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viernes, 2 de junio de 2023

LA LUCHA POR EL PODER EN EL IMPERIO ROMANO DURANTE EL SIGLO IV

Galerio, hombre de buen carácter y sobresaliente en asuntos militares, cuando se dio cuenta de que Italia, con la aquiescencia de Constancio, había pasado también a su administración, nombró dos Césares: Maximino, a quien puso al mando de Oriente, y Severo, a quien entregó Italia. Él permaneció en el Ilírico, pero, una vez muerto Constancio, Constantino, hijo suyo, de un matrimonio más que oscuro, fue nombrado emperador en Britania y sucedió a su padre como el gobernante más deseado. Entretanto en Roma los pretorianos, tras iniciar una sublevación, nombraron Augusto a Majencio, hijo de Herculio, que estaba en una villa pública no lejos de la ciudad. Cuando se anunció esto, Maximiano Herculio, estimulado por la esperanza de recobrar su rango, que había dejado en contra de su voluntad, corrió hacia Roma desde Lucania, donde había elegido retirarse como ciudadano, para envejecer en el campo, en un lugar muy agradable; pidió también a Diocleciano que volviera a tomar el poder, que había abandonado, por medio de una carta que aquél no tomó en consideración. Pero Severo César, enviado a Roma por Galerio a reprimir la sublevación de los pretorianos y de Majencio, llegó con el ejército y en el asedio de la ciudad fue abandonado por la traición de sus propios soldados.


( Eutropio en Brevario de la historia de Roma )







miércoles, 25 de marzo de 2020

CONSTANCIO CLORO DICE SOBRE LOS BÁRBAROS


Por exceso de clemencia los ha tratado con dulzura e indulgencia, les ha dado el título de aliados, les ha concedido derechos políticos y honores y les ha donado generosamente tierras. Pero no han comprendido ni apreciado la generosidad de ese trato, han visto en él una debilidad por nuestra parte y esto les ha inspirado una arrogancia insolente y una fanfarronería inaudita. Ante todo hay que separar a los bárbaros de las funciones superiores. El Emperador debe depurar el ejército. Que estos bárbaros trabajen la tierra  o bien se vuelven por donde han venido, a anunciar al otro lado del Danubio que los romanos ya no tiene la misma suavidad.

( Sinesio de Cirene )







 


domingo, 8 de septiembre de 2019

ZÓSIMO DICE SOBRE EL REINADO DE CONSTANCIO



De resultas de ello quedó todo el poder en las solas manos de Constancio; el cual, incapaz de sobrellevar con medida su ventura, se llenó de jactancia.





viernes, 26 de julio de 2019

LOS TETRARCAS


Después de ellos, los dioses nos otorgaron a Diocleciano y Maximiano, y, junto a tan ilustres personalidades, a Galerio y Constancio, de los que el uno nació para borrar la ignominia que supuso el cautiverio de Valeriano y el otro para someter de nuevo a las Galias a las leyes de Roma. Ciertamente, estos cuatro caudillos del mundo fueron aguerridos, sabios, benignos y muy generosos.


( Historia Augusta )





lunes, 24 de junio de 2019

FLAVIA JULIA HELENA DE CONSTANTINOPLA, MADRE DE CONSTANTINO EL GRANDE




Flavia Julia Helena, también conocida como santa Elena y Elena de Constantinopla (Trapani, hacia 250 - Roma, hacia 330), fue una emperatriz romana y, posteriormente, proclamada como santa de las Iglesias católica, luterana y ortodoxa.
 

Probablemente nació en Drépano (actual Hersek), en Bitinia,​ al noroccidente de Anatolia, Turquía y que fue renombrada Helenópolis por su hijo Constantino I. Aunque supuestamente era hija de un sirviente, ello no impidió que fuese la primera esposa del tetrarca Constancio Cloro.

 

Constancio Cloro la tomó como esposa y más tarde se divorció de ella en 292 para casarse con la hijastra de Maximiano, Flavia Maximiana Teodora. El hijo de Helena, Constantino, se convirtió en emperador del Imperio romano y, después de su coronación, ella tuvo una destacada presencia en la corte imperial. Ya durante el reinado de Constantino se convirtió al cristianismo, siendo él quien, contrariamente a lo que se suele pensar, sirvió de influencia para la conversión de su madre.

