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domingo, 1 de diciembre de 2024

¡EL MOTÍN ES ALTA TRAICIÓN! ( EL MOTÍN DE LA NOVENA LEGIÓN DE CAYO JULIO CÉSAR)




-Estoy aquí para aclarar una ignominia -exclamó con aquella voz aguda y de gran alcance que había descubierto que llegaba más lejos que su natural tono grave-. Una de mis legiones se ha amotinado. La estáis viendo aquí en su totalidad, representantes de mis otras legiones. Se trata de la novena.

Nadie comenzó a murmurar a causa de la sorpresa, pues los rumores siempre corrían, aunque los hombres estuvieran acuartelados en campamentos diferentes.



-¡La novena! Que son veteranos de toda la guerra en la Galia Comata, una legión cuyos estandartes gimen a causa del peso de las condecoraciones al valor, cuya águila ha sido coronada de laurel una docena de veces y a cuyos hombres siempre he llamado mis muchachos. Pero la novena legión se ha amotinado. Sus hombres ya no son mis muchachos. Son chusma, agitados y vueltos contra mí por demagogos disfrazados de centuriones. i Centuriones! ¿Cómo llamarían aquellos dos magníficos centuriones, Tito Pullo y Lucio Voreno, a estos hombres mugrientos que los han sustituido al frente de la novena? -César adelantó la mano y señaló algún lugar cercano a él-. ¿Los veis, hombres de la novena? ¡Tito Pullo y Lucio Voreno! Se marcharon para cumplir el honroso deber de entrenar a otros centuriones aquí en Plasencia, pero hoy están presentes aquí para llorar ante el deshonor en que se ha sumido su antigua legión. ¿Veis sus lágrimas? ¡Lloran por vosotros!. Pero yo no puedo hacer lo mismo. Estoy demasiado lleno de desprecio, demasiado consumido por la ira. La novena ha roto mi historial, hasta ahora perfecto. Ya no puedo decir que ninguna de mis legiones se ha amotinado jamás. -No se movió. Las manos permanecían junto a los costados-. Representantes de mis otras legiones, os he reunido para que presenciéis lo que voy a hacer con los hombres de la novena. Ellos me han informado de que no piensan moverse de Plasencia, que desean ser licenciados aquí y ahora, que se les pague y se les liquide, incluida su parte del botín de una guerra de nueve años. Bien, pues tendrán esa licencia que piden... ¡pero no será una licencia con honor! Su parte del botín de esa guerra de nueve años será repartida entre mis legiones leales. ¡No recibirán tierras, y despojaré hasta el último de ellos de su ciudadanía! Yo soy el dictador de Roma. Mi imperium es superior al imperium de los cónsules, superior al de los gobernadores. Pero yo no soy Sila, y no abusaré del poder inherente a la dictadura. Lo que hago hoy aquí no es abusar de ese poder, sino que ésta es la decisión justa y racional de un comandante en jefe cuyos soldados se han amotinado.



»Soy bastante tolerante. ¡No me importa si mis legionarios apestan a perfume y se dan unos a otros por el culo con tal de que luchen como gatos salvajes y permanezcan completamente leales a mí! Pero los hombres de la novena son desleales. Los hombres de la novena me han acusado de engañarles deliberadamente y de privarles de sus derechos. ¡Me han acusado a mí! ¡A Cayo Julio César! ¡A su comandante en jefe durante diez largos años! ¡Mi palabra no es lo bastante buena para la novena! ¡La novena se ha amotinado! -La voz se le hizo más potente y rugió, algo que nunca había hecho en una asamblea de soldados-. ¡NO ESTOY DISPUESTO A TOLERAR EL MOTIN! ¿Me oís? ¡NO ESTOY DISPUESTO A TOLERAR EL MOTÍN! ¡El motín es el peor crimen que los soldados pueden cometer! ¡El motín es alta traición! ¡Y trataré el motín de la novena como alta traición! ¡Despojaré a esos hombres de sus derechos y de su ciudadanía! ¡Y los diezmaré! Aguardó hasta que las voces que le hacían eco se apagaron. Nadie producía sonido alguno excepto Pullo y Voreno, que lloraban. Todos los ojos estaban clavados en César.



