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domingo, 14 de mayo de 2023

CORNELIA, MADRE DE LOS GRACOS E HIJA DE ESCIPIÓN EL AFRICANO

 

Cornelia, hija del afamado Escipión el Africano, es un destacado ejemplo de nobleza romana en el siglo II a.C. Educada en la literatura y filosofía griegas, heredando la tradición intelectual de los Escisiones ( que en aquellos momentos tenían la mejor biblioteca privada de Roma), se convirtió en una figura prominente en el ámbito cultural y político de Roma. Su matrimonio con Tiberio Sempronio Graco, político destacado y aliado de los Escipiones, le dio doce hijos, pero solo tres sobrevivieron hasta la edad adulta: Sempronia, Tiberio y Cayo.

 

La historia nos cuenta una anécdota que muestra la alta estima en la que Tiberio tenía a su ilustre esposa. Se dice que encontraron dos serpientes en su cama, una macho y otra hembra. El arúspice predijo que si Tiberio mataba al macho, él moriría, y si mataba a la hembra, Cornelia moriría. Sin dudarlo, Tiberio sacrificó al macho, considerando más valiosa la vida de su esposa. Poco tiempo después, la profecía se cumplió y Tiberio falleció, dejando a Cornelia sola con sus tres hijos.

 

Esta tragedia no quebrantó el espíritu de Cornelia; al contrario, demostró una grandeza aún mayor al dedicarse por completo a la educación de sus hijos. Para ella, eran sus tesoros más preciados. En una ocasión, respondió a una mujer que presumía de sus valiosas joyas, afirmando que sus hijos eran sus verdaderas joyas.

 

Siguiendo sus convicciones, Cornelia decidió permanecer "univira", es decir, "de un solo hombre": su difunto esposo Tiberio, a quien siempre honró en memoria. Incluso rechazó la propuesta de matrimonio del rey Ptolomeo VIII de Egipto.

 

Cornelia desempeñó un papel decisivo en la formación de sus hijos Tiberio y Cayo, quienes se convirtieron en políticos refinados con una moralidad inquebrantable. Varios autores, como Quintiliano y Ático, destacaron su influencia en la cultura y educación de los Gracos.

 

Lamentablemente, las desgracias no cesaron para Cornelia. Ambos hijos fueron asesinados en medio de la violenta lucha entre los optimates y los populares en Roma. Una vez más, Cornelia enfrentó el duelo con dignidad y serenidad, cumpliendo con los principios tradicionales de los antiguos romanos.

 

Después del funeral, se retiró a su villa en Miseno, rodeada de escritores y filósofos, donde vivió hasta su muerte, elogiando las hazañas de su padre y sus dos hijos. A quienes la consolaron, respondió: "Nunca diré que la madre de los Gracos no tuvo suerte". Esta cita, transmitida por Séneca, refleja plenamente el temperamento y el carácter de esta grandiosa matrona romana.

 

Como prueba del inmenso respeto que le tenía la sociedad romana, tras su muerte, se erigió una estatua en su honor en el Pórtico de Metelo, que posteriormente fue trasladada al Pórtico de Octavia por orden de Augusto.

 

El legado de Cornelia perduró a lo largo de los siglos como un ejemplo de fortaleza y dignidad en medio de la adversidad. Su papel como madre y educadora de sus hijos fue fundamental para moldear su carácter y moralidad, convirtiéndolos en destacados líderes políticos. La dedicación y el amor incondicional que Cornelia mostró hacia su familia son un testimonio de los valores romanos de la época, donde el honor y la virtud eran altamente apreciados.

 

Además de su influencia en la formación de sus hijos, Cornelia fue una figura destacada en el panorama cultural y social de su tiempo. Su educación en literatura y filosofía griegas la distinguió como una mujer de gran elocuencia y cultura, rompiendo los estereotipos tradicionales de la mujer romana.

 

Es importante destacar que Cornelia es una de las cuatro únicas mujeres romanas de las que se han conservado textos escritos, según relata el biógrafo Cornelio Nepote. Esto resalta aún más la importancia de su legado y la relevancia que tuvo en su época.

 

Como madre de los Gracos y una figura destacada en la historia romana, Cornelia demostró una gran fortaleza y dedicación hacia su familia y valores. Se dice que las mujeres de la nobleza romana, cuando tenían graves problemas y les consumían la desesperación y la angustía, la pregunta que se hacían era: ¿Qué no hubiera hecho Cornelia, madre de los Gracos, que tuvo que soportar tan grandes desgracias, acorde con su carácter y los principios que defendía?. Y se les ocurrían algunas cuantas respuestas, tales como:

 

No habría abandonado a sus hijos: Cornelia era conocida por su amor y dedicación hacia sus hijos. Incluso después de la muerte de su esposo y la tragedia de la pérdida de sus hijos, Cornelia nunca habría abandonado a su familia ni renunciado a su responsabilidad como ejemplar matrona romana.

