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jueves, 26 de marzo de 2020

TEÓCRITO



Teócrito (en griego antiguo: Θεόκριτος; Siracusa, Sicilia, ca. 310 a. C. - ca. 260 a. C.) fue un poeta griego fundador de la poesía bucólica o pastoril y uno de los más importantes del Helenismo.

 

Se sabe muy poco de él, más allá de lo que se puede deducir a partir de su obra. Se cree que pudo residir en Cos, una de las islas del Mar Egeo. Lo protegieron el tirano Hierón II de Siracusa y el rey Ptolomeo II Filadelfo en Alejandría, donde también residió, llegando a conocer a Calímaco. En sus versos alude a estos dos lugares y en ambos sitúa algunos de sus poemas.

 

No se sabe con certeza en qué año nació, pero las principales etapas de su vida deben de situarse entre los años -300 y -260 a. C. Hacia el -274 a. C. residía aún en Siracusa, ya que por entonces compuso su poema XVI, dedicado a Hierón II. En cambio, el XVII, un homenaje al rey Ptolomeo II Filadelfo, debió escribirse entre el -274 y el -270 a. C., lo que hace suponer que su traslado desde Siracusa a Alejandría ocurrió entre estas dos fechas.

 

Teócrito, más que ningún otro contemporáneo, es el poeta de la ciudad de Alejandría. Afinca en ella géneros exóticos como el mimo, de origen siciliano, y responde a la figura del poeta de corte, al hombre urbano, lo cual contradice en cierto modo su imagen de fundador de la bucólica.​

 

Es considerado el poeta del amor y de la simplicidad de la naturaleza y las costumbres campesinas. Supo aunar lo dramático y lo lírico en una treintena de sus llamados Idilios (‘poemitas’ en griego), canciones dialogadas en su mayor parte entre pastores que se cuentan sus penas de amor en mitad de un paisaje paradisíaco que el autor identificó con la región griega de Arcadia. También compuso epigramas. Utilizó el dialecto dórico de Sicilia y creó un género que fue continuado por Mosco de Siracusa y Bión de Esmirna.

 

Su obra poética se puede dividir en tres grupos, atendiendo al género: poemas bucólicos, poemas de tema mitológico y mimos.

 

Idilios y poemas bucólicos.Los escenarios son campestres, los protagonistas son pastores, vaqueros o cabreros, hay ganados que pastan y multitud de términos pastoriles. El tema suele ser erótico y los cánticos y la música están presentes continuamente. Sin embargo, los hechos son más complejos: por ejemplo, el poema III reproduce el género como o ronda, que es de origen urbano.

 

A este grupo pertenecen también poemas que, como el XX, XXI y XXVII, contienen algunos elementos rurales. En bastantes de ellos se alterna el diálogo o el relato con canciones, elemento que hace intervenir la música y que quedará para la posteridad como uno de los signos típicos de la pastoral. Los temas de estas canciones suelen ser eróticos o míticos.

 

Himnos y épica. A este grupo pertenecen todos los poemas que son de tema mitológico y que pueden ser englobados en géneros como la épica y el himno. Es el caso de los poemas XIII, XVIII, XXII, XXIV, XXV y XXVI, así como el poema titulado Berenice.

 

Algunos de estos textos representan un tipo de poesía con grandes innovaciones respecto a los modelos antiguos; sus materias míticas son sometidas a un tratamiento antiheroico y humanizador, que reduce la estatura moral de los héroes hasta aproximarlos al hombre de la época. En el plano formal, esto se complementa con la parcelación de las antiguas sagas, de modo que aparece ante nuestros ojos tan sólo algún episodio aislado.

 

Mimos.Se trata de idilios de marcado carácter urbano, como por ejemplo el II y el XV. En estos textos Teócrito practica un género que a lo largo de los siglos III y II adquirió un gran auge, pero con claro distanciamiento de sus orígenes populares. Se trata de un tipo de mimo que, más estrictamente dramático en el caso de su contemporáneo Herodas, con frecuencia es contaminado en Teócrito con elementos épicos y líricos.

