Valamiro (* aprox. 420; † aprox. 468) fue rey de los ostrogodos,
de la dinastía de los Amalos. Jordanes, en su libro De origine
actibusque Getarum, indica que fue hijo y sucesor de Vandalarius. Además, fue
tío de Teodorico I el Grande por parte de su hermano Teodomiro.
Pasión por los romanos. Un blog de divulgación creado por Xavier Valderas que es un largo paseo por el vasto Imperio Romano y la Antigüedad, en especial el mundo greco-romano.
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jueves, 16 de abril de 2020
VALAMIRO
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VALAMIRO
viernes, 10 de abril de 2020
JORDANES ACLARA QUE EL SUCESOR DEL EMPERADOR ANTEMIO ERA JULIO NEPOTE, NO EL EMPERADOR GLICERIO
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| EMPERADOR ANTEMIO |
Después
de que Antemio fue muerto en Roma, Zenón, a través de su cliente Domiciano,
nombró como emperador de Rávena al hijo de Nepotiano, Nepote, que se había
unido en matrimonio con su sobrina. Nepote, habiendo tomado posesión del
Imperio, depuso a Glicerio, que se había nombrado a sí mismo de manera
tiránica, y le hizo obispo de Salona.
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| EMPERADOR ANTEMIO |
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| EMPERADOR GLICERIO |
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| EMPERADOR GLICERIO |
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| EMPERADOR JULIO NEPOTE |
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| EMPERADOR JULIO NEPOTE |
lunes, 23 de marzo de 2020
JORDANES
Jornandes o Jordanes, también
conocido como Iornandes, Iordanis o Iordannes, fue un funcionario e historiador
del Imperio romano de Oriente durante el siglo VI d. C.
Aunque escribió una Historia de
Roma (Romana), su obra de mayor interés es De origine actibusque Getarum (El
origen y las hazañas de los Godos), o Getica, escrita en latín (probablemente
la tercera lengua de Jordanes) en Constantinopla, sobre el 551.
Justiniano había llegado al
poder como emperador asociado en 527, tomando poco más tarde el control en
solitario tras la muerte de su predecesor. En aquella época, Italia se
encontraba bajo el dominio de los reyes ostrogodos, descendientes de Teodorico,
el Grande, quienes gobernaban nominalmente el territorio por concesión tácita
del Emperador. A su vez, como soberanos del pueblo ostrogodo regían a las
poblaciones de origen germánico que habían invadido la península. La
convivencia entre romanos y godos se fundaba en la separación de ambos grupos,
facilitada por la división religiosa; en efecto, siendo ambos cristianos, los
romanos eran católicos (seguían el Credo Niceno) mientras que los ostrogodos eran
arrianos.
Justiniano pretendía restaurar
el Imperio romano recuperando las provincias occidentales bajo dominio bárbaro,
pero de derecho todavía parte del imperio.
Como astuto estadista que era,
comprendió la necesidad de vencer a sus enemigos haciendo ciertas concesiones.
Continuó la política de reconocer a la sede papal como suprema autoridad
eclesiástica. A pesar de ello, confiaba en controlar ese poder gracias a su
influencia personal. En 536, su esposa llegó a un acuerdo con el representante
papal, Vigilio, un nativo romano. En el quid pro quo subsiguiente
(expresión que aún hoy es la base de los acuerdos legales), el quid era la
concesión del papado y 700 libras de oro. El quo era la cooperación de Vigilio
con Justiniano.
Tras este acuerdo, el general
de los ejércitos de Justiniano, Belisario, estableció su guarnición en
la ciudad de Roma. El Papa Silverio (un guerrero godo) fue expulsado del
papado mediante falsas acusaciones. Belisario se aseguró de la elección del
nuevo Papa favoreciera a Vigilio. Justiniano, sin embargo, que había
actuado bajo la motivación de la razón de estado, no contaba con que Vigilio,
más pendiente de su propia conciencia, terminaría actuando en contra de la
política imperial.
