Tiberio
Julio César (42 a.C.-37 d.C.), segundo
emperador de Roma (14-37 d.C.), instituyó de forma permanente la
magistratura que había ejercido su antecesor. Era el hijo mayor de Tiberio
Claudio Nerón y de Livia Drusilla.
Nació en Roma el 16 de
noviembre del 42 a.C. Cuatro años después su madre se divorció y se casó
con el triunviro Octavio, más tarde el emperador Augusto, quien supervisó la
educación de Tiberio. Mandó una expedición a Armenia en el 20 a.C., y
luchó contra los retios y los panonios (12-9 a.C.).
En el 11 a.C.,
siguiendo órdenes de su padrastro, disolvió su feliz matrimonio con Vipsania
Agripina, hija del general romano Marco Vipsanio Agripa, y se casó con la hija
de Augusto, Julia, viuda de Agripa. Desde el 6 a.C., vivió en exilio
virtual, en la isla de Rodas, donde se dedicó a estudiar.
CAMPAÑAS MILITARES
Cuando regresó a Roma
en el 2 d.C., Julia estaba desterrada por adulterio, y Augusto tras la
muerte de sus dos nietos, Lucio y Cayo, se vio obligado a reconocer a Tiberio
como único posible sucesor al título imperial y a adoptarle oficialmente en el
4 d.C. Ese mismo año partió para dirigir una expedición en el norte de
Germania contra los marcomanos.
También tuvo éxito al sofocar los
levantamientos de Panonia y Dalmacia, y finalmente afianzó la frontera y se
vengó de los germanos, que habían destruido el ejército del general romano
Varo, en los bosques de Teutoburgo, en el 9 d.C.
Acompañado de Julio César
Germánico, su sobrino e hijo adoptivo, realizó otras dos marchas al corazón de
Germania; regresó a Roma varios años más tarde para recibir los honores del triunfo,
el tributo oficial más alto que se daba a un guerrero victorioso.
SU REINADO
Cuando Augusto murió en
Nola, cerca de Nápoles, en el 14 d.C., Tiberio heredó el trono. Mejoró los
servicios civiles, impuso al Ejército una disciplina estricta y dirigió las
finanzas del Imperio con gran habilidad; también ejerció un mayor control sobre
los gobernadores de las provincias.
Sin embargo, estallaron sublevaciones y
revueltas en Panonia, Germania, Galia, y otros territorios. La última época de
su reinado estuvo marcada por las conspiraciones y las ejecuciones. Durante su
reinado se crucificó a Jesucristo.
En el 26 d.C. abandonó
Roma, a la que llegó a tener una gran aversión, y se retiró a la región de
Campania.
El año siguiente se fue a la isla de Capreae (la actual Capri),
dejando Roma bajo el mando de Lucio Elio Sejano, el prefecto de la Guardia
Pretoriana. Finalmente se dio cuenta de que Sejano intentaba hacerse con el
poder imperial, por lo que mandó ejecutarle junto con sus partidarios en el 31.
Continuó viviendo en Capri hasta el 37. Murió el 16 de marzo del 37, en Misena,
cerca de Nápoles, tras lo cual se rumoreó que había sido asfixiado por el
prefecto de la Guardia Pretoriana.