 

Es considerada por los ortodoxos y católicos como santa, famosa por su piedad. Eusebio tomó detalles de su peregrinaje a Tierra Santa y otras provincias del Medio Oriente. Aunque Eusebio no se lo reconoce, es tradicionalmente conocida por buscar las reliquias de la Vera Cruz (la auténtica cruz de Cristo), buscar los restos de los Reyes Magos, que actualmente se conservan en la Catedral de Colonia así como los del Apóstol Matías, depositados en la abadía de San Matías de Tréveris. En su búsqueda de la cruz donde Jesucristo murió, demolió el templo erigido a Venus en el monte Calvario e hizo cavar hasta que le dieron noticias, en los primeros días de mayo, de haber encontrado la Cruz. Helena mandó construir un templo allí y otro en el monte de los Olivos. En todas estas actividades le acompañó el obispo Macario I de Jerusalén.

 

Su día festivo se celebra en los cristianos orientales de Rito bizantino con el de su hijo Constantino, el 21 de mayo. La Iglesia romana la conmemora el 18 de agosto. Además, está muy vinculada a la fiesta de la Invención de la Santa Cruz, que conmemora cada 3 de mayo el hallazgo de las reliquias de la cruz de Cristo por la emperatriz, un hecho que realmente no se añadió a su leyenda hasta finales del siglo IV. En el santoral católico, esta santa es considerada patrona de la arqueología, de la conversión y de los matrimonios difíciles.

 

Su iconografía habitual la muestra como emperatriz romana, vestida con ricos ropajes, y portando casi siempre la Vera Cruz, y a veces con su hijo Constantino. Es muy habitual la representación del momento del hallazgo de las reliquias (Exaltación de la Cruz) en el monte Calvario y los milagros subsiguientes. Artistas como Piero della Francesca o Pedro Berruguete ilustraron estos episodios.

 

En Inglaterra, en una leyenda posterior, mencionada por Geoffrey de Monmouth, se dice que fue hija del rey bretón Coel, que se alió con Constancio para evitar la guerra entre los bretones y Roma.

 

SANTA ELENA EN EL MUNDO HISPANO Y ROMA:

Es la patrona de Caravaca de la Cruz, una de las cinco ciudades santas, a la cual se le atribuye el descubrimiento de la Santísima y Vera Cruz de Caravaca.

En una aldea de Fuente Obejuna (provincia de Córdoba), Los Morenos, tienen a Santa Helena como patrona. El 18 de agosto, al procesionar la imagen, se conserva la tradición de cubrir las andas con albahaca. Según la leyenda, esta planta olorosa abundaba en el campo donde se encontró la Cruz que la santa emperatriz buscaba.

Existe en Biescas, en el Valle de Tena (provincia de Huesca) la antigua ermita de Santa Elena erigida en su honor, y hasta dicho santuario se organizan varias peregrinaciones al año, destacando especialmente la llamada Romería de las Cruces: el día de Pascua de Pentecostés, representantes de todos los pueblos del Valle de Tena y de la Tierra de Biescas acuden hasta el santuario con sus cruces parroquiales para rendir tributo a la santa patrona de ambas comarcas. Según la leyenda local, la santa encontró refugio en una cueva (ahora dentro de la
ermita) de la persecución que sufrió.

En la provincia de Jaén se encuentra el municipio de Santa Elena, en el cual, tras nueve días de novena para venerar a la patrona del pueblo, se culminan los cultos procesionando su imagen el día 18 de agosto por las calles del pueblo.

El sábado de la tercera semana de mayo procesiona en San Fernando (provincia de Cádiz) la hermandad de Santa Elena.

En Ocaña funciona la hermandad de la Santa Cruz y Santa Elena que celebra su mayor festividad el primer sábado del mes de mayo en la Iglesia de Santa María de la Asunción.

En Villalba del Alcor (Huelva) veneran desde hace años la imagen de santa Elena emperatriz, que comparte capilla con la Cruz de la calle Cerrillo.

Magaz de Abajo celebra las fiestas en honor a su patrona, Santa Helena, el último fin de semana de abril.

La ciudad de Santa Elena en la provincia de Entre Ríos (Argentina) de le debe su nombre. La ciudad tiene uno de los mayores festejos en honor a la santa, que incluye cabalgatas, procesión náutica, salva de bombas a las 00 hs. y una multitudinaria celebración eucarística y procesión a pie.

En varias parroquias argentinas ha adquirido una gran y creciente devoción, particularmente en Ingeniero Luiggi, Buenos Aires, Mar del Plata, Tucumán, Córdoba y Neuquén, entre otras.

