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miércoles, 24 de mayo de 2023

ENEIDA, por PUBLIO VIRGILIO MARÓN

 

El libro se encuentra en la Biblioteca privada del Cónsul de Roma, y podéis verlo clicleando encima del texto o primeras imágenes de esta entrada. 

ENEIDA, por PUBLIO VIRGILIO MARÓN

 

 


"La Eneida" es un poema épico escrito por Publio Virgilio Marón, más conocido como Virgilio, por encargo del emperador Octavio Augusto para explicar una historia de Roma similar a cómo lo había hecho Homero con respecto a Troya, y es  considerado uno de los poemas más importantes de la literatura romana y una de las obras maestras de la literatura occidental.

 

El poema narra las aventuras del héroe troyano Eneas, quien, después de la caída de Troya, emprende un largo viaje en busca de un nuevo hogar para su pueblo, los sobrevivientes troyanos. El objetivo final de Eneas es establecer una nueva ciudad que se convertirá en la fundación de Roma.

 

La historia de "La Eneida" está dividida en doce libros y se desarrolla en tres partes principales. En la primera parte, Eneas escapa de Troya en llamas y emprende un viaje lleno de peligros y desafíos. En su travesía, visita diversos lugares, como Cartago y el inframundo, y se encuentra con dioses y héroes mitológicos, quienes influyen en su destino.

 

En la segunda parte, Eneas llega a Italia y se involucra en la guerra contra los nativos italianos, liderados por Turno. Durante la guerra, Eneas lucha valientemente y busca el apoyo de diferentes aliados, incluidos los etruscos y los dioses olímpicos. Finalmente, Eneas triunfa y logra la victoria, consolidando su destino y asegurando la fundación de Roma.

 

La tercera parte del poema presenta el establecimiento de la ciudad de Roma por parte de Eneas y sus seguidores. Se narra la construcción de las murallas de la ciudad y se exaltan los valores y virtudes que se espera que encarne la futura Roma, como la piedad, la justicia y la virtud cívica.

 

"La Eneida" es una obra rica en simbolismo y mitología, que aborda temas como el destino, la guerra, el amor y el deber. A través de la figura heroica de Eneas, Virgilio explora los ideales romanos de virtud, honor y lealtad. El poema también busca legitimar el origen divino de la dinastía Julio-Claudia, a la cual pertenecía el emperador Augusto, para establecer una conexión entre el pasado legendario de Roma y su presente imperial.

 

En definitiva, "La Eneida" es un poema épico que narra las peripecias de Eneas en su búsqueda de un nuevo hogar y la fundación de Roma. Es una obra literaria de gran importancia histórica y cultural, que combina mitología, heroísmo y valores romanos, y que ha influido en la literatura y el pensamiento occidental a lo largo de los siglos.




domingo, 11 de octubre de 2020

TRAS VENCER EN FARSALIA, CÉSAR VISITA TROYA, LA CIUDAD DE ORIGEN DE SUS ANTEPASADOS JULIOS


En Troya me detuve lo bastante para examinar las antigüedades y hacer levantar un altar cerca del punto en que, según la tradición, yace enterrado Héctor. Verdaderamente, queda bien poco de los terraplenes y torres de que nos habla Homero; pero el lugar parece aún animado por los famosos espectros.


