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martes, 7 de mayo de 2019

EFRÉN DE SIRIA (DIÁCONO DE EDESA) DESCRIBE EL CASO DE UNA PROSTITUTA CRISTIANA DE TABERNA ( SANTA MARÍA LA PROSTITUTA )



Una vez allí, entró en la taberna, se sentó en un extremo y se puso a mirar a su alrededor con ojos expectantes esperando verla. Pasaron las horas y, como no la encontraba, se dirigió al posadero en tono jocoso. «Amigo, me han contado —dijo— que tienes aquí a una chica muy buena; si te parece bien, me gustaría mucho echarle una ojeada.» El posadero le respondió que, efectivamente, lo que le habían contado era cierto, era una muchacha extremadamente hermosa. Y realmente María tenía un cuerpo precioso, casi demasiado precioso para ser real. Abraham preguntó cuál era su nombre, y el posadero le dijo que se llamaba María. Entonces Abraham dijo alegremente: «Venga, hazla venir, enséñamela y déjame cenar hoy con ella, pues he oído que todo el mundo la elogia». Así que la llamaron. Cuando la chica entró y el bondadoso anciano la vio vestida como una ramera, prácticamente todo su cuerpo se desplomó de pena. Sin embargo, ocultó el pesar de su alma y se sentaron y bebieron vino. El viejo empezó a bromear con ella. La chica se levantó y le rodeó el cuello con sus brazos, seduciéndolo con besos. El viejo, en tono simpático, le dijo: «Vale, vale, he venido aquí a correrme una juerga». Sacó una moneda de oro que había traído consigo y se la dio al posadero. «Ahora, amigo —dijo—, prepáranos una buena cena para que pueda correrme una juerga con la chica, pues he venido de muy lejos para estar con ella.» Después del banquete, la chica empezó a insistir en que fueran a su habitación para tener relaciones sexuales. «Vamos», dijo Abraham. Al entrar en el cuarto, vio una majestuosa cama preparada y enseguida se sentó en ella como si tal cosa. Entonces la chica le dijo: «Vamos, señor, déjeme que le quite los zapatos». «Cierra la puerta con cuidado —dijo él— y quítamelos». «Acércate, María», dijo el anciano, y cuando la chica se sentó a su lado en la cama la tomó fuertemente de la mano como si fuera a besarla; entonces, quitándose el sombrero, rompió a llorar. «María, hija mía —dijo—. ¿No me reconoces?». Con la cabeza a sus pies, la chica se pasó llorando toda la noche… Al romper el alba, Abraham le dijo: «Levántate, hija, y vámonos a casa». Ella le respondió: «Tengo un poco de oro y algunas ropas, ¿qué quieres que haga con ellas?». Abraham le contestó: «Déjalo todo aquí ».














sábado, 4 de mayo de 2019

EFRÉN DE EDESA, EL ARPA DEL ESPÍRITU



Efrén (o Efraín) de Siria, también conocido como Efraín de Nísibe o Nisibi, (Nísibis, 306-Edesa, 373) fue un diácono, escritor, músico, santo, Padre de la Iglesia y Doctor de la Iglesia (proclamado por Benedicto XV en 1920) sirio del siglo IV. Ya en su tiempo fue conocido como «el Místico», con el apelativo de «El arpa del Espíritu».

 

Nació en Nísibis, la actual Nusaybin en Turquía, entonces en la provincia romana de Mesopotamia, en 306. ​ Desde joven quedó marcado por la vida intolerante de su padre, que era un tenaz pagano. Efrén, hostigado por su padre por haber abrazado el cristianismo, huyó de casa para evitar malos tratos y acudió a su obispo, quien lo acogió. El obispo Jacobo de Nísibe logró su plena formación y conversión (324). Más tarde, Jacobo lo ordenó diácono y, a pesar de la su insistencia para ordenarse como presbítero, Efrén siempre renunció porque no se veía digno.

 

Fundó una escuela de teología en Nesaybin que se distinguió por su alto grado de preparación y por el esplendor de sus alumnos. Cuando la escuela estaba en su apogeo, llegó una invasión persa y los sasánidas se apoderaron de su región natal. Efrén cruzó la frontera y fundó la escuela en Edesa dentro del Imperio romano. Aquí se convirtió en el gran defensor de la doctrina cristológica y trinitaria en la Iglesia siria de Antioquía. Escribió mucho: hizo el comentario de toda la Biblia, compuso poemas que sustituyeron a los cantos empleados en las fiestas populares de los paganos. La Iglesia antioquena se unió a él, y sus himnos fueron el inicio de la práctica del canto en la liturgia cristiana.

 

Es uno de los poetas más grandes en lengua siria. Vivía con absoluta austeridad.

 

No se debe confundir al personaje real con la leyenda surgida a principios del siglo XVII que le menciona como primer obispo de Astorga: por estas fechas el padre Jerónimo Román de la Higuera compuso un falso Chronicón atribuido falazmente a Flavio Lucio Dextro en el que señalaba a Efrén como obispo de Astorga en el siglo I​ dando crédito a éste, varios escritores​ y religiosos astorganos​ contemporáneos contribuyeron sin saberlo a difundir la mentira, y aunque posteriormente quedó demostrada la falsedad del episodio e identificado su origen,​ todavía hubo autores que lo repitieron hasta bien entrado el siglo XIX.