DE CÓMO LOS SAQUEOS Y LA ESCLAVITUD FINANCIABAN LOS EJÉRCITOS Y EL PODERÍO DE ROMA.
Cayo Casio Longino, era un miembro de la aristocrática familia patricia de los Longinos, que habían dado consulares a Roma en épocas anteriores. En cierto modo había sido también amante de Servilia Cepionis –su futura suegra-, madre de su amigo y condiscípulo de estudios Marco Junio Bruto (el hombre más podridamente rico de Roma, muy por encima del mismo Marco Craso). Por otra parte, Servilia Cepionis había sido amante también de Julio César, una mujer de gran inteligencia y fuerte carácter, que sabía todo sobre los tejemanejes políticos de Roma desde la sombra, a quien le atraían de especial manera la gente marcial, como lo fueron ambos: César y Casio. Además Casio se casó con Junia Tercia, la hija habida entre una relación extramatrimonial de Cayo Julio César con Servilia Cepionis, lo que de alguna manera le daba mas derechos al lugar más alto de entre los romanos. Por otro lado Cesarión, hijo de César y Cleopatra, representaba el peligro de una nueva futura monarquía Egipto-Roma, con la que tendría que luchar para que no fuera posible.
Vuelvo de nuevo al instante del -43 antes de C. Trataba de obtener dinero como fuere de las provincias para financiar el mayor ejército del mundo romano por entonces conocido con poco más de 12 legiones, o sea unos 6000 hombres por legión (cifra que nunca había tenido antes cualquier general romano) y poco más de 4000 jinetes de caballería, saqueando los pueblos que no les pagaban los tributos exigidos, y vendiendo como esclavos a sus habitantes en los mercados de Sido y Antioquia (o el famoso de la Isla de Cos, una de las numerosas islas griegas, el mayor mercado mundial de esclavos conocido en la época), para primero invadir Egipto, país que consideraba el más rico después del reino de los partos, luego el reino parto, y finalmente reconquistar Roma y autoproclamarse emperador, tras deshacerse del sistema republicano, y derrotar a la coalición de Marco Antonio, Lépido y Octaviano que buscaban vengarse de los influyentes asesinos de Julio César, representados especialmente por Bruto y Casio. Su amigo Bruto dominaba con otras tantas numerosas legiones (unas 7 en aquel momento, creo, aparte de también con numerosa caballería), y habría que unirse a Casio para derrotar a los vengadores del Senado controlado por Octavio y Marco Antonio, que les había declarado proscritos y nefas, confiscando todas sus propiedades, que se le caían encima.

Pero esto no impidió que Casio formara un tribunal en el ágora, e hiciera ejecutar a todos los notables rodios, exigiendo a todo el pueblo de Rodas que les trajera allí todo lo que poseían de valor: joyas, monedas, tesoros de los templos, etc..., so pena de que sería ejecutado quien tratase de huir o ocultar sus posesiones, ofreciendo recompensas a cambio de información a los hombres libres, los libertos y los esclavos. El ágora de Rodas se transformó en un inmenso botín, con el que financiar el ejército en la guerra contra los triunviros.
En aquellos tiempos el apetito mundial de esclavos era insaciable puesto que, como decía una máxima de la época: o poseías esclavos o eras uno de ellos. Nadie desaprobaba la esclavitud y lo consideraba como algo muy normal, que daba prestigio a quien poseía varios, y hasta natural, cuyas características variaban según el lugar y el individuo. Un esclavo doméstico romano recibía una paga y, por lo general, se le concedía la libertad al cabo de diez o quince años; mientras que un esclavo de las minas o de las canteras, al cabo de un año, por lo general, moría trabajando (y eso de que se supone que el famoso esclavo Espartaco salió de unas minas de oro egipcias, vendido posteriormente a un lanista de Capua, para adiestrarlo como gladiador). Y no digamos de los que trabajaban las grandes fincas de los terratenientes que abastecían de grano a las ciudades. También existían graduaciones sociales con los esclavos: si eras un griego ambicioso con alguna habilidad, te vendías como esclavo a un amo romano sabiendo que prosperarías y que acabarías siendo ciudadano romano; si eras un germano descomunal o cualquier otro bárbaro derrotado y capturado en el campo de batalla, acababas en las minas o en las canteras, donde perecías. Sin embargo, el mayor mercado de esclavos era, con diferencia, el reino de los partos, un imperio mucho más extenso que el propio imperio romano.
LA BATALLA DE FILIPOS
Aquí podemos ver la derrota de Marco Bruto, el amigo, cuñado y aliado de Cayo Casio Longino, en unas escenas de la famosa superproducción “Roma”:
.jpeg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.png)



.png)
.png)
.jpg)