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sábado, 27 de agosto de 2016

POEMA DE VIRGILIO SOBRE LA BATALLA DE ACCIO GANADO POR CÉSAR OCTAVIO CONTRA MARCO ANTONIO Y CLEOPATRA


La reina en el centro convoca a sus tropas con el patrio sistro,
y aún no ve a su espalda las dos serpientes.
Y monstruosos dioses multiformes y el ladrador Anubis
empuñan sus dardos contra Neptuno y Venus
y contra Minerva. En medio del fragor, Marte se enfurece
en hierro cincelado y las tristes Furias desde el cielo,
y avanza la Discordia gozosa con el manto desgarrado,

acompañada de Belona con su látigo de sangre.





























domingo, 21 de agosto de 2016

LOS DESTACADOS PARIENTES LEJANOS DE MARCO ANTONIO



La derrota en la batalla de Acció acabó con las esperanzas de alcanzar el poder en Roma que abrigaba Antonio, pero a través del matrimonio contraído con Octavia, la hermana de Octaviano, fue el abuelo de Claudio, el bisabuelo de Calígula y el tatarabuelo de Nerón. De un modo parecido, Marco Livio Druso Claudiano, ardiente defensor de la República que se suicidó junto con Bruto tras combatir al lado de los asesinos de César en la batalla de Filipos, fue el padre de Livia, la esposa de Augusto, y antepasado directo de Tiberio, Calígula, Claudio y Nerón





domingo, 7 de junio de 2015

LA BATALLA DE ACCIO





Batalla de Accio o Batalla de Actium, combate naval decisivo mantenido el 2 de septiembre del 31 a.C. frente al promontorio de Accio (Actium), en la punta meridional del golfo de Ambracia (en el noroeste de Grecia), entre la flota romana de Octavio (más tarde primer emperador de Roma como Augusto) bajo el mando de Marco Vipsanio Agripa, y una flota combinada romano-egipcia dirigida por Marco Antonio y Cleopatra.



La batalla representó el fin de la vieja rivalidad entre Marco Antonio y Octavio por el control del mundo romano y estuvo precedida por un largo periodo de luchas entre sus dos grandes ejércitos acampados en las orillas opuestas del golfo de Ambracia.




En contra del consejo de sus generales y supuestamente a petición de Cleopatra, quien quería una oportunidad para retirarse a Egipto, Marco Antonio dio inicio al combate.



 Su flota, compuesta por 220 barcos pesados equipados con catapultas, se lanzó al ataque. La flota de Octavio, de 260 barcos ligeros, tenía mayor capacidad de maniobra.

El resultado de la batalla era dudoso hasta que Cleopatra, aparentemente asustada por la maniobra del enemigo, ordenó al contingente egipcio, de 60 barcos, retirarse. Marco Antonio fue tras ella, pero la mayoría de los barcos que le quedaban pronto fueron abordados y aniquilados.




La armada romano-egipcia se rindió a Octavio, quien de ese modo obtuvo una supremacía indiscutible en el mundo romano.