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domingo, 1 de marzo de 2020

REPRESALIAS DE ALEJANDRO MAGNO CONTRA LOS GRIEGOS TRAIDORES ALINEADOS CON LOS PERSAS



 

También enterró a los comandantes persas y a los mercenarios griegos que fueron asesinados luchando del lado del enemigo. Pero a tantos de ellos como tomó prisioneros los ató con grillos y los envió a Macedonia para labrar el suelo, porque, aunque eran griegos, luchaban contra Grecia en nombre de los extranjeros en oposición a los decretos que los griegos tenían hecho en su consejo federal. A Atenas también envió 300 trajes de armadura persa para colgar en la Acrópolis como una ofrenda votiva a Atenea, y ordenó que se fijara esta inscripción sobre ellos, "Alejandro, hijo de FIlipo, y todos los griegos, excepto los Lacedaemonianos, presentes. Esta ofrenda del botín tomado de los extranjeros que habitan Asia.

( Flavio Arriano )





domingo, 3 de septiembre de 2017

DINÓCRATES DE RODAS


 
Dinócrates de Rodas (en griego Δεινοκράτης ὁ ῾Ρόδιος), también conocido como Estasícrates​ y Quirócrates,​ fue un griego arquitecto, urbanista y asesor técnico de Alejandro Magno nacido a finales del siglo IV a. C. Es conocido por su diseño del plano de la ciudad de Alejandría, en Egipto; del monumento funerario al general Hefestión en Babilonia y por la reconstrucción del Templo de Artemisa en Éfeso, entre otros trabajos.
 
Antes de comenzar la construcción de Alejandría, Alejandro Magno buscaba levantar una ciudad en su honor. Dinócrates, sugirió el Monte Athos de Grecia, como localización para el asentamiento.​ Su plan consistía en esculpir en la ladera del Monte Athos una colosal estatua de Alejandro Magno, sosteniendo una pequeña ciudad en una mano y derramando desde un gigantesco recipiente un «río» hasta el mar.​ Sin embargo, su idea fue desechada por Alejandro, ya que Dinócrates no había considerado las condiciones de vida de sus residentes.
 
A la entrada Alejandro en Egipto, en el 332 a. C. y tras alzarse como vencedor en el enfrentamiento contra el dominio persa y su rey, Darío III, Alejandro le encarga el diseño de la ciudad que llevaría su nombre, Alejandría. Ubicada en un lugar del delta del Nilo frente a la isla de Faros que tras sucesivas mejoras, quedaría unida a Alejandría a través del denominado dique Heptastadio (ἑπταστάδιoς). Dinócrates se encarga también de diseñar un plan hipodámico, para el trazado de la ciudad. Para esta labor, que sentaría las bases e influiría en el desarrollo de las ciudades helenísticas, contaría con la ayuda de Cleómenes de Naucratis.
 
Posteriormente, diseña en Babilonia una pira funeraria en honor al general Hefestión, muerto en el 324 a. C., que fue descrito entre otros, por Diodoro Sículo, Flavio Arriano, Estrabón y Plutarco. Construido enteramente a base de piedra, estaba diseñado a semejanza de un templo babilónico, con una altura de seis pisos y de color dorado.
 
Colaboró con Peonio de Éfeso y Demetrio en la reconstrucción del Templo de Artemisa en Éfeso, una de las siete maravillas del mundo, y que había sido destruido en un incendio intencionado, a manos Eróstrato el 21 de julio del 356 a. C., según se ha dicho, la misma noche en que nació Alejandro Magno.
 
También trabajó en otras célebres construcciones, como el incompleto monumento funerario para el padre de Alejandro, Filipo II de Macedonia, diseñando trazados para urbes griegas y numerosos templos, como en Delfos y Delos.



domingo, 16 de abril de 2017

TIBRÓN


Tibrón (en griego Θίϐρων, Thíbrôn, que significa «caliente, ardiente») fue un mercenario espartano del siglo IV a. C.
 
Tibrón fue uno de los mercenarios reclutados por Hárpalo, el tesorero huido de Alejandro Magno, hacia 325 a. C. Tras la fuga de Hárpalo de Atenas a Creta, y su asesinato se adueñó de una parte del tesoro malversado por el tesorero.
 
De la historia de Esparta en el periodo siguiente a la muerte de Agis III apenas hay información. La ciudad laconia permaneció al margen de la Guerra Lamiaca (verano de 323- otoño de 322 a. C. debido a los contingentes arcadios y beocios presentes en la alianza que se enfrentó a los potencia macedonia y a que el Reino de Macedonia tenía rehenes espartiatas. De hecho, Esparta no emprendió ninguna acción militar en Grecia hasta la muerte de Casandro de Macedonia (279 a. C.). Si, en cambio, permanecía activa en la Magna Grecia, organizada con las colonias dorias (Heraclea Minoa y otras) y lacedemonias (Tarento): desde el año 346 a. C., con la ayuda de dichas Polis (ciudades), mantenía su poder naval en el Mar Mediterráneo.
 