-¿Cómo habéis podido? -le gritó luego a la novena-. ¡Oh, no tenéis ni idea de lo profundamente que les he agradecido a todos nuestros dioses que Quinto Cicerón no esté hoy aquí!. Pero ésta no es su legión; estos hombres no pueden ser los mismos que mantuvieron a raya a cincuenta mil nervios durante más de treinta días, los mismos que resultaron todos heridos, que enfermaron todos, que vieron cómo sus alimentos y sus enseres ardían envueltos en llamas... ¡Y SIGUIERON LUCHANDO COMO SOLDADOS! ¡No, éstos no son los mismos hombres! ¡Estos hombres son quejicas, avariciosos, mezquinos e indignos! ¡No llamaré a hombres así mis muchachos! ¡No los necesito! -Adelantó ambas manos-. ¿Cómo habéis podido? ¿Cómo habéis podido creer a los hombres que iban haciendo correr rumores entre vosotros? ¿Qué os he hecho yo para merecer esto? Cuando vosotros teníais hambre, ¿comía yo mejor? Cuando vosotros teníais frío, ¿dormía yo caliente? Cuando teníais miedo, ¿os ridiculicé? Cuando me necesitabais, ¿no estuve siempre allí? Cuando os di mi palabra, ¿alguna vez me eché atrás? ¿Qué he hecho? ¿Qué he hecho? -Las manos le temblaban, por lo que apretó los puños-. ¿Quiénes son esos hombres que están entre vosotros, esos hombres a quienes creéis antes que a mí? ¿Qué laureles llevan en la frente que yo no haya llevado? ¿Son los campeones de Marte? ¿Son hombres más importantes que yo? ¿Os han servido ellos mejor que yo? ¿Os han enriquecido más de lo que os he enriquecido yo? No, todavía no habéis recibido vuestra parte del botín triunfal... ¡No lo ha recibido ninguna de mis legiones! ¡Pero habéis recibido mucho de mí a pesar de eso! ¡Primas en efectivo que saqué de mi propia bolsa! ¡Yo os doblé la paga! ¿Acaso tenéis pagas atrasadas? ¡No! ¿No os he compensado por la falta de botín que una guerra civil prohíbe? ¿Qué he hecho? -Dejó caer las manos-. La respuesta es, novena, que no he hecho nada para merecer un motín, aunque el motín fuera una prerrogativa aceptada. Pero es que el motín no es una prerrogativa aceptada. ¡EL MOTÍN ES ALTA TRAICIÓN, y lo sería aunque yo fuera el comandante en jefe más tacaño y más cruel de toda la historia de Roma! Me habéis escupido encima. Yo no os dignifico si os escupo a mi vez. ¡Simplemente os digo que sois indignos de ser mis muchachos!


Una voz se hizo oír; era la de Sexto Cloacio, a quien las lágrimas le corrían por la cara.

-¡César, César, no! -exclamó llorando al tiempo que salía de la primera fila y subía al estrado-. Puedo soportar que me licencies. Puedo soportar perder el dinero. Puedo soportar incluso ser diezmado si me toca en suerte. ¡Pero no puedo soportar no ser uno de tus muchachos!




Salieron todos, los diez hombres que habían formado la delegación de la novena, llorando, suplicando perdón, ofreciendo morir sólo porque César los llamase sus muchachos, les siguiera concediendo el respeto de antes. El dolor se extendió, los soldados rasos sollozaban y gemían. Auténtico, de corazón.



¡Son como niños!, pensó César mientras escuchaba, mecido por palabras bellas salidas de bocas sucias, timado como los apuflos reunidos con charlatanes. Eran niños. Valientes, duros, a veces crueles. Pero no hombres en el verdadero sentido de la palabra. Eran niños. Les dejó que se desahogasen.

-Muy bien -les dijo después-. No os licenciaré. No os consideraré a todos culpables de alta traición. Pero hay condiciones. Quiero a los ciento veinte cabecillas de este motín. A todos ellos se les expulsará del ejército y todos perderán la ciudadanía. Y los diezmaré, lo que significa que doce de ellos morirán de la manera tradicional. Que salgan ahora.




Ochenta de ellos formaban la centuria entera de Carfuleno, la primera de la séptima cohorte; entre los otros cuarenta se contaban los centuriones amigos de Carfuleno, y Cloacio y Aponio. Las suertes para escoger a los doce hombres que morirían fueron amañadas, pues Sulpicio Rufo había hecho sus propias averiguaciones para saber quiénes eran los cabecillas. Uno de los cuales, el centurión Marco Pusión, no estaba entre los ciento veinte hombres que la novena había indicado.

