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martes, 6 de junio de 2023

TEODORETO DE CIRO, DEFENSOR DE LA ORTODOXIA Y UNIDAD CRISTIANA EN LA ANTIGUA IGLESIA

Teodoreto de Ciro fue un obispo, historiador y teólogo cristiano que vivió entre los siglos IV y V d.C. Nació en Antioquía, una ciudad del Imperio Romano, alrededor del año 393.

 Desde su infancia, se dedicó al servicio de Dios, educado por los monjes Macedonio y Pedro. Estudió teología, filosofía y literatura, siguiendo las enseñanzas de la escuela de Antioquía, que se caracterizaba por una interpretación literal y racional de la Biblia.

 

A los 23 años, repartió su herencia entre los pobres y se retiró a un monasterio cerca de Apamea, donde pasó siete años en oración y estudio. En el año 423, fue elegido obispo de Ciro, una pequeña aldea de Siria. Allí realizó una intensa labor pastoral, convirtiendo a muchos paganos y herejes, construyendo iglesias y obras públicas, y predicando con elocuencia.

 

Teodoreto se vio involucrado en la controversia nestoriana, que surgió por el rechazo de Nestorio, patriarca de Constantinopla, a llamar a María Theotokos (Madre de Dios), por considerar que implicaba confundir las dos naturalezas de Cristo. Teodoreto defendió a Nestorio y se opuso a San Cirilo de Alejandría, que defendía la unidad de Cristo y la maternidad divina de María. Teodoreto escribió varios tratados contra Cirilo y sus anatematismos (condenas doctrinales), y fue depuesto por el Concilio de Éfeso en 431.

 

Sin embargo, Teodoreto no era un nestoriano radical, sino que buscaba una fórmula conciliadora entre las escuelas de Antioquía y Alejandría. Participó en la redacción del Símbolo de Unión de 433, que establecía un acuerdo entre Juan de Antioquía y Cirilo.

 También combatió al monofisismo, que negaba la humanidad de Cristo. Fue restituido en su sede por el Concilio de Calcedonia en 451, después de condenar a Nestorio y aceptar el credo calcedonense, que afirmaba las dos naturalezas y una sola persona de Cristo.

 

Teodoreto murió entre los años 458 y 466. Fue considerado un santo por la Iglesia Oriental, pero sus escritos fueron condenados por el Concilio de Constantinopla en 533, por contener errores cristológicos.

 

Entre sus obras más importantes se encuentran:

 

- Historia eclesiástica: una continuación de la obra de Eusebio de Cesarea, que narra los acontecimientos de la Iglesia desde el año 324 hasta el 428.

- Historia religiosa: una colección de biografías de monjes y ascetas orientales.

- Historia tripartita: una compilación de las historias eclesiásticas de Sócrates Escolástico, Sozomeno y Teodoreto.

- Comentario sobre los Salmos: una obra exegética que interpreta los salmos desde un punto de vista histórico y moral.

- Comentario sobre Isaías: una obra similar al anterior, que explica el sentido literal y espiritual del profeta.

- Una historia de los monjes de Siria: Es una colección de relatos sobre la vida y las virtudes de los monjes sirios, que Teodoreto admiraba y visitaba con frecuencia. Es una obra de gran valor histórico y espiritual, que muestra el ideal de santidad de la escuela de Antioquía.

- Comentario sobre las cartas paulinas: una obra que sigue el método antioqueno de análisis gramatical y contextual.

- Curación de las enfermedades griegas: una refutación de las principales herejías cristianas desde el gnosticismo hasta el eutiquianismo.

- Comentario sobre Daniel: una obra que explica el libro de Daniel desde un punto de vista histórico y profético.

- Comentario sobre los Cantares: una obra que interpreta el libro de los Cantares como una alegoría del amor entre Cristo y la Iglesia.

- Comentario sobre Ezequiel: una obra que sigue el método antioqueno de análisis gramatical y contextual.

- Comentario sobre Jeremías: una obra similar a la anterior, que expone el sentido literal y espiritual del profeta.

- Comentario sobre las doce profecías menores: una obra que comenta los libros de Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahum, Habacuc, Sofonías, Ageo, Zacarías y Malaquías.

