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martes, 2 de mayo de 2023

PUBLIO LICINIO CRASO, EL JOVEN HIJO DE MARCO LICINIO CRASO

 

Publio Licinio Craso (en latín, Publius Licinius Crassus; 86/82 a. C.-9 de junio de 53 a. C.) fue un noble y militar romano.

 
Era uno de los dos hijos de Marco Licinio Craso el triunviro y Tértula. Perteneció a la última generación de nobiles romanos que alcanzaron la mayoría de edad y comenzaron una carrera política antes de la caída de la República. Entre sus pares se encontraban Marco Antonio, Marco Junio Bruto, Décimo Junio Bruto Albino y el poeta Cayo Valerio Catulo.


 
Publio Craso sirvió como legado, a cargo de la caballería del ejército en las Galias, de Julio César en 58-56 a. C. Demasiado joven para recibir un encargo formal por parte del Senado, Publio se distinguió como oficial del ejército en campañas entre las naciones de Armórica (Bretaña) y en Aquitania. César y Cicerón, quien además alabó su oratoria y buen carácter, tenían un gran concepto de él.
A su regreso a Roma, Publio se casó con Cornelia, hija de Quinto Cecilio Metelo Escipión, y comenzó su carrera política activa como monetalis («acuñador de moneda») y proporcionando una fuerza de seguridad durante la campaña electoral de su padre para un segundo consulado.


Su padre Marco Licinio Craso lo quiso para la campaña parta. Allí terminó su prometedora carrera política pues murió junto con su padre en la batalla de Carras.​ Cornelia, con quien probablemente no tuvo hijos, se casó posteriormente con Pompeyo, entonces viudo reciente de Julia, la hija de César.












domingo, 16 de junio de 2019

CLODIA



Clodia fue una dama patricia romana, nacida en 95 a. C., tercera hija del patricio Apio Claudio Pulcro y Cecilia Metela y hermana de Publio Clodio Pulcro.
 
Como las mujeres de clase alta de su época, Clodia recibió buena educación en Griego y en Filosofía, con un talento especial para escribir poesía. Su vida, inmortalizada en los escritos de Cicerón y también, según creencia general, en los poemas de Catulo, fue caracterizada por unos continuos escándalos.
 
Junto con su hermano Publio Clodio Pulcro, se cambió el nombre patricio Claudia al de Clodia, de connotación plebeya.
 
Clodia se casó con Lúculo y se divorció en 66 a. C. tras una disputa entre éste y su hermano Publio, y después con su primo Quinto Cecilio Metelo Céler. El matrimonio no fue feliz.
 
Clodia tuvo varias aventuras con hombres casados y esclavos, convirtiéndose al mismo tiempo en una famosa jugadora y bebedora. Las discusiones con Metelo Celer eran constantes, a menudo en público. Cuando Metelo Celer murió en extrañas circunstancias en 59 a. C., se sospechó que ella le había envenenado.
 
Como viuda, Clodia empezó a ser conocida como una mujer de vida alegre, tomando varios amantes, entre ellos posiblemente al poeta Catulo, quien perdería el favor de Clodia y, celoso y encolerizado, empezó a escribir contra Clodio. Pero fue otra de sus aventuras la que causó un tremendo escándalo, la que mantuvo con Marco Celio Rufo, el amigo de Catulo.
 
 Después de terminar la relación con Celio en 56 a. C., Clodia le acusó públicamente de intentar envenenarla. Hubo acusación de asesinato y un juicio. El defensor de Celio era Cicerón, que la trató muy duramente, (discurso Pro Caelio) ya que tenía un interés personal en el caso, porque su hermano Publio Clodio era su enemigo político más acérrimo.
 
 Entre otras cosas, Clodia fue acusada de ser una seductora y una borracha en Roma y en Baiae, así como de cometer incesto con su hermano Publio. La llamó una desgracia para su familia y la apodó Clodia la Medea del Palatino. Parece ser que el matrimonio de Cicerón con Terencia sufría por las sospechas persistentes de ésta de que Cicerón estaba teniendo una aventura con Clodia.
 
Quizás la palabra «celo» viene del enfrentamiento entre Celio y Cátulo. Es en este discurso de Cicerón donde se indica claramente su pertenencia a la gens Claudia, a través de su padre y su antecesor, Apio Claudio el Censor, responsable de la construcción de la Vía Apia.
 
