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lunes, 5 de junio de 2023

ELIA EUDOXIA, LA CONTROVERTIDA EMPERATRIZ FRANCO-ROMANA, Y SU INFLUENCIA POLÍTICA Y RELIGIOSA

Elia Eudoxia (en latín, Aelia Eudoxia; fallecida el 6 de octubre de 404) fue una emperatriz romana consorte, esposa del emperador romano de Oriente Arcadio.

 

Era la hija de Flavio Bauto, un franco romanizado que sirvió como magister militum en el ejército romano de Occidente durante los años 380. La identidad de su padre la menciona Filostorgio.​ La crónica fragmentaria de Juan de Antioquía, un monje del siglo VII​ considera a Bauto también como el padre de Arbogasto. Este parentesco no es aceptado por los historiadores modernos.​ La Historia del Imperio romano tardío (1923) de John B. Bury y el estudio histórico Theodosian Empresses. (1982) de Kenneth Holum consideran que la madre de Eudoxia era romana y por lo tanto ella podría ser considerada "semibárbara"; sin embargo, las fuentes primarias no mencionan su linaje materno.​

Su padre aparece mencionado por última vez como cónsul romano con Arcadio en el año 385. Para el 388 ya estaba muerto.​ Según Zósimo, Eudoxia comenzó su vida en Constantinopla como miembro de la casa de Promoto, magister militum del Imperio romano de Oriente. Se cree que para entonces ya era huérfana.​ Su entrada en la casa de Promoto puede indicar amistad de los dos magistri​ o una alianza política.​

 

Promoto murió en el año 391. Según Zósimo, le sobrevivió su esposa Marsa y dos hijos que fueron criados junto con los hijos y emperadores conjuntos de Teodosio I. Tales hijos eran Arcadio y su hermano menor, Honorio. Zósimo afirma que Eudoxia vivió junto con uno de los hijos supervivientes en Constantinopla. Por lo tanto se asume que ya conocía a Arcadio durante sus años como colega menor de su padre. Zósimo cuenta que Eudoxia fue educada por Pansofio. Su anterior tutor fue promovido al rango de obispo de Nicomedia en el año 402. Wendy Mayer considera que Eudoxia había sido preparada como un vehículo de las ambiciones de su familia de acogida.​

 

El 17 de enero de 395, Teodosio I falleció en Milán. Arcadio le sucedió en Oriente y Honorio en Occidente. Arcadio fue efectivamente colocado bajo el control de Rufino, prefecto pretoriano de Oriente. Supuestamente Rufino pretendía casar a su hija con Arcadio y establecer su propio parentesco con la dinastía teodosiana.​ Bury considera que «una vez que fuera suegro del emperador, él [Rufino] esperaría convertirse en emperador por sí mismo».

 

Sin embargo Rufino se vio distraído por un conflicto con Estilicón, magister militum de Occidente. La boda de Eudoxia y Arcadio fue organizada por Eutropio, uno de los oficiales eunucos del Gran Palacio de Constantinopla. El matrimonio tuvo lugar el 27 de abril de 395, sin el conocimiento o consentimiento de Rufino.​ Para Eutropio era un intento de incrementar su propia influencia sobre el emperador y confiaba en asegurar la lealtad de la nueva emperatriz hacia él. Rufino había sido un enemigo de Promoto y la casa superviviente del magister militum, incluida Eudoxia, podría estar ansiosa de socavar su influencia.​ El propio Arcadio pudo verse motivado a afirmar su propia voluntad sobre la de su regente. Zósimo cuenta que Arcadio también estaba influido por la extraordinaria belleza de la novia pero esto se considera dudoso por eruditos posteriores.​ Arcadio tenía aproximadamente dieciocho años de edad y Eudoxia puede calcularse que tenía más o menos la misma edad.

