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lunes, 29 de mayo de 2023

DIVICIACO, EL DRUIDA GALO AMIGO DE CICERÓN

Diviciaco fue un noble heduo, el único druida cuya existencia histórica está atestiguada. Luchó contra su hermano Dúmnorix, aliado con los helvecios y con Ariovisto. Estrecho colaborador de los romanos, trabó amistad con Cicerón y ayudó a César durante la Guerra de las Galias, y posiblemente acabó sus días en Roma.

 
Se ignora cuál fue su fecha de nacimiento, pero era adulto en los años 60 del siglo I a. C., cuando era senador de los heduos y escapó a una masacre perpetrada por los sécuanos, los arvernos y las tropas germanas de Ariovisto.


Reconoció tempranamente la amenaza que representaban las tribus germánicas y la necesidad de una alianza con Roma. Partidario de la alianza con los romanos, en 63 a. C. viajó a la Urbe y compareció ante el Senado para pedir ayuda militar; fue huésped de Cicerón, que escribió sobre sus conocimientos de adivinación, astrología y filosofía natural (De Divinatione I, XLI, 90), teniendo cón él una buena relación de amistad.

Lo que más admiraba Cicerón del galo Diviciaco era su profunda sabiduría y conocimiento, no sólo de las tradiciones de su propio pueblo, sino también de la filosofía y la religión ( ya que Diviciaco era druida, que para los galos era en un todo como a la vez el sacerdote, maestro, consejero y guardián de la ley y la sabiduría). A pesar de no haber recibido una educación formal, Diviciaco tenía una mente aguda y curiosa que lo llevó a explorar diversas corrientes de pensamiento, cosa que gustó a Cicerón.

 También admiraba su integridad y su sincero deseo de promover la paz y la armonía, cosa que también beneficiaba a Roma, para evitarse guerras contra el vecino pueblo de los galos. Aunque Diviciaco era el líder de su tribu, no buscaba el poder por sí mismo, sino el bienestar de su pueblo. Y estaba dispuesto a dialogar con aquellos que pensaron en sus "enemigos", con el fin de encontrar puntos en común y caminos hacia la reconciliación. Otro rasgo que admiraba Cicerón de Diviciaco profundamente era su humildad y sencillez. A pesar de su sabiduría, Diviciaco se comportaba de manera modesta y desinteresada, sin pretensiones ni deseos de gloria personal. Compartía generosamente sus conocimientos con quienes estaban dispuestos a escucharlo, y por esta razón, aparte de huésped en Roma, entabló una especial amistad con Marco Tulio Cicerón.

 

Sin embargo, supo mantener la autonomía de su pueblo y negociar con César desde una posición de fuerza. Julio César lo menciona en varias ocasiones en su Comentarios a la guerra de las Galias, señalando su particular habilidad como diplomático.


Además de desempeñar el oficio religioso de druida, fue el vergobreto (magistrado o líder político) de los heduos, una de las tribus más poderosas de la Galia.
Su habilidad diplomática le permitió lidiar con facciones internas como la de su hermano Dumnorix, que se oponía a Roma. Bajo su liderazgo, los heduos permanecieron como aliados de Roma durante la conquista de la Galia, obteniendo concesiones y privilegios. Combatió a su hermano Dúmnorix, firme antirromano, que acabaría siendo ejecutado por César.


Diviciaco dejó de ser vergobreto en 52 a. C., siendo el cargo pretendido por Convictolitave y Coto. Su fecha de muerte es desconocida, pero Cicerón se refirió a él en pasado en 44 a. C.



miércoles, 12 de abril de 2023

DÚMNORIX

Dúmnorix (m. 54 a. C.; en latín, Dumnorix) fue un líder de los heduos durante la guerra de las Galias. Nacido en el seno de una familia aristocrática; hermano de Diviciaco y yerno de Orgétorix, rey de los helvecios, fue uno de los más feroces enemigos de Julio César. Las únicas informaciones acerca de Dumnórix proceden de la obra de César; Comentarios a la guerra de las Galias. En Bibracte, capital de los heduos, se han hallado monedas con su efigie grabada, así como un gran número de inscripciones que llevan su nombre.

 
Dúmnorix procede de unir las dos palabra galas dumno (mundo) y rix (rey); por tanto el nombre del caudillo heduo significa literalmente rey del mundo.
 
De acuerdo con los escritos de César, Dúmnorix, que era «príncipe» (¿vergobreto?) de los heduos, conspiró con Orgétorix, el líder helvecio que organizó la migración de su pueblo, y Cástico, jefe de los sécuanos. La alianza entre los tres adalides tenía como objetivo lograr la dominación de la Galia. A fin de reforzar el tratado, Dúmnorix se casó con la hija de Orgétorix. Receloso, Cástico abandonó a sus dos aliados, que aun así continuaron con sus planes.


En 58 a. C., durante la migración de los helvecios, autorizó el paso de este pueblo por el territorio de los sécuanos. Posteriormente empleó su influencia a fin de impedir la entrega de trigo que los heduos habían prometido a César. 

A pesar de todo, cuando se produjo la batalla entre los helvecios y los romanos, huyó con su caballería de las tropas enemigas para no enfrentarse con ellos. Fue acusado por el vergobreto Lisco y por su propio hermano, Diviciaco. César accedió a perdonarlo con el objeto de no perturbar los vínculos de amistad que lo unían con su pueblo; no obstante, Dúmnorix urdió otro complot.