En Chile existe la Viña San Helena.

En Ecuador, la provincia 24 lleva el nombre de Santa Elena en honor a la Santa Emperatriz, debido a que, la península donde se encuentra la actual provincia, fue descubierta por el conquistador Francisco Pizarro el 18 de agosto de 1527.

En El Salvador un municipio lleva su nombre.

La Basílica de San Pedro de la Ciudad del Vaticano fue construida en el terreno adquirido por la santa para tal fin; allí en torno al baldaquino hay una enorme estatua bajo la cual se conserva el fragmento más grande del Lignum Crucis.

Frente a la Archibasílica de San Juan de Letrán, en Roma, conservan una bellísima imagen que reposa sobre la Escalera Santa, traída por ella desde el palacio de Poncio Pilatos.

Santa Elena de la Cruz es también patrona del Municipio de Río Grande del estado de Zacatecas, México, desde los albores de su fundación alrededor del año 1562. La parroquia madre dedicada a ella es erigida el año de 1848, cuyo primer templo, conocido como Santa Elena antigua, construido en dos etapas, fue derrumbado en los 60's por deterioro y riesgo de derrumbe para dar paso al segundo de tipo moderno. Las fiestas de Santa Elena son durante el mes de agosto, realizando, del 9 al 17 de dicho mes, rosarios de aurora y peregrinaciones vespertinas con carros temáticos evangelizadores culminando con la Sagrada Eucaristía, además de otros eventos tanto religiosos, culturales o tradicionales en días distintos del novenario. El día 18 de agosto, el templo es adornado con un sin fin de flores, hay vigilia desde un día antes para culminar con la primera Eucaristía con las tradicionales mañanitas. La Misa principal es celebrada por el arzobispo de Durango, a donde pertenece la parroquia, en compañía de sacerdotes locales e invitados, es en esta celebración donde se entronizado la sagrada imagen de Santa Elena ataviada de diferentes vestimentas cada año. Por la tarde se realiza la magna peregrinación donde la Cofradía "Custodios de Santa Elena" saca la sagrada imagen por las principales calles de la ciudad. Al final del día hay quema de pirotecnia.


lunes, 6 de mayo de 2019

BATALLA DE VERONA


La batalla de Verona fue el penúltimo enfrentamiento de la guerra civil entre los emperadores romanos Constantino I (r. 306-337) y Majencio (r. 306-312), trabado en la ciudad italiana de Verona durante el verano de 312. Previamente, Majencio había declarado la guerra a Constantino, alegando que pretendía vengar la muerte de su padre Maximiano (r. 285-308, 310), quien se había suicidado después de ser derrotado por este. Constantino, respondería a su vez con una invasión a gran escala a Italia.
 
La batalla de Verona ocurrió después de la batalla de Brescia, enfrentamiento en el cual, Constantino fue capaz de derrotar a un contingente de caballería enviado por el prefecto del pretorio Ruricio Pompeyano para bloquear la ruta en dirección a Roma. En Verona, al igual que en los otros combates que ocurrieron en esta guerra civil, Constantino pudo marcar otra importante victoria contra el ejército de Majencio, la cual le abrió el camino para su última batalla en el Puente Milvio, situado en las inmediaciones de Roma.
 
La causa del enfrentamiento entre los emperadores romanos Constantino I (r. 306-337) y Majencio (r. 306-312), residía en las rivalidades motivadas en consecuencia del sistema de gobierno instituido por Diocleciano, denominado tetrarquía. Al poco tiempo que Diocleciano y Maximiano renunciaron al trono, los gobernadores provinciales comenzaron a disputarse el control del Imperio romano.
 
Uno de los perjudicados por este sistema fue Constantino, quien aunque tenía derechos dinásticos al trono, por ser el hijo del emperador de Occidente Constancio Cloro, se veía afectado por el hecho de que la tetrarquía obviaba dichos derechos, al considerar que el linaje imperial no era un requisito indispensable en los emperadores. Cuando Constancio murió en Britania, el 25 de julio de 306, sus tropas proclamaron como su sucesor a Constantino en Eboracum (actual York).
 
Mientras tanto en Roma, el favorito a la sucesión era el hijo de Maximiano, Majencio, quien se autoproclamó princeps el 28 de octubre de 306, y llamó a su padre del retiro para que cogobierne con él. En 307, Italia fue invadida por Flavio Severo (r. 305-307), por orden del emperador del Oriente Galerio (r. 293-311). Con la ayuda de un ardid de Maximiano, Severo se rindió, siendo y fue hecho prisionero, muriendo en 317 en circunstancias que aún no se han podido esclarecer.
 