 

En la década entre el matrimonio y su muerte, Eudoxia dio a luz a cinco hijos supervivientes. Una fuente contemporánea conocida como Pseudo-Martirio también habla de dos hijos que nacieron muertos. Se cree que el escritor era Cosme, quien defendía a Juan Crisóstomo, y atribuyó ambos acontecimientos al castigo por los dos exilios de Juan. Zósimo señala que se rumoreó ampliamente que su hijo Teodosio era el hijo que tuvo con un cortesano. Se cree que el relato de su vida hecho por Zósimo es, en general, hostil a Eudoxia, y su exactitud es dudosa.​

 

Se considera que ella y Gainas, el nuevo magister militum, intervinieron en la privación de todos los cargos y posterior ejecución de Eutropio en el año 399. Sin embargo, la extensión y la naturaleza de su implicación son controvertidas. No obstante, parece que incrementó su influencia personal tras su destitución. El 9 de enero del año 400, Eudoxia recibió oficialmente el título de Augusta. También pudo a partir de entonces llevar el paludamento púrpura, representando el rango imperial y fue representada en las monedas romanas. También circularon imágenes oficiales de ella en un estilo similar al de un Augusto masculino. Su cuñado Honorio más tarde se quejaría a Arcadio de que estas monedas llegaban a su propia corte.

 

La extensión de su influencia en asuntos cortesanos y de Estado ha sido objeto de debate entre los historiadores. Filostorgio considera que ella era más inteligente que su marido, pero dice que sufría de una “arrogancia bárbara”. Zósimo considera que era terca pero al final la manipulaban los eunucos de la corte y las mujeres que la rodeaban. Unas fuentes consideran que se sobreestima su influencia en las fuentes primarias​ mientras que según otras, ella dominó el gobierno entre el 400 y su muerte en el 404.​

 

En 403, Simplicio, prefecto de Constantinopla, erigió una estatua dedicada a ella sobre una columna de pórfido y una base de mármol. Arcadio rebautizó la ciudad de Selimbria (Silivri) Eudoxiópolis por ella, aunque este nombre no sobrevivió.​

 

Su papel en los asuntos eclesiásticos de la época está bastante bien documentada. Se convirtió en defensora de la facción cristiana que defendía el símbolo niceno y según Sócrates de Constantinopla financió las procesiones anti-arrianas de Constantinopla. También presidió las celebraciones públicas a la llegada de nuevas reliquias de mártires cristianos a la ciudad y se unía a vigilias nocturnas sobre los restos. Frecuentemente se habla de ella como actuando sola en temas religiosos y aparecer sola en público. Arcadio permanecía notablemente ausente de acontecimientos públicos.​

 

Una interpretación es que Eudoxia había adoptado el papel de patrona de la Iglesia que antes perteneció a los Augustos, de Constantino I en adelante.1​ Su papel la llevaría al conflicto con Juan Crisóstomo, el patriarca de Constantinopla. Su oposición inicial pudieron ser sus protestas sobre la caída del poder y la ejecución de Eutropio.

 

Durante su época como arzobispo, Juan firmemente rechazó celebrar lujosos encuentros sociales, lo que le hizo popular entre la gente del pueblo, pero impopular entre los ciudadanos ricos y el clero. Sus reformas del clero también eran impopulares con estos grupos. Dijo a los predicadores visitantes que regresaran a las iglesias en las que se suponía que estaban sirviendo, sin ningún pago por los gastos.

 

Alrededor de la misma época, Teófilo, el patriarca de Alejandría, quería traer a Constantinopla bajo su dominio y se opuso al nombramiento de Juan para Constantinopla. Siendo un oponente a las enseñanzas de Orígenes, acusó a Juan de ser demasiado parcial por las enseñanzas de ese teólogo. Teófilo había disciplinado a cuatro monjes egipcios (conocidos como "los hermanos altos") por su apoyo a Orígenes. Huyeron y Juan los recibió. Juan hizo otro enemigo en Elia Eudoxia, la esposa del emperador de Oriente Arcadio, quien asumió (quizá con razón) que sus denuncias de la extravagancia en el vestido femenino estaban dirigidas a ella misma.​

 

