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martes, 1 de septiembre de 2020

CÉSAR DICE SOBRE EL VENCEDOR EN SU DÍA TRIUNFAL



En el día del triunfo el general se convierte en la imagen viva o en la encarnación del dios Júpiter, lleva el manto púrpura del dios bordado con estrellas doradas, sandalias de oro en los pies y con la mano sostiene el cetro de marfil coronado con el águila de Júpiter. Lleva en la cabeza la corona de laureles, y toda la cara pintada de rojo, para asemejarse a las antiquísimas estatuas etruscas. En verdad, toda la ceremonia es probablemente de origen etrusco, como lo indica asimismo el conjunto de mimos que danzan y cantan al estilo etrusco, mientras rodean el carro triunfal.








domingo, 1 de marzo de 2020

PLAUTO AGRADECE A LOS DIOSES LA VICTORIA ROMANA



Ahora que han sido vencidos los enemigos, están a salvo los ciudadanos, está en calma la ciudad, ha sido firmada la paz, terminada la guerra, conseguida la victoria, sin bajas en nuestro ejército y nuestras guarniciones, a ti, Júpiter y a todos los dioses que reinan en el cielo, por la valiosa ayuda que nos habéis prestado os expreso mi gratitud y os doy las gracias por haberme permitido tomar cumplida venganza de mi enemigo.




sábado, 3 de noviembre de 2018

CLAUDIO DICE SOBRE LOS DESFILES TRIUNFALES


Los triunfos han sido una maldición para Roma. ¿Cuántas guerras innecesarias se libraron porque los generales aspiraban a la gloria de cabalgar coronados por las calles de Roma, con cautivos encadenados detrás de ellos y los despojos de guerra amontonados en carros?. Augusto se dio cuenta de ello, y decretaría que para desfilar el general debía de estar vinculado con la familia imperial.



















domingo, 28 de octubre de 2018

REPARTO DEL BOTÍN A LOS LEGIONARIOS, TRAS EL DESFILE TRIUNFAL DE CÉSAR EN ROMA



Cuando terminó la celebración, caía la noche. El reparto del botín tendría que dejarse para la mañana siguiente. El Campo de Marte se convirtió en campamento, ya que todos los veteranos retirados estaban también allí, después de presenciar los actos entre la muchedumbre. Los legionarios tenían que recoger su parte en persona a menos que, como ocurría en el caso del triunfo de César, muchos de los veteranos vivieran en la Galia Cisalpina. Algunos se agruparon y nombraron un representante con un documento de autorización, lo cual contribuiría a aumentar las dificultades con las que inevitablemente se enfrentarían los pagadores de las legiones.

 

Los soldados rasos recibieron veinte mil sestercios por cabeza (una cantidad superior a la paga de veinte años de servicio); los centuriones de segunda recibieron más de cuarenta mil sestercios, y los centuriones de primera ciento veinte mil sestercios. Eran unas gratificaciones enormes, mayores que las de cualquier otro ejército en la historia, incluso que las del ejército de Pompeyo Magno después de conquistar Oriente y duplicar el contenido del erario.

 

 Pese a este botín, los soldados de todos los rangos se marcharon indignados. ¿Por qué?.  Porque César había apartado un pequeño porcentaje y lo había entregado a los pobres de Roma, cada uno de los cuales recibió cuatrocientos sestercios, treinta y seis libras de aceite y quince modii de trigo. ¿Qué habían hecho los pobres para merecer una parte?. Los pobres no cabían en sí de gozo, pero no así el ejército.

 

La opinión general entre los militares era que César tramaba algo, pero ¿qué?. Al fin y al cabo, nada podía impedir a un liberto pobre alistarse en las legiones, así pues, ¿por qué César hacía una donación a hombres que no se habían alistado?


sábado, 29 de septiembre de 2018

CÉSAR DICE SOBRE SU LEMA VENI, VIDI, VICI


Llegué, vi, conquisté. Estoy pensando en adoptar esto como mi lema, pues parece ocurrir con suma regularidad, y la frase en sí es muy breve. Por lo menos esta última vez en que he llegado, visto y conquistado ha sido contra un extranjero: he derrotado al orgulloso "Rey de Reyes" Farnaces del Ponto en Zela, en la más fácil de todas las batallas que he vivido, y con suerte con el botín conseguido he logrado más de 10.000 sestercios para cada uno de mis legionarios, más de 200.000 sestercios para cada uno de mis centuriones, y cien talentos para cada uno de mis legados, dinero intacto que custodian celosamente mis contables y que todos van a recibir en mano después de haber exhibido mi desfile triunfal en Roma, como premio a la lealtad y a lo bien que me han servido todos mis muchachos. Y aunque tengo derecho a buena parte del botín, renuncio a él en favor de mis hombres, y me conformo con lo que pueda obtenerse por la venta de los esclavos obtenidos en esta guerra. Tengo ya tanto poder y dinero, que apenas ya no necesito más oro.









domingo, 22 de julio de 2018

OVACIÓN VERSUS DESFILE TRIUNFAL


La diferencia de obtener una ovación, en vez de un triunfo era debido a la naturaleza del rival vencido, que por ejemplo cuando se  trataban de civiles o esclavos sublevados contra Roma no tenían categoría de ejército de nación enemiga; las guerras civiles y las guerras serviles recibían rango especial en el código militar romano. Ser encargado por el Senado para aplastar una sublevación civil no era menos honroso y esforzado que enfrentarse a un ejército enemigo, pero al general no se le otorgaba el derecho a reclamar un triunfo. 


El triunfo era el modo de mostrar al pueblo romano las ganancias de la guerra: los prisioneros, el dinero requisado, el botín de todo tipo, desde clavos de oro arrancados de las puertas de algún monarca, hasta cargamentos de canela e incienso; porque todo lo pillado enriquecía las arcas romanas, y el pueblo podía ver con sus propios ojos lo beneficiosa que era una guerra si se era romano. Es decir, si se era romano y se ganaba. Pero en las rebeliones civiles y de esclavos no había ganancias; sólo pérdidas. Las propiedades que caían en manos del enemigo y que se recuperaban tenían que devolverse a sus dueños y el Estado no podía exigirles un porcentaje.


Así hubo que inventar la ovación, que, como el triunfo, la constituía un desfile sobre el mismo itinerario. Sin embargo, el general no iba montado en el antiguo carro triunfal, no se pintaba de púrpura la cara ni llevaba el ropaje triunfal; no sonaban trompetas, únicamente el gorjeo menos emotivo de las flautas, y, en lugar de un toro, el Gran Dios Júpiter Optimo Máximo recibía una oveja en sacrificio, compartiendo con el general una ceremonia de calidad inferior.




domingo, 6 de mayo de 2018

ESTOBEO DICE SOBRE LA FELICIDAD



(...) La única felicidad consiste en regocijarse con sentimiento sincero y en no afligirse jamás, sean cuales sean el lugar y la ocasión en que uno se halle.

 

(...) Afirmamos que en esto consiste la felicidad verdadera, en mantener siempre la mente y el alma en un estado de tranquilidad y alegría.





lunes, 2 de abril de 2018

RESUMEN DEL DESFILE TRIUNFAL



Cuando se iniciaba un desfile, generalmente marchaban en cabeza el Senado y todos los magistrados, y a continuación danzarines y payasos imitando a los que habían hecho méritos en la batalla; seguía después el botín y las carrozas de trofeos, más danzarines, músicos y bufones escoltando a las bestias para el sacrificio con los sacerdotes, precediendo a los prisioneros de alcurnia y al general triunfador en su carro antiguo. Y finalmente las legiones.