-¿Hay aquí algún hombre inocente? -preguntó César.

-¡Sí! -le respondió una voz a gritos desde las profundidades de la novena legión-. Su centurión, Marco Pusión, lo ha nombrado. ¡Pero Pusión es culpable!

-Sal, soldado -le ordenó César. El hombre inocente salió. -Pusión, ocupa su lugar.




A Carfuleno, Pusión, Apicio y Escapcio les tocó en suerte morir; los otros ocho condenados eran todos soldados rasos, pero estaban muy implicados. La sentencia se cumplió de inmediato. En cada grupo de diez hombres acusados, a los nueve a quienes les tocó en suerte vivir se les dieron porras y se les ordenó que aporrearan a aquel de su grupo que había sido condenado a muerte hasta que quedase convertido en pulpa irreconocible.

-Bien -dijo César cuando todo acabó. Pero en realidad no estaba bien: nunca más podría volver a decir que sus tropas nunca se habían amotinado-. Rufo, ¿me has preparado una listarevisada de la jerarquía de los centuriones?

-Sí, César.

-Pues reestructura tu legión de acuerdo con ella. Hoy he perdido a más de veinte centuriones de la novena.

-Pues me alegro de que no hayamos tenido que perder a la novena entera -le dijo Cayo Fabio dejando escapar un suspiro-. ¡Qué asunto tan espantoso!




-Todo por un hombre auténticamente malo -apuntó Trebonio con la cara más triste de lo habitual-. De no haber sido por Carfuleno, dudo que esto hubiera ocurrido.

-Quizá, pero el hecho es que ha ocurrido -sentenció César con voz dura-. Nunca perdonaré a la novena.

-César, no todos ellos son malos -le aseguró Fabio, un poco perturbado.

-No, son simplemente niños. Pero ¿por qué la gente espera que a los niños se les perdone? No son animales, son miembros de la gens humana. Por ello deberían ser capaces de pensar por sí mismos. Nunca perdonaré a la novena legión. Y los hombres que la forman lo descubrirán cuando esta guerra civil acabe y yo los licencie. No recibirán tierras en Italia ni en la Galia Cisalpina. Pueden irse a una colonia cerca de Narbona.

Hizo un gesto de despedida con la cabeza.

Fabio y Trebonio se dirigieron juntos a sus tiendas, muy callados al principio.




Por fin Fabio habló:

-Trebonio, ¿son imaginaciones mías o puede ser que César esté cambiando?

¿Quieres decir endureciéndose?

-No estoy seguro de que ésa sea la palabra más adecuada. Quizá... sí, más consciente de que es especial. ¿Crees que eso tiene sentido?

-Desde luego.

-¿Por qué?

-Oh, pues por la marcha de los acontecimientos -le explicó Trebonio-. A un hombre inferior a él lo habrían destrozado. Lo que ha hecho que César se haya mantenido de una pieza es que nunca ha dudado de sí mismo. Pero el motín de la novena ha roto algo dentro de él. Nunca había ni soñado siquiera que sucediera. No creía que nunca, nunca pudiera sucederle a él. En muchos aspectos, creo que esto ha sido para César más traumático que cruzar el Rubicón, ese río insignificante.

-Sigue creyendo en sí mismo.

-Seguirá haciéndolo incluso cuando se esté muriendo -le aseguró Cayo Trebonio-. Pero el día de hoy ha empañado la idea que tenía de sí mismo. César quiere la perfección. Nada debe empequeñecerlo.

-Cada vez pregunta con más frecuencia por qué nadie quiere creer que él es capaz de gana resta guerra -comentó Fabio frunciendo el ceño.

-Porque cada vez está más enojado ante la necedad de la gente. ¡Imagínate, Fabio, cómo debe ser el saber que no hay nadie igual que tú, que esté a tu altura! Pues César lo sabe. ¡Él puede hacer cualquier cosa! Lo ha demostrado demasiadas veces para enumerarlas. Lo que en realidad quiere es que se le reconozca como lo que es. Pero eso no sucede. Lo que recibe es oposición, no reconocimiento. Ésta es una guerra para demostrarle a la gente lo que tú y yo, y por supuesto César, ya sabemos. Ha cumplido los cincuenta y todavía está batallando por lo que considera que se le debe. No es de extrañar, creo yo, que se le esté endureciendo la piel.

