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domingo, 15 de enero de 2023

domingo, 5 de diciembre de 2021

domingo, 8 de julio de 2018

ADRIANO DICE SOBRE LOS LIBROS



El verdadero lugar de nacimiento es aquel donde por primera vez nos miramos con una mirada inteligente; mis primeras patrias fueron los libros.









lunes, 30 de octubre de 2017

lunes, 26 de junio de 2017

SÉNECA DICE SOBRE LOS LIBROS


 ¿A qué fin los libros innumerables y las bibliotecas cuyo dueño toda su vida apenas se ha leído los índices?. Al que está aprendiendo lo abruma la multitud, no lo instruye, y es con mucho preferible dedicarte a unos pocos autores que divagar por muchos. Cuarenta mil libros ardieron en Alejandría: que otro alabe ese hermosísimo testimonio de la magnificencia regia, tal como Tito Livio, quien dice que fue una extraordinaria obra del buen gusto y de la diligencia de los reyes. Pero no fue ni buen gusto ni diligencia, sino lujo erudito; mejor dicho, ni siquiera erudito, ya que no los habían dispuesto con vistas a la erudición, sino al espectáculo, tal como para la mayoría de los ignorantes tampoco las cartillas de las primeras letras son instrumentos para el estudio, sino decoración para sus salones. Así, pues, disponga uno de cuantos libros le sean suficientes, y de ninguno por ostentación.

( Séneca en "Sobre la tranquilidad del espíritu")




sábado, 29 de octubre de 2016

SÉNECA DICE SOBRE LA EDUCACIÓN Y EL DESAPROVECHAMIENTO DE LOS LIBROS


 


El gasto en los estudios, que es el mejor de todos, sólo es razonable dentro de ciertos límites. ¿Qué utilidad tienen esos innumerables libros y bibliotecas de los que sus dueños a duras penas pueden leer en toda su vida los títulos?  El excesivo número no instruye, antes bien supone una carga para el que trata de aprender y es mejor entregarse a unos pocos autores que perderse entre muchos.  Sucede con muchas personas ignorantes de lo más elemental que tienen los libros para adornar sus comedores, en vez de como medios para aprender.  Ténganse los libros necesarios, pero ni uno solo para exhibición.  Claro que se puede decir que es preferible gastarse el dinero en libros que en vasijas corintias o en cuadros.  Siempre es malo cualquier exceso. ¿Por qué disculpar al que desea estanterías de madera rica y marfil, al que busca las obras de autores desconocidos y no buenos y al que bosteza entre tantos miles de libros porque le agrada muchísimo ver los lomos y los títulos de su propiedad?  Verás en las casas de los más perezosos las estanterías llenas hasta el techo con todas las obras de los oradores y de los historiadores. Pues hoy, como las termas, la biblioteca se considera un ornamento necesario de la casa.  Todo ello se podría perdonar si se debiera a un gran amor a los estudios, mas, realmente, estas colecciones de las obras de los más ilustres autores con sus retratos se destinan para el embellecimiento de las paredes.