- Comentario sobre el Eclesiastés: una obra que explica el libro del Eclesiastés desde un punto de vista moral y filosófico.

- Comentario sobre el libro de Job: una obra que comenta el libro de Job desde un punto de vista teológico y práctico.

- Comentario sobre Proverbios: una obra que comenta el libro de Proverbios desde un punto de vista ético y pedagógico.

- Diálogos imaginarios: una obra que presenta conversaciones ficticias entre personajes históricos o literarios, como Platón y Moisés, Heráclito y Aristóteles, etc.

- Homilías: una colección de sermones sobre diversos temas bíblicos y doctrinales.

- Eranistes o Polimorfo: un diálogo contra el monofisismo, en el que defiende la distinción entre las dos naturalezas de Cristo.

- Cartas: una colección de más de 200 cartas dirigidas a diversos personajes eclesiásticos y civiles, que revelan su personalidad y su pensamiento.

 

Teodoreto de Ciro fue un teólogo que contribuyó al desarrollo de la cristología y la exégesis bíblica desde la perspectiva de la escuela de Antioquía. Su legado teológico se refleja en sus numerosos comentarios a las Escrituras, sus tratados dogmáticos y polémicos, sus obras históricas y sus cartas.

 A pesar de su implicación en la controversia nestoriana y su oposición inicial a San Cirilo de Alejandría, Teodoreto se mostró dispuesto a aceptar el consenso ecuménico expresado en el Concilio de Calcedonia, que afirmaba la unidad de persona y la distinción de naturalezas en Cristo.

 Teodoreto luchó contra las herejías que amenazaban la ortodoxia cristiana, como el apolinarismo, el eutiquianismo y el monofisismo. Su relación con otros líderes eclesiásticos fue a veces conflictiva, pero también buscó el diálogo y la reconciliación.

 

Teodoreto de Ciro fue un hombre de fe y de cultura, que supo combinar la sabiduría clásica con el conocimiento revelado. Fue un pastor celoso y un escritor prolífico, que dejó una huella imborrable en la historia de la Iglesia y la teología. Fue un testigo de su tiempo y un maestro para las generaciones posteriores.




lunes, 5 de junio de 2023

ELIA EUDOXIA, LA CONTROVERTIDA EMPERATRIZ FRANCO-ROMANA, Y SU INFLUENCIA POLÍTICA Y RELIGIOSA

Elia Eudoxia (en latín, Aelia Eudoxia; fallecida el 6 de octubre de 404) fue una emperatriz romana consorte, esposa del emperador romano de Oriente Arcadio.

 

Era la hija de Flavio Bauto, un franco romanizado que sirvió como magister militum en el ejército romano de Occidente durante los años 380. La identidad de su padre la menciona Filostorgio.​ La crónica fragmentaria de Juan de Antioquía, un monje del siglo VII​ considera a Bauto también como el padre de Arbogasto. Este parentesco no es aceptado por los historiadores modernos.​ La Historia del Imperio romano tardío (1923) de John B. Bury y el estudio histórico Theodosian Empresses. (1982) de Kenneth Holum consideran que la madre de Eudoxia era romana y por lo tanto ella podría ser considerada "semibárbara"; sin embargo, las fuentes primarias no mencionan su linaje materno.​

Su padre aparece mencionado por última vez como cónsul romano con Arcadio en el año 385. Para el 388 ya estaba muerto.​ Según Zósimo, Eudoxia comenzó su vida en Constantinopla como miembro de la casa de Promoto, magister militum del Imperio romano de Oriente. Se cree que para entonces ya era huérfana.​ Su entrada en la casa de Promoto puede indicar amistad de los dos magistri​ o una alianza política.​

 

Promoto murió en el año 391. Según Zósimo, le sobrevivió su esposa Marsa y dos hijos que fueron criados junto con los hijos y emperadores conjuntos de Teodosio I. Tales hijos eran Arcadio y su hermano menor, Honorio. Zósimo afirma que Eudoxia vivió junto con uno de los hijos supervivientes en Constantinopla. Por lo tanto se asume que ya conocía a Arcadio durante sus años como colega menor de su padre. Zósimo cuenta que Eudoxia fue educada por Pansofio. Su anterior tutor fue promovido al rango de obispo de Nicomedia en el año 402. Wendy Mayer considera que Eudoxia había sido preparada como un vehículo de las ambiciones de su familia de acogida.​