 

Influencia. El género bucólico creado por Teócrito perduró hasta el siglo XVIII. En su propia época fue imitado por Mosco de Siracusa y Bión de Esmirna. Longo imitó el ambiente pastoril de los Idilios en su novela Dafnis y Cloe y Virgilio reavivó esa tradición en sus Bucólicas, que llamó Églogas. Durante el Renacimiento, Giovanni Boccaccio (Ninfale d'Ameto) y Jacopo Sannazaro (Arcadia) se inspiraron en su obra y la de sus seguidores para crear la novela pastoril, que tendría cultivo hasta principios del siglo XVII. Más tarde, el género bucólico reverdeció a través de los poemas pastoriles de los poetas del Neoclasicismo.


martes, 4 de septiembre de 2018

MIMNERMO DE COLOFÓN



 
Mimnermo de Colofón (en griego, Μίμνερμος) fue un poeta y músico griego de finales del siglo VII a. C.
 
Fue un contemporáneo de Solón, unos años más joven que éste. La Suda afirma que Mimnermo es de las ciudades de Asia Menor Colofón, o de Esmirna, o de la isla del mar Egeo Astipalea, y añade, con peculiar exactitud, que escribió bastantes obras. Al menos hay noticia de dos: un poema épico que hablaba de la fundación de Esmirna por colonos de Colofón, que conocemos como Esmirneida, donde además se narraba la batalla entre los naturales de Esmirna y el rey Giges de Lidia hacia 680 a. de C., es decir, tres generaciones antes que la del poeta, y un libro de versos amatorios por los que es sobre todo conocido, escritos en metro elegíaco, aunque también escribió yambos. Estas elegías, publicadas en un volumen con el título Nanno, "Muñequita" (una flautista de la que estaba enamorado), fueron transmitidas por Estobeo y se caracterizan por una gran sensualidad y erotismo y una velada melancolía; pero el tono general es vitalista y no se resigna al paso del tiempo. El goce de la juventud contrasta sin embargo con la fugacidad de la vida y las tribulaciones de la vejez que, por desgracia, son los versos que más nos han quedado de este presunto maestro de goces terrenales. El texto de uno de ellos hace referencia a la brevedad de la vida, a los placeres de la juventud y a la triste condición de la vejez, a la cual es preferible la muerte.
 
En su poesía se inspiraron después los poetas alejandrinos, Calímaco entre ellos. El gran poeta romano Sexto Propercio dirá de él (I, 9, 11) que plus in amore valet Mimnermi versus Homero ("en cuestiones de amor vale más un verso de Mimnermo que Homero"), señal inequívoca de estima.
 
La actitud hedonista de Mimnermo, que considera la vejez como un mal peor que la muerte, se expresa en los versos:
 
¿Y qué vida, y qué goce, quitando a Afrodita de oro?
Morirme quisiera, cuando no importen ya más
los amores ocultos, los dulces obsequios, la cama,
cuanto de amable tiene la flor de la edad
para hombre y mujer; pues tan pronto llega la triste
vejez, que hace al hombre feo y malo a la par,
sin cesar le consumen el alma los viles cuidados,
ya no se alegra mirando a los rayos de sol,
los muchachos lo odian, lo vejan también las mujeres
tan terrible dispuso Dios la vejez.



sábado, 14 de julio de 2018

HIPONACTE DE ÉFESO


Hiponacte de Éfeso (siglo VI a. C.), poeta griego, es junto con Arquíloco uno de los yambógrafos clásicos de la poesía lírica griega.
 
Nacido en Éfeso y de origen al parecer aristocrático, oscuras circunstancias lo arrojaron a la miseria y a frecuentar la compañía de mendigos en los bajos fondos marginales de la sociedad.
 