Dependiendo del punto de vista que se defienda, Juan o bien carecía de tacto, o bien de temor, cuando denunciaba ofensas en altos cargos. Se aliaron en contra suya Eudoxia, Teófilo y otros de sus enemigos. Celebraron un sínodo en 403 (el Sínodo del roble) para acusar a Juan, en el que su conexión con Orígenes se usó en su contra, dando como resultado su deposición y exilio. Arcadio lo llamó de vuelta de forma casi inmediata, pues el pueblo se volvió "tumultoso" por su marcha.​ Hubo también un terremoto la noche de su arresto, lo que Eudoxia tomó como un signo de la ira de Dios, lo que la impulsó a pedir a Arcadio la reinstauración de Juan.​

 

Poco duró la paz. Una estatua de plata de Eudoxia se erigió cerca de su catedral. Juan Crisóstomo denunció las ceremonias de dedicación. Habló contra ella en términos duros: "De nuevo Herodías delira; de nuevo se preocupa; danza otra vez; y de nuevo desea recibir la cabeza de Juan en una bandeja,"​ una alusión a los acontecimientos que rodearon la muerte de Juan el Bautista.

 

Otra vez desterraron a Juan, esta vez al Cáucaso en Armenia.​ Eudoxia no sobreviviría mucho tiempo más. Su séptimo y último embarazo acabó en aborto o, según Pseudo-Martirio, en un segundo nacimiento de niño muerto. Sufrió hemorragias y murió de una infección poco después. El Pseudo-Martirio celebra su muerte y la considera una segunda Jezabel.​

 

Eudoxia y Arcadio tuvieron, que se sepa, cinco hijos. La principal fuente sobre sus nacimientos y muertes es la crónica de Amiano Marcelino:

 

Flacila (nacida el 17 de junio de 397). Su nacimiento fue documentado por Amiano. Murió antes que su padre. Es la única de sus hijos que no está mencionada como viva en su muerte el año 408.

Pulqueria (19 de enero de 399 - 453). Se casó con Marciano.

Arcadia (3 de abril de 400 - 444).

Teodosio II (10 de abril de 401 - 28 de julio de 450).

Marina (12 de febrero de 403 - 449).



domingo, 14 de mayo de 2023

POSSIDIO DE CALAMA, EL SANTO OBISPO Y AMIGO DE SAN AGUSTÍN DE HIPONA

En el siglo IV, en la región de Numidia, surgió una figura notable que dejó su huella tanto en la historia como en la religión. Su nombre era Possidio de Calama, un obispo y santo bereber que se convirtió en una figura prominente en su tiempo. Aunque las fechas exactas de su nacimiento y muerte se desconocen, su legado ha perdurado a lo largo de los siglos.

 

Possidio fue elegido obispo de Calama alrededor del año 397, en una época en la que la región estaba marcada por la influencia del cristianismo. Sin embargo, su importancia va más allá de su posición eclesiástica. Fue un cercano amigo y colaborador de San Agustín, uno de los teólogos más influyentes de la historia. Se cree que se conocieron en el momento de la fundación del monasterio masculino en Hipona, ya que Possidio escribió un libro titulado Vita Sancti Augustini, donde relata la vida y muerte de su amigo. Este libro, escrito después del año 430, es una valiosa fuente de información sobre la vida de San Agustín y su impacto en la región.

 

La relación entre Possidio y San Agustín duró más de 40 años, lo que evidencia la importancia de su amistad. Juntos, enfrentaron diversos desafíos y se unieron en la defensa de la fe cristiana. En el año 409, Possidio formó parte de una delegación enviada a Roma para buscar la protección del emperador Honorio contra los donatistas, un grupo considerado herético en ese tiempo. Asimismo, en el año 416, participó en el concilio de Milevun, donde se acordó enviar una carta al papa Inocencio I, solicitándole que actuara contra el pelagianismo, otra corriente teológica controvertida de la época. Possidio se unió a San Agustín en la redacción de esta carta, junto con otros obispos destacados.

