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viernes, 14 de julio de 2017

FIRME DECISIÓN DE MARCO LICINIO CRASO SOBRE EL SENADOR METELO


( SENADOR METELO) - ¡Me envías a Roma a divulgar la inevitable caída de Espartaco en la cumbre de Melia y me llegan noticias recientes que me hacen quedar como un tonto!

 

(MARCO LICINIO CRASO)- Me desagrada tu tono. Y a mi muchas cosas que rodean a esta campaña fallida. Espartaco se limita a prolongar su final. Vuelve a Roma y dales la noticia.

 

( SENADOR METELO) - ¡Soy un senador de la República!, no un puto mensajero que trae buenas nuevas de victorias imaginarias.

 

(MARCO LICINIO CRASO)- Serás lo que yo considere necesario. ¿O has olvidado lo que acordamos?.


 

( SENADOR METELO) - ¡Quédate con tus promesas de una villa en Sinuessa y un monedero lleno de impuestos!. Mi asociación con el nombre de Craso solo servirá para manchar más el mío.

 

(MARCO LICINIO CRASO)- No ha cambiado nada. Trituraré a Espartaco y a su rebelión como he prometido.


( SENADOR METELO) - Palabras idealistas de un hombre cuya esclava más leal ha huido para unirse al rey rebelde.

 

( SENADOR METELO) - ¡Has perdido la puta cabeza!. ¡Haré que el Senado te expulse por agredir a su honorable miembro!.

 

(MARCO LICINIO CRASO)- ¡Harás lo que yo te ordene!.........¡Vuelve a Roma. Si hablas de esto o emites palabra alguna en mi contra, pagaré una fortuna para que te maten en la oscuridad de la noche!.



miércoles, 22 de abril de 2015

YUGURTA



(Yugurta o Jugurta; ?, hacia 154 - Roma, 104 a. C.) Último rey independiente de Numidia. Hijo bastardo de Mastanábal, Yugurta fue desheredado por su origen ilegítimo por su abuelo Masinisa, el unificador del reino de Numidia (la actual Argelia) que estableció la alianza con Roma contra Cartago. No obstante, Yugurta consiguió que su tío Micipsa le nombrase coheredero del reino junto con sus primos Hiémpsal y Aderbal.



Ante la lucha sucesoria que estalló al morir Micipsa (118), intervino Roma imponiendo en el 116 un reparto territorial entre Aderbal y Yugurta (pues éste ya había asesinado a Hiémpsal). Pero Yugurta se rebeló por sorpresa, asesinó a su primo y se hizo con todo el poder en el 112. Esto provocó la ira de los romanos, que decidieron atacar Numidia en defensa de sus intereses comerciales (pues la rebelión de Yugurta había ido acompañada de una matanza de comerciantes romanos).


YUGURTA PRONUNCIA SU FAMOSA
 INVECTIVA SOBRE ROMA
Durante la Guerra de Yugurta (111-105 a. C.), éste se deshizo inicialmente de la presión romana sobornando a los cónsules enviados contra él; luego fue vencido por Cecilio Metelo, que le forzó a sostener una guerra de guerrillas (109).



Yugurta se refugió en la vecina Mauritania bajo la protección del rey Bocco, que era su suegro. Pero el nuevo cónsul romano, Mario, y su cuestor Sila consiguieron que Bocco traicionara a Yugurta y le enviaron prisionero a Roma en el 105 a. C.



Allí murió de hambre al año siguiente, mientras el territorio númida se dividía entre una parte occidental incorporada a Mauritania (en recompensa) y una parte oriental que quedó bajo dominio romano (aunque como reino independiente, gobernado por dos nietos de Masinisa, hasta que en el 46 a. C. se convirtió en provincia).


UN DERROTADO REY DE NUMIDIA YUGURTA EXHIBIDO
 COMO PRISIONERO EN UN DESFILE TRIUNFAL EN ROMA








jueves, 16 de abril de 2015

CAYO MARIO, 7 VECES CÓNSUL DE ROMA




Considerado el tercer fundador de Roma. Hombre nuevo de Arpino, nació alrededor del 157 a.C. en el seno de una familia acomodada. De muy joven ejerció de tribuno militar en Numancia, donde despertó el interés de Escipión Emiliano, que le animó a emprender la carrera pública a pesar de su oscuro pasado.



Contó con el apoyo de Cecilio Metelo (quien más tarde se arrepentiría de' ello), y entró en el Senado como tribuno de la plebe, aunque su modesto origen no parecía predestinarle a las altas magistraturas. En el 115 a.C., fue nombrado pretor gracias a un soborno, pero el consulado seguía fuera de su alcance.