 

No habría comprometido sus valores morales: como hija de la casa de Escipión, Cornelia era una mujer de principios firmes y una defensora de la moralidad. No se habría involucrado en acciones o decisiones que fueran contrarias a sus creencias éticas, como la corrupción política o la traición.

 

No habría buscado el poder por sí misma: Aunque provenía de una familia noble y tenía conexiones políticas muy importantes y poderosas, Cornelia no era una mujer que buscara el poder o la fama personal. Su enfoque principal era la educación y el bienestar de sus hijos, que para ella esto era la verdadera riqueza, y no habría tomado medidas para obtener influencia política o posición social por sí misma.

 

No habría actuado en contra de los intereses de Roma: Cornelia provenía de una familia con una larga tradición de servicio a Roma. Era consciente de su legado y tenía un fuerte sentido de patriotismo. Por lo tanto, no habría tomado acciones que fueran perjudiciales para la República Romana o que pusieran en peligro la estabilidad y el bienestar de su pueblo.

 


No habría renunciado a su memoria y legado familiar: Cornelia llevaba consigo el honor y el legado de su padre, Escipión el Africano, y de su esposo, Tiberio Sempronio Graco. Era una defensora ferviente de su memoria y honraba su legado en todo momento. No habría renunciado a su identidad y a la responsabilidad de mantener viva la historia y los logros de su familia.

 

En resumen, Cornelia, madre de los Gracos e hija de Escipión el Africano, fue una figura notable en la historia romana. Su vida estuvo marcada por tragedias y desafíos, pero supo enfrentarlos con una fortaleza encomiable, Su dedicación a la educación de sus hijos, su amor inquebrantable y su influencia en la cultura y la sociedad romana la convierten en un ejemplo perdurable de valentía y nobleza. La estatua erigida en su honor por Octavio Augusto y su lugar en la historia romana son testimonios de su impacto duradero en la sociedad de su tiempo y más allá.


lunes, 26 de diciembre de 2022

LAS SERPIENTES VENENOSAS DE ANÍBAL

 


Cuando Aníbal se hallaba desterrado de Cartago, se puso al frente de las tropas del rey Prusias de Bitinia frente a Éumenes, rey de Pérgamo. Al ver que el enemigo lo superaba en fuerzas en una batalla naval, comprendió que su única esperanza residía en capturar a Éumenes.


 Identificó la nave del rey enviando a un emisario con una carta para él, en la que aparentemente le ofrecía un tratado de paz ( aunque en realidad lo que pretendía era engañarlo). Se fijó en cuál era la nave a la que era conducido su emisario y concentró el ataque contra ella, ordenando a sus hombres distraer a las tripulaciones de los otros barcos enemigos bombardeándolos con vasijas de barro llenas de serpientes venenosas.


( Cornelio Nepote en "Aníbal") 



domingo, 29 de abril de 2018

MARCO VITRUBIO MAMURRA




Marco Vitrubio Mamurra (90 a. C. - 45 a. C.), en latín MARCVS·VITRVBIUS·MAMURRA, fue un militar romano que sirvió a las órdenes de Julio César como praefectus fabrum (jefe de ingenieros), aunque ocasionalmente también ejerció de tesorero personal de César. Tuvo fama de arribista y vividor.

 

Mamurra era un equite procedente de la ciudad italiana de Formias.​ Su familia debió haber sido importante allí, ya que Horacio la llama la ciudad de Mamurra.​

 

Es conocido por su labor como praefectus fabrum bajo el mando de César en la Guerra de las Galias,​ aunque de un poema de Cátulo se desprende también que sirvió en en el Ponto y en Hispania,​ y sugiere que también estuvo junto a César durante las campañas de la guerra civil. Entre las obras de ingeniería realizadas por el ejército de César de las que se sabe que Mamurra fue su planificador se incluyen la rápida construcción de un puente sobre el Rin en el 55 a. C.,​ el diseño y la construcción de un nuevo tipo de barco que se adaptara a las condiciones del Atlántico para la segunda expedición a Britania en el 54 a. C.,​ y las obras de asedio de Alesia en 52 a. C., donde diseñó la doble cirunvalación de empalizadas y trampas.​

 

El patrocinio de César y el botín de guerra conseguilo en la Galia hicieron a Mamurra inmensamente rico.​ Según Cornelio Nepote, fue el primer romano en forrar enteramente de mármol su casa, situada en el Celio. Cátulo le atacó diciendo que se daba al libertinaje, que era mujeriego y que llevaba un escandaloso estilo de vida, además de apodarlo como mentula (una palabra vulgar para el pene) y acusarlo de tener una relación homosexual con César.