En 308, durante la conferencia de Carnunto convocada por Galerio, se nombró al oficial Flavio Valerio Licinio (r. 308-324) como emperador de Occidente, con el propósito de derrocar a Majencio, sin embargo, Licinio prefirió no intervenir en el asunto.​
 
Ese mismo año, Maximiano pretendió destronar a su propio hijo pero fracasó en el intento, huyendo a la corte de Constantino en la Galia.​ En el verano de 310, cuando Constantino se encontraba sofocando una insurrección de los francos, Maximiano intentó proclamarse como nuevo emperador, pero al retornar Constantino, apresó a Maximiano y lo obligó a suicidarse.
 
El año siguiente, Majencio pidiendo venganza por la muerte de su padre, declara la guerra a Constantino, quien respondió con una invasión del norte de Italia con 90 000 legionarios y 8000 équites (jinetes), según las crónicas del historiador Zósimo.​ Después del sitio de Segusio (actual Susa, en Italia), el ejército constantiniano se dirigió hacia el sur, venciendo a las tropas de Majencio en la batalla de Turín. Constantino continuó hasta Mediolanum (hoy Milán), ciudad que le abrió las puertas y lo acogió. A mediados del verano, continuó su marcha hacia Roma.
 
Ruricio Pompeyano, un prefecto del pretorio que comandaba a las tropas majencianas acantonadas en Verona, recibió noticias de la proximidad de Constantino. Rápidamente envió a un contingente de caballería pesada a las inmediaciones de Brixia (actual Brescia) con el fin de bloquear el paso al ejército invasor. Constantino entonces ordenó a su caballería arremeter contra el enemigo. La batalla de Brescia tuvo una corta duración, gracias a la acción de la caballería constantiniana, que logró desarticular a las fuerzas enemigas, las cuales tuvieron que replegarse hacia Verona.
 
Después que la ciudad de Mediolanum se pasara del lado de Constantino meses antes, Verona se convertiría en la más importante fortaleza de Majencio en el norte de Italia. Verona estaba naturalmente defendida en tres de sus costados por el río Adigio. Asimismo, contaba con grandes fortificaciones que constituían una poderosa barrera contra ataques. Ruricio Pompeyano había agrupado a un numeroso ejército proveniente de Venetia, concentrándolo dentro de Verona. Constantino envió una pequeña fuerza al norte de la ciudad, en un intento de cruzar el río sin ser detectados. Pompeyano mientras tanto, envió a un gran destacamento para contener a su fuerza expedicionaria, pero fue derrotado y forzado a volver dentro de los muros.
 
El ejército constantiniano prosiguió con su ataque contra la ciudad y comenzó a sitiarla. Pompeyano consiguió escapar antes del sitio, huyendo al este para conseguir refuerzos. Pronto regresó con un considerable ejército, colocando al emperador en la difícil situación de luchar en dos frentes.
 
Constantino respondió tomando la iniciativa en la ofensiva: dejó una parte de sus tropas para contener a la guarnición de la ciudad, mientras que el resto atacó a los refuerzos. Constantino personalmente dirigió este ataque y su ejemplo de valor inspiró un esfuerzo heroico en sus soldados. Pompeyano murió en el combate y sus huestes se desintegraron. Los defensores de Verona, se desmoralizaron ante tal situación, capitulando inmediatamente.
 
La rendición de Verona fue seguida por la de Aquilea, Mutina (actual Módena)​ y Rávena.​Con esto, el camino directo hacia Roma quedaba abierto para Constantino.​ La última confrontación de la guerra entre ambos emperadores tuvo lugar en el margen del Tíber, cerca al Puente Milvio. Majencio murió durante la batalla y Constantino se convirtió en único emperador de la mitad occidental del Imperio romano.


sábado, 21 de octubre de 2017

CONSTANCIO CLORO NOS DICE SOBRE LOS BÁRBAROS ASENTADOS EN EL IMPERIO ROMANO


 

Aquel que durante tanto tiempo nos ha arruinado con sus saqueos, nos enriquece ahora. Miradlo vestido de campesino, trabajando hasta el agotamiento, acudiendo a los mercados a vender sus animales. En grandes extensiones que permanecían improductivas verdean ahora las cosechas gracias a los bárbaros.