 

El 17 de enero de 395, Teodosio I falleció en Milán. Arcadio le sucedió en Oriente y Honorio en Occidente. Arcadio fue efectivamente colocado bajo el control de Rufino, prefecto pretoriano de Oriente. Supuestamente Rufino pretendía casar a su hija con Arcadio y establecer su propio parentesco con la dinastía teodosiana.​ Bury considera que «una vez que fuera suegro del emperador, él [Rufino] esperaría convertirse en emperador por sí mismo».

 

Sin embargo Rufino se vio distraído por un conflicto con Estilicón, magister militum de Occidente. La boda de Eudoxia y Arcadio fue organizada por Eutropio, uno de los oficiales eunucos del Gran Palacio de Constantinopla. El matrimonio tuvo lugar el 27 de abril de 395, sin el conocimiento o consentimiento de Rufino.​ Para Eutropio era un intento de incrementar su propia influencia sobre el emperador y confiaba en asegurar la lealtad de la nueva emperatriz hacia él. Rufino había sido un enemigo de Promoto y la casa superviviente del magister militum, incluida Eudoxia, podría estar ansiosa de socavar su influencia.​ El propio Arcadio pudo verse motivado a afirmar su propia voluntad sobre la de su regente. Zósimo cuenta que Arcadio también estaba influido por la extraordinaria belleza de la novia pero esto se considera dudoso por eruditos posteriores.​ Arcadio tenía aproximadamente dieciocho años de edad y Eudoxia puede calcularse que tenía más o menos la misma edad.

 

En la década entre el matrimonio y su muerte, Eudoxia dio a luz a cinco hijos supervivientes. Una fuente contemporánea conocida como Pseudo-Martirio también habla de dos hijos que nacieron muertos. Se cree que el escritor era Cosme, quien defendía a Juan Crisóstomo, y atribuyó ambos acontecimientos al castigo por los dos exilios de Juan. Zósimo señala que se rumoreó ampliamente que su hijo Teodosio era el hijo que tuvo con un cortesano. Se cree que el relato de su vida hecho por Zósimo es, en general, hostil a Eudoxia, y su exactitud es dudosa.​

 

Se considera que ella y Gainas, el nuevo magister militum, intervinieron en la privación de todos los cargos y posterior ejecución de Eutropio en el año 399. Sin embargo, la extensión y la naturaleza de su implicación son controvertidas. No obstante, parece que incrementó su influencia personal tras su destitución. El 9 de enero del año 400, Eudoxia recibió oficialmente el título de Augusta. También pudo a partir de entonces llevar el paludamento púrpura, representando el rango imperial y fue representada en las monedas romanas. También circularon imágenes oficiales de ella en un estilo similar al de un Augusto masculino. Su cuñado Honorio más tarde se quejaría a Arcadio de que estas monedas llegaban a su propia corte.

 

La extensión de su influencia en asuntos cortesanos y de Estado ha sido objeto de debate entre los historiadores. Filostorgio considera que ella era más inteligente que su marido, pero dice que sufría de una “arrogancia bárbara”. Zósimo considera que era terca pero al final la manipulaban los eunucos de la corte y las mujeres que la rodeaban. Unas fuentes consideran que se sobreestima su influencia en las fuentes primarias​ mientras que según otras, ella dominó el gobierno entre el 400 y su muerte en el 404.​

 

En 403, Simplicio, prefecto de Constantinopla, erigió una estatua dedicada a ella sobre una columna de pórfido y una base de mármol. Arcadio rebautizó la ciudad de Selimbria (Silivri) Eudoxiópolis por ella, aunque este nombre no sobrevivió.​

 

