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sábado, 28 de enero de 2017

DORIEO DE ESPARTA


 

 Dorieo (griego antiguo Δωριεύς), († 510 a. C.)1 2 fue un hijo de Anaxandridas II, rey de Esparta, de la familia de los Agíadas.
 
Heródoto menciona que Dorieo tenía más méritos para ostentar la realeza que Cleómenes I, su hermanastro, pero que los espartiatas en virtud de la norma (nomos) elevaron al trono a Cleómenes. Las esperanzas y desesperación de Dorieo estaban directamente relacionadas con que no podía dejar de respetar la decisión. Aunque de hecho se trataba de un caso excepcional, ya que el rey Anaxandridas, padre de los pretendientes, había, de manera atípica, sido autorizado a tener dos esposas. La pregunta desde entonces es si la madre de Cleómenes podía ser considerada como esposa legítima, al igual que la futura madre de Dorieo, o si no era más que una esposa secundaria. La noticia de que la primera esposa estaba encinta no implicaba que el nasciturus tuviera preferencia sobre Cleómenes. Además, hay que hacer notar que la segunda mujer de Anaxandridas era una descendiente del famoso éforo y sabio Quilón.
 
 Soliviantado por tener que ser súbdito de su hermano, se llevó a un grupo de espartiatas a fundar una colonia, sin haber consultado previamente al Oráculo de Delfos a qué lugar había de ir a establecerla. Dirigió sus naves a Libia, y los tereos, quienes según Heródoto descendían de los espartanos, le hicieron de guías dado su conocimiento de las costas nororientales de África. Se instaló en Cínipe, a orillas de un río en la zona del Golfo de Sidra. A los dos años regresó al Peloponeso, al ser expulsado por los libios macas y los cartagineses.
 
Allí Antícares de Eleón, que debía ser un chrēsmólogos,un adivino que tenía una colección de oráculos que en el siglo VI a. C. se atribuían a Layo, le aconsejó que colonizase la región del monte Erice, en el extremo noroccidental de Sicilia. Le aseguró que todo este territorio pertenecía a los Heráclidas. Dorieo fue a Delfos para consultar si lograría colonizar dicha zona, y la Pitia le respondió afirmativamente. Al mando del contingente de colonos puso rumbo a Italia, costeándola, llegó a Sicilia y fundó en la región de dicho monte la ciudad de Heraclea.
 
Refiere Heródoto que en la guerra que sostuvieron los sibaritas y los crotoniatas, prestó ayuda a estos últimos y les ayudó a conquistar Síbaris (510/510 a. C.),según afirmaban los primeros, pero los crotoniatas sostenían que no cooperó con ellos. En apoyo de sus afirmación, los sibaritas aducían que Dorieo erigió un templo en honor de Atenea Cratia, después de haber participado en la conquista de la ciudad. Por su parte los crotoniatas alegaban que al espartano no se le concedió ninguna recompensa ni prerrogativas. En el curso de una batalla contra los cartagineses y egesteos murió junto con sus compañeros espartiatas,Tésalo, Parébatas, Céleas y Filipo de Crotona.
 
El historiador de Halicarnaso concluye que la causa de la muerte de Dorieo se debió a su extralimitación: la pregunta al Oráculo de Delfos de si lograría apoderarse de la región a la que pensaba ir, fue contestada afirmativamente, pero no especificó la meta de su viaje; por lo que con la conquista de Síbaris se veía cumplida la predicción. Su pretensión de adueñarse después de la región de Erice era, de hecho, extralimitarse.

viernes, 10 de octubre de 2014

EL HISTORIADOR SUIZO JACOB BURCKHARDT DECÍA SOBRE LOS GRIEGOS:



Entre los griegos, era habitual que hubiera individuos decididos a sobresalir entre los demás, y el concepto de poder personal adquirió una gran importancia; según las circunstancias, entre esos individuos había desde los más fieles servidores de la polis a los que cometían los mayores delitos contra ella. Esa misma polis, con su desconfianza y sus estrictas ideas de igualdad por un lado, y sus grandes expectativas de integridad por parte del individuo por otro, indujo a algunos hombres de talento a seguir esa vía, que podía llevarlos a desarrollar una ambición temeraria y posiblemente a la megalomanía. Incluso Esparta, que intentó mantener a los individuos potencialmente de mayor talento dentro de los rigurosos límites de su utilidad para el Estado, lo único que consiguió fue generar una raza de hipócritas despiadados; ya en el siglo VI encontramos al terrible Cleómedes, y luego en el V a Pausanias y por fin a Lisandro. Podemos discutir si esa evolución resultó beneficiosa o no para las poleis, y si en cualquier caso fue evitable o no; pero en definitiva, el mundo griego da la impresión de haber poseído una inmensa riqueza de genio para bien y para mal. 



