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domingo, 4 de septiembre de 2016

TIBERIO DISIMULA ANTE EL PUEBLO QUE ÉL ES EL EMPERADOR


En Roma, cónsules, senadores, caballeros, corrieron a convertirse en siervos… Los cónsules Sexto Pompeyo y Sexto Apuleyo fueron los primeros en prestar juramento de fidelidad a Tiberio César… Pues Tiberio ponía por delante en todo a los cónsules, como si se tratara de la antigua república y no estuviera decidido a ejercer el imperio… Ahora bien, muerto Augusto, había dado santo y seña a las cohortes pretorianas en calidad de imperator; tenía guardias, armas y todo lo demás que es propio de una corte; los soldados lo escoltaban al foro, los soldados lo escoltaban a la curia. Las cartas que envió a los ejércitos daban por sentado que se había convertido en princeps; en ninguna parte, a no ser en el senado, se expresaba de manera vacilante.


( Tácito)



sábado, 27 de agosto de 2016

EL SENADO BAJO EL CONTROL DE TIBERIO CELEBRANDO UN JUICIO


 

[…] se encendió de tal manera que rompiendo su habitual taciturnidad declaró a voces que en aquella causa también él declararía, públicamente y bajo juramento, para que los demás se vieran obligados a hacer lo mismo. Quedaban todavía entonces restos de la libertad moribunda. Y así, Cneo Pisón le dijo: «¿En qué lugar, César, quieres declarar? Si eres el primero, tendré una pauta para guiarme; pero si lo haces el último, tengo miedo de disentir de ti sin saberlo».


( Tácito )



sábado, 6 de agosto de 2016

UN PRESAGIO SOBRE TIBERIO


Cuando Livia estaba embarazada de Tiberio, los presagios se sucedieron a lo largo de su vida. El primero de todos era que Livia quería conocer el sexo del hijo que esperaba, y para saber si iba a dar a luz a un varón, hizo lo siguiente:


Se fue al corral y le birló a una gallina su huevo. Luego Livia calentó el huevo con sus manos, y se lo pasó a su esclavas para que también lo calentaran entres sus manos.



Con esa calor absorbida, estalló el cascarón del huevo y se asomó la cabecita de un polluelo provisto de una bonita cresta. De esta forma Livia pudo saber que estaba embarazada de un niño que sería llamado a disponer de los más altos destinos. Y como ella estaba casada con César Augusto, lo más probable era que aquella criatura en ciernes llegara a ser emperador de Roma. 



miércoles, 29 de abril de 2015

EL EMPERADOR TIBERIO


A sus 56 años, Tiberio era tímido y misántropo, culto y concienzudo, pero amargo y escéptico. Después de una ficción de querer restaurar la República, los senadores le pidieron como un favor "que asumiese él mismo tan penosa y pesada esclavitud".




En la crisis, rápidamente resuelta, se descubrió ya cual habría de ser una de las grandes lagunas del régimen imperial: Olvidando establecer una ley de sucesión fija, Augusto abrió el camino a los más graves abusos, generadores de sangrientas agitaciones.

Al comienzo, Tiberio reinó con prudencia, prosiguió la política de su suegro, consolidó la frontera del Rin, donde alcanzó celebridad su sobrino e hijo adoptivo, Germánico, el hijo de Druso.





Se esforzó por la moderación, pidiendo a los gobernadores de las provincias que "esquilaran las ovejas pero no las desollasen". Impulsó a los nobles al ahorro y disminuyó la frecuencia de los juegos circenses.



Prudente en política, Tiberio se mostró sanguinario en los asuntos de familia: En el año 14 d. de C. hizo matar a su esposa Julia y al último hijo que ésta había tenido con Agripa. Su hija, la segunda Julia, sufrió más tarde la misma suerte.



De los hijos de Augusto, solamente sobrevivió Agripina (la mayor), casada con Germánico. Cuando éste murió en el año 19 d. de C., su mujer acusó a Tiberio de haberlo envenenado, lo que sin duda era una calumnia.