En 54 a. C., conspiró contra César, que quería obligarlo a que le asistiera en su invasión de Britania para tenerlo vigilado; tal y como narra este fragmento de los Comentarios a la guerra de las Galias:


Hallábase con ellos el heduo Dúmnorix, de quien ya hemos hablado, al cual principalmente resolvió llevar consigo, porque sabía ser amigo de novedades y de mandar, de mucho espíritu y autoridad entre los galos. A más que él se dejó decir una vez en junta general de los heduos, «que César le brindaba con el reino», dicho de que se ofendieron gravemente los heduos, dado que no se atrevían a proponer a César por medio de una embajada sus representaciones y súplicas en contrario, lo que César vino a saber por alguno de sus huéspedes. Él al principio pretendió, a fuerza de instancias y ruegos, que lo dejasen en la Galia, alegando unas veces que temía al mar, otras que se lo disuadían ciertos malos agüeros. Visto que absolutamente se le negaba la licencia, y que por ninguna vía podía recabarla, empezó a ganar a los nobles, a hablarles a solas y a exhortarlos a no embarcarse; poniéndolos en el recelo de que no en balde se pretendía despojar a la Galia de toda la nobleza; ser bien manifiesto el intento de César de conducirlos a Britania para degollarlos, no atreviéndose a ejecutarlo a los ojos de la Galia. Tras esto empeñaba su palabra, y pedía juramento a los demás, de que practicarían de común acuerdo cuanto juzgasen conveniente al bien de la patria.

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Dúmnorix huyó con una cohorte de caballería. César ordenó perseguirlo y ejecutarlo si se resistía. Dúmnorix resultó asesinado y su caballería se unió al ejército de César.


domingo, 29 de abril de 2018

DÚMNORIX, FEROZ ENEMIGO DE CAYO JULIO CÉSAR


Dúmnorix (m. 54 a. C.; en latín, Dumnorix) fue un líder de los heduos durante la guerra de las Galias. Nacido en el seno de una familia aristocrática; hermano de Diviciaco y yerno de Orgétorix, rey de los helvecios, fue uno de los más feroces enemigos de Julio César. Las únicas informaciones acerca de Dumnórix proceden de la obra de César; Comentarios a la guerra de las Galias. En Bibracte, capital de los heduos, se han hallado monedas con su efigie grabada, así como un gran número de inscripciones que llevan su nombre.
 
De acuerdo con los escritos de César, Dúmnorix, que era «príncipe» (¿vergobreto?) de los heduos, conspiró con Orgétorix, el líder helvecio que organizó la migración de su pueblo, y Cástico, jefe de los sécuanos. La alianza entre los tres adalides tenía como objetivo lograr la dominación de la Galia. A fin de reforzar el tratado, Dúmnorix se casó con la hija de Orgétorix. Receloso, Cástico abandonó a sus dos aliados, que aun así continuaron con sus planes.
 
En 58 a. C., durante la migración de los helvecios, autorizó el paso de este pueblo por el territorio de los sécuanos. Posteriormente empleó su influencia a fin de impedir la entrega de trigo que los heduos habían prometido a César. A pesar de todo, cuando se produjo la batalla entre los helvecios y los romanos, huyó con su caballería de las tropas enemigas para no enfrentarse con ellos. Fue acusado por el vergobreto Lisco y por su propio hermano, Diviciaco. César accedió a perdonarlo con el objeto de no perturbar los vínculos de amistad que lo unían con su pueblo; no obstante, Dúmnorix urdió otro complot.
 
En 54 a. C., conspiró contra César, que quería obligarlo a que le asistiera en su invasión de Britania para tenerlo vigilado; tal y como narra este fragmento de los Comentarios a la guerra de las Galias:
 
Hallábase con ellos el heduo Dúmnorix, de quien ya hemos hablado, al cual principalmente resolvió llevar consigo, porque sabía ser amigo de novedades y de mandar, de mucho espíritu y autoridad entre los galos. A más que él se dejó decir una vez en junta general de los heduos, «que César le brindaba con el reino», dicho de que se ofendieron gravemente los heduos, dado que no se atrevían a proponer a César por medio de una embajada sus representaciones y súplicas en contrario, lo que César vino a saber por alguno de sus huéspedes. Él al principio pretendió, a fuerza de instancias y ruegos, que lo dejasen en la Galia, alegando unas veces que temía al mar, otras que se lo disuadían ciertos malos agüeros. Visto que absolutamente se le negaba la licencia, y que por ninguna vía podía recabarla, empezó a ganar a los nobles, a hablarles a solas y a exhortarlos a no embarcarse; poniéndolos en el recelo de que no en balde se pretendía despojar a la Galia de toda la nobleza; ser bien manifiesto el intento de César de conducirlos a Britania para degollarlos, no atreviéndose a ejecutarlo a los ojos de la Galia. Tras esto empeñaba su palabra, y pedía juramento a los demás, de que practicarían de común acuerdo cuanto juzgasen conveniente al bien de la patria.
 
Dúmnorix huyó con una cohorte de caballería. César ordenó perseguirlo y ejecutarlo si se resistía. Dúmnorix resultó asesinado y su caballería se unió al ejército de César.