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lunes, 19 de noviembre de 2018

HISTORIA DEL CAMPESINO ROMANO QUE PASÓ DE POBRE A RICO




Igual que en la actualidad, en la antigüedad también era posible el "sueño romano" de ascender de posición social a base de muchos trabajos y suerte. He aquí un párrafo que dejó escrito Artemidoro de Éfeso en su obra "Sueños"):


"Nací en una familia pobre. Mi padre no tenía posesiones ni casa propia. Desde el día que nací he trabajado siempre mi tierra; ni mi tierra ni yo hemos descansado jamás. Cuando llegaba la temporada de la cosecha y el grano estaba listo para ser recogido, yo era el primero en segar. Cuando aparecían los grupos de recolectores que se arriendan en Cirta, capital de los númidas, o en la fértil llanura de Júpiter, yo era el primero en cosechar mis campos. Luego dejé mi tierra, trabajé cosechando para otros hombres durante doce años bajo un sol abrasador. Durante once años dirigí un grupo de recolectores y coseché el grano de los campos de los númidas. Con mi trabajo, arreglándomelas con poca cosa, al final me convertí en dueño de una casa y una finca rural. Hoy no me falta de nada. Incluso he conseguido honores: he entrado a formar parte de los magistrados de mi ciudad y mis colegas me han elegido. Yo, que empecé mi vida siendo un pobre campesino, censor. He visto llegar al mundo y crecer junto a mí a mis hijos y nietos. He vivido intachablemente, honrado por todos de forma merecida".









sábado, 27 de octubre de 2018

TEUCRO


En la mitología griega, Teucro (en griego Τεύκρος) fue un héroe griego hijo de Telamón y de su segunda esposa Hesíone (hija de Laomedonte); y medio hermano de Áyax. Era a su vez sobrino del rey Príamo de Troya y por ello primo de Héctor y Paris, contra los que luchó en la guerra de Troya.
 
Tuvo fama de ser el mejor arquero del bando aqueo, gracias al arco que le regaló Apolo. Habría matado con sus flechas a Héctor, sin la intervención de Zeus, que rompió la cuerda de su arco a tiempo.
 
En los Juegos fúnebres en honor de Patroclo fue derrotado por Meríones en la categoría del tiro con arco.
 
Según algunas fuentes clásicas, fue uno de los guerreros escondidos dentro del Caballo de Troya.
 
A su regreso al hogar, Telamón le reprochó no haber vengado la muerte de Áyax. Si bien Teucro alegaba que su hermano se había suicidado y no había en quién vengarse, el padre insistió tanto que Teucro tuvo que embarcarse en busca de una nueva patria. En su periplo llegó a las costas de Chipre, donde fundó la ciudad de Salamina, y se casó con una hija del rey de Chipre Cíniras (Eune, según Tzetzes), con la que tuvo una hija, Asteria.
 
También se menciona a una princesa de Chipre descendiente suya, Anaxáreta, que fue transformada en estatua por los dioses del Olimpo por despreciar el amor de su pretendiente, Ifis.
 
Según Eurípides en su obra Helena, Teucro pasó por Egipto durante su viaje a Chipre, para consultar a la profetisa Teónoe. Allí cuenta a Helena el resultado de la Guerra de Troya, aunque sin saber que es ella.
 
Según una leyenda, arribó a las costas gallegas, fundando una colonia a la que llamó Helenos (la actual Pontevedra). Según el geógrafo griego Estrabón, había en Iberia un lugar montañoso llamado Odisea con un santuario de Atenea. Este dato lo obtuvo, según él, de Posidonio, Artemidoro de Éfeso, y sobre todo de Asclepíades de Mirlea, que publicó una Descripción de los pueblos de Turdetania. En dicha obra refiere que como recuerdo de los viajes de Odiseo hay colgados escudos y tajamares en ese santuario de Atenea, y que algunos de los que fueron en la expedición de Teucro, quien tras la caída de Troya fue a Iberia, vivieron entre los callaicos.
 
De hecho, el club de balonmano de Pontevedra lleva su nombre en homenaje al mítico fundador de la "boa vila".
 
Según la tradición popular y autores (como Silio Itálico, Marco Juniano Justino, Estrabón o Pompeyo Trogo), Teucro fue el fundador de la actual ciudad de Cartagena sobre el 1184 a. C. con el nombre de Tucria (tras ser desterrado por su padre). Aun así, según leyendas anteriores y otros autores, puede que Teucro arribara a las actuales costas cartageneras, pero que la ciudad ya estuviese fundada con anterioridad por decisión del legendario rey Testa.
 
Según se dice, Teucro encontró la muerte en Galicia, cuando, intentando alcanzar a nado a una ninfa o sirena llamada Leucoiña (o Leucoina), se ahogó. Según otra leyenda, esta misma sirena habría sido la que le mostró el futuro emplazamiento de Pontevedra.
 
Dentro de la literatura contemporánea, su figura ha sido tratada con acierto por Fernando Lillo Redonet en su obra Teucro. El arquero de Troya (2004).