Su papel en los asuntos eclesiásticos de la época está bastante bien documentada. Se convirtió en defensora de la facción cristiana que defendía el símbolo niceno y según Sócrates de Constantinopla financió las procesiones anti-arrianas de Constantinopla. También presidió las celebraciones públicas a la llegada de nuevas reliquias de mártires cristianos a la ciudad y se unía a vigilias nocturnas sobre los restos. Frecuentemente se habla de ella como actuando sola en temas religiosos y aparecer sola en público. Arcadio permanecía notablemente ausente de acontecimientos públicos.​

 

Una interpretación es que Eudoxia había adoptado el papel de patrona de la Iglesia que antes perteneció a los Augustos, de Constantino I en adelante.1​ Su papel la llevaría al conflicto con Juan Crisóstomo, el patriarca de Constantinopla. Su oposición inicial pudieron ser sus protestas sobre la caída del poder y la ejecución de Eutropio.

 

Durante su época como arzobispo, Juan firmemente rechazó celebrar lujosos encuentros sociales, lo que le hizo popular entre la gente del pueblo, pero impopular entre los ciudadanos ricos y el clero. Sus reformas del clero también eran impopulares con estos grupos. Dijo a los predicadores visitantes que regresaran a las iglesias en las que se suponía que estaban sirviendo, sin ningún pago por los gastos.

 

Alrededor de la misma época, Teófilo, el patriarca de Alejandría, quería traer a Constantinopla bajo su dominio y se opuso al nombramiento de Juan para Constantinopla. Siendo un oponente a las enseñanzas de Orígenes, acusó a Juan de ser demasiado parcial por las enseñanzas de ese teólogo. Teófilo había disciplinado a cuatro monjes egipcios (conocidos como "los hermanos altos") por su apoyo a Orígenes. Huyeron y Juan los recibió. Juan hizo otro enemigo en Elia Eudoxia, la esposa del emperador de Oriente Arcadio, quien asumió (quizá con razón) que sus denuncias de la extravagancia en el vestido femenino estaban dirigidas a ella misma.​

 

Dependiendo del punto de vista que se defienda, Juan o bien carecía de tacto, o bien de temor, cuando denunciaba ofensas en altos cargos. Se aliaron en contra suya Eudoxia, Teófilo y otros de sus enemigos. Celebraron un sínodo en 403 (el Sínodo del roble) para acusar a Juan, en el que su conexión con Orígenes se usó en su contra, dando como resultado su deposición y exilio. Arcadio lo llamó de vuelta de forma casi inmediata, pues el pueblo se volvió "tumultoso" por su marcha.​ Hubo también un terremoto la noche de su arresto, lo que Eudoxia tomó como un signo de la ira de Dios, lo que la impulsó a pedir a Arcadio la reinstauración de Juan.​

 

Poco duró la paz. Una estatua de plata de Eudoxia se erigió cerca de su catedral. Juan Crisóstomo denunció las ceremonias de dedicación. Habló contra ella en términos duros: "De nuevo Herodías delira; de nuevo se preocupa; danza otra vez; y de nuevo desea recibir la cabeza de Juan en una bandeja,"​ una alusión a los acontecimientos que rodearon la muerte de Juan el Bautista.

 

Otra vez desterraron a Juan, esta vez al Cáucaso en Armenia.​ Eudoxia no sobreviviría mucho tiempo más. Su séptimo y último embarazo acabó en aborto o, según Pseudo-Martirio, en un segundo nacimiento de niño muerto. Sufrió hemorragias y murió de una infección poco después. El Pseudo-Martirio celebra su muerte y la considera una segunda Jezabel.​

 

Eudoxia y Arcadio tuvieron, que se sepa, cinco hijos. La principal fuente sobre sus nacimientos y muertes es la crónica de Amiano Marcelino:

 

Flacila (nacida el 17 de junio de 397). Su nacimiento fue documentado por Amiano. Murió antes que su padre. Es la única de sus hijos que no está mencionada como viva en su muerte el año 408.

Pulqueria (19 de enero de 399 - 453). Se casó con Marciano.

Arcadia (3 de abril de 400 - 444).

Teodosio II (10 de abril de 401 - 28 de julio de 450).

Marina (12 de febrero de 403 - 449).