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sábado, 5 de septiembre de 2020

CÉSAR DICE SOBRE SU ESPOSA CALPURNIA PISONIS



Desde que me casé con Calpurnia durante mi primer consulado, hace casi quince años, viví con ella más de una semana o dos seguidas. Sin embargo, está satisfecha con su posición y goza de su lealtad. Yo, por mi parte, aunque parezca que la he visto poco, he tenido cuidado en respetarla y en cierto modo la quiero muchísimo. Si por lo menos hubiera podido darme un hijo la habría amado como amé a Cornelia, con quien me casé en mi temprana juventud y que me dio el único hijo que puedo considerar con confianza mío. Cornelia ha muerto, y también Julia. Es cierto que he dado permiso a la reina de Egipto para que llame Cesarión a su hijo, pero naturalmente habré de ver cómo se desarrolla el niño antes de llegar a una conclusión definitiva. Cleopatra siempre creerá lo que desee creer. No he descartado la posibilidad de casarme con ella, aunque me doy cuenta de que si hiciera semejante cosa escandalizaría a la opinión pública de Italia. Primero tengo que conquistar Partia, y acaso, mediante esa conquista, nazca una nueva concepción de la realeza o de la divinidad.




EUNOÉ, AMANTE MAURITANA DE CÉSAR



Eunoé era una dama de ascendencia morisca ( bereberes ) del siglo I a. C. que, según el historiador romano Suetonio , era esposa de Bogud , rey de Mauritania , y amante del general Julio César . Ella, como la reina egipcia Cleopatra , estaba entre las diversas mujeres cortejadas por el general.


Su romance se produjo cuando llegó al norte de África antes de la batalla de Tapso el 6 de abril del 46 a.C. , y es posible que ella lograra superar su afecto por Cleopatra. Su relación, sin embargo, fue breve, con César saliendo de África en junio del mismo año, cinco meses y medio después de su llegada,  y tanto Eunoé como Bogud disfrutaron de los obsequios que César les dio.



domingo, 8 de diciembre de 2019

CÉSAR CONTEMPLA A SERVILIA POR PRIMERA VEZ



Se conservaba muy bien si realmente se acercaba a los treinta y siete años de edad, decidió César, e iba vestida de forma elegante con una túnica vermellón, cuyo color se parecía peligrosamente a la llama de la toga de una prostituta, aunque a pesar de ello lograba parecer intachablemente respetable. ¡Sí, era lista!. Llevaba el cabello, espeso y tan negro como los reflejos, que eran más azules que rojos, peinado hacia atrás y separado por una raya en el centro, lo que hacía que ambas partes se reunieran con un mechón separado que le cubría la parte superior de cada oreja, y luego todo el conjunto iba atado en un moño justo en el nacimiento del cuello. Algo poco corriente, pero también muy respetable. La boca pequeña y en cierto modo fruncida, una hermosa piel tersa y blanca, los ojos negros de pesados párpados bordeados de largas pestañas rizadas, unas cejas que sospechó que ella se depilaba muchísimo y -lo más interesante de todo- una ligera flaccidez en los músculos de la mejilla derecha que también había observado en el hijo de aquella mujer, Bruto.







martes, 30 de julio de 2019

LA ENCINTA ESPOSA DEL PRETOR CAYO CLODIO GLABER SOLICITA EL DIVORCIO



GLABER: ¿Habrán los dioses contemplado alguna vez tamaña belleza?.

 

ILITHYIA: Me halagas. Llegaremos tarde al circo.

 

GLABER: Esperarán. Igual que yo he esperado largo tiempo bendiciones. Será un día glorioso. Uno que no verás llegar.

 

ILITHYIA: Cayo...

 

GLABER: ¡No intentes mentir!. Sé lo que sostengo y el propósito abortivo que conlleva ese silfio.... ¿Por qué?.

 

ILITHYIA: Porque no eres digno de un heredero. No eres digno de mí.

 

GLABER: ¿Tanto nos hemos alejado del amor que una vez sentimos?.

