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sábado, 4 de mayo de 2019

LUCIO LICINIO LÚCULO CONCEDE LA CORONA DE HIERBA A LUCIO CORNELIO SILA, POR LA VICTORIA SOBRE NOLA EN LA GUERRA MÁRSICA



El tribuno de los soldados Lucio Licinio Lúculo, al comandante de las legiones Lucio Cornelio Sila:

 

Lucio Cornelio Sila, tu ejército desea darte una muestra de gratitud. Sin ti las legiones habrían sido derrotadas y muertos sus hombres. Has luchado en primera línea dándonos ejemplo a todos sin desfallecer durante la marcha hacia Nola. A ti solo se debe la gran victoria sin igual en toda esta guerra. Has salvado más que un ejército: has salvado a Roma. Lucio Cornelio, te honramos.


domingo, 10 de marzo de 2019

GUERRA MÁRSICA O GUERRA SOCIAL



La guerra Social, guerra de los Aliados o guerra mársica fue un conflicto armado que se desarrolló entre los años 90 y 88 a. C. entre la República romana y sus aliados itálicos que deseaban que se les concediera la ciudadanía romana.

 

Aunque en la bibliografía parece que mayoritariamente se ha impuesto la denominación de guerra Social, el término no sería muy canónico pues en realidad sería referente a la guerra contra sus socii (en español, aliados o confederados), proviniendo tal vez de una mala traducción al español del latín socialis, sociale (en español, aliados).

 

Durante el tiempo en que Cayo Mario se ausentó de Roma (99-90 a. C.), hubo una serie de años de relativa paz en los que el Senado parecía controlar el poder. Sin embargo, en el año 95 a. C. se publicó la Ley Licinia Mucia dirigida contra los aliados que hubieran adquirido fraudulentamente la ciudadanía romana, lo que provocó un fuerte malestar entre ellos.

 

En el año 92 a. C. fue elegido tribuno de la plebe Marco Livio Druso. Preparó una serie de medidas demagógicas, como una nueva ley frumentaria y una devaluación del sestercio de plata, que llevaron al enfrentamiento con la aristocracia. También estableció un acuerdo secreto con los aliados, prometiéndoles el derecho de ciudadanía a cambio de que corrieran con los gastos de una nueva distribución de tierras. Desaprobado oficialmente por el Senado, fue asesinado en su casa, lo que desencadenó la guerra.

 

Intervienieron picenos, lucanos, marsos, samnitas y apulios, a los que se unieron etruscos y umbros, declarándose independientes en una república llamada Italia, con capital en Corfinium, a la que renombrarían Itálica, al este de Roma, con un senado y moneda propia. Al principio se suceden las derrotas romanas, hasta que en 90 a. C., el Senado da el mando del Ejército a Sila, pero Mario se reincorporó a la política y se hizo con el mando efectivo.

 

Principales acontecimientos:

Año 90 a. C. :  El cónsul romano Cneo Pompeyo Estrabón asedia con éxito Asculum. Publio Rutilio Lupo es derrotado y muerto en el valle de Toleno. Mario es capaz de recuperarse de estas derrotas y consigue el mando único. Asediada Esernia, fortaleza clave para controlar la comunicación entre el norte y el sur, se ve obligada a rendirse. Cayo Papio Mútilo toma varias ciudades de Campania y las mantiene en su poder hasta ser derrotado por el cónsul Lucio Julio César. Otras incursiones de los rebeldes resultan victoriosos en Apulia y Lucania. A pesar de estas derrotas parciales, los romanos aguantaron y lograron evitar la derrota total. En 89 a. C. los dos cónsules marcharon al frente norte, mientras que Sila tomaba el mando único del frente sur.

 

Año 89 a. C. :  Lucio Porcio Catón (uno de los dos cónsules) es derrotado y muerto. Cneo Pompeyo Estrabón (el otro cónsul) con mando único tiene una participación decisiva, derrotando a un ejército itálico de sesenta mil hombres, en el norte de Italia, en la batalla de Asculum. Sila pasa a la ofensiva y derrota al ejército samnita. Roma recupera algunas de las grandes ciudades de Campania.

 

Año 88 a. C.: La guerra prácticamente se termina, con la excepción de los samnitas (los viejos rivales de Roma) que todavía resisten. Es probable que la guerra hubiera continuado mucho más tiempo si Roma no hubiese hecho, además, concesiones a sus aliados.

 

Finalmente, la guerra termina cuando Sila aniquila a las bandas samnitas de Esernia. Los aliados, aun siendo derrotados habían conseguido su objetivo, ya que, en el transcurso de esos años se decretaron tres leyes que terminarían dando la ciudadanía romana a los itálicos:

 

Por la Ley Julia del año 90 a. C. Roma otorgaba la ciudadanía romana a las ciudades itálicas que habían permanecido fieles y lo solicitasen, autorizando a los generales a concederla a los soldados no romanos que lo mereciesen.