 

Sin embargo, la vida de Possidio estuvo marcada por el inestable contexto político y social de su tiempo. Cuando los vándalos invadieron el África romana, se vio obligado a huir a Hipona, donde estuvo presente en los últimos momentos de vida de San Agustín. La última referencia histórica que se tiene de Possidio data del año 437, cuando fue exiliado por Genserico, líder de los vándalos, junto con otros obispos prominentes de la región.

 

Hoy en día, la memoria de Possidio se mantiene viva en la iglesia y en la religión cristiana. El Martirologio Romano, que registra los santos y mártires reconocidos por la Iglesia Católica, lo conmemora el 16 de mayo. Se le describe como el obispo de Guelma en Numidia, la actual Argelia, y como discípulo y fiel amigo de San Agustín. Los canónigos regulares y los ermitaños de San Agustín lo celebran litúrgicamente en esa fecha, junto con San Alipio, gracias a la concesión del papa Clemente X en el breve Alias a Congregatione del 19 de agosto de 1672. Esta conmemoración es un testimonio del impacto duradero que Possidio dejó en la comunidad cristiana.

 

La figura de Possidio de Calama destaca por su papel como obispo, su amistad con San Agustín y su contribución a la escritura de la Vita Sancti Augustini. A través de su vida y obra, se revela un hombre comprometido con la fe, dispuesto a luchar por la defensa de la doctrina y a acompañar a su amigo en momentos cruciales.

 

Aunque las fechas y detalles precisos de su existencia pueden haber quedado envueltos en el paso del tiempo, su importancia no se ve disminuida. Su historia es un recordatorio de la importancia de las relaciones personales en la construcción de la comunidad religiosa y del papel fundamental de las amistades en tiempos de desafíos y adversidades.

 

La vida de Possidio de Calama nos inspira a buscar la amistad, la colaboración y el apoyo mutuo en nuestras propias vidas. Su ejemplo nos anima a permanecer firmes en nuestras convicciones, incluso en medio de los cambios y desafíos que puedan presentarse. Que la memoria de Possidio de Calama nos recuerde la importancia de la amistad y la fe en nuestras propias vidas y nos inspire a vivir con autenticidad y valentía.



viernes, 12 de mayo de 2023

ZÓSIMO DICE SOBRE EMILIA TERMANCIA, HIJA DE ESTILICÓN

 

Cuando María iba a casarse con Honorio, su madre, considerándola demasiado joven para el estado de casada y no deseando entregarla en matrimonio, aunque pensando que someter a alguien tan joven y tierno a los abrazos de un hombre era hacer violencia a la naturaleza, había recurrido a una mujer que sabía cómo tratar estos asuntos, y gracias a ella se las ingenió para que María viviese con el emperador y compartiera su cama, pero que él no tuviera el poder para privarla de su virginidad. Mientras tanto, María murió virgen, y Serena, quien, como puede ya suponerse, estaba deseosa de convertirse en la abuela de un joven emperador o emperatriz, por miedo de que disminuyera su influencia, usó todos sus recursos para casar a su otra hija con Honorio.



miércoles, 3 de mayo de 2023

EPITALAMIO DEL EMPERADOR HONORIO Y MARÍA ( HIJA DE ESTILICÓN), POR EL POETA CLAUDIO CLAUDIANO

 

Incluso aunque no había lazos de sangre que te unieran a la casa real, aunque en modo alguno estabais relacionados, aun así tu belleza te haría merecedora de un reino. ¿Qué otro rostro podría ganar mejor un cetro?. ¿Qué aspecto adornaría mejor un palacio?. Tus labios más rojos que las rosas, más blanco que la escarcha tu cuello, las prímulas no son más amarillas que tu fino cabello, el fuego no más brillante que tus ojos. ¡Con qué delicada separación se encuentran tus delicadas cejas en tu frente!. ¡Qué adecuada la mezcla que te hace sonrojarte, tu belleza no sobrecargada con demasiado rojo!. Más rosados tus dedos que los de la Aurora, más firmes tus hombros que los de Diana; incluso tu madre no te supera. Si Baco, el amante de Ariadna, pudo transformar la guirnalda de su amante en una constelación, ¿cómo es que una doncella más hermosa no tiene una corona de estrellas?.





