Después de Filipos, pensé mucho
en hombres como Sila y mi divino padre; intenté ver dónde se habían equivocado.
Comprendí que les gustaba vivir de una forma extravagante, además de regir el
Senado y las asambleas con mano de hierro. Por lo tanto, decidí ser un hombre
discreto y nada ostentoso, y gobernar Roma como un querido y bondadoso papá.
Pasión por los romanos. Un blog de divulgación creado por Xavier Valderas que es un largo paseo por el vasto Imperio Romano y la Antigüedad, en especial el mundo greco-romano.
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viernes, 26 de julio de 2019
miércoles, 3 de julio de 2019
CÉSAR OCTAVIO DICE SOBRE SU ESTILO DE GOBIERNO
Pretendo gobernar el mundo de
un extremo al otro y de un lado al otro del Mare Nostrum. No como un rey o
siquiera como un dictador, sino como un simple senador dotado con todo el poder
de los tribunos de la plebe. ¡Todo correcto!. Hace falta un romano para que
gobierne el mundo como debe ser gobernado. Alguien que no disfrute del poder,
sino del trabajo. El poder no ha de ser la prerrogativa del gobernante. El
poder es como el dinero, una herramienta. Los autócratas orientales son los
déspotas, los que gobiernan de forma muchas veces propia de alguien consumido
por la locura. Ninguno de los reyes absolutos ama la tarea, el trabajo. Por eso
los romanos valoramos la democracia y el uso temporal de los poderes al
servicio de nuestro pueblo por parte de sus ciudadanos más notables. Con el trabajo bien hecho el pueblo siempre gana; con las decisiones erróneas, el pueblo sufre los malostratos de las nefastas
consecuencias.
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