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domingo, 11 de junio de 2023

MUERTE DE GERMÁNICO JULIO CÉSAR

Germánico, padre de Cayo Cesar e hijo de Druso y de Antonia la menor, fue adoptado por su tío paterno Tiberio, tras lo cual ejerció la cuestura cinco años antes de lo prescrito por las leyes, e inmediatamente después de esta el consulado enviado después al ejército de Germania, cuando recibió la noticia de la muerte de Augusto, contuvo a las legiones, que se negaban en bloque obstinadamente a aceptar a Tiberio como emperador y le ofrecían a él el gobierno del Estado , haciendo gala de un sentimiento filial y de una firmeza de carácter a cual mas grande; luego, tras haber sometido al enemigo, recibió el triunfo. Nombrado cónsul por segunda vez y despachado antes de entrar en funciones con el encargo de arreglar la situación de Oriente, murió en Antioquía después de haber sometido al rey de Armenia y reducido Capadocia a la categoría de provincia, a los treinta y tres años de edad, tras una larga enfermedad, y no sin que existieran sospechas de envenenamiento.

 

(  Suetonio, en “Vida de Calígula” )




martes, 9 de mayo de 2023

MARCO MANILIO: POETA Y ASTRÓLOGO LATINO CONTEMPORÁNEO DE AUGUSTO Y TIBERIO

Marco Manilio (Marcus Manilius), poeta y astrólogo latino contemporáneo de Augusto y de Tiberio (ca. s. I d. C.). Probablemente nació en el norte de África.​

 

Se desconocen los datos de su biografía. Compuso el poema más antiguo que se conoce sobre astrología y astronomía, Astronómicon o Astronomica, alrededor del año 10 d. C., que ha llegado a la actualidad bastante completo en cinco cantos o libros, el último incompleto. Es de inspiración estoica y de complicada edición a causa de la terminología técnica y la compleja trayectoria ecdótica de los manuscritos. Se dispone de una traducción al castellano (Madrid: Gredos, 1996).

 

Se deduce de su poema que vivió en tiempos de Augusto o Tiberio y que vivió en Roma o fue ciudadano romano. Richard Bentley suponía que era un asiático de expresión griega; F. Jacob sospechaba que era africano. Sea como fuere, su poema representa la cumbre en cuanto a didáctica astronómica se refiere.

 

Manilio imita frecuentemente a Lucrecio; su métrica sin embargo es más correcta y presenta su propias peculiaridades y personalidad. Julio Fírmico Materno muestra conocer la obra, aunque no la cita. El sistema astrológico de las doce casas aparece por primera vez en el poema de Manilio.

 

Comienza por hacer una reseña de las principales constelaciones, remontándose a sus orígenes y nombres mitológicos. Luego trata del principio del mundo, de las diversas opiniones de los filósofos sobre el particular, de los elementos y de la redondez o esfericidad de la tierra. Trata del cielo, de los astros, de los signos del zodiaco, de las constelaciones extrazodiacales y, finalmente, de la existencia de Dios, a quien denomina como universo. Refiere también las opiniones de los antiguos acerca del engrandecimiento y naturaleza de los cometas, y considera su aparición como un signo precursor de grandes calamidades. El segundo y tercer libro los llama Julio César Escalígero isagógicos, esto es, libros preparatorios y preliminares, porque no contienen más que definiciones sin sentar doctrinas ni teorías. En ellos Manilio habla del mucho influjo que ejercen, a su entender, los astros en los cuerpos terrestres; distingue los signos del zodiaco en masculinos, femeninos, diurnos, nocturnos, anfibios y otros por el mismo estilo, reproducidos mucho más tarde por Cornelio Agripa y Jerónimo Cardano. Habla también del signo de la fortuna, y del modo de encontrarlo para echar el horóscopo: estos dos libros están atestados, con preferencia a todos los demás, de astrología más que de astronomía. En el cuarto libro trata de la acción y del influjo muy directo que ejercen los astros sobre los destinos humanos. En el quinto habla de las inclinaciones qne inspiran los astros a los mortales para dedicarse más bien a una profesión que a otra, y de la fuerza que ejercen en sus costumbres y caracteres; este libro es más curioso que los anteriores y contiene descripciones y episodios que, según afirman algunos críticos, son dignos de Virgilio.