Algunos de mis oficiales, al ver el lugar en que se había levantado la ciudad, se rieron de Homero y de sus historias sobre el sitio de diez años y las tremendas batallas en las cuales un hombre Héctor, Patroclo o Aquiles aparece a menudo representado, en el estilo heroico, como dueño de una fuerza destructora de por lo menos una legión entera. Les dije cuán fuera de lugar estaban sus risas y, más aún, cuán bárbaras eran. Es cierto que para un ejército moderno con superioridad naval el sitio y toma de Troya presenta pocas dificultades. Lo que hicimos en Avarico y Alesia eran operaciones de dimensiones mucho mayores. También es verdad que una cohorte romana podría acabar fácilmente con todos los héroes homéricos juntos. Sin embargo, si llega alguna vez la época en que los hombres ya no se conmuevan con la verdad de Homero, el hombre se habrá convertido en una especie diferente. Homero ve la grandeza y la debilidad conjuntamente, el honor y el deshonor, la sublimidad y los terribles estragos de la guerra. Por eso lloramos tanto a Aquiles como a Héctor, nos exaltamos en la libertad que ellos, como seres excepcionales, aunque humanos, poseen; y nos hace modestos el pensamiento de que hasta ellos, en toda su fuerza y brillo, sólo pueden escapar por un breve período, acaso por unos momentos, a la presión de la necesidad. Yo mismo tenía razones de índole más personal para sentirme conmovido ante la vista de Troya, puesto que, según la tradición, mi familia y toda la raza de los romanos proceden de esa ciudad. En alguna parte de esas boscosas colinas que se extienden más allá de la ciudad, la diosa Venus, así lo refiere la leyenda, se enamoró del troyano Anquises y le dio por hijo al héroe Eneas, quien, por la voluntad de los dioses, escapó del incendio de la ciudad y llevó consigo a su hijito Iulo, de quien toma su nombre nuestra familia. Ya había concebido la idea de que sería digno de mí, una vez restablecida la paz, construir otra Troya en el antiguo emplazamiento y poblada con ciudadanos de Roma. Este proyecto me es muy caro, aunque en los últimos años he pensado en otros lugares: Alejandría y Bizancio, que en ciertas circunstancias podrían también adaptarse admirablemente como centros de gobierno y administración. Lo cierto es que durante esta visita a Troya después de Farsalia lloré ante la tumba de Aquiles y dispuse que mis secretarios me prepararan una serie de mapas, planos y notas que me han resultado recientemente útiles al considerar la disposición de la futura colonia.


sábado, 4 de mayo de 2019

PIETAS, LA DIOSA DEL DEBER



Pietas era una de las principales virtudes de la Antigua Roma que ha sido traducida de formas diversas como "deber", "religiosidad"1​ o "comportamiento religioso", "lealtad",​ "devoción" o "piedad filial".

 

Fue la virtud distintiva del héroe fundador Eneas, al que a menudo se le da el epíteto adjetivado pius en la Eneida de Virgilio. La naturaleza sagrada de pietas fue encarnada por su personificación divina, Pietas, una diosa a menudo representada en las monedas romanas. El equivalente griego es eusebeia.​

 

Cicerón definió pietas como la virtud "que nos exhorta a cumplir con nuestro deber en nuestro país o con nuestros padres u otros parientes de sangre". El hombre que poseía pietas "realizaba todos sus deberes para con la divinidad y para con los seres humanos, plenamente y en todos sus aspectos", según lo describió el estudioso de los clásicos del siglo XIX, Georg Wissowa.

 

La pietas erga parentes ("pietas hacia nuestros padres") fue uno de los aspectos más importantes de los que demuestran virtud. Pío como un cognomen surgió como forma de indicar a una persona que era especialmente "piadosa" en este sentido: anunciar la pietas de una persona a través de la nomenclatura oficial parece haber sido una innovación de la República tardía, cuando Quinto Cecilio Metelo Pío clamaba sus esfuerzos para que su padre, Numídico, volviera del exilio.​ La Pietas también se extendió hacia los "padres" en el sentido de "antepasados", y fue uno de los principios básicos de la tradición romana, según lo expresado en el cuidado de sus muertos.​ También existía la pietas a la patria (pietas erga Patriam).

 

La pietas como virtud residía dentro de la persona, a diferencia de una virtud o don como la Victoria, que era dada por los dioses. La Pietas, sin embargo, permitía a una persona reconocer el origen divino de los beneficios obtenidos.​

 

Los romanos se creían los más piadosos de los humanos y era por eso por lo que eran ayudados por los dioses. También invitaban a los dioses de los enemigos vencidos a venir a Roma para ser honrados. Es la Evocatio. Por tanto, los dioses de los vencidos dejan a estos últimos que entonces llegan a estar incluso menos protegidos y auxiliados.

 

La pietas fue representada en monedas por objetos de culto, pero también como una mujer que conduce un sacrificio mediante fuego en un altar.​ En la imagenería del sacrificio, la libación era el acto fundamental que venía a simbolizar la pietas.

 

Las primeras representaciones de la pietas en las monedas romanas fueron en denarios emitidos por Marco Herenio en 108 o 107 a. C..11​ La pietas aparece en el anverso como una personificación divina, en forma de busto, la cualidad de la pietas es representada por un hijo transportando a su padre en su espalda.​ También aparece con frecuencia en monedas imperiales, incluyendo las emitidas en tiempos de Adriano.​

 

Uno de los símbolos de la pietas fue la cigüeña, descrita por Petronio como pietaticultrix, "cultivadora de la pietas". La cigüeña representa la piedad filial en particular, ya que los romanos creían que demostraba lealtad familiar volviendo al mismo nido todos los años, y que cuidaba de sus padres cuando eran mayores. Como tal, una cigüeña aparece junto a Pietas en una moneda emitida por Metelo Pío.