( ESCRITO POR COLLEEN MCCULLOUGH, EN SU OBRA “CÉSAR”)







viernes, 12 de mayo de 2023

PLINIO EL VIEJO Y LA VERDADERA GLORIA DE LA ESCRITURA: HACERLO CON ÉTICA Y MÉRITO

Cayo Plinio Segundo ( Plinio el Viejo), dijo sobre la escritura: “La verdadera gloria consiste en hacer lo que merece escribirse y en escribir lo que merece leerse.”

 

Cayo Plinio Segundo, conocido como Plinio el Viejo, dejó para la posteridad una frase poderosa que encapsula la esencia de la verdadera gloria. Según él, la gloria se encuentra en hacer acciones que merezcan ser escritas y en escribir obras que merezcan ser leídas. Esta afirmación, aunque formulada hace siglos, sigue siendo relevante hoy en día, ya que nos invita a reflexionar sobre la ética en nuestras acciones y la importancia de crear contenido de calidad. En este artículo, exploraremos en detalle qué significa esta cita y cómo podemos aplicarla en nuestra vida, tanto personal como profesional, en busca de una gloria genuina.

 

La primera parte de la cita de Plinio el Viejo nos insta a realizar acciones que sean merecedoras de ser registradas y recordadas a través de la escritura. Esto implica actuar de manera ética y en consonancia con nuestros valores. Algunos ejemplos de acciones que valen la pena y pueden ser dignas de escribirse son:

 

Contribuir al bienestar de los demás: Ayudar a los necesitados, involucrarse en obras benéficas o participar en proyectos de voluntariado que tengan un impacto positivo en la comunidad. Si se tiene el poder para ello, fomentar y dar las oportunidades para poder trabajar en libertad, con justas garantías jurídicas, y de esta manera facilitar las senda de la prosperidad, en la que cada uno pueda encontrar su camino para desarrollarse como persona.

 

Superar desafíos personales: Enfrentar y superar adversidades, ya sea a nivel físico, mental o emocional, demostrando resiliencia y fortaleza. Cada persona es un caso único y una experiencia única, que de tener relevancia, vale la pena conocer y aprovechar de sus experiencias.

 

Promover la igualdad, la libertad, y la justicia: Luchar por la igualdad de derechos y oportunidades, defender la justicia social y combatir cualquier forma de discriminación. Las cosas que hacen que las personas se sientan más libres, mejor, y al mismo tiempo sientan más bienestar y más prosperidad.

 

Innovar y crear: Contribuir al avance de la sociedad mediante la creación de nuevas ideas, tecnologías o soluciones que mejoren la calidad de vida de las personas, y con ello que beneficien a la sociedad.

 

En escribir lo que merece leerse, hay que tener en cuenta  la importancia de la calidad y la ética: la segunda parte de la cita de Plinio el Viejo se centra en el acto de escribir y la responsabilidad que conlleva. Escribir no solo implica transmitir información, sino también hacerlo de manera ética y con un propósito significativo. Aquí hay algunas pautas para escribir lo que merece ser leído:

 

-Veracidad y honestidad: Escribir con precisión y sinceridad, basándose en hechos verificables y evitando la difusión de información engañosa o falsa. Y escribir con sinceridad, significa hacerlo con naturalidad, desde la perspectiva de cómo piensa o se siente uno mismo, y por supuesto, con total libertad de expresión, ya que lo más importante es que se pueda expresar todo, sin ahorrarse nada de lo que debiera ser escrito.

 

-Respeto y empatía: Considerar las diferentes perspectivas y opiniones, y abordar los temas con respeto hacia los demás. Evitar el uso de lenguaje ofensivo o discriminatorio. Siempre es mejor escribir de una forma diplomática, para que nadie se sienta ofendido o lesionado en sus sentimientos.

 

-Utilidad y relevancia: Producir contenido que sea valioso y relevante para los lectores, brindando información útil, perspectivas nuevas o soluciones a problemas comunes. Tiene que ser así, para que los párrafos valgan la pena de ser leídos, ya que a nadie le gusta leer cosas que le hagan perder el tiempo, o que no despierten su interés.

 

- Estilo y creatividad: Desarrollar un estilo de escritura propio que sea atractivo y cautivador, utilizando recursos literarios y técnicas narrativas para mantener el interés del lector y haga como si se quedara agradablemente enganchado a la lectura.