 

Había dos manuscritos del Astronómicon en los siglos XI y XII, uno en el monasterio de Gembloux (Brabante), ahora en Bruselas, y otro que permanece en la biblioteca de Leipzig. El texto, desconocido para la Edad Media, fue redescubierto por Poggio Bracciolini durante uno de sus viajes, cuando tuvo que ir al Concilio de Constanza y estuvo allí en 1416 o 1417. La editio princeps del Astronómicon fue preparada por el astrónomo Regiomontanus usando manuscritos muy corruptos; la publicó en Núremberg alrededor de 1473. Una edición crítica del texto fue hecha por el humanista Joseph Justus Scaliger (París, 1579), y tuvo una segunda edición colacionada con más y mejores manuscritos en Leiden (1600). Una edición ya bastante aceptable fue la del gran filólogo Richard Bentley en 1739. La de A. E. Housman fue publicada en cinco volúmenes entre 1903 y 1930 y es considerada hasta hoy la mejor junto a la de G. P. Goold para la Loeb Classical Library (Harvard, 1977), que incluye una buena traducción al inglés y una importante introducción. El mismo Goold publicó en la colección Teubner (Leipzig, 1998) una nueva edición con mínimos cambios respecto de su versión anterior.

 

Estructura del Astronomicon: La obra, que se divide en cinco libros, posee la siguiente estructura:

 

Libro primero. Dedicado a la astronomía con una descripción del Cosmos que comprende las hipótesis sobre su origen, las estrellas, los planetas, los círculos celestes y los cometas.

Libro segundo. Analiza las características de los signos del Zodiaco y las posibilidades de conjunción que ofrecen.

El tercero describen el modo de determinar el Horóscopo.

El cuarto analiza los signos zodiacales y su influjo sobre los cuerpos humanos mediante las llamadas influencias.

El quinto examina los signos extrazodiacales.

El último capítulo de esta obra concluye bruscamente, por lo que muchos estudiosos han pensado que se trata de una obra incompleta que el autor no pudo completar a causa de su muerte.



jueves, 27 de abril de 2023

SEXTO AFRANIO BURRO

 

Sexto Afranio Burro (en latín, Sextus Afranius Burrus; Galia Narbonense, 1-Roma, 62) fue prefecto del pretorio bajo los reinados de Claudio y Nerón. Junto a Séneca ejerció como asesor de Nerón y ostentó gran poder durante los primeros años de su reinado.​



Burro probablemente vino de Vasio Vocontiorum (hoy, Vaison la Romaine), en la provincia romana de la Galia Narbonense (sur de Francia). En 1884 se encontró en ese lugar una inscripción con su nombre. Allí su familia era residente desde el siglo I a. C. y recibió quizá bajo Cneo Pompeyo Magno los derechos civiles romanos. Burro sirvió en las primeras décadas del siglo I como tribuno militar, posiblemente en una legión.​

 

Burro comenzó su carrera a finales del imperio de Augusto como tribuno militar en una legión desconocida,​ para pasar a ser procurador de una provincia desconocida bajo ese mismo emperador,; después, ya bajo Tiberio, fue procurador de otra provincia desconocida. Su carrera se estancó, hasta que el emperador Claudio lo nombró procurador de las provincias Galacia y Panfilia.


Fue elegido en el año 51 prefecto del pretorio por Agripina la Menor, sobrina y esposa de Claudio. Recibió las órdenes de asegurar el ascenso al trono de Nerón tras la muerte de Claudio, probablemente a manos de su propia esposa. Durante los primeros ocho años de reinado del joven Nerón, tanto él como Séneca mantuvieron un gobierno estable. Burro y Séneca consintieron el asesinato de Agripina en 59, quien estaba celosa de la influencia que ejercían sobre su hijo. Con el tiempo Burro y Séneca fueron perdiendo progresivamente influencia sobre el emperador. Burro murió en 62, probablemente envenenado por órdenes del emperador.

