Temeroso de que Cleopatra lo envenenara antes de la batalla
de Accio, Marco Antonio decidió recurrir a un praegustator (un catador de
comida). La costumbre se puso de moda y el praegustator se convirtió en un
personaje importante en las casas de época imperial. Se conocen los nombres de
varios de ellos, sobre todo por sus lápidas funerarias, que nunca especifican
la causa de muerte.
Pasión por los romanos. Un blog de divulgación creado por Xavier Valderas que es un largo paseo por el vasto Imperio Romano y la Antigüedad, en especial el mundo greco-romano.
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sábado, 29 de octubre de 2016
jueves, 27 de octubre de 2016
OPINIONES DE PLINIO ACERCA DE LA NAVEGACIÓN
Plinio, que había sido comandante de una importante base
naval en Miseno, tenía unas opiniones curiosas acerca de la navegación, tal
como lo dejó escrito en su "Historia natural"). Veamos algunas:
- Salpicar los navíos con vinagre proporciona una ligera
protección contra los tifones.
- Personajes muy sobresalientes del orden ecuestre me
garantizan que han visto en el océano, cerca de Cádiz, a una criatura marina
totalmente semejante a un ser humano en todas las partes del cuerpo; dicen que
sube a los barcos durante la noche, que hace un peso enorme en la parte en la
que se sienta y que, si permanece mucho tiempo a bordo, llega a hundirlos.
- ¡ Ay, la vanidad humana!. ¡ Un pececillo de apenas quince
centímetros (la rémora) puede obstaculizar e inmovilizar por completo a esos
barcos con las proas reforzadas con bronce y con hierro para el choque!. Dicen
que durante la batalla de Accio una rémora obstaculizó la nave capitana de Antonio que intentaba pasar por delante de sus tropas para animarlas.
sábado, 27 de agosto de 2016
POEMA DE VIRGILIO SOBRE LA BATALLA DE ACCIO GANADO POR CÉSAR OCTAVIO CONTRA MARCO ANTONIO Y CLEOPATRA
La reina en el centro convoca a sus tropas
con el patrio sistro,
y aún no ve a su espalda las dos
serpientes.
Y monstruosos dioses multiformes y el
ladrador Anubis
empuñan sus dardos contra Neptuno y Venus
y contra Minerva. En medio del fragor,
Marte se enfurece
en hierro cincelado y las tristes Furias
desde el cielo,
y avanza la Discordia gozosa con el manto
desgarrado,
acompañada de Belona con su látigo de
sangre.
domingo, 21 de agosto de 2016
LOS DESTACADOS PARIENTES LEJANOS DE MARCO ANTONIO
La derrota en la batalla de Acció acabó con las esperanzas
de alcanzar el poder en Roma que abrigaba Antonio, pero a través del matrimonio
contraído con Octavia, la hermana de Octaviano, fue el abuelo de Claudio, el
bisabuelo de Calígula y el tatarabuelo de Nerón. De un modo parecido, Marco
Livio Druso Claudiano, ardiente defensor de la República que se suicidó junto
con Bruto tras combatir al lado de los asesinos de César en la batalla de
Filipos, fue el padre de Livia, la esposa de Augusto, y antepasado directo de
Tiberio, Calígula, Claudio y Nerón
miércoles, 8 de julio de 2015
EL MAREO DE CÉSAR OCTAVIO EN LA BATALLA DE ACCIO (ACTIUM)
César Octavio permaneció tumbado de espaldas y desconcertado
con la mirada fija en el cielo y que no se incorporo ni se dirigió al encuentro
de sus soldados hasta que Marco Vipsanio Agripa hubo puesto en fuga a las naves
enemigas
domingo, 5 de julio de 2015
DENARIO DE PLATA DE MARCO ANTONIO
Denario de plata de Marco Antonio, acuñado justo antes
de la batalla de Actium, y en el que proféticamente se representa un trirreme
en orden de batalla. Aunque en la batalla de Actium se dieron cita mas legiones
que en cualquier otro acontecimiento de la historia de Roma, muchos de los soldados
fueron meros espectadores, mientras que el destino del Imperio se decidía en el
mar.
martes, 30 de junio de 2015
CLEOPATRA REPROCHA A MARCO ANTONIO HABER DESERTADO EN LA BATALLA DE ACCIO
Accio
ha sido considerada la más colosal batalla naval jamás librada .Muchos miles
de tus tropas romanas murieron, Antonio, ¿lo sabías? Tantos que sólo un puñado
sobrevivieron y acabaron prisioneros. Tú mismo, sin embargo, luchaste incluso
después de que el Antonia se incendiase. Luego tú viste a la reina que
desertaba para huir a Egipto, saltaste a una barca y la perseguiste frenéticamente, abandonando a tus hombres. Te abriste paso a través de
centenares de soldados romanos moribundos sin hacer caso de sus súplicas para
que te quedases, sólo con la intención de alcanzar a Cleopatra. Cuando lo
hiciste y ella te vio a bordo de su barco, aullaste como un perro empalado, te
sentaste en la cubierta, te cubriste la cabeza y te negaste a moverte durante
tres días. La reina te quitó la espada y la daga, porque tú estabas loco por la
culpa de abandonar a tus hombres. Por supuesto, Roma e Italia están ahora
absolutamente convencidas de que tú, en el mejor de los casos, eres un esclavo
de Cleopatra. Tus más fieles partidarios te han abandonado. Incluso Pollio,
aunque él no luchará contra ti.
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