Su mismo nombre refleja una estirpe insigne, y su huida de Éfeso hacia la ciudad de Clazómenas (fragmento 1D) habría sido impulsada por motivos políticos (su familia habría pertenecido a la clase dirigente y fue perseguida por la tiranía de Atenágoras de Éfeso).
 
En cualquier caso, su refinada cultura demuestra una elevada educación: parodia, por ejemplo, el comienzo de la Odisea para atacar a uno de sus enemigos que era un glotón: ("Cuéntame, oh Musa, sobre la hija del Eurimedonte, de Caribdis, que engulle todo el mar y devora sin tasa. Cuéntame cómo morirá lapidada por decreto del pueblo a la ribera del mar estéril") es una muestra de su dominio de la tradición épica.
 
De su obra podríamos sacar el nombre de Bías de Priene (fragmento 123D), uno de los Siete Sabios de Grecia, que vivió desde comienzos del siglo VI a. C. y del poeta Mimnermo (Fl. 630 a. C., fragmento 146D), y el de Atenágoras, tirano de Éfeso en aquel momento.
 
Le distingue de Arquíloco su forma diametralmente opuesta de afrontar su miserable situación. Hiponacte no se preocupa porque en sus versos existe el instante y nada más. Da la impresión de ser un extravagante pordiosero empecinado en el odio y la diatriba contra sus enemigos, pero es un poeta verdaderamente realista que se sostiene en la desgracia de su vida miserable con el humor.
 
En sus agrias invectivas se burla hasta de sí mismo y nos muestra su vida como la de un pícaro y mendigo conocedor de los bajos fondos de la sociedad en que vive, algo así como un misógino goliardo del siglo VI antes de Cristo, un pobre ("a mí Plutón, por entero ciego, jamás vino a decirme a casa: "Hiponacte, te doy treinta minas de plata y mucho más" ¡No tiene sentimientos!"), ladronzuelo, borracho y muerto de frío ("nunca me diste un manto grueso, remedio en el invierno contra los escalofríos", "Hermes, no hago más que tiritar de frío y rechinar los dientes") que pide capa para taparse; también como entre los goliardos, abundan las descripciones obscenas. Una leyenda sostiene que dos escultores, Búpalo y Atenis, le esculpieron un busto deformado para ridiculizarlo; el poeta se vengó atacándolos con yambos tan brutales que ambos se habrían suicidado.​ Algunos de ellos serían estos: "Ténganme el abrigo, que le voy a romper el ojo a Búpalo, porque soy ambidiestro y, cuando golpeo, no fallo". También suministra datos importantes sobre costumbres rituales como la del phármakos, que la tradición semítica conoce como chivo expiatorio.
 
Durante aflicciones colectivas como plagas o hambrunas, los atenienses y jonios seleccionaban una víctima propiciatoria para purificar de todo mal sus ciudades. Se elegía a los phármakoi entre los más pobres y feos y se los llevaba en procesión alrededor de la polis al ritmo de música destemplada y desafinada, apedreándolos y persiguiéndolos hasta el extreminarlos en el límite de la ciudad, a menudo despeñándolos por un barranco; ritual que Hiponacte parodia en un fragmento en que se ofrece él mismo como víctima propiciatoria con un rico vocabulario escatológico.
 
En cuanto a su estilo, Hiponacte varió la forma habitual del yambo acuñando algunas innovaciones métricas y creó el coliambo —algunos autores, en cambio, atribuyeron su invención a Ananio, contemporáneo suyo—, que consiste en un yambo "cojo" (es decir, se sustituye la penúltima sílaba breve y ágil del yambo por otra larga, lo que da la sensación de "cojera" en la escansión o cómputo métrico). Anticipa la comedia de Aristófanes y utiliza la parodia de una amplia variedad de estilos (entre los que se destaca el coloquial, devenido casi una jerga), neologismos e hipérboles que demuestran una permanente búsqueda formal. Estos rasgos fueron imitados por poetas helenísticos como Calímaco y Herodas, quienes escribieron muchos versos en el metro "cojo" coliambo de Hiponacte.