En el año 110 a. C. se casó con Julia, tía del gran César, cuya patricia cuna e influencias favorecían su aspiración al puesto de cónsul. Luchó en el norte de Africa contra el rey Yugurta como legado de Metelo el Numídico, lo que le valió un consulado en el 107 a.C., para gran disgusto de Metelo. Las legiones romanas, formadas por hacendados, sufrieron una serie de graves derrotas que causaron un gran número de bajas en sus filas y, durante algunos años, Mario tuvo que recurrir al censo por cabezas y alistar a personas sin propiedades.



Por otro lado, el gran éxodo germánico suponía una amenaza para Roma, lo que se tradujo en nada más y nada menos que seis consulados para Mario, tres de ellos in absentia.




En el 100 a.C., los germanos fueron finalmente derrotados y Mario se retiró de la vida pública por un tiempo. Sin embargo, la sublevación de los aliados italianos de Roma y una serie de nuevas derrotas le obligaron a volver. Convencido de que la profecía que aseguraba que sería nombrado cónsul por séptima vez era cierta, se afanó en verla cumplida y, en el 86 a.C. y con el apoyo de Cina, logró de nuevo su objetivo.




Murió a los pocos días de ocupar el cargo y de iniciar la matanza de sus enemigos, que horrorizó a toda Roma. Su antiguo aliado y fiel legado, Sila, también se había convertido en su enemigo.







lunes, 28 de julio de 2014

CAYO MARIO: EL ORDEN





MARIO Y LA REFORMA MILITAR

El Senado se vio desacreditado por una serie de reveses en Africa, donde un príncipe númida, Yugurta, había destronado al nieto de Masinisa, aliado de Roma. Yugurta hizo asesinar a unos comerciantes romanos y el Senado le declaró la guerra.




Arrogante y sagaz, Yugurta resistió victoriosamente, compró cómplices y hasta se atrevió a ir a Roma, de la que diría:

¡Ciudad venal, no te falta más que un comprador!






En el 109 a. de J.C. derrotó a una legión. El cónsul Metelo y su lugarteniente Mario consolidaron la situación, pero Mario no se contentó con este éxito.

Nacido en Arpino, en el Lacio, en el seno de una familia acomodada, había ingresado siendo muy joven en el ejército y, durante el sitio de Numancia, había ganado ascensos, medallas, y también cicatrices que le cubrían todo el cuerpo. Nombrado gobernador de la Hispania Ulterior, se casó a su regreso con una mujer de la familia patricia Julia, futura tía de Julio César, que nacería en el año 100 a. de J.C.






Siempre había estado protegido por el poderoso Metelo, quien le llevó a Africa como legado. Mario le pidió autorización para ir a Roma y proponer su candidatura al consulado. "Espera a que mi hijo tenga la edad", le respondió el orgulloso Metelo, afectado por las pretensiones de aquel "burgués" de origen modesto.

Pero Mario se hizo elegir por el partido popular (107 a. de J.C.) y obtuvo también el mando del ejército de Africa, a expensas de su protector.




Antes de partir, llevó a cabo una amplia reforma militar: Las legiones fueron abiertas a los proletarios, hasta entonces excluidos; el ejército de ciudadanos se transformaba así en un ejército profesional.

Mario mejoró también el armamento y la organización, dividiendo la legión en cohortes, unidades tácticas que agrupaban tres manípulos.




En dos años derrotó a Yugurta (105 a. de J.C.), que murió de hambre en la prisión Tuliana.


EL TRIUNFO DE CAYO MARIO, CON YUGURTA CAPTURADO



El triunfo de Mario fue acompañado por su reelección como cónsul; parecía el único capaz de salvar a Italia de una nueva y terrible amenaza: La invasión de los cimbros y de los teutones, germanos del Báltico que habían asolado la provincia romana de la Galia, aniquilando algunas legiones en Orange (105 a. de J.C.). La devastación de Hispania los disuadió, y se dividieron en dos bandos.




Mario los exterminó cerca de Aix (102 a. de J.C.) y de Vercelli, en la llanura del Po (101 a. de J.C. Aclamado como salvador, fue reelegido continuamente cónsul (por sexta vez en el año 100 a. de J.C.), uniéndose con los tribunos de la plebe, Saturnino y Glaucio, que se aprovecharon de su confianza y protección para aterrorizar a Roma, donde se sucedieron los levantamientos.



Por orden del Senado, Mario marchó contra sus aliados, que fueron dispersados en una sangrienta batalla. Pero, desprestigiado, sospechoso a los ojos de todos, Mario partió para Oriente.


LA DERROTA DE LOS CIMBROS POR CAYO MARIO, PINTURA DE ALEXANDRE-GABRIEL DÉCAMPS