 

 Este ataque fue considerado por César como personal, y llegó a decir que era una mancha en su reputación, por lo que Cátulo se retractó de lo dicho, se disculpó e inmediatamente fue invitado a cenar por César.​ Cátulo también se refiere en términos poco favorables a Ameana, una chica que, según él, es fácil de seducir, que pide mucho dinero y que está loca. Por lo general, todos los contemporáneos de Cátulo entendieron que Ameana se identificaba con Mamurra.​

 

Una carta de Cicerón fechada en el año 45 a. C. dice que César no mostró reacción visible cuando escuchó la noticia de Mamurra. Esta cita ha sido interpretada por algunos como una referencia a la muerte de Mamurra, aunque el texto es demasiado ambiguo para poder ser tomado por cierto.


viernes, 15 de diciembre de 2017

DINÓN DE COLOFÓN


Dinón de Colofón (griego antiguo Δίνων o Δείνων) es un historiador griego del siglo IV a. C. (c. 360 a. C. – 340 a. C.). Fue el padre de Clitarco de Alejandría.

 
Nativo de la ciudad jonia de Colofón, fue el autor de una historia de Persia, las Pérsicas (griego antiguo Περσικά, Persika), quien tuvo autoridad en la materia durante la Antigüedad, de la que muchos fragmentos han sobrevivido. Tomó el relevo a Ctesias, historiador de Persia, cuyo relato parece menos fiable que el de Dinón. Parece que su obra trata de un período que va del reino de Artajerjes I al de Artajerjes III.
 
Las Pérsicas, son a menudo citadas por Ateneo, Claudio Eliano, Diógenes Laercio, Cornelio Nepote, y Plutarco en la Vida de Artajerjes (Artajerjes II) y en la Vida de Temístocles. La Suda atribuya erróneamente esta obra a Dión Casio.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

MARCO VITRUBIO MAMURRA


Marco Vitrubio Mamurra (90 a. C. - 45 a. C.), en latín MARCVS·VITRVBIUS·MAMURRA, fue un militar romano que sirvió a las órdenes de Julio César como praefectus fabrum (jefe de ingenieros), aunque ocasionalmente también ejerció de tesorero personal de César. Tuvo fama de arribista y vividor.


Mamurra era un equite procedente de la ciudad italiana de Formias.​ Su familia debió haber sido importante allí, ya que Horacio la llama la ciudad de Mamurra.


Es conocido por su labor como praefectus fabrum bajo el mando de César en la Guerra de las Galias,​ aunque de un poema de Cátulo se desprende también que sirvió en en el Ponto y en Hispania,​ y sugiere que también estuvo junto a César durante las campañas de la guerra civil. Entre las obras de ingeniería realizadas por el ejército de César de las que se sabe que Mamurra fue su planificador se incluyen la rápida construcción de un puente sobre el Rin en el 55 a. C.,​ el diseño y la construcción de un nuevo tipo de barco que se adaptara a las condiciones del Atlántico para la segunda expedición a Britania en el 54 a. C.,​ y las obras de asedio de Alesia en 52 a. C., donde diseñó la doble cirunvalación de empalizadas y trampas.​


El patrocinio de César y el botín de guerra conseguilo en la Galia hicieron a Mamurra inmensamente rico.​ Según Cornelio Nepote, fue el primer romano en forrar enteramente de mármol su casa, situada en el Celio. Cátulo le atacó diciendo que se daba al libertinaje, que era mujeriego y que llevaba un escandaloso estilo de vida, además de apodarlo como mentula (una palabra vulgar para el pene) y acusarlo de tener una relación homosexual con César.​ Este ataque fue considerado por César como personal, y llegó a decir que era una mancha en su reputación, por lo que Cátulo se retractó de lo dicho, se disculpó e inmediatamente fue invitado a cenar por César.​ Cátulo también se refiere en términos poco favorables a Ameana, una chica que, según él, es fácil de seducir, que pide mucho dinero y que está loca. Por lo general, todos los contemporáneos de Cátulo entendieron que Ameana se identificaba con Mamurra.​


Una carta de Cicerón fechada en el año 45 a. C. dice que César no mostró reacción visible cuando escuchó la noticia de Mamurra. Esta cita ha sido interpretada por algunos como una referencia a la muerte de Mamurra, aunque el texto es demasiado ambiguo para poder ser tomado por cierto.