domingo, 1 de julio de 2018

HERMIPO DE ESMIRNA


 Hermipo de Esmirna (en griego antiguo, Ἕρμιππος), fue un filósofo Peripatético, apodado por los escritores antiguos el calimaqueo (en griego, Ἕρμιππος: ό Καλλιμάχειος), de lo que se infiere que fue discípulo de Calímaco a mediados del siglo III a. C., y el hecho de su escrito sobre la vida de Crisipo de Solos, prueba que vivía a finales de dicho siglo. Sus escritos parece que fueron de gran importancia y valor. Hermipo de refiere repetidamente a los escritores antiguos, bajo muchos títulos, de los cuales, sin embargo, la mayoría, si no todos, parecen ser capítulos de su gran obra biográfica, que a menudo es citada con el título de Vidas (Bioi). la obra contenía las biografías de muchas grandes figuras antiguas, incluyendo oradores, poetas, historiadores, y filósofos. Contenía la primera biografía conocida de Aristóteles, y de filósofos como Pitágoras, Empédocles, Heráclito, Demócrito, Zenón de Elea, Sócrates, Platón, Antístenes, Diógenes de Sinope, Estilpón de Mégara, Epicuro, Teofrasto, Heráclides Póntico, Demetrio de Falero, y Crisipo de Solos. El trabajo se perdió, pero muchos de las Vidas son citadas posteriormente.






lunes, 25 de diciembre de 2017

SITALCES DE TRACIA

 
Sitalces (griego Σιτάλκης) fue uno de los grandes reyes de los tracios odrisios que reinó del 431-424 a. C.1​ Era el segundo hijo de Teres, y a la muerte de su padre en el 431 a. C. le sucedió en el trono.
 
Sitalces incrementó su reino con triunfales guerras, y pronto abarcó todo el territorio desde Abdera en el sur hasta la desembocadura del Danubio en el norte, y desde Bizancio en el este hasta las fuentes del Estrimón en el oeste.
 
Sitalces estuvo a punto de sostener una guerra con los escitas. Estos habían destronado a un rey suyo llamado Esciles, y Sitalces le admitió en su corte. Figurándose los escitas que quería auxiliarle para reconquistar el trono, invadieron Tracia; pero como Sitalces no había abrigado la idea que se le supuso al mostrarse hospitalario con su rey, se los entregó con la condición de que le devolvieran también ellos a su hermano Esparádoco, que expulsado de Tracia se había refugiado en su país.
 
Al comienzo de la guerra del Peloponeso entró en alianza con los atenienses por obra de Ninfodoro el abderita, hijo de Pites, que estaba casado con una hermana de Sitalces y considerado enemigo por los atenienses hasta entonces y fue nombrado próxeno de Atenas.
 
La intención de los atenienses era que Sitalces les ayudara contra los calcideos y botieos que se habían sublevado contra Atenas, y contra Potidea, asediada por los atenienses.
 
Ninfodoro obtuvo, a cambio, la ciudadanía ateniense para el hijo de Sitalces, Sádoco, quien en el verano del 428 a. C. demostró su amistad por Atenas, arrestando al corintio Aristeo, a los embajadores lacedemonios Anaristo, Nicolao y Pradomo, a Timágoras de Tegea y a Pólide de Argos, el cual representaba a un grupo de argivos partidarios de aliarse con Esparta, pese a que Argos permaneció neutral en la guerra del Peloponeso.
 
En el curso de su viaje a Persia para obtener ayuda financiera y militar, visitaron primero Tracia para persuadir a Sitalces a abandonar la alianza con los atenienses y que les ayudara a cruzar el Helesponto, para que Farnaces II, sátrapa de Dascilio e hijo de Farnabazo I les facilitara el viaje para entrevistarse con el rey persa. Estaban entonces con Sitalces los embajadores atenienses Learco, hijo de Calímaco y Aminíades, hijo de Filemón, quienes persuadieron a Sádoco y acompañaron a sus hombres a detenerles antes de que embarcaran en el Helesponto. Fueron enviados a Atenas, donde sin juicio y temiendo la fuga de Aristeo, responsable a ojos atenienses de todo lo ocurrido en Potidea, los mataron y arrojaron a un barranco; en represalia por haber los peloponesios, matado y lanzado a un barranco a los comerciantes de Atenas y aliados, capturados mientras costeaban el Peloponeso.
 