lunes, 1 de mayo de 2023

EL REINADO DESASTROSO DEL EMPERADOR HONORIO: LA CAÍDA DEL IMPERIO ROMANO DE OCCIDENTE

 

Flavio Honorio Augusto (en latín: Flavius Honorius Augustus; Constantinopla, 9 de septiembre de 384 - Rávena, 15 de agosto de 423) fue emperador del Imperio romano de Occidente desde el año 395 hasta su muerte. Era el hijo menor de Teodosio I y su primera mujer, Aelia Flacila, y el hermano del emperador de Oriente, Arcadio. Honorio fue nombrado emperador de Occidente a la edad de 9 años,​ tras la muerte de su padre en enero de 395. En la primera parte de su reinado dependió del liderazgo militar del general vándalo Estilicón. Para estrechar los lazos con el joven emperador, Estilicón le hizo casar con su hija María. Su reinado se caracterizó por el desmembramiento del Imperio romano de Occidente. Cuando Honorio murió, el imperio estaba al borde del derrumbamiento. Su reinado de veintiocho años fue uno de los más desastrosos en los anales romanos. En un momento de disensión interna y violentos ataques del exterior, la supuesta debilidad y timidez de Honorio ha sido a menudo considerada como un factor más que contribuyó a la rápida desintegración de la mitad occidental del imperio.

 

Honorio era hijo del emperador Teodosio I y de Elia Flacila. Tenía un hermano mayor, Arcadio, y una hermana, Elia Pulqueria, muerta a temprana edad. Teodosio lo nombró nobilissimus puer y le concedió el consulado en el año 386, cuando Honorio contaba solamente con dos años de edad. Honorio se reunió con su padre en Roma en el 389 y regresó a Constantinopla en el 391.

 

En el 392 murió Valentiniano II, augusto de Occidente, y poco después el magister militum de origen germano Arbogasto elevó al trono a Eugenio, por entonces magister scriniorum (jefe de la cancillería). Teodosio simuló inicialmente aceptar al nuevo colega, pero luego, el 23 de enero de 393, proclamó a Honorio, que entonces tenía 8 años de edad, augusto de Occidente,​ asociándolo al trono tal como había hecho 10 años antes con Arcadio y enfrentándolo directamente con Eugenio. El 6 de septiembre de 394 Eugenio fue derrotado en la batalla del río Frígido. En ese mismo año Teodosio convocó a Honorio a la corte de Milán.

 

Cuando murió Teodosio, el 17 de enero de 395, se respetó su voluntad de dividir el gobierno del Imperio entre sus dos hijos: así a Arcadio le correspondió la mitad oriental y a Honorio la mitad occidental. Desde el punto de vista formal esta división era puramente administrativa ya que no constituía una novedad en la historia de Roma, ya que se mantenía la unidad del Imperio; sin embargo, constituyó un acontecimiento de la mayor importancia, ya que a partir de ese momento ningún otro emperador reinó simultáneamente sobre las mitades occidental y oriental del Imperio.


Honorio instaló al principio su capital en Milán, pero cuando los visigodos invadieron Italia en 402, trasladó su capital a la ciudad costera de Rávena.

 

Al ser Honorio todavía menor de edad, se confió la regencia a Estilicón, un general de origen vándalo. Estilicón quiso asegurar su posición mediante lazos familiares, disponiendo el matrimonio del joven emperador con su hija María (año 398). Se conserva un epitalamio escrito para la ocasión por el poeta de la corte Claudiano. Tras la muerte de María, Honorio contrajo matrimonio con otra hija de Estilicón, Termancia (año 408).

 

Durante el reinado de Honorio el Imperio de Occidente se vio sometido a grandes fuerzas desintegradoras, ya fueran exteriores, protagonizadas por invasiones bárbaras, o internas, motivadas por las rebeliones de usurpadores (las fuentes contemporáneas citan hasta nueve).

 

En el 397 el comes Africae Gildo se rebeló, pero la revuelta fue sofocada un año más tarde (31 de julio de 398).