 

Existen numerosas obras escritas a lo largo de la historia que han dejado una huella duradera debido a su calidad y relevancia. Estas obras, ya sean literarias, científicas, filosóficas o históricas, han sido aclamadas y reconocidas por su contribución al conocimiento y al enriquecimiento de la humanidad, y por tanto han sido dignas de ser leídas. Algunos ejemplos destacados son:

 

-"Don Quijote de la Mancha" de Miguel de Cervantes: Esta obra maestra de la literatura española es considerada una de las novelas más importantes de todos los tiempos. A través de la historia de un caballero idealista y su fiel escudero, Cervantes exploró temas como la realidad y la fantasía, la locura y la cordura, y la naturaleza humana.

 

-"La Odisea" de Homero: Este antiguo poema épico griego narra las aventuras del héroe Odiseo mientras trata de regresar a casa después de la Guerra de Troya. La obra aborda temas universales como el heroísmo, la astucia, la lealtad y el significado del hogar.

 

-"1984" de George Orwell: Una novela distópica que retrata un futuro sombrío y autoritario, donde el gobierno controla cada aspecto de la vida de los ciudadanos. Orwell plantea cuestiones sobre la libertad, la manipulación de la información y el poder del lenguaje.

 

-"El origen de las especies" de Charles Darwin: En esta obra revolucionaria, Darwin presenta su teoría de la evolución y la selección natural. Su impacto en la ciencia y la comprensión de la diversidad de la vida en la Tierra es innegable.

 

 -"Los Masters de Roma" de Colleen McCullough. Es una serie de un conjunto novelas históricas escrita por la escritora australiana. La serie, compuesta por siete libros, narra la historia de la República Romana desde sus inicios hasta su declive y transformación en el Imperio Romano. A través de una extensa y detallada narración, McCullough recrea la vida de personajes históricos y ficticios, brindando una visión fascinante y emocionante de la antigua Roma. La serie abarca un período de tiempo que va desde el año 110 a.C. hasta el 27 a.C., y se centra en la historia política, militar y social de Roma. A lo largo de los libros, se exploran los conflictos internos en la República, las rivalidades entre las familias aristocráticas y los líderes políticos, así como las guerras y conquistas que impulsaron el crecimiento y la transformación de Roma. Uno de los aspectos destacados de la serie es su atención meticulosa al detalle histórico. McCullough se basa en una extensa investigación y utiliza fuentes históricas para recrear con precisión los eventos y las personalidades de la época. Los lectores son transportados a la vida cotidiana en la antigua Roma, con descripciones vívidas de la política, la cultura, las guerras y las intrigas que caracterizaron a esta poderosa civilización. La serie sigue a personajes emblemáticos como Mario, Sila, César y Augusto, entre otros, y explora sus luchas de poder, ambiciones y desafíos personales. McCullough retrata tanto las virtudes como las imperfecciones de estos personajes, lo que los convierte en seres humanos complejos y fascinantes. A medida que la historia se desarrolla, los lectores presencian la evolución de Roma y cómo sus líderes y ciudadanos influyeron en su destino."Los Masters de Roma" es una obra épica que combina historia, política, guerra, romance y tragedia en una narración apasionante. Con una prosa rica y un conocimiento profundo de la época, Colleen McCullough transporta a los lectores al corazón del mundo antiguo y ofrece una perspectiva única sobre uno de los imperios más influyentes de la historia

 

Todos estos ejemplos expuestos ilustran cómo las obras que merecen ser leídas trascienden el tiempo y el espacio, dejando una marca perdurable en la cultura y el pensamiento humano.

  

En conclusión, la frase de Plinio el Viejo nos invita a reflexionar sobre el significado de la verdadera gloria y cómo podemos alcanzarla. Hacer acciones dignas de ser escritas y escribir obras que merezcan ser leídas implica actuar éticamente y con mérito, contribuyendo al bienestar de los demás, promoviendo la igualdad y la justicia, superando desafíos personales y generando contenido valioso, entretenido, y relevante.

 

Siguiendo este camino, podemos dejar un legado significativo en el mundo, siendo recordados por nuestras acciones y por las obras que creamos a través de la escritura. Aspirar a la verdadera gloria implica trascender el egoísmo y buscar el beneficio colectivo, así como cultivar nuestras habilidades de escritura y expresión para comunicarnos de manera efectiva y significativa.