A comienzos del invierno del 429 a. C. Sitalces invadió a los calcideos de la costa tracia y a Macedonia (gobernada entonces por Pérdicas II), hijo del rey Alejandro I con un vasto ejército que incluía otras tribus tracias (como los díos) y tribus de Peonia como los agrianos y otras).
 
Pérdicas que había sido amigo y aliado de Atenas, al principio de la Guerra del Peloponeso, se enemistó con los atenienses al concertar éstos una alianza con Filipo, su hermano, (cuyo reino en Macedónide estaba sometido a Pérdicas) y con Derdas, primo de Filipo y Pérdicas y rey de Elimia, un territorio semindependiente de Macedonia oriental, y que estaban coaligados contra Pérdicas.
 
Tras el primer acuerdo de Pérdicas y los atenienses, Filipo se había refugiado en la corte de Sitalces, quien se comprometió con Pérdicas a no restaurar en su reino a Filipo y a que le reconciliara con Atenas. Ante el incuplimiento de Pérdicas, Sitalces emprendió la expedición y llevó consigo a unos embajadores atenienses, al general Hagnón y a Amintas, hijo de Filipo, padre de Filipo II y abuelo de Alejandro Magno (Alejandro III). La presencia de Amintas III, quizá se debiera a que Filipo I ya había muerto. Sitalces tenía la intención de establecer a Amintas en el trono de Macedonia.
 
Movilizó primero a todos los tracios que estaban bajo su dominio desde los montes Hemo y Ródope hasta el mar, a los que vivían al sur del río Istros, a los tracios díos, a todos los pueblos de Peonia, como los agrianos y los leeos. Llegó a Cercina, montaña deshabitada entre el valle del río Axio y el del Estrimón, la cruzó y llegó con sus fuerzas expedicionarias de unos 150.000 hombres (50.000 eran de caballería, en la mayoría escuadrones odrisios y getas) a Dobero de Peonia.
 De allí descendieron contra la Baja Macedonia y se lanzaron contra el que fue dominio de Filipo, conquistando Idómena. Gortinia, Atalanta y otras poblaciones se les unieron por su amistad con Amintas. No lograron expugnar Europo. Avanzaron por el este de Pella y saquearon Migdonia, Crestonia y Antemunte. Los macedonios pidieron ayuda a sus aliados, los macedonios elimiotas y los peonios lincestas y lucharon mediante escaramuzas contra el ejército tracio. 
Los atenienses no se presentaron con sus naves ya que Sitalces había tardado dos años en prestarles ayuda y porque era invierno. Sitalces envió parte de su ejército contra los calcideos y botieos, devastando su territorio. Los pueblos situados al sur, los tesalios y magnesios, los tracios paneos, los odomantos los droos y los derseos, y otros pueblos griegos, temiendo una invasión, se aprestaron a su defensa.
 
Al no alcanzar ninguno de los objetivos que motivaron la invasión, Sitalces, persuadido por su sobrino Seutes, hijo de Esparádoco, a quien Pérdicas se atrajo al prometerle en secreto la mano de su hermana Estratonice y una dote, se vio obligado a una retirada ante la falta de provisiones y al frío invierno.
 
Casi al mismo tiempo de la batalla de Delio (424 a. C.), ocurrió la muerte de Sitalces, que había marchado en contra de los tribalios y había sido derrotado por ellos en batalla. Su sobrino Seutes, hijo de Esparádoco, le sucedió en el reino odrisio y el resto de los territorios tracios que formaban parte de los dominios de Sitalces.



jueves, 12 de marzo de 2015