La controversia de los Tres
Capítulos fue un asunto complejo dentro de los círculos de las iglesias
cristianas. Se pidió a Justiniano que tomara parte (como ya hiciera Constantino
I al entrar en los debates sobre temas religiosos), cosa que hizo en 543 o
544, con un edicto que condenaba los Tres Capítulos. Justiniano esperaba que el
edicto facilitara la reconciliación con los monofisistas. Patriarcas y obispos
fueron entonces conminados a firmar el edicto.
Vigilio se negó a firmar. Se le
sacó a la fuerza en medio de un servicio religioso que celebraba la festividad
de Santa Cecilia y fue escoltado hasta un barco que, en el río Tíber, esperaba
para transportarlo a Constantinopla. Tras una estancia en Sicilia, llegó a
Constantinopla en 547, pasando en la capital los siguientes ocho años, aunque
no solo por su testaruda negativa a firmar el edicto, sino también porque
Justiniano prefería mantenerle alejado de las guerras con los godos y de los
violentos conflictos políticos que devoraban Italia. En 555, tras la derrota de
los godos, Vigilio accedió a los deseos del soberano y se le permitió abandonar
la capital, solo para morir en el viaje de regreso a Roma, donde fue enterrado
a su llegada.
Cómo y dónde llegó Jordanes a
unirse a Vigilio en Constantinopla sigue siendo un enigma. Como obispo de
Crotona, no debía hallarse en Roma en el momento del arresto de Vigilio. Tras
haberse unido a él, podría no haber sido autorizado a marcharse, ya que éste
compartía la política conciliatoria de Vigilio que concernía a los restos de
los hunos y a los godos. La última cosa que Justiniano quería era la
reconciliación, ya que había enviado a Belisario a Italia para derrotar a estos
pueblos.
El libro sobre la historia de
Roma, Romana, empezó como una forma de aligerar la carga del arresto y para
llenar las largas horas del mismo. Esta obra sobrevivió bajo varios títulos
descriptivos: De summa temporum vel origine actibusque gentis romanorum, De
regnorum et temporum successione, e incluso Liber de origine mundi et actibus
romanorum ceterarumque gentium o De gestis romanorum. Se trata de una
apresurada compilación, iniciada antes, pero publicada después de la Historia
de los Godos de 551, cubriendo la historia del mundo desde la Creación, basada
en San Jerónimo y otros escritores, pero que tiene su mayor valor en
cuando trata los acontecimientos entre 450 y 550, cuando Jordanes aborda la
historia reciente de su época.
No se sabe mucho sobre la
carrera de Jordanes en la Iglesia. El Papa Pelagio menciona a un
«Jordanes, defensor Ecclesiae Romanae» («Jordanes, defensor de la Iglesia
romana»), que podría referirse al historiador bizantino. La enfatización en el
término «Iglesia romana», como opuesto a alguna otra iglesia, parece implicar
el conocido conflicto entre el credo niceno y el credo arriano, entonces aún en
conflicto. Sobre el año 551, al Papa Vigilio, detenido en Constantinopla, se le
unió el obispo Jordanes de Crotona (Bruttium, Italia), comúnmente identificado
como Jordanes el historiador. Algunas fuentes le identifican como el obispo de
Rávena, si bien otras niegan que lo fuera.
Los avatares del tiempo han
hecho que la Getica sea la única fuente superviviente sobre el origen de los
pueblos godos que ocuparon las orillas del mar Báltico, alrededor de la actual
Polonia, y que se extendieron al sur hasta el mar Negro, formando un imperio
diferenciado con una lengua propia y sobre cómo los godos fueron derrotados por
los hunos y gradualmente se dispersaron por Europa hasta desaparecer por
asimilación con otros pueblos.
Esta obra fue escrita por
Jordanes a petición de un amigo, quien le pidió escribirlo para la iglesia,
como resumen de una obra de varios volúmenes (hoy desaparecida) sobre la
historia de los godos, compilada por el político y escritor Casiodoro.
Los factores más importantes en la selección de Jordanes para este trabajo
fueron su interés por la historia (ya estaba trabajando en una historia de
Roma), su habilidad para escribir de forma sucinta, y sus propias relaciones con
los godos. Jordanes había sido funcionario de alto nivel, notario o secretario,
de un pequeño estado cliente de Constantinopla en la frontera de Moesia, al
norte de la actual Bulgaria.