 Tres historiadores hablan de dicha expedición (verano de 324–invierno de 322 a. C./321 a. C.: Diodoro Sículo, Flavio Arriano y Marco Juniano Justino.
 
La presencia macedonia (en Corinto, Argos, Megalópolis y Olimpia) imposibilitaba a Esparta actuar en el Peloponeso, pero podía actuar en el sur y en el Occidente griego, es decir, con territorios con los que si retomaba relaciones, le daban la posibilidad de seguir existiendo como potencia militar. La ocasión se presentó cuando Hárpalo, antiguo tesorero de Alejandro Magno que había huido con una parte del tesoro (5000 talentos), buscaba tropas para reclutar para partir con él fuera de Asia Menor. Enroló 6000 mercenarios de varias procedencias: de Creta, del Occidente griego, de Cirenaica y de Cartago. Es de suponer que entabló contactos con los lacedemonios y completó su ejército de mercenarios, porque en Creta sumaba 7000 efectivos, un millar aportados por Tibrón. Al poco tiempo de llegar a Creta, Hárpalo fue asesinado por uno de sus amigos, dejando sus tropas sin jefe. Según Arriano ya había muerto cuando llegó Tibrón a Cidonia, ciudad de Creta. La versión de Arriano confirma las versiones de Quinto Curcio Rufo y de Pausanias, y entra en contradicción con la de Diodoro. Tibrón llegó con los mercenarios que había reclutado en el Cabo Ténaro, se puso al frente de las tropas, y las condujo a Cirenaica, en el verano de 323 a. C. Se desconoce si debido a un acuerdo preexistente entre Hárpalo y Esparta, Tibrón fue enviado a Creta, o si solamente venía de conducir un contingente de mercenarios y habría aprovechado las circunstancias.
 
Fue llamado poco después por los exiliados de Cirene para restablecerlos en su ciudad según el edicto promulgado por Alejandro Magno poco antes de su muerte. A estos y a los exiliados de Barca que había en Creta, Esparta no los podía apoyar oficialmente con una expedición, por ello intentaba conseguir un grupo de dirigentes cireneos que la reconociera como una aliada hegemónica. Tibrón, se ignora si con el beneplácito de Esparta o no, abandonó Creta con una tropa de unos 6000 hombres y desembarcó en Cirenaica. Se apoderó del puerto, que fue saqueado, puso asedio a Cirene, batió a los cireneos y les hizo concluir un pacto, cuyos términos eran que debían pagarle 500 talentos de plata y participar con la mitad de sus carros en sus campañas. Envió embajadores a otras ciudades para firmar un tratado bilateral para conquistar la vecina Libia. Sólo obtuvo 60 talentos de los 500 acordados. Pensando que dominaba la situación se puso al frente de una alianza protectora de los intereses de los griegos de Cirenaica. Las ciudades de Barca y Hespérides se unieron a la coalición. 
Pero fue traicionado: los cireneos, aconsejados por Mnasicles, un oficial cretense de Tibrón, recuperaron Apolonia de Cirene (el puerto de Cirene), y el espartano perdió su flota, aunque pudo conquistar Taquira, pero prohibió saquearla. (323-322 a. C.) Consiguió que le enviaran 2500 mercenarios desde el cabo Ténaro, lo que probaría que sí existía un acuerdo con las autoridades espartanas. Reemprendió la guerra. Con la ayuda de los libios y los cartagineses, los cireneos alinearon 30.000 soldados. Tibrón derrotó de nuevo a los habitantes de Cirene y comenzó el asedio de la ciudad. Cirene, hambrienta, fue presa de disturbios políticos. Los demócratas expulsaron a los aristócratas que se refugiaron, algunos con Tibrón, pero la mayoría con el nuevo sátrapa de Egipto, Ptolomeo, que decidió intervenir. Algunos demócratas de Cirene se dieron cuenta del peligro que entrañaba el que fuera demasiado tarde para regular las relaciones entre los griegos y Ofelas, el representante de Ptolomeo. De hecho, así fue, aunque cambiaran de opinión y se entendieran con Tibrón, Ofelas, bien equipado en hombres, intervino y batió a Tibrón, que huyó hacia el oeste, pero fue capturado por los libios, conducido a Taquira, torturado, transportado a Apolonia de Cirene, y crucificado (invierno de 322/321 a. C.).




sábado, 1 de abril de 2017

ONESÍCRITO DE EGINA


 
Onesicrito (Ὀνησίκριτος, Astipalea, 360 a. C. - 290 a. C.) fue un escritor griego histórico y filósofo cínico discípulo de Diógenes de Sínope. Onesícrito acompañó a Alejandro en sus campañas de Asia, y se convirtió en piloto principal de la flota. Cuando regresó a casa, escribió una historia sobre las campañas de Alejandro.
 
Onesícrito es citado con frecuencia por autores posteriores, que también le critican sus imprecisiones.
 