 

En última instancia, la verdadera gloria no se encuentra en la fama efímera o el reconocimiento superficial, sino en el impacto que dejamos en los demás y en las ideas que compartimos con el mundo. Pues ya dijo, aparte, Cayo Julio César: “la inmortalidad consiste en que la humanidad, con el paso de los siglos, te siga recordando vivamente”.




sábado, 8 de abril de 2023

LEGADO DE COLLEEN McCULLOUGH EN LA HISTORIA DE ROMA

En este blog tiene un sitio de honor y del más renombrado reconocimiento que se lo merece. Y hablando del legado de Colleen McCullough en la historia de Roma se centra principalmente en su obra literaria. Su serie "Masters of Rome" (Maestros de Roma) es una de las más destacadas en la ficción histórica sobre la República Romana.

En esta serie, McCullough utiliza su conocimiento profundo y detallado de la historia romana para recrear la vida de figuras políticas importantes como Cayo Mario, Lucio Cornelio Sila, Julio César y Cicerón. A través de sus novelas, McCullough presenta una visión vívida y realista de la vida política, social y cultural de la República Romana, mostrando los conflictos, las intrigas y las luchas de poder que caracterizaron a esta época.

Además de su precisión histórica, las obras de McCullough también han sido elogiadas por su capacidad para humanizar a los personajes históricos, presentándolos como seres complejos con motivaciones y emociones que los acercan al lector moderno. A través de sus novelas, McCullough también aborda temas importantes como la esclavitud, la religión, la guerra y la política, lo que hace que sus libros no sean solo entretenidos, sino también educativos.

Colleen McCullough es conocida por su serie de novelas históricas "Masters of Rome", que consta de siete libros publicados entre 1990 y 2007. La serie comienza con "The First Man in Rome" (El primer hombre de Roma), que se centra en la figura de Cayo Mario y la caída de la República Romana. La serie continúa con novelas que abarcan desde Lucio Cornelio Sila hasta la muerte de César y la ascensión de Augusto al poder.

McCullough también escribió una novela sobre la vida de Cleopatra, "The October Horse" (El caballo de octubre, también conocida como "El caballo de César"), que se centra en los últimos años de la vida de Julio César y la caída de la República Romana.

Una de las razones por las que McCullough es tan respetada en la comunidad de historiadores y escritores de ficción histórica es su capacidad para equilibrar la precisión histórica con el entretenimiento. Sus personajes son complejos y humanos, lo que hace que sus novelas sean emocionantes y accesibles para el lector moderno, pero también están basados ​​en una rigurosa investigación histórica.

McCullough también es conocido por su escritura accesible y su capacidad para llevar a la vida el mundo antiguo. Sus descripciones detalladas de la vida cotidiana, las costumbres y las tradiciones de la época hacen que sus novelas sean una fuente invaluable de información sobre la antigua Roma.

Ella era una autora muy meticulosa e investigadora, y se tomaba muy en serio la tarea de investigar y recrear con precisión la época y la cultura romana en sus novelas. Realizó una gran cantidad de investigación y consultó con expertos en historia y arqueología para asegurarse de que sus obras resultaron lo más precisas posibles.Además, McCullough tenía un gran talento para la escritura y la narración, lo que le permitía crear personajes complejos y realistas, y situaciones emocionantes y llenas de acción. 

Sus habilidades literarias le permitieron dar vida a la historia de Roma y hacer que sus lectores se sintieran inmersos en ella. Su combinación de su meticulosa investigación y su talento literario le permitieron escribir tan bien sobre el Imperio Romano y crear obras que se han convertido en referencias dentro del género histórico.

En resumen, el legado de Colleen McCullough en la historia de Roma es haber llevado la historia romana a un público amplio y haber contribuido a la comprensión y apreciación de la rica y compleja historia de Roma. Sus novelas han inspirado a muchos a profundizar en la historia romana y descubrir la fascinante y compleja realidad detrás de los mitos y leyendas de la antigua Roma.

 Ella ha sido la verdadera "Maestra y Señora de Roma", admirada en su genial estilo narrativo, en en la profunda erudición sobre los conocimientos históricos relacionados con la Antigua Roma y toda su fauna de personajes. Lástima que una enfermedad incurable atormentó y acabo con su vida.