Otros escritores como Procopio
escribieron obras aún existentes sobre la historia posterior de los godos. Como
único trabajo superviviente sobre el origen de los godos, la Getica de Jordanes
ha sido objeto de una extensa revisión crítica. Jordanes lo escribió en latín
tardío, denigrado por los clasicistas por no respetar las reglas del latín
clásico de Cicerón. Según su propia introducción, solo tuvo tres días para
revisar el trabajo de Casiodoro, y por lo tanto, debía confiar en su propio
conocimiento. Algunas de sus exposiciones son muy escuetas.
Sin embargo, parte de esa
consideración de escritor en latín decadente de Jordanes se han visto
recientemente cambiada, al haberse descubierto nuevos manuscritos —el
Panornitanus Arch. Stato. cod. Basile— pareciendo que los abundantes errores
atribuidos a la pluma de Jordanes corresponden a los copistas nórdicos
posteriores, desconocedores del latín.
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jueves, 11 de octubre de 2018
BUREBISTA
Burebista
(a veces escrito como Birebistas o Berebistas, nombre en griego antiguo, Βυρεβίστας, Βοιρεβίστας) fue un rey de los getas y los
dacios, que erigió un extenso aunque breve imperio en las tierras del Danubio
entre los años 82 y 44 a. C., unificando estas tribus por primera vez. Dirigió
saqueos y redadas de conquista a través de la zona central y el sudeste de
Europa, subyugando a la mayoría de las tribus vecinas. Después de su asesinato
en un golpe de palacio su imperio fue dividido en Estados más pequeños.
Sólo
tres fuentes antiguas sobre Burebista sobreviven: Estrabón: Geographica 7.3.5,
7.3.11 y 16.2.39 (quien deletrea su nombre como Byrebistas y Boirebistas);
Jordanes: Getica 67 (deletrea su nombre como Buruista); y una inscripción en
mármol encontrado en Balchik, Bulgaria, que actualmente se exhibe en el Museo
Nacional en Sofía, la cual representa un decreto por los ciudadanos de
Dionysopolis sobre Akornion.
El
desarrollo de una economía basada en la Cultura de La Tène en el tercer y
segundo siglo a. C., dejó el poder político consolidado a través de uniones
tribales. Tales uniones regionales fueron ambas encontradas entre los dacios de
Transilvania (bajo la ley de Rubobostes) y los getas de Moldavia y de Valaquia
(con un centro de poder en Argedava).
Unificó
a la población tracia desde el río Hercinica (el actual Morava) al oeste, hasta
el Bug meridional en el este, y desde los Cárpatos septentrionales hasta
Dionisópolis, eligiendo su capital (llamada Argedava o Sargedava) cerca de
Costeşti, actualmente al suroeste de Rumania, en las colinas Orăştie, donde se
erigieron las fortalezas dacias de las montañas Orastia.
Esta
alianza era probablemente un Estado débilmente centralizado, con una
organización militar similar a la del período helenístico. El grado exacto de
centralización está bajo discusión con los arqueólogos. Algunos, como K.
Lockyear, niegan la existencia de un estado, porque la evidencia arqueológica
muestra mucha diversidad regional, con solo unas pocas tendencias en toda la
región. Otros, como A. Diaconescu, discuten esto, concliuyendo que había una
estructura política centralizada.
Durante
la ley de Burebista, casi toda la producción fue por personas libres.
Estrabón
escribió que Burebista fue capaz de obtener la obediencia completa de su tribu
con la ayuda de Decaeneus, un brujo y un adivino que aprendió su oficio en
Egipto. La obediencia de las personas a Burebista era tan completo que eran
incluso persuadidos para cortar sus parras y dejar de beber vino. Jordanes
alega además que el sumo sacerdote tenía "casi poderes reales" y
enseñó a los "godos" un código de leyes llamado las "leyes
belagines", pero también ética, filosofía y ciencias, incluyendo física y
astronomía.
En el
corazón del imperio de Burebista, en las Montañas Orăștie, construyó un sistema
de fortificaciones de piedra en la parte más alta; el más importante de estos
fuertes está localizado hoy en los pueblos de Costeşti, Blidaru, Piatra Roşie y
Băniţun.