LO QUE NOS CUENTA TÁCITO :

 

… y así abandonó esta vida Burro, sin que se sepa si por enfermedad o envenenado. Lo de la enfermedad se pensaba por el hecho de que la garganta se le hinchó por dentro poco a poco quitándole el aliento hasta impedirle respirar. Los más afirmaban que por orden de Nerón se le había untado el paladar con una pócima nociva, como si se le diera un remedio, y que Burro, percatándose del crimen, cuando el príncipe fue a visitarlo volvió la cara para no verlo y le dijo solamente: “Yo me encuentro bien.” En la ciudad dejó un gran vacío por el recuerdo de su virtud…


 

LO QUE NOS CUENTA SUETONIO:

A Burro, prefecto del pretorio, que padecía de la garganta, le dijo Nerón  que le daría un remedio, y le envió un veneno.


 

LO QUE NOS CUENTA DIÓN CASIO:

Nerón  se divorció de Octavia a pesar de la oposición de Burro, que procuró impedirle divorciarse de ella, y una vez le dijo, "Bien, entonces, devuélvele su dote," por la cual quiso decir la soberanía. Ciertamente, la franqueza en el discurso era característica de Burro y la empleó con tal audacia que una vez, por ejemplo, cuando el emperador le preguntó una segunda vez por su opinión sobre asuntos en los que él ya había declarado, contestó sin rodeos: "Cuando haya hablado una vez sobre algo, no me pregunte de nuevo."


El cognomen Burro proviene de latinizar el nombre del monarca heleno Pirro de Epiro, en el que “Pirro” que significa pelirrojo. Nada tiene que ver con el animal "burro" o con la persona estúpida, que en latín se dice "asinus, i" tanto en un sentido como en el otro. 


martes, 25 de abril de 2023

TIBERIO Y LOS IMPUESTOS

 

Cuando algunos gobernadores le aconsejaron que aumentase el impuesto de las provincias, el emperador Tiberio les contestó que el deber de un buen pastor es esquilar el rebaño, no degollarlo.

( Cayo Suetonio Tranquilo )

 

El emperador Tiberio se opuso a aumentar los impuestos en las provincias, y en su respuesta, utilizó una metáfora pastoral. Comparó su deber como gobernante con el de un buen pastor que esquila a sus ovejas, es decir, les quita la lana para obtener beneficios, pero no las degüella, lo que implicaría matarlas. Con esto, Tiberio quiso expresar que, como gobernante, su deber era obtener recursos de sus súbditos, representados como un rebaño, a través de los impuestos, pero de una manera justa y razonable, sin excesos que pudieran perjudicar a la población.

 

Esta cita puede utilizarse como un argumento para abogar por la reducción de impuestos en la actualidad, en el sentido de que los gobernantes deben ser cuidadosos y justos al imponer impuestos a la población, evitando cargas excesivas que puedan perjudicar la economía y el bienestar de los ciudadanos. Además, la metáfora de Tiberio también sugiere que los gobernantes tienen la responsabilidad de proteger y cuidar a su pueblo, en lugar de explotarlo sin consideración. Por lo tanto, se puede utilizar esta cita para persuadir a favor de una política fiscal equitativa y razonable que no agobie a los contribuyentes con impuestos excesivos.



lunes, 10 de abril de 2023

LAS BACANALES DE TIBERIO

 

Las bacanales del emperador romano Tiberio se refieren a una serie de rituales secretos y ceremonias de iniciación que tuvieron lugar en Roma y otras partes de Italia en el siglo I Ac

 

 Las bacanales estaban dedicadas al dios Baco (Dionisio), el dios del vino y la fertilidad. Se dice que estas ceremonias se realizaron en secreto y que solo eran conocidas por los iniciados en la secta de los bacanales.

 

Se cree que Tiberio organizó estos bacanales en la isla de Capri, donde tenía una villa y solía retirarse de la vida pública. Se dice que estas ceremonias eran extremadamente decadentes y depravadas, involucrando prácticas sexuales y orgías.

 

Además, se cree que las bacanales involucraban el sacrificio de animales y, en algunos casos, incluso de seres humanos. La práctica de estas ceremonias era ilegal y se castigaba con la pena de muerte, pero Tiberio, que era conocido por su amor por la extravagancia y el libertinaje, se cree que las patrocinó y participó en ellas.

