los auspicios adversos, de amenazar al cónsul del año, Bíbulo, de llenar el Foro de soldados y de amenazar a los otros tribunos de la plebe para que no interpusieran su veto. Durante su tribunado, Vatinio sacó a la luz al espía Lucio Vetio, que acusó a muchos de los más distinguidos ciudadanos de Roma, entre ellos Cicerón de intentar asesinar a Cneo Pompeyo Magno.

 

Vatinio dejó Roma para servir como legado de César en la guerra de las Galias, pero pronto tuvo que regresar a Roma para proseguir su propia carrera política. Vatinio fracasó en su campaña para la pretura, y ni siquiera pudo obtener los votos de su propia tribu, la Sergia, que nunca había fallado previamente en votar a favor de alguien de su propia tribu. La enemistad entre Vatinio y Cicerón continuó y Vatinio en el 56 a. C. compareció como testigo contra Sestio y Milón, dos amigos de Cicerón, que habían tomado un papel importante en el regreso del exilio del orador. En el juicio de Sestio, Cicerón realizó un breve y feroz discurso deleznando el carácter de Vatinio. Sin embargo, Cicerón evitó cuidadosamente decir una palabra contra César, del cual Vatinio era sólo un instrumento. A finales del año 56 a. C. hubo serios disturbios en Roma que hicieron que los comicios para la elección de cónsules sólo pudieran ser realizados a comienzos del 55 a. C.

 

Tras la elección en el 55 a. C. de Cneo Pompeyo Magno y Marco Licinio Craso para el consulado, los triunviros apoyaron la candidatura a pretor de Publio Vatinio, a fin de contrarrestar la candidatura de Marco Porcio Catón, apoyado por la facción aristocrática del Senado, los Optimates. La influencia y el dinero de Craso y Pompeyo aseguraron la elección de Vatinio. Para hacer el asunto más seguro, los cónsules obtuvieron un decreto del Senado, en virtud del cual aquellos que resultaran electos pretores debían asumir sus magistraturas de inmediato, lo que impedía de hecho que estos podrían ser procesados por soborno. Habiendo eliminado este obstáculo, emplearon su dinero con mayor libertad, y mediante el soborno Vatinio pudo derrotar la candidatura de Catón.

 

Tras su año en el cargo, en el 55 a. C. fue acusado por Cayo Licinio Calvo de aceptar sobornos. Calvo ya había acusado a Vatinio anteriormente, una vez en el 58 a. C.,​ y de nuevo en el 56 a. C.,4​ pero en esta ocasión utilizó tan refinada oratoria en el juicio que hizo que Vatinio le interrumpiera en medio del discurso exclamando "¡Jurados, os pregunto si he de ser condenado simplemente por la elocuencia de mi acusador!".​ Cicerón, a pesar de la animadversión que sentía hacia Vatinio, y para sorpresa de todos, le defendió en el juicio porque no quería enfadar a los triunviros y buscaba protección contra Publio Clodio Pulcro.​ Vatinio fue absuelto gracias al soborno más que a la desapasionada (dadas las circunstancias) oratoria de Cicerón.

 

Vatinio regresó a la Galia en el 51 a. C. como legado de Julio César. Vatinio se unió a César cuando estalló la segunda guerra civil. Cuando desembarcó en Grecia, en el 48 a. C., César lo envió de emisario a escuchar las propuestas de paz de Pompeyo. Vatinio no participó en la batalla de Farsalia porque tuvo que defender la ciudad de Brundisium que estaba siendo atacada por parte de la flota de Pompeyo comandada por Décimo Lelio.

 

Gracias a su éxito fue recompensado con el consulado en el 47 a. C., junto a Quinto Fufio Caleno. En el 46 a. C., fue enviado a Iliria donde derrotó a Marco Octavio, que dominaba la provincia con fuerzas considerables en nombre de los pompeyanos. Gracias a esta victoria fue saludado como imperator por sus soldados, y obtuvo el honor de una supplicatio del Senado en el año 45 a. C..​ Vatinio estaba aún en la provincia de Iliria cuando fue asesinado César y a principios del año siguiente, 43 a. C., fue obligado a rendir Dyrrhachium y ceder su ejército a Marco Junio Bruto, el cual se había apoderado de Macedonia, porque sus tropas se pasaron al bando de Bruto y de los republicanos.

 

Lo último que se sabe de Vatinio es que celebró un triunfo el 31 de diciembre del 43 a. C.