 

Por la Ley Plaucia Papiria del año 89 a. C. Roma concedía la ciudadanía a cualquier itálico, incluso sublevado, que se hiciese inscribir en los registros del pretorio en un plazo de dos meses.

 

Por la Ley Pompeya del año 89 a. C. que otorgaba el derecho latino a las ciudades de la Galia Cisalpina que aún no lo poseían. Benefició, sobre todo, a las ciudades situadas al norte del río Po.



domingo, 2 de diciembre de 2018

DISCURSO DEL CÓNSUL SILA EN EL SENADO, EXPONIENDO Y PROPONIENDO CUBRIR VACANTES DE SENADORES POR CAUSA DE LA GUERRA MÁRSICA


Príncipe del Senado, padres conscriptos, el Senado sufre una crisis .Tengo aquí en este rollo una lista de senadores que no volverán nunca más a esta Cámara porque han muerto. Poco más de un centenar. Ahora bien, la mayor parte de ese centenar de nombres es de pedaríi, senadores sin derecho a la palabra y sin un particular conocimiento jurídico aparte del senatorial. Pero hay otros nombres, de hombres cuya ausencia se hace notar, pues eran la cantera de presidentes de tribunal, jueces y árbitros extraordinarios, oficiales de reclutamiento, legisladores y magistrados. ¡Y no han sido reemplazados!. ¡Y tampoco veo iniciativa alguna para reemplazarlos!. Mencionaré algunos: el censor y príncipe del Senado Marco Emilio Escauro; el censor y pontífice máximo Cneo Domicio Ahenobarbo; el consular Sexto Julio César; el consular Tito Didio; el cónsul Lucio Porcio Catón Liciniano; el cónsul Publio Rutilio Lupo; el consular Aulo Postumio Albino; el pretor Quinto Servilio Cepio; el pretor Lucio Postumio; el pretor Cayo Cosconio; el pretor Quinto Servilio; el pretor Publio Gabinio; el pretor Marco Porcio Catón Saloniano; el pretor Aulo Sempronio Aselio; el edil Marco Claudio Marcelo; el tribuno de la plebe Marco Livio Druso; el tribuno de la plebe Marco Fonteio; el tribuno de la plebe Quinto Vario Severo Hybrida Sucronensis; el legado Publio Licinio Craso hijo y el legado Marco Valerio Mesala.
 
Sí, ya sé que hasta que no leamos la lista entera no apreciaremos debidamente cuántos grandes y prometedores hombres han caído. Siete cónsules y siete pretores. Catorce hombres de eminente autoridad para actuar de jueces, comentar leyes y costumbres y salvaguardar el mos maiorum. Eso sin mencionar los otros seis nombres que habrían llegado a ser eminentes o poco habrían tardado en incorporarse a las filas de los dirigentes. Hay otros nombres que no he leído, entre los que se encuentran tribunos de la plebe que se labraron menor fama durante el cargo, pero que, no obstante, eran hombres de valía.
 
Esto es una tragedia.  Hay muchos nombres que no están en la lista porque no han muerto, pero que se hallan ausentes de la Cámara por diversos motivos, servicio en ultramar o en otras partes de Italia. Incluso en la pausa invernal de esta guerra, no he podido contar más de cien senadores reunidos en la Curia Hostilia, pese a que los residentes en Roma están en la ciudad en esta época del año. Hay también una importante lista de senadores actualmente desterrados debido a las consideraciones de la comisión variana y de la comisión plautiana. Y hombres como Publio Rutilio Rufo.
 
Por consiguiente, honorables censores Publio Licinio y Lucio Julio, os ruego encarecidamente que hagáis cuanto sea necesario para llenar los asientos vacantes. Dad la oportunidad a hombres de fuste y ambición de esta ciudad para que cubran las desastrosamente diezmadas filas del Senado de Roma. Y nombrad, además, entre los pedarii a quienes merezcan aportar su opinión y ascender en el cargo. Muchas veces no hay suficientes senadores presentes para obtener quorum. ¿Cómo puede el Senado de Roma pretender ser un órgano principal de gobierno si no se alcanza consenso?

jueves, 15 de noviembre de 2018

DESFILE TRIUNFAL DE CNEO POMPEYO ESTRABÓN POR SU TOMA DE ASCULUM PICENTUM DURANTE LA GUERRA MÁRSICA



Sabiendo que no iba a tener un desfile triunfal muy deslucido sin botín que exhibir ni carrozas exóticas con grupos de cautivos raros para los romanos, como era lo habitual en otros desfiles (porque los había azotado y decapitado a todos), el todavía cónsul Cneo Pompeyo Estrabón tuvo una brillante idea: ¡En el desfile exhibiría miles de niños itálicos!. Durante la marcha de regreso hacia Roma, sus tropas se dedicaron a recorrer los campos de los derrotados itálicos para apresar unos cuantos miles de niños de edades comprendidas entre cuatro y doce años, y, así, cuando desfiló en su carro triunfal por el itinerario prescrito, se hizo preceder de una legión de críos desamparados. Fue un horrible espectáculo, cuando menos porque demostraba la cantidad de varones adultos itálicos que habían perdido la vida por iniciativa de Cneo Pompeyo Estrabón, y con ello haciendo honor a su famoso mote de "El Carnicero". Luego todos esos niños serían derivados a los mercaderes de esclavos. 