 

Entre los años 401 y el 403 Estilicón rechazó la primera invasión de Italia por Alarico. A consecuencia de esta guerra Honorio trasladó en 402 la capital de Milán, más expuesta, a Rávena, cuya defensa se veía facilitada por estar rodeada por un anillo de pantanos y de sólidas fortificaciones. No obstante, si bien la capital era fácil de defender, su situación no era propicia para que las fuerzas romanas protegieran la Italia central de las incursiones bárbaras. La necesidad de defender Italia obligó a Estilicón a desguarnecer la Galia.

 

En el 405 un ejército bárbaro (godos, vándalos, suevos, burgundios y alanos) mandado por el ostrogodo Radagaiso invadió Italia, llevando la devastación al corazón del Imperio de Occidente hasta que fue derrotado por Estilicón en el 406.

 

El 31 de diciembre del año 406 un ejército de alanos, suevos y vándalos atravesó la frontera e invadió la Galia. Estos pueblos se trasladaron a Hispania en el 409.

 

Mientras tanto se iba debilitando el control de Roma sobre Britania. Aisladas, las guarniciones romanas en esa provincia apoyaron a distintos usurpadores, entre ellos Marco (406-407), Graciano (407) y Constantino III, quien invadió la Galia en el 407 y ocupó Arlés (Arelate).

 

La influencia política de Estilicón crecía con cada victoria conseguida, pero con ello también aumentaba la oposición hacia el general arriano en la corte, en particular la del partido contrario a la negociación con los pueblos bárbaros, dirigido por Olimpio. En el año 408 Honorio dio crédito a las sospechas y acusaciones contra Estilicón que partían del grupo dirigido por Olimpio. Estilicón fue condenado a muerte y también se acabó con la vida de su hijo.

 

El año 410 fue el momento más crítico para Honorio quien solo controlaba el norte de Italia, el Ilírico occidental y África. Llegó a preparar su huida a Constantinopla para el caso de que África cayese en manos de Atalo y Alarico.

En el año 408 Alarico invadió Italia por segunda vez y tras asediar Roma impulsó la usurpación del senador Prisco Atalo mientras que se producía la rebelión de los generales Geroncio y Máximo en Hispania. 

Para acabar con Atalo, Honorio intentó negociar con Alarico, que retiró su ayuda al pretendiente imperial en 410, pero Italia quedó devastada y Roma saqueada en 410. Geroncio, general de Constantino, había proclamado a Máximo emperador en Hispania contra el propio Constantino, pero Honorio inscrito en la lucha entre Constantino, Máximo y Geroncio envió a su propio general Constancio, que reprimió las rebeliones en 411.

 

Galia volvió a ser otra vez fuente de conflictos para Honorio. Después de que las tropas de Constancio regresaran a Italia, Jovino se rebeló en el norte de Galia, con la ayuda de los alanos, los burgundios y la nobleza gálica. Jovino intentó negociar con Ataúlfo (412), pero la proclamación de su hermano Sebastiano como emperador llevó a la alianza de Ataúlfo con Honorio. Honorio encargó a Ataúlfo acabar con Jovino, y derrotándolo y ejecutándolo en 413.

 

En 414, Constancio atacó a Ataúlfo, que proclamó de nuevo emperador a Atalo. Ataúlfo fue forzado por Constancio a refugiarse en Hispania, y Atalo, perdiendo otra vez la ayuda de los visigodos, fue capturado y depuesto.

 

La parte del noreste de la Galia quedó bajo la influencia de los francos, mientras que un tratado firmado en 418 concedió a los visigodos la parte del sudoeste, la anterior Galia Aquitanense.

 

Entre los años 420 y 422 (cuando Máximo, el mismo u otro, volvió a levantarse en Hispania) Honorio aceptó al general Constancio, desde 417 esposo de su hermana Gala Placidia, como coemperador (421). A la muerte de Constancio, volvió al reinar como único emperador (422).