miércoles, 8 de octubre de 2014

CLEÓMENES I



Cleómenes I (muerto hacia el 490 a. C.) fue rey agíada de Esparta desde el año 520 a. C. hasta el 490 a. C. Durante su reinado intervino en dos ocasiones en la política interna de Atenas y se abstuvo de participar en la Revuelta jónica.



Era hijo de Anaxandridas II, de la dinastía de los Agíadas, y de la segunda esposa de éste, y medio hermano de Dorieo.


 Aunque Dorieo era hijo de la primera mujer de Anaxándridas y tenía, por tanto, mayor legitimidad para aspirar al trono, fue Cleómenes quien sucedió a su padre hacia el 520 a. C.



GUERRA CON ATENAS

En torno al 510 a. C. la familia de los Alcmeónidas, que había sido exiliada de Atenas, solicitó a Esparta su ayuda para destronar a Hipias, el hijo de Pisístrato y tirano de Atenas. Los Alcmeónidas, dirigidos por Clístenes, sobornaron al oráculo de Delfos para que ordenase a los espartanos prestarles asistencia y, en efecto, Cleómenes acudió en su ayuda. 



El primer ataque contra Atenas fue un fracaso, pero Cleómenes dirigió en persona una segunda ofensiva, que terminó con Hipias y sus seguidores sitiados en la Acrópolis, hasta que finalmente aceptaron exiliarse.



Pronto Clístenes e Iságoras se enfrentaron por el control de Atenas. Cleómenes apoyó a Iságoras y juntos forzaron a Clístenes y los Alcmeónidas a marchar al exilio por segunda vez. Cleómenes incluso abolió la Bulé, un consejo establecido por Clístenes, y ocupó la Acrópolis. Los ciudadanos de Atenas protestaron y le expulsaron de la ciudad. 



Cleómenes reunió entonces un ejército, con la intención de establecer a Iságoras en Atenas como nuevo tirano, y comenzó por invadir el Ática. Los corintios integrados en su ejército, al enterarse de que iban a atacar Atenas, se negaron a ello, frustrando la invasión.



LA REVUELTA JÓNICA Y SUS CONSECUENCIAS

Cleómenes era aún rey cuando Aristágoras, el tirano de Mileto, llegó a Esparta para pedir ayuda para la Revuelta jónica de 499 a. C. Aristágoras casi convenció a Cleómenes de que le ayudase, prometiéndole una fácil conquista de Persia y sus riquezas, pero Cleómenes le despachó al enterarse de que se precisaba un viaje de tres meses por tierra para llegar a Persia.



Cuando los persas invadieron Grecia tras haber aplastado la revuelta en Jonia, muchas de las ciudades se les sometieron rápidamente. Entre ellas estaba Egina, donde Cleómenes intentó capturar a los principales colaboracionistas, pero los eginetas no le ayudaron y el otro rey espartano, Demarato, se dedicaba entre tanto a minar sus esfuerzos. Cleómenes destronó a Demarato tras sobornar también él al oráculo de Delfos para que anunciara que era ésta la voluntad divina. Lo reemplazó con Leotíquidas II. Con la ayuda del nuevo rey consiguió Cleómenes hacerse con los colaboracionistas de Egina.



Hacia el 494 a. C., Cleómenes invadió también Argos y, venciendo al ejército argivo, mató a unos 6.000 de sus habitantes. Tras este ataque, Esparta tuvo en Argos un feroz enemigo durante décadas.



EXILIO Y MUERTE

En torno al 490 a. C., Cleómenes se vio obligado a huir de Esparta cuando su complot contra Demarato quedó al descubierto, pero los espartanos le autorizaron a regresar en cuanto se supo que estaba reclutando un ejército. 


En cualquier caso, según Heródoto, para entonces estaba ya loco y los espartanos lo enviaron a prisión. Hay muchas historias sobre su muerte, pero se cree que se suicidó descuartizándose a sí mismo, desde sus pies hasta llegar a los órganos vitales.



A Cleómenes le sucedió su hermanastro Leónidas I, quien para consolidar su ascenso al trono se casó con Gorgo, la hija de aquél.