En el año 33 d. de J.C., el emperador se libró de Agripina y del primogénito de Germánico. Cada vez más sospechoso, inquieto por la oposición senatorial, Tiberio dejó que su prefecto pretoriano, Sayano, instaurase un régimen de terror del que fue víctima la aristocracia romana. Sayano, un ambiciosos criminal, acechaba el trono y, denunciado al emperador, fue estrangulado.



Obsesionado por todos estos dramas, Tiberio pasó la mayor parte de su tiempo en el palacio de la isla de Capri. Pero el anciano continuó enviando órdenes de muerte desde su retiro.



Su único hijo había muerto, no quedándole más que su nieto, a quien designó como heredero, conjuntamente con el último hijo de Germánico y de Agripina, Cayo César, a quien los soldados de su padre habían dado el sobrenombre de Calígula ("pequeña cáliga": Sandalia que utilizaban los legionarios romanos).

Tiberio murió en el año 37 d. de J.C. como consecuencia de un síncope. En Roma, la multitud gritó: Tiberius ad Tiberim (¡Tiberio al Tíber!).




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ESCULTURAS DEL EMPERADOR TIBERIO:


























martes, 21 de octubre de 2014

EL EMPERADOR TIBERIO



Tiberio Julio César (42 a.C.-37 d.C.), segundo emperador de Roma (14-37 d.C.), instituyó de forma permanente la magistratura que había ejercido su antecesor. Era el hijo mayor de Tiberio Claudio Nerón y de Livia Drusilla.



Nació en Roma el 16 de noviembre del 42 a.C. Cuatro años después su madre se divorció y se casó con el triunviro Octavio, más tarde el emperador Augusto, quien supervisó la educación de Tiberio. Mandó una expedición a Armenia en el 20 a.C., y luchó contra los retios y los panonios (12-9 a.C.). 



En el 11 a.C., siguiendo órdenes de su padrastro, disolvió su feliz matrimonio con Vipsania Agripina, hija del general romano Marco Vipsanio Agripa, y se casó con la hija de Augusto, Julia, viuda de Agripa. Desde el 6 a.C., vivió en exilio virtual, en la isla de Rodas, donde se dedicó a estudiar.

 

CAMPAÑAS MILITARES

Cuando regresó a Roma en el 2 d.C., Julia estaba desterrada por adulterio, y Augusto tras la muerte de sus dos nietos, Lucio y Cayo, se vio obligado a reconocer a Tiberio como único posible sucesor al título imperial y a adoptarle oficialmente en el 4 d.C. Ese mismo año partió para dirigir una expedición en el norte de Germania contra los marcomanos. 



También tuvo éxito al sofocar los levantamientos de Panonia y Dalmacia, y finalmente afianzó la frontera y se vengó de los germanos, que habían destruido el ejército del general romano Varo, en los bosques de Teutoburgo, en el 9 d.C. 



Acompañado de Julio César Germánico, su sobrino e hijo adoptivo, realizó otras dos marchas al corazón de Germania; regresó a Roma varios años más tarde para recibir los honores del triunfo, el tributo oficial más alto que se daba a un guerrero victorioso.


 

SU REINADO

Cuando Augusto murió en Nola, cerca de Nápoles, en el 14 d.C., Tiberio heredó el trono. Mejoró los servicios civiles, impuso al Ejército una disciplina estricta y dirigió las finanzas del Imperio con gran habilidad; también ejerció un mayor control sobre los gobernadores de las provincias. 



Sin embargo, estallaron sublevaciones y revueltas en Panonia, Germania, Galia, y otros territorios. La última época de su reinado estuvo marcada por las conspiraciones y las ejecuciones. Durante su reinado se crucificó a Jesucristo.



En el 26 d.C. abandonó Roma, a la que llegó a tener una gran aversión, y se retiró a la región de Campania. 

El año siguiente se fue a la isla de Capreae (la actual Capri), dejando Roma bajo el mando de Lucio Elio Sejano, el prefecto de la Guardia Pretoriana. Finalmente se dio cuenta de que Sejano intentaba hacerse con el poder imperial, por lo que mandó ejecutarle junto con sus partidarios en el 31. 

Continuó viviendo en Capri hasta el 37. Murió el 16 de marzo del 37, en Misena, cerca de Nápoles, tras lo cual se rumoreó que había sido asfixiado por el prefecto de la Guardia Pretoriana.