Onesícrito era nativo de la isla de Astipalea, y fue probablemente a este origen isleño que debió las habilidades náuticas que le resultarían tan ventajosas. Fue discípulo de Diógenes de Sínope, filósofo de la escuela cínica. Diógenes Laercio también se refiere a él como "Onesícrito de Egina", y dice que acudió a Atenas porque sus dos hijos ya adultos, Andréstenes y Filisco, se vieron atraídos por la filosofía del cínico Diógenes, razón por la cual Onesícrito también se convirtió en un ardiente discípulo. De ser así, debió haber avanzado ya en años cuando se unió a la expedición de Alejandro.
 
No tenemos en cuenta las circunstancias que lo llevaron a acompañar a Alejandro en Asia, ni en qué capacidad asistió al conquistador; pero durante la expedición a la India fue enviado por el rey para celebrar una conferencia con los filósofos indios o gimnosofistas, cuyos detalles nos han sido transmitidos por su propio relato de la entrevista. Fue Onesícrito, a quien en primer lugar envió Alejandro para convocar a Dandamis a su corte. Cuando más tarde Onesícrito regresó con las manos vacías con la respuesta de Dandamis, el rey fue al bosque a visitar a Dandamis. Cuando Alejandro construyó su flota en el Hidaspes, nombró a Onesícrito en el importante puesto de piloto del barco real, o piloto en jefe de la flota (en griego, ἀρχικυϐερνήτης). Onesícrito mantuvo este cargo no solo durante el descenso del Indo, sino que también a lo largo del largo y peligroso viaje desde el río al golfo Pérsico. 

Alejandro estaba tan satisfecho con su trabajo que, a su llegada a Susa, Onesícrito fue recompensado con una corona de oro, al igual que Nearco. De todos modos, Flavio Arriano lo culpa de falta de juicio, e incluso en una ocasión expresamente atribuye la seguridad de la flota en la firmeza de Nearco al eludir sus consejos. Se desconoce su destino de ahí en más; pero de acuerdo a una anécdota relatada por Plutarco, pareciera ser probable que se uniera al sucesor de Alejandro, Lisímaco de Tracia, y fue quizás en la corte de ese monarca que compuso su obra histórica, aunque, por otro lado, un pasaje de Luciano de Samósata podría sugerir que esto ocurrió durante la propia vida de Alejandro.
 

Sabemos por Diógenes Laercio que Onesícrito escribió un texto sobre Alejandro llamado «Cómo fue educado Alejandro» (en griego, Πῶς Ἀλέξανδρος Ἤχθη), imitando el estilo de Jenofonte. Es más frecuentemente citado con respecto a las campañas de Alejandro en Asia, y por las descripciones de los países que con él visitó. Aunque fue testigo ocular de mucho de lo que él describió, parece que entrelazó su narración con muchas fábulas y falsedades, de modo que cayó temprano en el descrédito como una autoridad histórica. Estrabón es especialmente severo con él. Plutarco lo cita como uno de los que relataron la fábula de la visita de las amazonas a Alejandro, por lo que fue ridiculizado por Lisímaco, y Arriano lo acusa de falsamente representarse a sí mismo como comandante de la flota, cuando en realidad él solo habría sido el piloto. 

Aulo Gelio incluso lo asocia con Aristeas de Proconeso, y a otros escritores de historias consideradas fabulosas. Aunque algunas de las declaraciones citadas de él son ciertamente exageraciones gruesas, su obra parece haber contenido información muy valiosa sobre países remotos por primera vez conocidos a propósito de la expedición de Alejandro. En particular, habría sido el primer autor en mencionar la existencia de la isla de Taprobana, conocida en la actualidad como Sri Lanka.

sábado, 21 de marzo de 2015

FLAVIO ARRIANO DICE SOBRE LA ACCIÓN





Un cantante sin voz no puede cantar solo; ha de cantar en un coro. ¡Hombre! Si eres capaz de cualquier cosa, es preciso que sepas actuar solo, conversar contigo mismo y no esconderte en un coro. 


jueves, 30 de octubre de 2014

FLAVIO ARRIANO




Flavio Arriano (c. 100-c. 175), historiador y filósofo griego. Nacido en Nicomedia (Bitinia), en su juventud vivió en Nicópolis (Epiro), donde recibió las enseñanzas del filósofo estoico griego Epicteto. Fue gobernador romano de Capadocia (131-137) y más tarde arconte (primer magistrado) de Atenas. Los trabajos de Arriano estaban influidos por los de Jenofonte e incluyen la Anábasis de Alejandro, que narra las campañas de Alejandro Magno; Indica, sobre los viajes de la flota de Alejandro; y fragmentos de los discursos de Epicteto.


sábado, 6 de septiembre de 2014

FLAVIO ARRIANO



Flavio Arriano (c. 100-c. 175), historiador y filósofo griego. Nacido en Nicomedia (Bitinia), en su juventud vivió en Nicópolis (Epiro), donde recibió las enseñanzas del filósofo estoico griego Epicteto. Fue gobernador romano de Capadocia (131-137) y más tarde arconte (primer magistrado) de Atenas. Los trabajos de Arriano estaban influidos por los de Jenofonte e incluyen la Anábasis de Alejandro, que narra las campañas de Alejandro Magno; Indica, sobre los viajes de la flota de Alejandro; y fragmentos de los discursos de Epicteto.