Después del juicio de Celio, en el que éste fue encontrado no culpable, no se sabe nada o muy poco sobre Clodia, y se desconoce la fecha de su muerte. Debido a que las mujeres romanas no eran identificadas con nombres personalizados, hay cierta dificultad en identificarlas. Tal vez esta Clodia o una hermana estaba aún viva en 44 a. C.
El poeta Catulo escribió varios poemas de amor referentes a una mujer llamada Lesbia,​ identificada en la segunda mitad del siglo por el escritor Apuleyo (Apología 10) como una "Clodia". Esta práctica de sustituir nombres reales por unos con idéntico valor métrico era usual en la poesía latina de la época.
 
 La identificación de Lesbia con Clodia, basada sobre todo en el retrato que hizo de ella Cicerón, es un hecho aceptado, a pesar de detractores ocasionales.
 
La historiadora especializada en Roma, Suzanne Dixon, refiere un poderoso argumento no sólo contra la identificación de Clodia con Lesbia sino también sobre que 'Lesbia' se refería a una mujer real.
 
Existe una muy interesante versión sobre los amores de Clodia con su hermano y demás patricios romanos en un cuento de la colección Vidas imaginarias, de Marcel Schwob. Hay edición en español de la editorial Longseller.



domingo, 14 de octubre de 2018

HELVIO CINA



Cayo Helvio Cina fue un poeta romano del Siglo I  a. C., fue uno de los representantes de los poetas neotéricos.

 

Su obra Zmyrna, que tardó nueve años en componer, supone una de las muestras más representativas del grupo. Se trata de una epopeya mitológica centrada en el amor incestuoso de Esmirna (o Mirra) hacia su padre, Cíniras, tratado a la manera erudita y alusiva de los poetas alejandrino. Fue amigo de Catulo (poema 10, 29–30: meus sodalis / Cinna est Gaius). Cuando la Zmyrna fue completada, ca. 55 a. C., Catulo lo calificó como un gran logro, de nueve cosechas y nueve inviernos de elaboración.​

 

Ovidio le incluyó en su lista de célebres poetas y escritores eróticos.


viernes, 22 de agosto de 2014

CAYO VALERIO CATULO


Los soles se ocultan y pueden aparecer de nuevo pero cuando nuestra efímera
 luz se esconde, la noche es para siempre y el sueño, eterno


Catulo, Cayo Valerio Catulo (c. 87-c. 54 a.C.), poeta romano, muchas veces considerado el mejor escritor latino de poesía lírica.

Se cree que Catulo nació en Verona y se estableció en Roma hacia el 62 a.C., donde fue el miembro más destacado de los poetas jóvenes que emulaban las formas métricas de los poetas griegos de Alejandría (Egipto).


Entre las obras más famosas de Catulo están sus llamados poemas a Lesbia, que expresan profunda pasión, devoción, desprecio y odio hacia una dama misteriosa, identificada únicamente como Lesbia. Los eruditos conjeturan que Lesbia en realidad era Clodia, una mujer hermosa pero sin escrúpulos que habría sido infiel al joven poeta. Aunque el punto central es Lesbia, muchos de los poemas expresan las dudas, la autocrítica y la autocompasión del propio Catulo. Con independencia de los hechos exactos, los críticos por lo general coinciden en que los poemas de Lesbia se cuentan entre las expresiones más intensas y efectivas de la literatura romana. Suelen ser obras breves, de tema variado, escritas en forma lírica. Intercalados con los poemas de Lesbia hay versos epigramáticos en los que ataca a sus rivales y enemigos.


Muy afectado emocionalmente tras su ruptura con Clodia hacia el 57 a.C., Catulo parece ser que realizó un largo viaje por la provincias romanas de Asia Menor. Su popular oda con el verso frater ave atque vale (“hermano hola y adiós”) está inspirada en una visita a la tumba de su hermano en Troya. A su regreso (c. 56 a.C.), Catulo escribió su poema más extenso, Las bodas de Peleo y Tetis. Hacia el final de su vida escribió unos ataques directos personales contra Julio César y sus compañeros políticos. Se cree que murió joven, puede que a la edad de 30 años.



La influencia de la poesía de Catulo no sólo se puede apreciar en la poesía amorosa de los poetas latinos posteriores, como ocurre con Ovidio y Horacio, sino también en los epitalamios de los poetas ingleses del renacimiento, como Robert Herrick, Ben Jonson y Edmund Spenser, y en los neoclasicistas españoles del siglo XVIII, como Meléndez Valdés y Lista.