 

ILITHYIA: Es una mancha en una costa distante. Demasiado pequeña para llamar la atención.

 

GLABER: Sostendré a mi hijo en brazos. Y tú harás el papel de madre y esposa devota.

 

ILITHYIA: No lo haré.

 

GLABER: ¡Harás lo que te mande tu marido!.

 

ILITHYIA: Pues ruego que Varinio mande con voz más suave.

 

GLABER: ¿Varinio?

 

ILITHYIA: Mi padre disuelve nuestro matrimonio en favor de una oportunidad más prometedora. Regreso con él a Roma al final de los juegos.

 

GLABER: Conspiras contra mi.

 

ILITHYIA: Hacemos lo que debemos frente a la creciente decepción.

 

GLABER: Hablaré con tu padre.

 

ILITHYIA: ¿Con qué propósito?. Te concedió mi mano solo porque se lo rogué con lágrimas en los ojos, húmeda de amor. Ahora estoy seca. Un desierto privado de lluvia.

 

GLABER: ¿No queda nada entre nosotros?

 

ILITHYIA: Solo recuerdos. Ellos también se desvanecerán. Vamos. Presentémonos como marido y mujer por última vez.


viernes, 26 de julio de 2019

AMOR DE CLEOPATRA POR MARCO ANTONIO TRAS LA DERROTA DE ACCIO



Entonces lo comprendió, con el terror de una súbita catástrofe natural como una avalancha, un terremoto, un diluvio: «¡Lo amo!» Lo acunó protectoramente, besó su rostro, sus manos, sus muñecas y, estupefacta, comprendió la identidad de esa nueva emoción que había entrado en ella con tanto sigilo, la había invadido, la había conquistado. «¡Lo amo, lo amo!. ¡Oh, pobre Marco Antonio, al final has obtenido tu revancha!. Te amo tanto como tú me amas a mí: absoluta e ilimitadamente. Mi amurallado corazón se ha rajado, se ha abierto, para admitir a Marco Antonio, y la cuña que lo hizo fue su propio amor por mí. Él me ha ofrecido su espíritu romano, ha salido a una noche tan negra y densa que no ve más allá de mí. Yo, al aceptar su sacrificio, he llegado a amarlo. Lo que el futuro nos depare es el mismo futuro para ambos. No ¿no abandonarlo.»

 
- ¡Oh, Antonio, te quiero! -gritó ella y lo abrazó.







domingo, 7 de julio de 2019

AURELIANO DICE SOBRE ZENOBIA



Zenobia, que en opinión de muchos era más fuerte que su marido, no tenía costumbres diferentes, a pesar de ser la más noble de todas las mujeres de Oriente y… la más hermosa. Éste fue el fin de Aureliano, príncipe útil, más que bueno.

( Historia Augusta )








jueves, 4 de julio de 2019

AMORES FINALES DE MARCO ANTONIO Y CLEOPATRA EN LOS MOMENTOS PREVIOS A SU PROPIA MUERTE



CLEOPATRA A MARCO ANTONIO: No te amé lo suficiente, así que ahora debo sufrir, ¡oh, terriblemente!. Te quiero, Marco Antonio, te quiero más que a la vida, no viviré si tú no vives. Pero lo que deseo es caminar por el Reino de los Muertos contigo para siempre. Estaremos juntos en la muerte como nunca lo hemos estado en la vida, porque allí hay paz, contento, una maravillosa tranquilidad. ¿Lo crees?

 

MARCO ANTONIO A CLEOPATRA:  Lo creo. Por eso creo que es mejor ser egipcio que romano. Los romanos no creen en una vida después de la muerte, y es por eso que no le temen a la muerte. No es más que un sueño eterno, es así como lo veía César. Y Catón, y Pompeyo Magno, y el resto. Bueno, mientras ellos duermen, yo estaré caminando por el Reino de los Muertos contigo para siempre.

 

CLEOPATRA A MARCO ANTONIO: Una última noche en tus brazos vivos es todo lo que pido y nada más.