Burebista
dirigió una política de conquista de territorios nuevos: en 60/59 a. C. Por el
oeste atacó y venció a las tribus celtas de boii y taurisci, que habitaban a lo
largo del Danubio y en lo que es ahora Eslovaquia. Después de 55 a. C. y
probablemente antes del 48 a. C., Burebista conquistó la orilla de Mar Negro,
subyugando las fortalezas griegas desde Olbia a Apolonia, así como toda la
Llanura panónica de los Balcanes. Estrabón
también menciona las expediciones contra un grupo de celtas que vivían entre
los tracios y los ilirios (probablemente los escordiscos).
Por
el este, con ayuda de los bastarnos como aliados, sometió e impuso un
protectorado a las ciudades griegas del Ponto Euxino, desde Apolonia de Tracia (actual
Sozopol) hasta Olbia, y extendió su poder hasta Tracia. De esta forma, logró
extender su reino hasta el Danubio y el Morava.
La
única polis griega con la que Burebista tuvo buenas relacione fue Dionisópolis.
Según un decreto encontrado en esta ciudad, Akornion, un ciudadano de
Dionisópolis, fue un jefe de asesores (πρῶτοσφίλος, literalmente "primer
amigo") de Burebista.
En la
cima de su poder, el imperio de Burebista se extendió desde los modernos
Cárpatos eslovacos a los Balcanes y del río Danubio al mar Negro. Estrabón
afirma que los getas podrían juntar hasta 200.000 soldados en tiempos de
guerra, un número bastante improbable, pero que podría representar el número
total de hombres capaces, no el número de un ejército. Burebista fue un digno
rival para los romanos, cuando su ejército cruzaba el Danubio y saqueaba
rápidamente las ciudades romanas en Tracia, Macedonia e Iliria.
El 48
a. C., Burebista se puso del lado de Pompeyo durante su lucha en contra de
Julio César en la guerra civil romana, enviando a Akornion como un embajador y
un asesor militar. Después de que Cesar emergió tan victorioso, planeó enviar
legiones para castigar a Burebista, pero fue asesinado en el Senado antes de
llevar la orden a cabo, el 15 de marzo de 44 a. C.10 No obstante el
"problema geta/dacio" todavía pervivía en época de Augusto, quien
envió una expedición militar contra sus sucesores.
Burebista
solo sobrevivió a César por un corto periodo. En el mismo año fue asesinado en
un complot por la aristocracia tribal, quienes sentían que un estado
centralizado reduciría su poder. Después de su muerte, el imperio se disolvió,
con la excepción del núcleo alrededor de las montañas Orăştie, mientras el
resto del territorio se dividió en varios reinos. Cuándo Augusto César envió
un ejército contra los getas, el estado anterior de Burebista fue dividido en
cuatro estados.
En
Rumanía, a principios de la década de 1970, el régimen de Nicolás Ceaucescu
utilizó una interpretación nacionalista y cuestionable de la historia antigua
como manera de legitimar su propio gobierno.
Por ejemplo, Burebista, un gran conquistador, fue visto como un mero
"unificador" de las tribus dacias.
Como
parte de esta tendencia, en 1980 el gobierno rumano declaró la celebración del
2050º aniversario de la fundación del "unificado y centralizado"
estado dacio de Burebista, haciendo comparaciones con la Rumania de Ceauşescu y
reclamando una ininterrumpida existencia del estado desde Burebista a
Ceauşescu. La película épica Burebista (1980) basada en la vida del rey, fue
estrenada ese mismo año, celebrándole como el Padre de la Patria rumano.
Esta
conmemoración dirigió la prensa para notar las "semejanzas" entre
Burebista y Ceauşescu, e incluso historiadores profesionales como Ión Horaţiu
Crişun hablaron sobre Burebista en maneras aproximadamente similares a como los
activistas del partido hablaron de Ceauşescu.
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JORDANES,
NICOLÁS CEAUCESCU,
OCTAVIO AUGUSTO
miércoles, 19 de julio de 2017
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