  

 




















domingo, 23 de septiembre de 2018

SILA DEFINE LA IDEA DE ROMA AL EMBAJADOR PARTO OROBAZUS



 

OROBAZUS.- ¿Cómo es que Roma se ha engrandecido tanto si no la gobierna un rey?. Es comprensible entre los griegos, que nunca fueron grandes por no tener un gran rey y se escindieron en una miriada de pequeños estados que se enfrentaron unos a otros. Roma, por el contrario, actúa como si tuviera un gran rey. ¿Cómo no teniendo rey habéis adquirido tanto poder, Lucio Cornelio?

 

LUCIO CORNELIO SILA.- Roma es nuestro rey, señor Orobazus, aunque la nombremos con una forma femenina y digamos «ella». Los griegos se supeditaban a un ideal, vosotros os subordináis todos a un hombre, vuestro rey, pero los romanos nos subordinamos a Roma y sólo a Roma. Nosotros no doblamos la rodilla ante ningún ser humano, señor Orobazus, del mismo modo que no nos doblegamos ante ningún ideal abstracto. Roma es nuestro dios, nuestro rey, nuestra vida. Y aunque todos los romanos se esfuerzan por acrecentar su reputación y ser más grandes ante sus compatriotas, en último extremo todo va dirigido a acrecentar Roma y a la grandeza de Roma. Nosotros, señor Orobazus, adoramos un lugar, no a un hombre. No un ideal. Los hombres pasan por la tierra en un vuelo, y los ideales se esfuman conforme soplan los vientos filosóficos, pero un lugar es eterno mientras los que viven en él lo amen, lo cuiden y lo engrandezcan. Yo, Lucio Cornelio Sila, soy un gran romano, pero al final de mi vida todo lo que haya hecho será para engrandecer el poder y la majestad de donde he nacido: Roma. Hoy estoy aquí, no por cuenta propia, ni por cuenta de otro hombre, sino por cuenta de ¡Roma! Si firmamos un tratado, quedará depositado en el templo de Júpiter Feretrius, el más antiguo de Roma, y allí se conservará sin que sea mío ni siquiera lleve mi nombre. Un legado para la grandeza de Roma. En mi calidad de enviado especial por encargo del Senado y Pueblo de Roma, aquí yo represento y yo soy Roma, señor Orobazus, igual que todo aquel que se llame romano. Roma es un cortejo que se remonta a mil años, en tiempos en que un huido de Troya llamado Eneas puso pie en las playas del Lacio, originando una raza que fundó hace seiscientos sesenta y dos años un lugar llamado Roma. Durante un tiempo, esa Roma fue gobernada por reyes, hasta que los romanos repudiaron el concepto de que un hombre pueda ser más poderoso que el lugar que le ha visto nacer. No hay ningún romano más grande que Roma. Roma es el crisol de los grandes hombres. Pero lo que son y lo que hacen es para gloria de ella, son su contribución a ese cortejo que continúa. Y yo os digo, señor Orobazus, que Roma perdurará mientras los romanos la quieran más que a sí mismos, más que a sus hijos y más que a su propia fama y triunfos. Mientras los romanos quieran más a Roma que a un ideal o a un solo hombre.

 

OROBAZUS.- Pero el rey es la encarnación de todo eso que decís, Lucio Cornelio.

 

LUCIO CORNELIO SILA.- Un rey no puede serlo. A un rey, lo primero que le importa es él mismo, y se cree más cerca de los dioses que ningún otro hombre. Hay reyes que se creen dioses. Simple egoísmo, señor Orobazus. Los reyes se aprovechan de sus países; Roma se engrandece con los romanos.



domingo, 3 de junio de 2018

MAPA DEL VIAJE DE ENEAS DESPUÉS DE HUIR DE LA CAÍDA DE TROYA


( Cliclear sobre el mapa para ver la imagen mejor )


Cuenta el poeta romano PublioVirgilio Marón en su obra "La Eneida" el viaje de Eneas guiando a un grupo de troyanos por el Mediterráneo en busca de otro lugar donde asentarse y fundar otro nuevo hogar. Eneas viajó por Grecia, Sicilia y Cartago, para finalmente terminar en el centro de la península italiana donde se enfrentó en una guerra con los latinos nativos de la zona, que logró vencerlos y luego asentarse en aquella zona del centro de Italia, y este sería el primer paso para que su hijo Ascanio fundara Alba Longa y los nietos de éste, Rómulo y Remo ante sus deseos de reinar por sí mismos un poblado propio, que llamaron  Roma marcando los surcos de sus límites con un arado y con ese tiempo el mencionado poblado que se convertiría en ciudad y en el origen del posterior Imperio Romano.