 

La naturaleza exacta de las bacanales de Tiberio sigue siendo objeto de controversia entre los historiadores, ya que gran parte de la información que se tiene sobre ellas proviene de fuentes antiguas que pueden ser inexactas o exageradas.

 

Sin embargo, se cree que estas ceremonias fueron una de las muchas formas en que Tiberio y otros emperadores romanos de la época intentaron mantener el control sobre la población y asegurar su lealtad.


sábado, 8 de abril de 2023

CAYO VELEYO PATÉRCULO

Cayo Veleyo Patérculo ​ (c. 19 a. C. - c. 31) fue un historiador romano del siglo I, conocido por una historia romana dedicada al emperador Tiberio.

Si bien era seguro que su nomen es Veleyo y su cognomen Patérculo, por aparecer de esta manera en el único manuscrito conservado de su Historia romana, su praenomen fue un tiempo objeto de controversias. En el frontispicio de la edición de 1520 aparecía como Publio, pero en el cuerpo del texto, como Cayo, por lo que historiadores como Shipley y Halm preferían el segundo. Pese a que Prisciano indicó que su praenomen era Marco, la mayoría de los eruditos modernos aceptan ya que se llamó Cayo Veleyo Patérculo debido a la aparición posterior, en el norte de África, de un miliario con el nombre completo de su nieto consular.

Miembro de una ilustre familia de Campania, Patérculo entró en el ejército cuando era muy joven. Se desempeñó como tribuno militar en Tracia, Macedonia, Acaya y en Oriente, y en el año 2 presenció la entrevista del Éufrates entre Cayo César, nieto de Augusto, y el rey Fraataces. Más tarde, sirvió como praefectus de caballería y legatus durante ocho años, desde el año 4, en Germania y Panonia bajo Tiberio. Sus servicios le valieron los nombramientos como cuestor en 8 y, junto con su hermano, como pretor en el año 15. Se sabe que aún estaba vivo en el año 30, puesto que existen varias referencias históricas acerca del consulado de Marco Vinicio correspondiente a dicho año, y se cree que fue sentenciado a muerte en el año 31 por ser amigo de Sejano, a quien elogiaba.

Su Compendio de la historia romana consiste de dos libros dedicados a Vinicio y cubre el período que va desde la dispersión de los griegos luego del asedio a Troya hasta la muerte de Livia Drusila en 29. El primer libro, que concluye con la destrucción de Cartago en 146 a. C., tiene secciones perdidas, incluido el comienzo. La parte posterior de la historia, en especial el período entre las muertes de Julio César en 44 a. C. y Augusto en 14, es tratada con mayor detalle. Aunque se presentan observaciones breves sobre la literatura romana y griega, no existe ninguna mención de Plauto, Horacio o Propercio. El autor no exhibe una verdadera agudeza histórica, pese a que por lo general es confiable en cuanto a sus afirmaciones respecto de hechos en particular. Además, su cronología es inconsistente. Cuando se refiere a César, Augusto y por sobre todo a su patrón, Tiberio, Patérculo es pródigo en elogios o adulaciones. Las repeticiones, las redundancias y el desaliño en cuanto a expresión, pueden deberse en parte a las prisas con las cuales se escribió el texto, según indica a menudo el autor mismo. La retórica pomposa y el efecto forzado a causa de hipérboles, antítesis y epigramas, pertenecen al período de la edad de plata de la literatura latina, de la cual Patérculo es el primer ejemplo. El autor se propuso escribir una narración más completa del último período, que incluiría la guerra civil entre César y Pompeyo y las guerras de Tiberio, pero no existen evidencias de que lo haya realizado. Sus fuentes principales son los Orígenes de Catón el Viejo, los Anales de Quinto Hortensio, Pompeyo Trogo, Cornelio Nepote y Tito Livio.

