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jueves, 11 de mayo de 2023

LOS DIEZ LIBROS DE ARQUITECTURA, de MARCO VITRUVIO POLIÓN




El libro, LOS DIEZ LIBROS DE ARQUITECTURA, DE VITRUBIO, que fue el arquitecto y amigo personal de mi sobrino-nieto, el emperador Octaviano Augusto, lo podéis obtener de la biblioteca privada del Cónsul de Roma, mediante el siguiente enlace:


LOS DIEZ LIBROS DE ARQUITECTURA, DE VITRUBIO



 Busto del arquitecto Marco Lucio Vitrubio, autor del único libro que se conoce sobre la arquitectura romana ( aunque parece que se ha confundido con Marco Craso:




domingo, 23 de abril de 2017

DIFERENCIAS ENTRE TEMPLOS GRIEGOS Y TEMPLOS ROMANOS



Dejando aparte la conocida Acrópolis de Atenas, por lo general los griegos construían sus templos a ras del suelo, pero los romanos los alzaban sobre elevadas plataformas con grandes escalinatas; por eso los peldaños que conducían a los templos de dioses romanos no eran pocos.









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MUESTRA DE TEMPLOS GRIEGOS:






sábado, 19 de noviembre de 2016

LOS TRES GRANDES ÓRDENES ARQUITECTÓNICOS CLÁSICOS


Eran tres estilos:

1. Dórico

2.- Jónico

3.- Corintio


El primero carece de base, pero, por lo demás, los elementos son los mismos: sobre el fuste descansa el capitel, sobre el que a su vez descansa el arquitrabe, el friso y la cornisa, que juntos conforman el entablamento.


En época romana, se consolidó el orden compuesto, que combinaba las volutas jónicas y el capitel corintio.
















sábado, 12 de noviembre de 2016

TEATRO, ACUEDUCTO Y RUINAS ROMANAS DE MINTURNO


 
Minturnae surgió en la vía Apia, cerca del río Garigliano, en Italia. Era un centro de los Ausones perteneciente a la Pentapoli Aurunca. Los romanos la sometieron en el 340 a. C. y fue refundada como colonia romana; a su ager pertenecía el área de los Montes Auruncos y el mar Tirreno y comprendía una zona residencial sobre la costa de la actual Scauri, antaño llamada Pirae, con villae maritimae y una zona agrícola y productiva, lejos del río y sobre colinas donde se encontraban diversas villae rusticae o factorías. Cerca de las hoces del Garigliano surgía el bosque sagrado de la diosa Marica.
 
En los pantanos de la antigua Minturnae encontró refugio, en el 88 a. C., el cónsul Cayo Mario, perseguido por los hombres de Sila. Los magistrados locales ordenaron su ejecución por mano de un esclavo cimbro. La ciudad fue probablemente destruida por los Longobardos entre el 580 y el 590.
 
El amplio sitio arqueológico alberga el asentamiento más antiguo (castrum) de Minturno, donde se desarrolló la gran ciudad de la que todavía se conservan los restos. Colonia romana en  296 a.C. , la antigua ciudad de Minturnae vivió su máximo esplendor en el II siglo a.C., como atestigua la presencia de templos, pórticos, termas, el macellum, el teatro y el anfiteatro en el interior de las murallas en obra cuadrada. 

 


En particular, el teatro, maravillosa obra realizada en la época de Augusto con la cávea, la escena y la orquesta, hoy todavía practicable, es  el símbolo de obra de restauración se ha podido reconstruir buena parte de los graderíos.





















domingo, 30 de octubre de 2016

ACUEDUCTO DE SEGOVIA


( En las fotos, el autor del blog Xavier Valderas posando a la vista del acueducto durante su estancia en Segovia). Los dibujos son grabados de épocas pasadas.
 
El acueducto de Segovia es un acueducto romano situado en la ciudad española de Segovia. Su construcción data de principios del siglo II d. C., en época del emperador Trajano. La parte más visible, y por lo tanto famosa, es la arquería que cruza la Plaza del Azoguejo, en la ciudad.
 
El acueducto de Segovia conduce las aguas del manantial de la Fuenfría, situado en la sierra cercana a 17 kilómetros de la ciudad, en un paraje denominado La Acebeda. Recorre más de 15 kilómetros antes de llegar a la ciudad. El agua se recoge primeramente en una cisterna conocida con el nombre de El Caserón, para ser conducida a continuación por un canal de sillares hasta una segunda torre (llamada Casa de Aguas), donde se decanta y desarena, para continuar su camino. Después recorre 813 m (con una pendiente de un 1 %)2 hasta lo alto del Postigo (el espolón rocoso sobre el que se asentaba la ciudad en torno al Alcázar). Antes, en la plaza de Día Sanz, hace un brusco giro y se dirige hacia la plaza del Azoguejo, donde salva la depresión con una arquería, que presenta todo el esplendor del monumento. En la parte más elevada mide 28 metros (con cerca de 6 metros de cimientos) y tiene dos órdenes de arcos sobre pilares. En total, tiene 167 arcos.
 