 

Honorio murió de hidropesía en 423, sin dejar heredero. En el interregno subsecuente Juan fue nombrado emperador. Pero en el año 424 el Emperador de Oriente Teodosio II colocó como Emperador a su primo Valentiniano III, hijo de Gala Placidia y Constancio III en el trono.

El acontecimiento más notable de su reinado fue el asalto y saqueo de Roma ocurrido el 24 de agosto de 410 por los visigodos bajo el mando de Alarico. La ciudad había estado bajo el asedio de los visigodos desde poco después de la defenestración y posterior ejecución de Estilicón. 

Los consejeros de Honorio eran duchos en las intrigas palaciegas, pero incapaces de dirigir un ejército que combatiera eficazmente a Alarico, y la falta de un general fuerte que pudiera controlar el ejército romano, formado ya principalmente por bárbaros, dio pocas oportunidades a Honorio para atacar directamente a los visigodos.

 Por todo ello adoptó la que, aparentemente, era la única estrategia posible: esperar pasivamente el agotamiento de los visigodos, e ir movilizando al tiempo las tropas de las que disponía. Lamentablemente, esta actitud de Honorio fue vista como un signo de debilidad e indecisión, tanto por sus contemporáneos como por los historiadores posteriores.

 

Si este plan se pudo llevar a cabo es quizás debatible, especialmente porque él se privó de varios oficiales expertos, promoviendo solamente a los católicos; en todo caso fue sobrepasado por los acontecimientos. Minados por el hambre, algunos defensores abrieron Roma a Alarico. La ciudad no había estado bajo control de una fuerza extranjera desde la invasión de los galos unos ocho siglos antes.

 

La victoria visigoda provocó un daño emocional mayor que el daño real que sufrió la ciudad, originando una enorme conmoción en la época cuyos ecos resonaron desde Britania hasta Jerusalén, (san Jerónimo escribió: In una urbe totus orbis interiit; "en una ciudad perece el universo entero") e inspiraron a San Agustín para escribir su obra magna La ciudad de Dios.

 

Al respecto, el historiador bizantino Procopio recogió la siguiente anécdota (probablemente falsa según Gibbon): Uno de sus eunucos se acercó [a Honorio] y le dijo que Roma había perecido. 

Visiblemente impresionado el emperador gritó: "Y sin embargo, ha comido de mi mano hace unos instantes!". Porque él tenía una gallina muy grande, su favorita, llamada Roma. El eunuco comprendió la confusión y le dijo que era la ciudad de Roma la que había perecido a manos de Alarico. El emperador, con un suspiro de alivio, respondió rápidamente: "Pero yo, mi buen amigo, pensé que era mi gallina Roma la que había perecido." 

Tan grande, dicen, fue la locura con la que estaba poseído este emperador.​ Este relato inspiró el cuadro de John Williams Waterhouse: Los favoritos del emperador Honorio ​ y la obra de Friedrich Dürrenmatt Romulus der Große (Rómulo el Grande).

 

El gobierno de Honorio durante 30 años podría catalogarse como de absoluta ineptitud, Honorio nunca fue un gobernante capacitado o audaz, era altamente influenciable por su consejo, que fue en gran medida responsable de las muertes de Estilicón y su hijo y de la rebelión de los bárbaros foederati.

 Durante su mandato se produjo la ejecución del único general que hacía frente a los bárbaros que invadían de manera constante el territorio romano, Estilicón, probablemente por consejo de sus cortesanos; también se produjo el levantamiento de los bárbaros foederati que servían en el ejército romano, lo que tuvo como consecuencia que los bárbaros se pasaran al lado de Alarico, el cual tomó Roma tras tres asedios sobre la ciudad, y con Honorio refugiado en la ciudad de Rávena y sin que nadie pudiera hacer frente a Alarico. 

Este finalmente tomó la ciudad, lo que fue un golpe devastador al ya de por sí moribundo Imperio romano de Occidente. Durante su gobierno se establecerían más tribus bárbaras dentro de las fronteras del imperio, la mayoría a causa de pactos y tratados que se firmaban para evitar que los bárbaros atacaran el corazón del imperio o saquearan las ciudades a placer.