Veleyo Patérculo no fue muy conocido en la Antigüedad. Al parecer, fue leído por Lucano e imitado por Sulpicio Severo, pero solo se lo menciona en comentarios sobre Lucano y, una vez, por Prisciano.




sábado, 10 de diciembre de 2022

VITELIO, POR SUETONIO



 I.-  Muchas y muy diversas tradiciones existen acerca del origen de Vitelio; unas pretenden que fue antiguo y noble; dicen otras que reciente, obscuro y hasta abyecto. Me atrevería a atribuir esta diversidad de opiniones a la adulación o a enemistad, si no remontase a una época muy anterior al reinado de Vitelio. Hay una obra de Q. Vitelio, cuestor del divino Augusto, en la que se afirma que los Vitelios proceden de Fauno, rey de los Aborígenes, y de Vitelia, que en muchos lugares fue adorada como divinidad; que reinaron en todo el Lacio; que sus sucesores pasaron del país de los sabinos a Roma, quedando aquí agregados a los patricios; que subsistieron por mucho tiempo rastros de su existencia, tales como la vía Vitelia, desde el Janículo al mar, y una colonia del mismo nombre, cuya defensa contra los equículos emprendió en otro tiempo esta sola familia; dícese en ella por último, que en la época de la guerra con los sammitas, muchos Vitelios, enviados de guarnición a la Apulia, se establecieron en Nuceria y que sus descendientes, regresados a Roma mucho tiempo después, recuperaron su puesto en el orden de los senadores.


II.-  Por otra parte, algunos autores señalan como tronco de esta raza a un liberto, Casio Severo y otros muchos dicen que este liberto fue un zapatero, un hijo del cual, después de haber ganado algún dinero en ventas y tráficos, casó con una mujer de mala vida, hija de un panadero llamado Antíoco, de la que tuvo un hijo que llegó a ser caballero romano. No quiero discutir tales contradicciones; lo cierto es que P. Vitelio, ya procediese de rancia estirpe, ya de familia despreciable, fue caballero romano y administrador de los bienes de Augusto. Dejó cuatro hijos, que alcanzaron las dignidades más elevadas, y que llevando el mismo apellido, se distinguieron sólo por el nombre, y fueron Aulo, Quinto, Publio y Lucio. Aulo murió siendo cónsul con Domicio, padre del emperador Nerón; era un hombre pródigo, que se hizo célebre por la esplendidez de sus comidas; Quinto, fue eliminado del Senado cuando, a propuesta de Tiberio, se excluyó a todos los que no debían pertenecer a esta orden; Publio, compañero de armas de Germánico, acusó e hizo condenar a Cneo Pisón, enemigo y asesino de aquel joven príncipe; después de su pretura, le prendieron como cómplice de Seyano, y sometido a la custodia de su hermano, se abrió las venas con un buril; cediendo, sin embargo, a los ruegos de su familia, mucho más que al temor a la muerte, dejóse vendar y curar las heridas, y murió de enfermedad en la prisión. Lucio, después de su consulado, gobernó la Siria, Y a fuerza de habilidad decidió a Artabano, rey de los partos, a ir a visitarle y hasta a rendir homenaje a las águilas romanas. Fue luego dos veces cónsul ordinario y más adelante censor con el emperador Claudio, llegando hasta quedar encargado del Imperio en su ausencia, durante la expedición a Bretaña. Era un hombre desinteresado, activo, pero completamente deshonrado por su pasión hacia una liberta, cuya saliva bebía mezclada con miel, como remedio contra una enfermedad de la garganta; y no hacia esto en secreto o rara vez, sino cotidianamente y delante de todos. Tenía, por otra parte, maravilloso talento para la adulación; siendo él el primero que imaginó adorar a Calígula como dios al regresar de Siria este emperador, no se atrevió a acercarse a él sino cubriéndose la cabeza, y después de girar varias veces sobre sí mismo, arrodillándose a sus pies. Viendo a Claudio gobernado por sus mujeres y libertos, y no desdeñando ningún artificio para asegurarse su favor, solicitó un día de Mesalina, como gracia excepcional, permiso para descalzarla; le quitó la sandalia derecha, que llevó constantemente entre la toga y la túnica, besándola de tiempo en tiempo. Entre sus dioses domésticos estaban colocadas las estatuas de Narciso y de Palas, y cuando Claudio celebró los juegos seculares, le dijo: que los celebres muchas veces.