Desde su llegada a la ciudad hasta la plaza de Día Sanz hay 75 arcos sencillos y a continuación 44 arcadas de orden doble (esto es, 88 arcos), siguiendo después otros cuatro arcos sencillos. En el primer sector del acueducto aparecen 36 arcos apuntados, reconstruidos en el siglo XV para restaurar la parte destruida por los musulmanes en el año 1072. En el piso superior, los arcos tienen una luz de 5,10 metros, con los pilares de menor altura y grosor que los del piso inferior. El remate es un ático por donde discurre el canal conductor de agua (con una sección en forma de U de 180 x 150 cm), adaptándose el piso inferior a los desniveles del terreno. En el piso inferior, los arcos tienen una luz que oscila alrededor de los 4,50 metros y los pilares disminuyen su sección de manera escalonada, de abajo arriba: en la coronación tiene una sección de 1,80 x 2,50 metros, mientras que en la base llegan a alcanzar 2,40 x 3 metros.
 
Está construido con sillares de granito asentados sin argamasa entre ellos. Sobre los tres arcos de mayor altura había en la época romana una cartela con letras de bronce donde constaba la fecha y el constructor. También en lo alto pueden verse dos nichos, uno a cada lado del acueducto. Se sabe que en uno de ellos estuvo la imagen de Hércules Egipcio, que según la leyenda fue el fundador de la ciudad. En tiempos de los Reyes Católicos se colocaron en esos dos nichos la imagen de la Virgen de la Fuencisla (patrona de la ciudad) y San Sebastián. Sin embargo, hoy en día tan sólo se puede apreciar la primera talla. El 4 de diciembre, onomástica de santa Bárbara, patrona del cuerpo de Artillería, cuya academia está en Segovia, los cadetes arropan la imagen de la Virgen con una bandera. La línea de arcos se levanta organizada en dos pisos, con una decoración simple en la que predominan unas sencillas molduras, que enmarcan y estructuran el edificio.
 
En la época de los Reyes Católicos se realizó la primera gran obra de reconstrucción del acueducto. Se encargó de las obras el prior del monasterio cercano de los Jerónimos del Parral, llamado Pedro Mesa. Se reedificaron 36 arcos, con mucho respeto hacia la obra original. Más tarde, en el siglo XVI, fue cuando se pusieron en los nichos centrales las estatuas antes mencionadas de la Fuencisla y san Esteban.
 
El acueducto es el hito arquitectónico más importante de la ciudad. Se ha mantenido en activo a través de los siglos y quizás por eso haya llegado al tiempo presente en perfecto estado. Hasta casi nuestros días proveía de agua a la ciudad de Segovia, y más concretamente a su Alcázar. En los últimos años ha sufrido un patente deterioro causado principalmente por la contaminación medioambiental y a los propios procesos de erosión del granito.[cita requerida] Las vibraciones originadas por el tráfico, contra lo que se pudiera pensar, no le afectan debido a su gran masa e inercia, hecho comprobado gracias a las recientes auscultaciones dinámicas efectuadas.[cita requerida] Para garantizar su supervivencia, se ha procedido a un minucioso proceso de restauración que ha durado casi ocho años, bajo la dirección del arquitecto Francisco Jurado, al tiempo que se ha desviado el tráfico rodado de las inmediaciones del monumento (la plaza del Azoguejo se ha transformado en zona peatonal).[cita requerida]
 
En 1992 los coches dejaron de pasar por debajo de los arcos del acueducto. Con todo, sigue expuesto a la contaminación, ya que se sigue circulando a escasos metros de él.
 

Hay una leyenda del acueducto de Segovia en la que se cuenta que una niña subía todos los días hasta lo más alto de la montaña y bajaba con el cántaro lleno de agua. Un día, harta de aquello, pidió al demonio que construyera algún medio para que no tuviera que subir y bajar todos los días con el cántaro. Entonces, por la noche, se le apareció el diablo y le concedió el deseo a cambio de que, si conseguía terminar el acueducto antes de que cantara el gallo, le tendría que dar su alma. La niña accedió y el diablo comenzó a construir el acueducto, momento en que la niña se arrepintió de haberlo deseado. Justo cuando le quedaba una piedra para terminar cantó el gallo, lo que hizo que el diablo fracasara y la niña no perdiera su alma. En el hueco que quedó es donde está ahora puesta la estatua de la Virgen de la Fuencisla.