domingo, 11 de noviembre de 2018

CARTA DE CAYO MARIO AL CÓNSUL LUCIO JULIO CÉSAR, SOLICITANDO QUE LE PRESTE SU LEGADO LUCIO CORNELIO SILA EN LA GUERRA MÁRSICA



Como comandante del frente norte, Lucio Julio, creo que ha llegado el momento de informarte de mis planes. Te escribo ésta en las calendas del Sextilis, acampado cerca de Reate.
 

Tengo la intención de invadir las tierras de los marsos ahora que mi ejército está en óptimas condiciones y estoy totalmente seguro de que se conducirá tan magníficamente como hicieron en el pasado todos mis ejércitos, por el bien de Roma y de su general.

 

Creo que coincidirás conmigo, Lucio Julio, en que necesitamos una victoria, una victoria completa y decisiva en el frente a mi mando. Roma llama a esta guerra contra los itálicos la guerra mársica, luego debemos derrotar a los marsos en el campo de batalla y si es posible infligirles pérdidas que les impidan recuperarse.

 

Ahora puedo hacerlo, querido Lucio Julio, pero para llevarlo a cabo necesito la ayuda de mi viejo amigo y colega Lucio Cornelio Sila. Dos legiones más. Comprendo perfectamente que te será harto difícil prescindir de los servicios de Lucio Cornelio, y no digamos de dos legiones. Si no considerase imperativo lo que te pido, no te rogaría este favor. Pero te aseguro que ese traslado no va a ser definitivo. Digamos que es un préstamo, no un regalo. Sólo lo necesito dos meses.

 
Si ves la manera de acceder a mi petición, tu amabilidad será por el bien de Roma. Si no puedes acceder a ello, tendré que seguir sentado en Reate pensando otra cosa.


martes, 6 de noviembre de 2018

BREVE DISCURSO DE CAYO PAPIO MUTILO A LOS ROMANOS PRISIONEROS EN NOLA


¡Me llamo Cayo Papio Mutilo!. Soy samnita, y a finales de año mandaré en toda Italia, Roma incluida. No tenéis nada que hacer contra nosotros. Estáis débiles, gastados, inútiles. ¡Os ha vencido la población de Nola!. Y ahora estáis encerrados como los animales que antes guardaban ahí, pero más apiñados que ellos. Sois dos mil en un recinto que antes daba cabida a doscientos cerdos. Es incómodo, ¿verdad?. Estáis enfermos, pasáis hambre y sed, y yo he venido a decíros que aún padeceréis más. Si hasta ahora os daban de comer una vez por semana y de beber una vez cada tres días, desde ahora en adelante no se os dará más que agua cada cinco días. Pero os queda una alternativa: alistaros en las legiones de Italia. Pensáoslo.
 
RESPUESTA DE LUCIO POSTUMIO, COMANDANTE ROMANO DE LA GUARNICIÓN ROMANA PRISIONERA: ¡No hay nada que pensar!, ¡nos quedamos aquí!.


EL LEGADO SILA DICE AL CÓNSUL LUCIO JULIO CÉSAR SOBRE LA GUERRA MÁRSICA


 
Sé que venceremos.¡Créeme, Lucio Julio, venceremos! Mira, esto no es como las elecciones. En las elecciones, los primeros votos son reflejo del resultado final, pero en la guerra, la victoria es finalmente para el bando que no cede. Los itálicos dicen que luchan por su libertad. A primera vista no puede haber mejor motivación, pero no es así, porque es algo intangible, un simple concepto, Lucio Julio, y nada más. Mientras que Roma lucha por su supervivencia. Y por eso vencerá. Los itálicos no luchan a vida o muerte igual que nosotros. Ya conocen una vida a la que están acostumbrados hace muchas generaciones. Puede que no sea la ideal, que no sea la que desean; pero es tangible. ¡Aguarda, Lucio Julio, y ya verás que cuando los itálicos se cansen de luchar por un sueño, la situación se volverá en su contra!. Ellos no son una entidad. No tienen una historia y una tradición como nosotros. ¡Carecen de mos maiorum!. Roma es real. Italia es una entelequia.
 
¡Te digo que oigo aletear a la Victoria a nuestro alrededor!. Haremos polvo a los itálicos. Pueden vencernos en una batalla o dos, pero no pueden ganar la guerra. ¡No puede nadie!. Roma es Roma, poderosa y eterna. ¡Yo creo en Roma!