III.-  Un ataque de parálisis le llevó al sepulcro en dos días. Dejó dos hijos nacidos de Sextilia, mujer de severa virtud y de ilustre nacimiento, y a los dos vio cónsules en el mismo año, habiendo sucedido por seis meses el menor al mayor. El Senado decretó los funerales públicos, haciéndole levantar frente a los Rostros una estatua con esta inscripción: A la fidelidad inquebrantable hacia el príncipe. Su hijo, Aulio Vitelio, que fue emperador, nació el 8 de las calendas de octubre (163), o según otros el 7 de los idus de septiembre (164) bajo el consulado de Druso César y de Norbano Flaco. El horóscopo que de su nacimiento obtuvieron los astrólogos asustó de tal manera a la familia, que su padre hizo durante su vida increíbles esfuerzos para substraerle a los honores, y su madre, al verle al frente de un ejército y saber que había sido saludado emperador, comenzó a llorar como si ya le viese perdido. Pasó la infancia y la primera juventud en Capri entre las prostitutas de Tiberio, y fue marcado con el afrentoso nombre de Spintria, llegándose incluso a atribuir a sus repugnantes complacencias con el príncipe el favor que gozaba su Padre.


IV.-  En la edad siguiente continuó manchándose con toda suerte de infamias; consiguió el primer lugar en la corte, llegando a ser favorito de Calígula, con el que guió carros en el Circo, y de Claudio, jugando con él a los dados. Pero satisfizo mucho más a Nerón por las mismas complacencias, y especialmente por un mérito singular, y era que estando presidiendo los juegos Neronianos y viendo que el emperador, con vivos deseos de competir con los tocadores de lira, no se atrevía a hacerlo a pesar de las instancias de la multitud, saliendo incluso del teatro, él fue a buscarle como encargado de expresarle el ardiente anhelo del pueblo, de oírle también, y le proporcionó de este modo el placer de dejarse convencer.


V.-  El favor de estos tres príncipes elevóle a la cumbre de los honores y hasta a las primeras dignidades del sacerdocio. Obtuvo el proconsulado de África y después la intendencia de los trabajos públicos. Su conducta, en estos dos cargos, fue muy distinta, como la reputación que adquirió en ellos. En su gobierno, que duró dos años consecutivos, dio pruebas de extraordinario desinterés, y sirvió como legado bajo el mando de su hermano, que le sucedió. En cambio, durante su administración en Roma, substrajo, según se dice, las ofrendas y ornamentos de los templos, colocando cobre y estaño en el lugar del oro y la plata.


VI. Casó con Petronia, hija de un varón consular, que le dio un hijo, Petroniano, a quien faltaba un ojo. Instituido heredero por su madre, a condición de que no permaneciera bajo la autoridad paterna, le emancipó Vitelio, aunque poco después le hizo perecer acusándole de parricidio, y pretendiendo que, agobiado por los remordimientos, había bebido el veneno dispuesto para el crimen. Casó después con Galerta Fundana, cuyo padre había sido pretor; de ésta tuvo un hijo y una hija, pero el varón balbuceaba hasta el punto de ser casi tenido por mudo.


VII.-  Contra la opinión general, Galba le concedió el mando de la Germania Inferior. Créese que debió este empleo a la influencia de T. Vinio, omnipotente a la sazón, y cuyo favor se había granjeado mucho antes, por razón de su común predilección por el bando de los azules . Entonces dijo Galba, que no hay gentes menos peligrosas que las que sólo piensan en comer y que Vitelio necesitaba las riquezas de una provincia para satisfacer su insaciable glotonería; por lo cual se ve evidentemente que en la designación de este príncipe entró más el desprecio que la consideración. Cosa sabida es que ni siquiera poseía el dinero preciso para el viaje. Estaban sus negocios tan mal parados, que su esposa y sus hijos que quedaron en Roma, se fueron a vivir en una casucha con objeto de alquilar su casa por el resto del año y que para los gastos del camino tuvo que empeñar una perla de los zarcillos de su madre. Por todas partes se veía perseguido por un tropel de acreedores que querían detenerle, entre otros los enviados de Simuesa y de Formio, cuyos impuestos había retenido en provecho propio; éstos cesaron sólo de perseguirle ante el temor de verse acusados por él de calumniadores, pues lo había hecho ya con un liberto que reclamaba una deuda con obstinada tenacidad. Vitelio le procesó en efecto, por ultraje, con el pretexto de que le había dado un puntapié, y no cedió hasta después de haber obtenido de él cincuenta sestercios de oro. El ejército que iba a mandar, mal dispuesto hacia el príncipe, y pronto a emprenderlo todo, le acogió con manifestaciones de regocijo y como presente de los dioses, considerándole hijo de un hombre que había sido cónsul tres veces, jefe joven, complaciente y disipador. Acababa de dar nuevas pruebas de su conocido carácter, besando en el camino a cuantos había encontrado, incluso a simples soldados, bromeando en todos los descansos y en todas las posadas con los caminantes y muleteros, preguntando a cada uno, desde el amanecer, si había almorzado ya, y eructando ante ellos para demostrar que él ya lo había hecho.