Eneas en la corte del rey Latino
( pintura de Ferdinand Bol )












lunes, 16 de abril de 2018

HELÁNICO DE LESBOS



Helánico de Lesbos (en griego antiguo Ἑλλάνικος; n. Mitilene, Lesbos, 490 a. C.) fue un antiguo logógrafo griego que vivió en el siglo V a. C. Se dice que llegó a la edad de 85 años.
 
Según la Suda, vivió durante algún tiempo en la corte de los reyes de Macedonia y murió en Perperene, ciudad del golfo de Adramitio frente a Lesbos.
 
Sus obras incluyen la primera mención de la legendaria fundación de Roma por los troyanos: Helánico cuenta que la ciudad fue fundada por Eneas cuando acompañaba a Odiseo en sus viajes por el Lacio. Sin embargo, apoyaba la idea de que los etruscos estaban tras los orígenes de los llamados pelasgos, un antiguo pueblo griego que se creía había precedido a las grandes invasiones aqueas.
 
Se le atribuyen una treintena de obras, cronológicas, históricas y episódicas. Son dignas de mención las siguientes:

Hiereiai tes Heras en Argei (‘Las sacerdotisas de Hera en Argos’), catálogo / recopilación cronológica de estas funcionarias según el orden de sucesión.
Carneonikae, lista de los vencedores en los juegos carneos (el principal festival musical espartano), incluye eventos literarios.
Atthis, narra la historia del Ática desde el 683 a. C. hasta el final de la Guerra del Peloponeso (404 a. C.), Citada por Tucídides,​ quien dice que trata los sucesos de los años 480 a 431 breve y superficialmente, y con poco cuidado en cuanto a la secuencia cronológica.
Phoronis, principalmente genealógica, con breves apuntes de sucesos de la época de Foroneo, el primero de los Heráclidas en regresar.
Troica y Persica, sendas historias de Troya y Persia.
Helánico escribió obras de cronología, geografía e historia, particularmente sobre el Ática, en las que ya hacía una distinción entre lo que creía mitología y lo que sabía historia. Su influencia sobre la historiografía de Atenas fue considerable hasta la época de Eratóstenes (siglo III a. C.).

Trascendió los estrechos límites locales de los antiguos logógrafos, y no se contentó con repetir las tradiciones generalmente aceptadas gracias a los poetas. Relata las tradiciones locales, y se documentó en los escasos registros nacionales y sacerdotales, que proporcionaban una cronología contrastada. Se esforzó por establecer las bases de una cronología científica, basándose por ejemplo en la lista de las sacerdotisas de Hera en Argos, y de forma secundaria en genealogías, listas de magistrados (como los arcontes de Atenas) y calendarios orientales, en lugar de las viejas creencias mantenidas durante generaciones. Pero estos materiales fueron insuficientes y a menudo tuvo que recurrir a los métodos antiguos.
 
Debido a sus desviaciones de la tradición común, Helánico fue calificado a menudo por sus contemporáneos como un escritor poco fiable. Resulta curioso que no hiciera un uso sistemático de las abundantes inscripciones que tuvo a mano. Dionisio de Halicarnaso le critica por organizar su historia por criterios no cronológicos, sino geográficos, por localidades. No llegó a trascender lo local para obtener una visión más globalizada.
 
Su estilo, como el de los logógrafos anteriores, era conciso y austero.

También escribió una obra, hoy perdida, titulada Atlantis.​ Se ha dicho que el título de la obra de Helánico podría haber sido Atlantias, sobre las hijas del titán Atlas (no el mencionado por Platón), por tanto de las Atlántides.​ y propuestos como posibles fragmentos de una obra perdida de Helánico, que quizá se basaría en una obra anterior probablemente titulada Atlantias, de la que se han hallado fragmentos en papiro. No obstante, en ninguno de los papiros, ni en los fragmentos recompuestos por Fowler, aparece mencionado el título de la obra a la que pertenecerían, por lo que no hay certeza alguna de si tales fragmentos se corresponden o no con la desaparecida obra Helánico, Atlantis, de la que realmente no se sabe de qué trataría exactamente.