VIII. Cuando entró en el campamento no negó nada a nadie y por autoridad propia perdonó la ignominia a los soldados degradados; a los acusados, perdonó la vergüenza del traje, y a los condenados el suplicio. Por este motivo, apenas transcurrido un mes, los soldados, sin tener para nada en cuenta el día y el momento, le sacaron una noche de su cámara de dormir y en el sencillo traje en que se encontraba le saludaron emperador. Le pasearon luego por los barrios más populosos, empuñando la espada de Julio César, que habían arrebatado del templo de Marte y ofrecido a él por un soldado durante las primeras aclamaciones. Cuando regresó al Pretorio, el comedor estaba ardiendo, por haberse incendiado la chimenea, presagio que consternó a todos: Valor —dijo entonces—; la luz brilla para nosotros. Ésta fue la arenga que dirigió a los soldados. Habiéndose manifestado en seguida por Vitelio las legiones de la Germania Superior, que habían ya abandonado a Galba por el Senado, tomó el sobrenombre de Germánico, que por aclamación unánime se le confirió; no aceptó, sin embargo, al mismo tiempo el de Augusto, y rehusó para siempre el de César.


IX.-  Al enterarse de la muerte de Galba puso en orden los asuntos de Germania y dividió sus huestes en dos cuerpos: uno que se adelantó marchando contra Otón y otro cuyo mando se reservó. El primero partió bajo felices auspicios, pues cuando lo hacía, se presentó de pronto un águila por la derecha, giró alrededor de las enseñas y precedió a la legión por el camino que había de seguir. Pero cuando Vitelio puso en movimiento su ejército, las estatuas ecuestres que le habían erigido en muchos sitios, cayeron todas a la vez y se les rompieron las piernas; la corona de laurel que, con todas las ceremonias de la religión, se había colocado en la cabeza, se le cayó en un río, y en Viena, en fin, mientras administraba justicia sentado en su tribunal, se le posó un gallo en el hombro, pasándole de él a la cabeza. Los sucesos posteriores confirmaron tales presagios: sus legados le dieron, en efecto, el Imperio, pero él no pudo mantenerlo.


martes, 29 de noviembre de 2022

BREVE DISCURSO DE CALÍGULA ANTE EL SENADO

 

«Venerables Padres, me dirijo hoy a vosotros para aclarar algunos malentendidos. En Roma se ha convertido en una costumbre calumniar el recuerdo de mi apreciado abuelo y antecesor, el emperador Tiberio Augusto. Al hacerlo, muchos se refirieron a mi propia crítica del emperador Tiberio, pero lo que un príncipe puede criticar, no les está permitido a sus súbditos. Por otra parte, hoy se sabe que La mayoría de los crímenes que se le achacan a él fueron cometidos por altos funcionarios y por senadores para imputárselos luego a Tiberio. Esto tiene que terminar. Quien siga enlodando la excelente y cuidadosa gestión de mi apreciado antecesor, será acusado de un delito de lesa  majestad. Yo mismo me ocuparé de que así sea, y no permitiré que ningún jurista se interfiera en mis decisiones. Por lo demás, y cumpliendo con la justicia, he dado orden de reanudar todos los procesos suspendidos tras la muerte de Tiberio.»